Satori nos revela los secretos de Maktub, su nueva producción

Platicamos con Satori sobre su nueva producción temática previo a su presentación en Bahidorá

Foto: Cortesía Satori

"Con Maktub esperaba conectar los tracks uno con otro como en un live set, pero al final no resultó." 

Algo mágico sucede con Crosstown Rebels y lo escribo mientras recuerdo el potente y estructurado set de Damian Lazarus en el Ultra Music Festival México, pues además, como director de la compañía discográfica, ha sabido incorporar elementos a su equipo que van más allá de un set bailable o amigable (místico) para los oídos de quienes se consideran expertos en música electrónica (sólo porque visitan el Caribe Mexicano cada invierno). Una de esas sorpresas es Djordje Petrovic, mejor conocido como Satori. Basta recordar lo que hizo en Get Lost Mexico City (2016), donde con todo respeto para Lee Burridge, DJ Tennis, Serge Devant y otros ases en aquel line up, cuando terminó de tocar, las demás propuestas musicales sonaron casi casuales. Así no quedaron las cosas, el 2 de junio de 2017 Foro Normandie tuvo casa llena, y más allá del calor y la aglomeración, se dio muestra de la capacidad que tiene Satori para moverse entre géneros de música electrónica (y de cantar), en una presentación de club que terminó de asegurarle clientes fieles. Nos acercamos con el productor que tiene material recién publicado entre manos para conocer en exclusiva de qué se trata.


La palabra Satori se refiere a la iluminación en el budismo Zen, ¿por qué usar un nombre artístico tan significante y poderoso?

Amo el concepto de la experiencia Satori. Es algo que se busca comúnmente en el arte, en películas, en pinturas o en piezas musicales: un momento para rendirse y soltarse. El humano tiene la necesidad de liberarse del ego, la identidad, la personalidad, o como lo quieras llamar, y vivir el instante plenamente sin la presencia de un “yo”. Lo que me gusta hacer con mi música es buscar esos momentos con el público en los que ambos nos soltemos por un momento; o durante todo el set, pero eso aún no ha sucedido (ríe).

¿Qué tipo de música escuchas regularmente?
Musica de África Occidental, principalmente de Mali, también música country o bandas sonoras de películas. Últimamente me he interesado por blues o cosas tipo Son House o Muddy Waters. Para serte honesto, casi no escucho música electrónica.

Tienes herencia serbia y sudafricana, ¿cómo influyen los Países Bajos en tu carrera?
Nací en Holanda así que tengo esa parte enfocada y disciplinada. Trabajo mucho, practico todos los días, diario hago música en sesiones de 15 horas, voy a casa a dormir otras pocas y al despertar regreso a otra sesión. Esa concentración definitivamente es holandesa.

¿Cómo se dio el momento de comenzar a viajar por el mundo para mostrar tu trabajo?
Fue hace unos años cuando me conocían pocas personas. Tuve un gig en Oaxaca en la fiesta Gem & Bolt en Día de Muertos. Grabé ese set y me sentí feliz con el resultado así que lo subí a SoundCloud para conocer la reacción de la gente (encuéntralo al final de la entrevista). Fue una explosión, dentro de los seis meses siguientes recibí solicitudes y ofertas para realizar tours por todo el mundo.

¿Cómo describirías tu entendimiento de la música y la creatividad?
Cuando pienso en música no lo hago en estilos, sino en países e inspiraciones. Esta visión la aplico tanto en live sets como en producción musical. Lo que jamás hago es pensar “quiero hacer un track de deep house o de jazz.” Pienso en la inspiración de culturas o países; si Henri Matisse me pidiera una producción musical para su obra maestra El Árbol de la Vida, me preguntaría qué atmosfera quiero crear para ese track. Durante un live set, por ejemplo, me gusta comenzar el viaje en Mali, luego llevarte a Marruecos, después a Sevilla para bailar flamenco. No me gusta que un set suene a que contiene canciones bonitas reproducidas de manera aleatoria, eso es lo que hacen los djs de radio, nosotros somos intérpretes en un escenario, debemos pensar qué queremos presentar y decir, de otra manera somos una simple rocola.

Desde shamanic house hasta otros géneros derivados del tech house, ¿por qué decidiste trabajarlos?
Soy un hombre balcánico y empleo piezas étnicas de donde crecí. La música étnica tiene el poder de rendir la mente, como los coros georgianos que elevan el espíritu hacia algo mayor; ya sea shamanic o flauta étnica, se habla en el idioma del espíritu. Por eso no creo en los géneros, estos implican límites y el espíritu es ilimitado.

Los sonidos orgánicos e instrumentales son firma de tus producciones, ¿cómo los conectas con lo sintético?
Mi música tiene un enfoque instrumental que me encanta combinar con el mundo digital, pero para permitir que se comuniquen estos dos universos es importante que hablen el mismo lenguaje musical. Estudio cuidadosamente lo que escucho en un instrumento y lo traduzco a un instrumento digital, o viceversa, cuando un instrumento digital me da algo interesante, puede ser una secuencia o una vibración suave, lo intento traducir a un instrumento tangible. Me encanta combinar el mundo real que contiene instrumentos, nostalgia y pasión, es un mundo conservador que encontró su perfección mucho antes de que yo naciera, con el mundo digital que es nuevo, ilimitado y en constante evolución. Es juntar el pasado con el futuro.
 
¿Crees que tu música transmite experiencias emocionales y físicas?
Sí lo hace, pero aclaremos algo: no creo que la escena a la que pertenezco sea el único tipo de música electrónica que lo logra. La música espiritual no tiene que comenzar con vocales ritualistas; un set intenso de techno de Ben Klok puede transmitir el mismo poder emocional. Tiene que ver con la capacidad que tiene cierta persona de rendirse ante el músico en el escenario, con qué tan lejos quiere llegar para soltar su ego y seguir al intérprete a su mundo musical. En ese estado mental es cuando la transmisión emocional y psicológica se puede dar. En general, creo que la escena musical a la que pertenezco atrae a más personas espirituales, con un estado de mente dispuesto a la rendición. Pero no se trata de la música, sino de la calidad de las personas que les gusta mi trabajo, tienen un mayor estado espiritual. Al final toda la música tiene poder espiritual; Erick Satie es un ejemplo para mí de ello.

¿Qué quiere decir Maktub?
Es una palabra árabe que quiere decir “está escrito”, es el nombre de mi último álbum trabajado para Crosstown Rebels de Damian Lazarus. El logro musical para mí fue muy especial. Es la primera vez que hago música desde un tema específico, Las mil y una noches (recopilación de cuentos de Medio Oriente). El objetivo es romper fronteras y combinar culturas. La trampa es que puede sonar muy aleatorio, como una compilación de sonidos foráneos. Con este álbum mis presentaciones en vivo se vuelven más significativas y profundas porque giran en torno a un tema.

En esta ocasión, ¿qué instrumentos involucraste?
Tendré músicos conmigo en el escenario, mi banda The Band From Space (La Banda del Espacio). Usaremos cello, bajo, guitarra eléctrica, gimbri marroquí, flauta, piano y sintetizador.

¿Qué hay de los vocales?
Todos en la banda cantamos y cada vez uso más mi propia voz. Me gusta la poesía y escribir, así que tengo una gran necesidad de compartir mis pensamientos en la música.

¿Qué producción te da orgullo y cómo fue su proceso técnico?
Me encanta Umama, es el primer track en el que pude usar blues del desierto de Mali de manera electrónica. Esto no quiere decir que domine el género, necesitaría 10 vidas para alcanzar ese nivel musical; lo que quiero decir es que encontré la manera de plasmarlo en digital. El guitarrista, Niek, estudió el género y lo analizamos juntos, anotamos las escalas, el ritmo y el tempo hasta obtener los planos. Cada que escucho esta canción me acuerdo de los meses que traté de lograrlo, entonces siento que escalé una montaña.

Cuando terminaste de producir este álbum seguro dejaste ideas pendientes, ¿las concretarás después?
Sí, con este álbum esperaba conectar los tracks uno con otro como en un live set, pero al final no resultó así que obtuve algo distinto. Pero es algo que definitivamente quiero hacer con mi próximo álbum.
 
Tu presentación en Foro Normandie el año pasado fue algo impresionante, ¿cómo te sentiste con el público de la CDMX?
Ese gig fue sin duda uno de mis mejores y más memorables. Algunas cosas aún siguen frescas en mi memoria, como la energía del público. Cuando soné la primera nota del teclado todos gritaron y supe que formaríamos una noche intensa. El amor y confianza del público hacia lo que hago fue tan fuerte que me dejé llevar, me sentí como pez en el agua y con la confianza de ir hacia donde quisiera. ¡Una noche espectacular! Los mexicanos son buenos para bailar y entienden cuando bajo el ritmo. No sólo responden a los altibajos como otros públicos, sino a los elementos musicales del set. Están siempre abiertos a todas las facetas de mi presentación. ¡Amo a mi público mexicano!

¿Cómo serán tus presentaciones en vivo?
Tocaré mi música entre un concierto y una presentación bailable para club. Quiero aplicar la dinámica de poder bailar o permanecer inmóvil con los ojos cerrados para soñar. Después de todo, de eso se trata la vida, ¿no? Entre la tierra y el cielo hay un buen lugar para bailar y soñar, ¡ahí estamos Satori and The Band from Space! 

Escucha el set de Gem & Bolt en Día de Muertos en Oaxaca de Satori: 

Comentarios

0 comments