Ilustración de Will de Stranger Things en el Upside Down
Ilustración: Cortesía Panini Comics

Rockstar Comic: Stranger Things: El otro lado

¿Cómo la pasó Will en el upside down? Este cómic de Jody Houser y Stefano Martino exploran esta parte de Stranger Things.

Por Jesús Chavarría
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En los últimos años, una de las tendencias más importantes dentro del cine y la televisión es la de la autoreferencia. Esta ha sido impulsada por creativos —sobre todo directores—, que vivieron su infancia en los ochenta y su adolescencia en los noventa, mismos que suelen utilizar como principal materia prima elementos del entretenimiento que los marcaron en aquellos años, y por los que aún mantienen un muy particular gusto.

Es de ahí que han surgido producciones como Super 8, la nueva versión de It —no es gratuito que la historia original se desarrollara en 1960 y ahora la ubicaran en 1988—, y por supuesto Stranger Things. Los tres ejemplos priorizan como escenario los suburbios estadounidenses y ponen en el centro de todo a un grupo de adolescentes, algunos de ellos provenientes de familias fracturadas o disfuncionales —utilizando la fórmula E.T. de Steven Spielberg—, con la desaparición de uno de ellos como detonador, para dar pie una obra inmersiva queme rinde culto a la naturaleza misteriosa de la frontera entre la realidad y los sueños, así como a la capacidad de sorprenderse con ellos.

En el caso de Stranger Things, Will Byers es el nombre del chico en cuestión y el que más se pronuncia a través de los distintos episodios, pero es hasta aquí, dentro del mundo de las viñetas, que reclama y se queda con todo el protagonismo. Stranger Things: El otro lado se trata de un relato que da un vistazo a lo que sucedió durante todo ese tiempo que estuvo del “otro lado”, al detallar su desarrollo emocional resultado de enfrentar la madurez a través del miedo generado por un universo enrarecido y amenazador, y al conectar con momentos clave dentro de lo que se pudo ver en la serie —las luces navideñas para comunicarse, las huellas del destino fatal de Barb—, ilustrando así aquello que solo se implicaba y dando respuestas a algunas de las preguntas que quedaron en el aire.  

Ilustración: Panini Comics

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Por si fuera poco, en Stranger Things: El otro lado, el guionista Jody Houser (Dr. Who, Los Expedientes Secretos X) acierta al darle un peso específico a la afición que Will tiene por los juegos de rol y que comparte con sus amigos, elaborando analogías al utilizar a su otrora contraparte dentro de los mismos, un hechicero apodado “El Sabio”. Esto redunda en insertos coloridos cuyo estilo contrasta con el realismo del trazo que utiliza Stefano Martino (Dr. Who, Angel: Season 6) en el resto de las secuencias —muy acorde para el concepto de la serie original de Netflix—, aludiendo a la fantasía tradicional cuya épica acentúa el dramatismo del trayecto del personaje, fortaleciendo en su personalidad los rasgos que al final definen al héroe, es decir la valentía y el sacrificio.

Claro, todo sin olvidar las referencias a la cultura pop y principalmente el cine —Tiburón, Poltergeist, El señor de los anillos—, que aquí, en Stranger Things: El otro lado, son revestidas por el tono siniestro de lo que a final de cuentas es un thriller que encuentra la conclusión con una escena que ya habíamos visto y adquiere aún mayores matices de inquietud.

Sin duda, a pesar de que a veces lo implosivo del arte en su conjunto le hace perder solidez, Stranger Things: El otro lado es más que una simple extensión en cómic para aprovechar la popularidad de la franquicia; se trata de un efectivo complemento que llega para enriquecerla y por sí mismo resulta muy disfrutable. La miniserie gráfica es traída a Mexico en un tono recopilatorio por editorial Panini.

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Ilustración en blanco y negro de una calavera con cabello largo y tocando el violín
Ilustración: Cortesía Aurea Freniere

El violín negro, esa seductora mezcla de romance y terror

Qué hacer

Contrario a lo que suele pensarse en primera instancia, el sentido de universalidad de la música no se refiere solamente a sus alcances como forma de expresión, sino también al impacto que puede llegar a tener a nivel mental y emocional, y su función como puente entre culturas, tiempo y distancias. Sin duda, un punto de partida ideal para múltiples posibilidades e interpretaciones, con el fin de dejar volar la mente e incluso pensar en que pudiera ser una llave que abra puertas y alcance otros mundos o realidades, que no siempre podrían ser las correctas. 

Así lo hace ver H. P. Lovecraft en La música de Erich Zann, relato de 1922 que sigue los pasos de un joven estudiante, quien se ve obligado a alojarse en un viejo edificio, solo para encontrarse con las inquietantes composiciones de un violinista alemán, obsesionándose con conocerle. Es impresionante cómo la intensa narración aprovecha la naturaleza misteriosa del fenómeno musical por sí mismo, desde el simple hecho de poder producir y conjugar los sonidos, para generar terror y miedo en lo que es uno de los mejores cuentos del legendario autor, algo que fue en su momento el mismo llegó a decir.

Apuntando a ese tipo de matices, la artista mexicana Aurea Freniere retoma la cuestión musical en El violín negro, coincidiendo en este caso con la presencia de un violín como herramienta para llevar a fondo el dramatismo de la trama dentro de una propuesta para el mundo de las viñetas. El título se reserva unas convenientes vueltas de tuerca en una narración que une el romanticismo y el terror, recuperando los rasgos oscuros y nada complacientes que distinguen de origen a los cuentos de hadas, y de paso muestra una maligna y muy llamativa versión de estas últimas.

Llama la atención el seductor juego de meta ficción a través del cual, al ir y venir entre épocas, logra darle un encantador aire de frescura a elementos clásicos que van del consabido instrumento maldito, apariciones y antiguas casonas, hasta un bosque londinense lleno de criaturas insólitas. Todo esto ocurre entre una historia de amor que se retuerce ante la amenaza de lo sobrenatural, lo que da como resultado una melancólica y siniestra sinfonía en papel.

Por supuesto no podemos dejar de mencionar el elegante estilo visual con reminiscencias al cartoon y a la gestual tipo Disney —realizado al estilo tradicional; es decir, la computadora solo se usa para los acabados—. Esto es resultado de una necesaria investigación de la moda y la arquitectura victoriana, que gracias a la sutileza del trazo y los seductores efectos de luz, ofrece pasajes salpicados de cierta ensoñación entre el color y el blanco y negro, que van de lo evocador a lo pesadillezco; pasan por el humor juvenil —cortesía del grupo de jóvenes que sirven como detonador—, y se apuntan en la tradición de los cuentos para la noche de Halloween.

El violín negro ha tenido un tiraje limitado, pero se puede conseguir a través de las redes sociales de la misma autora (@milosflaca), ademas existe una edición especial en un solo tomo, publicada con motivo del evento de cómics CONQUE. ¡Lectura obligada para las actividades de Día de Muertos en casa!

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Sombra de Sabrina de Rockstar Comics: Chilling Adventures Of Sabrina
Foto: Editorial Kamite

Chilling Adventures Of Sabrina

Qué hacer

Una de las películas emblemáticas del cine de terror a la que el paso del tiempo le ha sentado de maravilla, es El bebé de Rosemary, adaptación de la novela de Ira Levin, dirigida por Román Polanski en 1968. Esto se debe a que el miedo que proyecta, viene de combinar la sugestión con el estado de vulnerabilidad en el que las convenciones sociales podían llegar a colocar a una joven esposa, cuya personalidad dependiente y reprimida está marcada por la educación religiosa. Además, claro, de contar con una seductora propuesta visual que ofrece atmósferas de misteriosa belleza, utilizando como locación el tristemente célebre edificio Dakota en la Ciudad de Nueva York, vinculado con diversos hechos de oscura naturaleza y recordado porque frente a su puerta fue asesinado el legendario John Lenonn.  

Utilizar clásicos de este tipo es el principal acierto de Roberto Aguirre-Sacasa —también responsable de escribir el guion del remake de Carrie—, al reinventar la versión tradicional de Sabrina y dotarle de una identidad lejos del tono de comedia —concepto acertadamente aprovechado en la exitosa serie de los noventa— y también, irónicamente, una mayor complejidad: Chilling Adventures of Sabrina entrega la que quizás sea la saga mejor lograda de este personaje.

Al igual que sucede con la ya mencionada producción de Polanski —que por cierto es una de las películas de terror que puedes ver en Prime Video—, en Chilling Adventures of Sabrina encuentra el detonador a través del choque entre una impositiva formación dentro de un culto, con la ingenuidad propia de la protagonista y lo inquietante que puede llegar a ser la sexualidad vista desde el paso por la adolescencia.

Ilustración: Cortesía Editorial Kamite

Aquí queda de lado por completo la versión ligera de las brujas a la que nos tenía acostumbrada el personaje. De entrada porque ahora sus otrora simpáticas tías son parte de una doctrina satánica despiadada: ellas, pese al ser su sobrina una "mestiza" —o quizá debido a ello—, la han encaminado a ser una pieza importante de la secta, algo que será puesto en duda cuando su novio mortal irrumpa en ese lado sobrenatural de su vida, que había mantenido en secreto. 

Se trata de una historia de amor transgredida por otra que años antes sucumbió ante la perversión, lo que da pie a pasajes pesadillezcos que van de simples hechizos juveniles a violentos asesinatos, y en donde de la peor manera los protagonistas se encuentran con lo retorcido de lo irremediable. Todo dentro de un universo ubicado en 1964, que se alimenta de la literalidad de los viejos pulps con tramas sobrenaturales de los años cuarenta y va aderezado con tintes al subgénero de espada y brujería; es decir, en donde la magia, no importa para lo que sea usada, siempre tendrá connotaciones malignas.

Por otro lado, se dan el lujo de recuperar a un demoníaco y exuberante personaje que hiciera su primera aparición en el Pep Comics No. 16, (publicado en 1941), además de mostrar un a faceta poco conocida de Betty y Verónica; sí, las eternas enamoradas de Archie. Chilling Adventures of Sabrina, que sirvió como base la reciente serie de Netflix, es traído a México por Editorial Kamite, en tomos recopilatorios que incluyen portadas alternativas realizadas por diversos artistas para eventos especiales y reimpresiones.

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