Descubre los mejores antros y bares en la Ciudad de México reseñados de manera anónima por el equipo de Time Out México. Desde lugares para ligar, antros fresas, las mejores terrazas u opciones por tipo de licor, te presentamos las aperturas que renuevan la vida nocturna de nuestra ciudad.

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Antros y bares de la Ciudad de México recién reseñados
Las "cantinas contemporáneas" son LA tendencia de los últimos años. Personalmente, creo que autonombrarse cantina lleva un peso que no debería tomarse a la ligera. Sin un menú muy sabroso que sustente el nombre, muchas veces terminan siendo solamente bares temáticos. El Maldito de Jalisco fue una sorpresa. La primera buena señal es que al entrar vi mesas de señoras y señores de más de 50 años, quienes probablemente valoran la cocina más que la foto.
Efectivamente el lugar tiene muchos guiños a las cantinas de antaño, desde el mobiliario, el estilo de los óleos en las paredes o la barra con su decorado de vitrales; pero fue hasta que empezamos a probar que nos convencimos de que aquí quieren servir comida reparadora y que contrarreste el buen beber. Salsas con textura densa, condimentos presentes, cocciones lentas y lo que debe picar, pues pica. Eso sí, si estás a dieta será todo un reto no caer en tentaciones no contempladas.
En lo que te aclimatas, ve pidiendo un cantarito o una batanga de la casa. Tres platillos que te harán la visita: el aguachile negro se sirve con dos tacos de papa y kimchi casero fritos. El chiste es usarlos de base para el camarón. Un combo inesperado pero glorioso. Luego probamos algo que fue francamente grosero –perdóname virgencita, pero no me arrepiento– bajo recomendación del equipo, las quesadillas de barbacoa (12 horas de cocción) con un poco de tuétano.
Por otro lado, ningún suplemento en el mercado te va a reconstituir como esta carne en su...
Si algo te podemos sugerir es que no vayas a Granate Enoteca solo a picar cacahuates; asegúrate de ir con hambre, pues en este wine bar en la Cuauhtémoc las botanas y las tapas son generosas.
En esta ciudad donde la exploración del vino sigue siendo hobby de pocos, un menú de alimentos interesante es casi requisito para que el público regrese a un wine bar. Eso aquí lo entendieron bien y le pusieron la misma atención a la cocina que a los vinos, así que ve dispuesta a compartir la comida con tu cita o tus amigas.
La carta es de influencia española con toques propios de la casa; entre tapas, croquetas, pulpo o calamares, un excelente inicio fue el jocoque con aceitunas y pan pita crujiente, en el cual no escatiman en aceite de oliva para mayor untuosidad. Otro acierto fue la tabla de quesos, armada con una buena porción de cinco quesos de diferentes maduraciones, compota de manzana, semillas e hilos de miel de abeja. Aquí las tapas son extra-monchosas, dos ejemplos que sorprendieron por su tamaño fueron la de jaiba frita y la de camarones sobre una cama de hongos.
Todos los vinos que probamos fueron a recomendación del sommelier, desde un blanco de Bierzo fresco y fácil de tomar, un chardonnay con barrica un poco más complejo hasta ejemplares más experimentales como un vino con té de jazmín y té negro muy interesante o un naranja queretano limpio y amigable.
En general este lugar cumple con lo que todo millenial de cierta edad –sí somos– necesita, buena comida, música...
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En 1935 alguien inventó las primeras bebidas enlatadas y hoy, en 2026, un bar decide honrar la lata como el contenedor universal de líquidos gasificados. Latosa pone en el centro a la lata, sin olvidarse de la barra habitual.
Aquí puedes elegir entre una oferta de tragos enlatados que reinterpretan algunos clásicos, como el Tepache Mule, perfecto para refrescarse con sus burbujas, o el Coconut Mojito, que mezcla lo dulce del malibú con la frescura de la hierbabuena. El diseño de las latas es divertido y creativo, de hecho, cada jueves tendrán un coctel enlatado especial, además es el día en que el lugar se vuelve Latoso, su fiesta semanal de pop donde toda la comunidad LGBTIQ+ es bienvenida.
Si prefieres irte a la segura con coctelería clásica, también está la barra donde no van en lata sino en vaso convencional. Para picar, la oferta es limitada pero precisa, lo que se antoja mientras te tomas un trago, unas papas con dip de cebolla, aceitunas y poco más. Por las mañanas Latosa ofrece una barra de café y próximamente desayunos.
El cuidado en el diseño del espacio y los recipientes es, sin duda, de lo mejor que tiene este spot recién inaugurado. El concepto es redondo, la lata como excusa, como innovación, como diferenciadora; sin embargo, a veces hace falta más que concepto, y aunque es increíble abrir tu lata de Margarita Palo Santo, en algunos el sabor se queda un poco corto, el gasificado no es muy intenso y, honestamente, se extraña el hielo. Ojalá sea cosa de...
El sótano del hotel Street Art Hotel parece el set de una película futurista donde las calles de México y Asia se fusionan. Hay murales fluorescentes, vacas voladoras, papel picado y lavadoras que aparecen repentinamente. No es una ensoñación lisérgica, es Fayuca, un nuevo bar que, sin perder la picardía, puede darte una clase de mezcales artesanales en cada visita.
Todo el equipo son apasionados de los palenques; en sus recorridos por Oaxaca, Michoacán o Guerrero se han acercado a las familias productoras y a los procesos que hacen único a cada planta de agave. De ahí que en Fayuca solo encontrarás lotes pequeños de mezcales muy especiales, algunos tan pequeños como 5 o 10 litros.
Lo que más nos gustó de la propuesta es que aquí quieren que elijas el mezcal que vaya más con tu personalidad, en lugar de irte por el costo. Por ello todos tienen un precio único. En la carta está perfectamente explicado el maestro mezcalero, la región, el tipo de agave y el grado alcohólico. Si quieres convertir tu experiencia en una cata, hay paquetes de degustación de 3 hasta 7 ejemplares.
Pero el trabajo con los productores no acaba ahí, nos cuentan que para armar el menú de cocteles –todos hechos con destilados mexicanos– se sentaron con ellos a hacer pruebas hasta que dieran su visto bueno, ya que son quienes conocen mejor su producto, por lo mismo los drinks reflejan muchas de sus historias. Para conocerlas acércate a Paola o Carlos, las mentes detrás de la barra y enciclopedias...
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Rosso puede ser tu nuevo refugio en esos días en los que quieres que el mundo desaparezca, o tú desaparecer un rato en un spot secreto. Dentro de Pavorosso, el restaurante especializado en platos con pavo, hay un nuevo bar al que llegas por un pasillo de la cocina. Con un diseño de iluminación de colores rojos, azules y círculos, aunado al reflejo de múltiples espejos es difícil no jugarle al fotógrafo y lograr muy buenos resultados.
Rosso tiene forma de cuadro con asientos a lo largo de todo el perímetro, donde la atención se centra en la barra del medio. Nos encanta que el equipo está compuesto solo por mujeres mixólogas muy talentosas. Además está acondicionado con páneles que resguardan la calidad del sistema de audio Hi Fi, lo que lo hace perfecto para caerle en los días que tienen Djs invitados.
En el menú vas a encontrar una decena de cocteles de la casa, así como clásicos como un Manhattan o un Negroni y cuatro cocteles sin alcohol para que nadie se pierda la experiencia. El Picarilla es un drink divertido para comenzar, ya que tiene tequila, miel, cítricos y un punch de chile de árbol. Si eres más de sabores florales, prueba el Paola, con distintos vermuts, compota de fresa y un toque de rosas. Mientras que si quieres algo más profundo, el L’origine du monde es un trago elegante con gin, licor de coco y aroma a chocolate. Como advertencia, piensa que los drinks rondan los $260-300 pesos –incluso los mocktails–.
Del menú de botanas te recomendamos el dip de...
¡Atrápalos, ya hay que atraparlos! Han pasado 30 años desde que la fiebre amarilla de Pikachu y los Pokémon llegaron a nuestras vidas. Sabemos que ahora estás crecidito y te gustan los Poketragos, en MonjarDrinks tienen las tres "b" que buscas: buenos, bonitos y baratos.
El lugar está dentro de una casona en la Roma que guarda otras apuestas casuales de comida y bebida (sí, las chelas de ajolote), pero los Poketragos de un litro y desde 100 pesitos era algo que no podíamos resistir. Empieza por los tragos iniciales, un Bulbasaur, Pikachu, Squirtle o Charmander (tú eliges si llevan vodka, ron o sin alcohol) con escarchado coqueto.
El vaso decorado con motivos de los monstruos de bolsillo, con capacidad de un litro, que vas a querer llevarte a casa, es cosa aparte. La mixología, si bien te remite a los famosos azulitos, no tiene nada que ver con una pobre ejecución. Aquí el mojito lleva su religiosa hierbabuena, menta y azúcar o, si te gusta lo dulce, hay versiones frozen que te remiten a un ICEE, pero con su respectivo toque de vodka: es cuestión de gustos.
Nuestras apuestas son el Vaporeon que lleva curazao, pulpa de piña, leche y crema de coco. O bien el Meowth de sabor mazapán con crema de coco. Ambos llevan escarchado dulce y los colores, como diría algún GPT son "vibrantes", o sea listos para presumir en Instagram.
Como en toda barra temática, hay papas fritas, chips, bonelles, dedos de queso y hasta empanadas de dulce canela y manzana con cara de Pokémon para...
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En un rinconcito a unas cuadras de metro San Joaquín, para descentralizar un poquito la oferta cervecera, Falling Piano –cuya fábrica en la Roma seguro conoces– propone esta bodega en la Miguel Hidalgo, que busca ser un sitio con papas, alitas, boneless, hummus, pizzas napolitanas en horno de piedra, y obvio chela, chela y más chela.
Nos tocó ir con hambre y mucha sed, así que no nos detuvimos en papas, pizza y, por supuesto, las novedades de sus cervezas artesanales. Lo que tiene Falling es gran variedad de ales, stouts, pilsner, IPAs, hasta porters. Cada cierto tiempo hay nuevo drop de temporada.
La vibra: este nuevo espacio es súper familiar, con mesas largas que de repente se pueden volver comunitarias, amplio y templado. Es cómodo y ponen música indie. Si has ido a Hop the beer 2, tiene una vibe muy similar.
El trago: La más divertida –a nuestro gusto– fue la Rosca de Reyes, una pastry cream ale, con una sensación cremosa y más “panosa” desde el primer sorbo, aunque mientras más esperes, más se oxida y desarrolla otros sabores. Te recomendamos para esta no picar nada salado para no hacer corto circuito.
El plato: sí o sí debes de probar la Ancona de la Balbuena, preparada con pomodoro, mozarella, papitas fritas, jamón serrano madurado 12 meses, y salsa borracha, parmesano y albahaca. Una propuesta sólida, con tintes que van más a lo salado y fresco, al punto para maridar tu cheve.
Time Out Tip: si quieres ponerte competitivo con tus acompañantes, puedes tomar los...
Lo más apremiante de encontrar un rincón para tomar una copa bajo luz tenue, en un lugar acogedor, no es que puedas compartirlo en Instagram o con tu persona favorita, es que sepas exactamente la región, tipo de uva y añejamiento de lo que estás copeando. Aquí lo mismo hay vinos naturales de Austria o el norte de Francia que etiquetas naranjas de Guanajuato. Faba es el bar en la Roma al que vas por una copa y recibes más.
La atención es en verdad personalizada y, si te acercas a la barra, seguro sales con un shot de whiskey de maíz o espadín reposado en olla de barro de Oaxaca mientras tu curiosidad queda satisfecha con conocimientos sobre el reposo, la uva, filtrado y hasta sedimentos que puedan “colorear” un vino.
La responsabilidad con el productor e insumo local se siente en el espresso martini, negroni o mezcalina que te pueden armar con gin, vodka y mezcal mexicano. El auge de los bares de vino aquí no es una moda; el chef Fabrice Van Beisen selecciona igual de meticulosamente las etiquetas de pinot noir, aramón y chardonnay que los insumos de la carta como betabel, zanahoria o hinojo, todo lo que venga del rancho, todo lo que sea auténtico.
Faba funciona por su encanto: mesas discretas iluminadas con velas, una barra y cocina abiertas, de diseño brutalista e inspiración minimalista. Puedes llegar saliendo del trabajo y pedir el vino de la semana o esperar tu reserva para cenar como debe ser: cocinado al fuego.
La atmósfera de privacidad te invita a dejarte llevar...
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Dicen que la información es poder, pero en esta ciudad, saber dónde se bebe bien y tranquilo es el verdadero reto. Un nuevo vecino ha llegado al edificio que vio las viejas glorias de redacciones y periodistas en Bucareli, de ahí que La Extra sea el nombre que lleva la cantina.
¿Pero una tradición todavía puede reinventarse sin perder su alma? Entre muros blancos y reminiscencias art déco, la premisa es honesta: llevar la tradición a otro nivel con una carta sencilla, tragos largos bien ejecutados y esa vibra relajada de “tómate una o dos y a ver qué pasa”. El lugar está diseñado para ser versátil.
Funciona igual de bien si vas en plan romántico (“nos estamos conociendo”) o si traes convocatoria amplia; cuentan con un privado para hasta 20 personas, ideal para armar la fiesta sin molestar a los demás. Es de esos lugares acondicionados para que te sientas cómodo desde que cruzas la puerta.
¿Qué pedir?
Aquí la botana no es de relleno o para taquear entre cubas. Nosotros abrimos "la nota" con los mejilocos, que son chips bañados de mejillones y alcaparras fritas; van acompañados de chiles güeros. Te recomendamos pedirte una salsita extra de habanero y mezclarlo todo bien; la porción rinde perfecto para dos. Es algo visual, sí, pero cumple si lo acompañas de cuba libre o negroni.
Para el plato más sustancioso, le entramos a la cemita de milanesa. Punto a favor: la carne estaba bien cocida y empanizada para ser crujiente sin sentirse masuda, y traía una cantidad generosa de...
Si algo es seguro en el Centro Histórico, es que en cada esquina siempre hay algo nuevo por descubrir o reencontrarse. Eso nos pasó con la nueva casa de Mezcalería Finca Robles Centro que se instala en la calle de Isabel la Católica —sí, esa que ya de por sí tiene vibra historia viva—; el nuevo vecino promete convertirse en tu próxima parada mezcalera.
¿Qué es?
Este no es una barra para pedir una mezcalina colorida a la que hacerle fotos en Instagram y seguirte de largo. Aquí la cosa va de origen y respeto por la cultura mezcalera. Finca Robles llega desde Villa Sola de Vega, Oaxaca (la cuna del mezcal Tobalá), para mostrar qué sucede cuando mezclas lo ancestral y lo contemporáneo.
¿Por qué ir?
Lo que destaca su oferta es que sus mezcales se producen con una técnica de hace 350 años y destilación directa en ollas de barro. Si eres de los que disfrutan los sabores minerales, profundos, este es tu lugar. Además, sus etiquetas (del Espadín al Tepeztate) no son cualquier cosa, pues, cuentan con medallas de Oro y Gran Oro en concursos nacionales. La calidad está garantizada en cada “besito”.
La vibra
La mezcalería entiende que hoy un espacio funciona como un enlace cultural entre artistas detrás y al frente de la barra. Encontrarás desde gráfica popular hasta noches amenizadas por curaduría musical, sesiones en vivo y hasta presentaciones de talento emergente.
Finca Robles Centro es para ti si buscas un spot ideal para caer con amigos, pedir una cata y dejarte llevar por la...
Discover Time Out original video
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