Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes y cafés en la Del Valle

Encuentra los mejores lugares para comer o tomarte un café en esta zona de la CDMX

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La colonia Del Valle es perfecta para salir a pasar un buen rato por la cantidad de lugares que puedes visitar. Dar una vuelta por el famoso Parque de los Venados o pasar una tarde divertida en el Bolerama Coyoacán son algunos de los 15 lugares imprescindibles en la Del Valle.

Las opciones para divertirse mientras cae el sol no se quedan atrás, checa dónde salir de noche en la Del Valle y saca tus mejores pasos mientras disfrutas de un delicioso trago. Pero sin duda lo que buscamos con más frecuencia es un buen lugar para comer. A lo largo de sus calles te toparás con diferentes sitios de comida que seguro te harán amar más a esta zona de la ciudad. Para no errar en tu elección, te recomendamos los mejores.

Recomendado: Los 50 mejores restaurantes en la CDMX.

Sitios para comer en la Del Valle

  • Del Valle
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

La Del Valle es una linda colonia pero, no se puede negar, comparada con su vecina la Narvarte, se queda corta en opciones para comer y beber. Ahí está la taquería árabe Alay Alay, el bar Kaito o la icónica Fonda Margarita dando la batalla, pero apenas se está ampliando la oferta en esta zona sureña. Así llega Michi Sando, la nueva joya del chef Andrés Gallegos.  La carta es breve: los reyes son los sandos (sándwiches de estilo japonés) que fusionan la cocina asiática con la mexicana, aunque también encuentras ramen o una clásica sopita miso.  Antes de pedir, date un minuto para apreciar los detalles kawaii que hay por todo el lugar. Desde los hermosos gatitos de cerámica para colocar tus palillos o las ilustraciones de gatos que visten en las paredes, este lugar te hace sonreír. Y es que “michi” no solo hace referencia al amor universal por los felinos, sino que en japonés significa “camino”, así que también vendría a ser algo así como “el camino del sando”.  Ahora sí, de entrada probamos las michi tiras, que son tiras rebozadas de pollo con una salsa ligeramente picante.  Advertencia: ten en cuenta que las porciones aquí son extra-monchosas. Uno solo de estos sandos bastará para saciarte, además, por si fuera poco, van acompañados de papas fritas o bolitas de papa. El chef Andrés Gallegos (a quien quizás recordarás por sus videos foodies en Instagram) consolidó su pasión por la gastronomía asiática y la colocó entre sendas rodajas de pan de caja esponjoso que preparan in si

  • Del Valle
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Sabemos que la propuesta gastronómica en la CDMX es muy amplia, aunque algo focalizada, pero para que no digas que sólo hay buenos lugares en Polanco o la Condesa, te contamos de El Peladito, un restaurante de mariscos que acaba de pimpear la sucursal que se encuentra en nuestra queridísima colonia Del Valle: menú, espacio y concepto, todos renovados. El Peladito es un lugar que comenzó con una idea base: la tradición y el estilo gastronómico sinaloense. Mariscos, picante, tragos e, indispensable, la música. Respecto al lugar, podemos decir que es lo suficientemente amplio como para ir con amigos, familia, la persona con la que te traes ondas (guiño, guiño) o, ¿por qué no? ir solito. El restaurante cuenta con dos pisos y dentro de los mismos diferentes áreas; unas más iluminadas, otras más amplias, algunas con que se prestan para la fiesta -como la que tiene canta bar-. La atmósfera fue otra de las cosas que cambió, si habías visitado anteriormente el lugar, habrás notado que sólo sonaba banda, pero al escuchar a los clientes, los trabajadores se dieron cuenta que podían cambiar a todos los géneros guapachosos (salsas, cumbias, una que otra rolita pop, banda, etcétera). Los fines de semana tienen DJ. Así que siempre te la vas a pasar bomba. Ahora sí, sobre nos trajo aquí: de entrada probamos la tostada culichi, hecha con camarón cocido y crudo, callo de almeja, pulpo, pepino, cebolla morada, cilantro, salsas negras y aguacate. Para el plato fuerte, compartimos: camarones zara

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  • Del Valle
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Si algo disfruto mucho de la Del Valle es su tranquilidad y la paz que me da caminar por sus amplias calles arboladas. Así fue como conocí Café C, la esquina más consentida y concurrida del condado, con una verdadera joya instagrameable: su arte latte 3D; ya sea que tu bebida lleve una familia de hermosos michis, divertidos cerditos o tiernos perritos, es imposible no derretirse de amor al recibir cada taza. El increíble talento de Manolo Huerta, barista principal de este lugar, hizo posible que ahora podamos disfrutar de las bebidas más kawai, cuya magia está en la leche espumada. Pero Café C es mucho más que solo bonitos y deliciosos lattes, también cuenta con una extensa carta de alimentos disponible para todo tipo de antojos; si son de los que aman los desayunos todo el día, aquí serán felices con los chilaquiles rojos con huevito estrellado o el tecolote C (icónico mollete con chilaquiles rojos o verdes, dos huevos estrellados, cebolla, queso y crema), ¿Prefieren algo dulce?, el banana bread french toast o los hot cakes chocoholic son un verdadero must. Si son más de antojos internacionales, la garantía está en su espectacular avocado toast, el grilled cheese y la shakshuka.  Café C también piensa en la gente fit, y para eso cuenta con opciones equilibradas como las reconfortantes sopas (no te pierdas la de jitomate rostizado), frescas, los bowls saludables, los sándwiches abiertos en pan de hogaza artesanal, y algunos platos fuertes como la arrachera marinada, el pollo

  • Heladerías
  • Del Valle
  • precio 1 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Si te asomaras al local donde está ubicado Glace seguramente no te imaginarás los sabores y la calidad de helados que vas a encontrar. Esta heladería está en un localito en la Del Valle, y solamente tiene la barra de helados al fondo, para que compres tu vaso o tu cono y te lo lleves para caminar por la Del Valle. Pero si entras al lugar te darás cuenta de que aquí el gran diferenciador son los sabores del helado. Lo primero que llamó mi atención fue un sabor que nunca había probado, y cuya existencia no me había pasado por la cabeza ni una sola vez: helado de sal. Seguro ya te entró la duda, pero sí: este helado se come de postre. La base sabe un poco entre leche y vainilla; tiene una consistencia cremosita deliciosa que patrocina la crema orgánica con la que este helado está hecho. Mientras comes, te vas encontrando por ahí granitos de sal de mar, suficientes como para que en cada cucharada te toque alguno, pero no demasiados como para saturar tu paladar. Encima, este helado lleva un poquito de caramelo, que le da una textura más crujiente y que ayuda a equilibrar el sabor de la sal, ¡una delicia! aunque si no eres de sabores fuertes a lo mejor este helado no será para ti. Otra delicia que por la temporada me tocó probar fue el helado de nogada. Yo soy de las que opinan que la nogada nació siendo y siempre debió de ser un postre para preparar con ella uno de estos deliciosos postres con nogada (queso, crema, nuez, jerez y azúcar… ¡pónganselo a un pastel!) y con este helado,

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  • Del Valle
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Quién diría que entre el ir y venir a Maria Fortunata, una de mis tiendas de postres favoritas, encontraría este increíble spot para darme gusto con mis antojos preferidos. Bastó con echar un vistazo a su menú para convencerme de entrar y disfrutar la experiencia; la palabra clave fue: “chilaquiles”, mi mayor y más grande placer cuando del desayuno o brunch se trata.  El espacio se compone de una cocina abierta con una gran barra que resguarda algunos ingredientes, las comandas y chispazos de naturaleza en forma de plantas; un mix and match del mobiliario que rodea la banqueta como una escuadra, en los que destacan la madera, el mármol y la herrería; me fascina el bañito de sol al medio día y lo cómodo del lugar para disfrutar la experiencia a cualquier hora. Larga vida a los restaurantes que son all day breakfast, y Vlüm no es la excepción. Dentro de su menú destacan una variedad de emparedados, opciones saludables como su tosta nutricional (pan de 14 granos, aguacate, huevo estrellado, queso de cabra y pesto), antojos dulces como sus waffles belgas (con queso crema, nutella y/o coulis de frutos rojos) y platos monchosos como el desayuno de la casa (huevo estrellado, salchicha asada, tocino, panela, jitomate asado, champiñones, aguacate, frijoles puercos, papas campesinas, chilaquiles sencillos y pan tostado).  Pero la estrella del lugar es ese plato que me motivó a entrar: los chilaquiles, ya sean en versión crunchy o aguaditos; puedes elegir entre cinco salsas y seis prote

  • Del Valle
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

“¡Pásele!, ¿de qué le damos?, ¿cuántos le damos?”, el pregón mágico de Izta (hija de Don Quique), que sí o sí los hará detenerse más de una vez en esta concurrida banqueta de Avenida Coyoacán. Tacos de Canasta Don Quique es un pequeño negocio familiar con casi 60 años de servicio. El local se compone de una pequeña mesa de madera con una canasta, rebosante de deliciosos tacos de canasta, ese manjar callejero que nos deleita en cada mordida cuando la prisa o el antojo apremian; sus actuales propietarios son Izta y Ramón, un alegre matrimonio que pertenece a la tercera generación de una familia de taqueros, y que te atenderán con una actitud muy amable y servicial. Su carta de tacos de canasta es corta y puntual: papa adobada con chorizo, papita sola, frijol, y mis favoritos, los de chicharrón y mole verde, todo a siete pesitos. Los tacos se sirven calientitos y súper bien servidos y siempre con el pilón, porque sin picante no hay paraíso. Para los amantes del chile, cuentan con una espectacular salsa de guacamole (mi favorita), llena de grandes tropiezos de aguacate, cachitos de cebolla y chile serrano, también tienen unas rajas con zanahoria en escabeche, cuyo juguito es lo máximo, además de la ya clásica salsa verde cocida bien picosa. Y, si se enchilan, pueden bajarse el picor con algún refresco de cola o un jugo embotellado.   Se sabe que seguimos en pandemia, pero que no cunda el pánico: en Tacos de Canasta Don Quique cuentan con servicio para llevar (sean zero waste y ll

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  • Del Valle
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Punto de Encuentro es un rincón instagrameable en la del Valle Norte que además de pimpear varios feeds de Instagram, también resguarda mil historias que han sido acompañadas de una barra de café y una excepcional panadería, aquí les cuento más detalles. A inicios de la pandemia, descubrí esta acogedora cafetería que se volvió mi escape después de estar varios meses en total encierro. La decoración del lugar es con mosaicos y paredes blancas a las que adorna una necesaria dosis de naturaleza gracias a los árboles y plantas que decoran el lugar. El mobiliario es de metal, madera y esponjosos acentos en sus asientos que hacen de este spot con tintes nórdicos un lugar de paz tan necesario en esta caótica pero fascinante CDMX. El café Punto de Encuentro no se creó para fanfarronear; pude platicar con uno de sus creadores, quien comenta que “no nos consideramos una barra de especialidad, aunque varias veces nos meten en esa canasta”. Es decir, el café aquí es modesto, pero delicioso —nada de métodos de extracción, solamente tazas ricas—; ese que te invita a sentirte en casa sin estar en ella, que te incita a generar vínculos con quienes lo compartes, que te deja disfrutarte si lo bebes a solas o que te echa porras cuando de trabajo se trata.  Parte del mood que busca transmitir Punto de Encuentro y que de verdad se siente en cada rincón es la calidez y la convivencia, de ahí el nombre. El ambiente es de lo más random; un día puedes encontrarte un grupo de ciclistas cargando energí

  • Del Valle
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Caminando por la Del Valle nos encontramos un par de mesitas afuera de un local. Las ganas de sentarnos a pasar ahí la tarde fueron irresistibles; el lugar está a unos pasos del Parque de Pilares, y la paz que se siente ahí es suprema. La Divina Crepa es, por supuesto, un lugar de crepas, pero tiene opciones súper originales de crepas dulces y saladas y de bebidas también (crepas con una radiografía de jamón y dos greñitas de queso: hasta nunca). Aquí tienen las crepas que ya conoces como la de Nutella o queso crema, pero también algunas más creativas. Nosotros nos enamoramos de la de azúcar y mantequilla, para hacerle honor a esos días de guardería en los que el esperadísimo snack a la hora del recreo era un sándwich de mantequilla y azúcar. Pero para algo más sustancioso, el imperdible es el de strudel de manzana. Imagínate el relleno calientito y con sabor a canela de un pay de manzana. Pues eso, pero en crepa. Y si eso te sedujo, prepárate para nuestra próxima recomendación: una crepa de cheesecake estilo New York de frutos rojos. Lo rico es que todas las frutas son naturales, y el relleno que les ponen a las crepas es abundante. De las crepas saladas, la favorita fue la caprese, que ofrece una alternativa para satisfacer el antojo pero de una forma un poco más ligera; va rellena de queso mozzarella, jitomate y una salsita súper rica de vinagre balsámico. Para cuando el hambre es canija, pide la de pollo hot BBQ. Si, una crepa de BBQ con el sabor ahumado y agridulce justo

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  • Del Valle
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

¿Cuántas mujeres taqueras conocen? (saludos a Las Muñecas). Pocas. Y esto es porque, tradicionalmente, por los horarios y por ser un trabajo físicamente demandante, el arte de servir tacos se ha considerado un trabajo masculino. Pero aquí te presentaremos a una taquera que rifa y que demuestra que el género no es obstáculo; se trata de Andrea Sayeg, quien luego de salir del grupo de Daniel Ovadía, Bull & Tank (Merkavá, Nudo Negro, Peltre o Nosh, entre otros), está estrenando su propia taquería en la Del Valle. Alay Alay Taquera del Oriente mezcla dos cocinas que, históricamente, ya eran hermanas: la libanesa y la mexicana. Y lo hace de la manera más cool. En este lugar, Andrea se arma tacos árabes, pero no los que ya conocemos, sino retomando las recetas tradicionales del Medio Oriente, especialmente de Líbano. Así, acá encontrarás jocoque y hummus hechos en casa; hojas de parra rellenas de carne y arroz, que vienen nadando en un caldito de tuétano; empanadas árabes rellenas de espinaca y tacos de kebab, shawarma, pollo frito o kafta. Y aquí viene lo bueno: los tacos vienen servidos sobre un pan árabe recién hecho. De hecho, cuando vayas al restaurante podrás ver que al interior hay un espacio en donde alguien está “echando tortillas”, pero en vez de tortillas es pan árabe. El resultado es un pan del grosor justo para soportar el generoso relleno del taco, flexible (prueba de fuego: lo doblas y jamás se rompe), calientito y delicioso. Aunque si prefieres, también está la opci

  • Pizza
  • Del Valle
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Homeslice Pizza
Homeslice Pizza

La escena pizzera de Chicago y Nueva York se hace presente en Homeslice Pizza. Luce particular ver un búnker de onda industrial en medio de una colonia con puras casas y edificios departamentales, pero eso añade picor a Homeslice: mesas y sillas de acero, una barra de concreto, techos altos y decoración gringa. Primero lo primero, sus pizzas, hay tres estilos diferentes: pan pizza, receta original horneada en sartén y bañada con salsa pomodoro (30 min); la new york pizza, de 50cm con masa delgada y estirada al momento (20 min); deep dish, la súper famosa pizza estilo chicago servida en sartén de 5cm de altura con 400g de queso mozzarella (45 min). La deep dish de meaty lovers es una carnívora combinación precisa entre pepperoni, salchicha italiana, lomo canadiense y remate de tocino, un conjunto crujiente como la masa y que te deja satisfecho. Si prefieres sabores menos intensos, pero te gusta entrarle a lo goloso, la cheesy lovers lleva cheddar, manchego, mozzarella y parmesano, luce cautivadora por todo el queso derretido a los costados y te envicias con los sabores. Puede pedirse mitad y mitad. El espacio es una mezcolanza industrial y muy americana que además de guardar aromas antojables de masas recién hechas, cuenta con barra para preparar malteadas con vino y tepache, así como horarios para brunchear. ¿El secreto? Ir con mucha hambre.

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