El bajista de Morat, Simón Vargas, nos cuenta sobre sus colaboraciónes con Juanes y Paulina Rubio

A propósito de su próximo show en el Auditorio Nacional, Simón Vargas nos contó sobre ser una boyband y su disco, Sobre amores y sus efectos secundarios
Foto: Cortesía Auditorio Nacional
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Cuatro chicos colombianos pasaron de compartir el salón de clase a compartir el escenario. Morates una banda que  apuesta por la fusión del folk, del pop y del rock clásico. Compuesta por Simón Vargas (bajo), Martín Vargas (batería), Juan Pablo Isaza (guitarra) y Juan Pablo Villamil (guitarra y banjo), el cuarteto despegó con el sencillo “Mi nuevo vicio” bajo la tutela de Paulina Rubio, pero el resto de los logros de Morat surgieron con paciencia, trabajo y amor por la música.

El repertorio de esta banda se presta para cualquier situación: cantar “Di que no te vas” con despecho, entonar los coros de “Cómo te atreves” con tus amigos o enamorarte repentinamente y dedicar “En un solo día”. El paso de los años le otorgó a Morat una nominación a los Latin Grammy por Mejor nuevo Artista y destacadas colaboraciones con Alejandro Fernández en “Sé que te duele”, Juanes en “Besos en Guerra” y Cali y el Dandee en “Mil Tormentas”.

México recibió una buena dosis de Morat cuando se presentaron en la Plancha del Zócalo para abrir el concierto de Timbiriche, y este año arrancan con dos fechas en el Auditorio Nacional. Simón Vargas, bajista de la banda, compartió una parte de este camino musical y de sus próximos conciertos.

Hay diversas formas para describir sus estílo, desde una banda de folk hasta una de pop rock, ¿cómo definirías la música de Morat?
Diría que que estas tres, folk, pop y rock. Son más o menos las aristas que más suenan en Morat.

Son bastante jóvenes, ¿los han considerado una boyband?, ¿pretenden romper estereotipos en la música?
El hecho de ser hombres no creo que nos haga una boyband. No cumplimos con ese estereotipo, por ejemplo, nosotros tocamos instrumentos, ese fue el concepto para crear la banda; ser instrumentista, estar en el escenario y cantar, pero no bailamos. En primer lugar, ni tenemos esa experiencia y tampoco nos dejamos mucho a la imagen, no nos gusta tener tanto maquillaje encima.

Si los instrumentos son clave para ustedes, ¿qué nos puedes decir de los ensayos?
Tocamos desde que teníamos siete años de edad, la práctica vino a partir de que todos aprendimos a tocar. Digamos que se trata de la conexión en el escenario, a la hora de componer y de ensayar. Sin embargo, los momentos de ensayo se convierten en los mismos conciertos: algo se va a llevar a cabo, estarás en el escenario e intentarás sacarlo lo mejor posible. También se trata de las habilidades de cada uno conforme pasa el tiempo.

Morat se formalizó alrededor de 2011 y a partir de ahí han sido inseparables. ¿Qué tal se llevan?
Espectacular. Es de las cosas más bonitas de este trabajo, además somos amigos y compañeros desde mucho antes. Juan Pablo Villamil es mi primer amigo del colegio, lo conozco desde pequeños y a la perfección; a mi hermano todavía más (Martín Vargas, percusiones). La relación ha trascendido muchísimo y hemos vivido muchísimas etapas. La convivencia es fácil porque cada quien sabe qué le gusta, si algo va bien o no. Es muy bonito ya que al final somos amigos y eso genera una experiencia mucho más emocionante y divertida.

Morat se levantó destacadamente en España (tienen un disco de oro), ¿qué otros lugares quieren alcanzar?
Donde sea que tenga que ser. Al final mientras más gente escuche nuestra música, mucho mejor. No tenemos un público favorito, dejamos que nos escuchen en todos los lugares. Estamos abiertos a todos. Sí tenemos públicos diferentes, hay de todo.

¿Cómo describirías la experiencia de colaborar con Juanes, Alejandro Fernández y Paulina Rubio?
Son bastante particulares. Hablamos de artistas muy grandes y reconocidos que, evidentemente, marcaron a nuestra generación. Juanes es nuestro ídolo desde que teníamos siete años, y eso cambia la dinámica de la colaboración. Lo más importante es que todos han buscado la manera de dar una voz increíble.

¿Cómo se sienten de tocar en el Auditorio Nacional?
Estábamos muertos del susto porque pensábamos que no lo llenaríamos. Imagínate lo que sentimos al saber que haríamos una presentación en el Auditorio Nacional y con dos fechas. Todo genera expectativa: ¿en qué momento debemos sentir o en qué momento debemos esperar? El Zócalo de la ciudad, fue algo increíble, todavía no lo puedo creer. Es una de esas cosas en las que no sabes muy bien qué está pasando.

Abrieron exitosamente una puerta con su álbum debut Sobre amores y sus efectos secundarios, ¿qué otras puertas quiere abrir Morat?
Todas las que haya. Para quienes quieran escuchar nuestra música o ir a nuestros conciertos, estamos dispuestos a tocar para ellos y estamos muy emocionados. En lo que es Latinoamérica vamos abriéndonos, pero si alguien de Portugal decide que somos su banda favorita estaría increíble, y más tocar allá.

¿Qué se siente crecer con Morat a nivel personal?
Es literalmente un sueño hecho realidad, es tener la suerte de poder hacer esto y hacerlo con mis mejores amigos, tal y como les gusta también. Es muy emocionante verlo desde que éramos pequeños y queríamos hacer conciertos, o si en algún punto estábamos indecisos. Sorprendentemente hemos llegado.

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