Descubre los mejores antros y bares en la Ciudad de México reseñados de manera anónima por el equipo de Time Out México. Desde lugares para ligar, antros fresas, las mejores terrazas u opciones por tipo de licor, te presentamos las aperturas que renuevan la vida nocturna de nuestra ciudad.

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Antros y bares de la Ciudad de México recién reseñados
Luego de 14 años produciendo chela, La Patrona abrió su propio taproom en una esquina muy coqueta de la Cuauhtémoc. Coqueta tipo: venir un domingo en la tardecita, tomarte una cheve y ver pasar la tarde.
La marca nació de la mano de Rodrigo Escudero Suberbie, quien fundó La Patrona impulsado, en parte, por la historia de su familia: su papá y su abuelo estuvieron, en diferentes momentos, al frente de Cervecería Moctezuma. Pero como parte fundamental de ser hijo es ser un poquito punk, Rodrigo decidió dedicarse a la cheve independiente.
Si eres un buen beer geek, seguramente ya probaste algunas de las etiquetas clásicas de la marca: Sta. Otilia, Sta. Julieta, Sta. Tomasa y otras más. La novedad del taproom es que ahora puedes probar estas cervezas y algunas opciones de temporada directamente de barril, para que lleguen fresquitas a tu mesa.
Además —puristas, siéntense—, también hacen cocteles con cerveza artesanal. Todo bien con las micheladas, pero aquí van un pasito más allá: tienen desde el clásico Bull hasta algunas creaciones de la casa.
Pero vámonos por partes, porque en La Patrona no todo es chela. La propuesta comienza desde el diseño. El piso y la barra retoman los colores de la malta en sus distintos niveles de tostado, mientras que el baño es verde, como el lúpulo que le da su característico amargor a tu IPA de cada fin de semana. Desde ahí comienza a sentirse distinto a otros, porque hay que decirlo, no en todos ponen tanta atención al diseño interior.
Después...
Qué rica se está poniendo la Tabacalera y, ahora que la colonia ya se volvió hogar de Vermuta Café & Barra, todavía más. Acá el plan puede empezar desde temprano con una taza de café y un pan dulce (por favor, ve a probar las conchas de café con queso parmesano) y alargarse hasta la noche con una propuesta completa y muy cool.
Vermuta abrió hace apenas unos meses, cuando cinco amigos se juntaron con la idea de elaborar su propio vermut. Tenían algo claro: no querían replicar el perfil dulzón de muchas marcas comerciales, así que decidieron irse por el lado amargo. Hoy, en su barra, sirven tres opciones que ellos mismos elaboran y cuyas recetas van modificando cada cierto tiempo.
Cuando fuimos, nos tocó probar el seco, elaborado a partir de vino blanco y ajenjo, piel de naranja, clavo, canela y granos de café; el clásico, también a base de vino blanco, con ajenjo, piel de limón Eureka, semillas de cilantro y manzanilla; y el especial, a partir de vino tinto, ajenjo, piloncillo, pimienta gorda, chile ancho, hoja santa, vaina de vainilla, anís, canela y cacao.
Todos son amargos ¡y con ganas! pero si prefieres bajarle un poquito a la intensidad puedes pedirlos con tónica. Además, tienen cerveza artesanal y una barra de café que da pie a una muestra variadita de cocteles que lo incorporan en sus recetas.
La carta de alimentos es igual de intensa y está llena de ingredientes que se antojan muchísimo para acompañar tu vasito de vermut. Nosotros probamos el tapenade, una paté de...
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Más que un cantabar, Canta Corazón ha construido una identidad propia alrededor de la nostalgia y de esos momentos que todos reconocemos: las canciones que marcaron generaciones, los amores imposibles, las fiestas interminables, las historias entre amigos y esa capacidad de convertir cualquier emoción en motivo de celebración.
Cada elemento dentro del espacio forma parte de esta narrativa. Los colores, la música, los objetos, los rituales y las dinámicas están pensados para provocar algo más que una fotografía: buscan generar experiencias que se recuerdan.
Durante la noche, los mariachis pueden aparecer entre las mesas, las rosas llegan de manera inesperada, un brindis puede convertirse en un ritual y hasta un paliacate puede transformarse en símbolo de pertenencia.
Con una propuesta que celebra la música, la nostalgia, el humor y las emociones que todos compartimos, Canta Corazón continúa expandiendo su concepto y anuncia la apertura de su nueva sede en Pedregal.
Las nuevas experiencias que puedes encontrar en el Pedregal son: Un toro mecánico que pone a prueba a los más atrevidos, mientras que el gritómetro se convierte en el lugar perfecto para liberar aquello que normalmente se queda guardado.
Despedidas de soltera, celebraciones, encuentros entre amigos y noches que simplemente comienzan con una copa pueden terminar convirtiéndose en historias completamente distintas a las que se habían imaginado.
La gastronomía y la coctelería también forman parte de este universo....
En la Doctores hay una planta productora de licores, destilados y otras bebidas fermentadas que basa sus productos en la botánica mexicana (hola, hoja santa, poleo y toronjil), operada principalmente por mujeres. Y sí, puedes visitarla para que te expliquen el proceso con gin tonic en mano.
Taller Astrafilia inició con Andrés Rubio y Heráclito López, dos amigos enamorados de México y su tradición herbolaria. Comenzaron haciendo bitters y ginebras como hobby y, en el camino de profesionalizar el proyecto, se incorporó Ingrid Solís, o Chanchi, quien poco a poco fue responsabilizándose de más tareas hasta quedarse a cargo; hoy emplea a más de diez personas, casi todas mujeres. Si recordamos que, a lo largo de la historia, las mujeres hemos estado siempre en la producción y transmisión de saberes alrededor de las plantas, hace mucho sentido que sean ellas quienes hoy produzcan, administren y lleven las riendas del proyecto.
Visitar el taller se siente como llegar a una mezcla de oasis y botica antigua. Se secan plantas, flores y otros botánicos que luego se infusionan para producir ginebras, vermuts o licores; también se tejen redes de apoyo con proyectos solidarios. Tienen proyectos paralelos como Las Espirituosas, que es una distribuidora de bebidas mexicanas, “todas con nombre y apellido de las y los productores”, explica Chanchi, para hacer notar que eligen producciones a pequeña escala; o Ita, un licor que se elabora en el marco del 8 de marzo y destina parte de sus...
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No siempre hay que romperse la cabeza para lograr el éxito entre el mar de aperturas de esta ciudad. A veces solo es necesario confiar en tus propios gustos y optar por cosas simples y de calidad. Esa fue mi impresión de Baby, el bar que complementa la propuesta de Chopsticks, ambos escondidos en un patio en la Juárez.
Mientras el restaurante japo-mexicano ofrece un concepto tipo omakase que hace gala de ingredientes inexplorados y técnicas asiáticas novedosas, en Baby todo es comprensible y con un aire nostálgico mucho menos forzado que el de todas las nuevas taquerías.
La decoración más bien se siente como hacer una fiesta en la sala de tu abuelita cuando no está; mientras que el sistema de audio se basa en cassettes, donde puede sonar una joven Madonna o Luis Miguel (puedes llevar esos cassettes que has guardado durante 30 años para oírlos todos juntos). Y nos gusta que la barra no está separada del resto, sino que todo se integra en un mismo espacio.
Los tragos que encontrarás son siete pero bien preparados y casi todos al mismo precio. Tres imperdibles: la batanga (sin duda el trago más de moda en la CDMX), el bloody mary (una joyita pa la cruda) y el martini dry. Otra opción es la selección de vinos a cargo de Lula Wines, pero si te gusta el sake suavecito, te recomiendo que pruebes el de la casa.
Para acompañar hay un puñado de botanas como gildas con anchoas si tienes paladar de señor como una servidora, ostiones (con la garantía de frescura de Taller de...
Excelentes noticias para mis coetáneos millennials: ya tenemos un nuevo lugar en la Juárez donde armar la fiesta. Se trata de Ruido, un espacio donde varios elementos que nos importan conviven en equilibrio: comida bien hecha y cumplidora, tragos bien ejecutados, arte, diseño y música en vinilo.
En Ruido juegan al aristotélico justo medio. A nosotros nos tocó llegar en plena transmisión de un partido de futbol y nos quedamos hasta que empezó a sonar la música. En todo momento, el ruido del juego y el volumen de la música nos permitieron echar chisme, pero también contagiarnos de las ganas de levantarnos a sacar los prohibidos.
El diseño interior merece su propio momento de contemplación. Es verdad que, a cierta hora de la noche, el lugar comienza a llenarse (otra ventaja millennial: puedes llegar desde las 6 pm y encontrar un ambiente mucho más tranquilo), pero gracias a la distribución del espacio y al piso de arriba, ideal si buscas una salida más íntima, Ruido nunca resulta agobiante. Al contrario, deja que los ojos recorran el lugar para descubrir al Robot Ruido, que ya se está ganando su lugar como ícono del bar, y la obra de Nicoläs Villamizar que viste las paredes.
Los cocteles tienen una nutrida selección de clásicos, desde la margarita shakeada hasta un espresso martini o un Moscow Mule. También hay creaciones de la casa, como Pink Noise, que lleva vodka de vainilla, St-Germain, fresa, agave y limón; o Ruido, preparado con tequila, Campari, jugo de limón, miel de...
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No me parece raro el revival que está teniendo el italodisco en una época donde necesitamos urgentemente algo que nos alegre la vida con tanta tragedia internacional. Los sintetizadores setenteros y felices con ese ritmo pegajoso que te hace mover, cuando menos, el piecito, están pegando también en México, basta escuchar bandas como Midnight Generation.
La Romana es el nuevo bar con música y cocteles muy italianos. Es pequeño, decorado con velas derretidas que pueden parecer lúgubres, pero todo se vuelve animado al escuchar las rolas que incitan a pedir un aperitivo o un spritz veraniego. Daniela y todo el equipo son una gran compañía incluso si vas solita (mi acompañante quedó atrapada en la tormenta). Así que pude apreciar la música y hasta "shazamear" una que otra canción.
Como la más fan del matini sucio, de los tragos de la casa me hizo ojitos el llamado Il Dolce Farniente. Un trago que está inspirado en una pizza clásica, preparado con un fat wash de gin y vodka con queso parmesano, vermut bianco infusionado con tomate y óleo de albahaca. No te preocupes, suena más fuerte de lo que sabe. El queso no domina el sabor, solamente aporta una nota umami agradable y el toque herbal del aceite lo vuelve redondo.
Si te gusta algo de show o te vas más hacia lo cremoso, otro de los favoritos es el Bruce, bastante chocolatoso, servido con una burbuja que revienta y libera el humo que perfuma el coctel. También está el Mexigroni, la versión de la casa del Negroni con sotol en...
Playa, aperitivos, música y sombrillas son la escenificación perfecta de Ricochet, un nuevo proyecto gastronómico que se inspira en la Italia de los setentas y su vibra mediterránea. Aquí no existe la prisa y, de hecho, recomiendan no sacar el celular para tomar videos e interrumpir la experiencia. Su creador, el chef Robert Craig, hace un llamado a la desconexión y a mantenernos enfocados en el aquí y ahora.
Por fuera podría pasar desapercibido, pues solo hay una pequeña ventanita de pan, que opera con normalidad durante las mañanas; por la tarde, si te atreves a entrar, se transforma en un lugar desenfadado, perfecto para ponerse al día, ir a solas, en date o con amigos. La comida es italiana en su mayoría, aunque con guiños a toda la costa mediterránea. Se centra en mariscos, vegetales y platos para compartir, mientras que la barra está definida por martinis, spritz y vinos refrescantes, como albariño o chardonnay.
Ricochet es un espacio para comer, beber y quedarse. Al llegar, te reciben con una botanita de nueces, para romper el hielo. Empieza con unas endivias y un plato de ostiones, acompaña con un prosecco bien frío, para entrar en ambiente. Después unos camarones para picotear y seguir con una milanesa schnitzel o un filete a la griega. Prueba los spritz clásicos como el hugo o el Aperol, que son un must.
Los sabores son balanceados; el servicio, atento y uno de los grandes highlights, si sueles estar atento a la música, es que el repertorio te transporta a la...
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Mucho bar experimental, mucho bar de concepto, pero realmente mis favoritos son los lugares en los que en una sola visita te deja altas ganas de volver. En Sin Cruda, Nico Cruz –a quien seguro verás detrás de la barra– vio la oportunidad de unir su experiencia tanto en vino como en coctelería, y qué mejor que armarlo con amigos.
Aquí se reunieron especialistas de la barra y la cocina luego de pasar por Pujol y otros restaurantes mundialmente reconocidos, pero éste es su rincón casual. No te preocupes que no serás juzgado si no sabes de procesos de vino natural o biodinámico, lo único que necesitas es saber qué te gusta tomar y confiar en las recomendaciones. No te miento que aquí probamos uno de los vinos naranjas más ricos de nuestra vida.
El nombre de Sin Cruda es curioso, pero ojo, no quiere decir que las bebidas no tengan alcohol, se refiere al hecho de que su selección de vino es de mínima intervención y que, al no tener los aditivos de los vinos convencionales, disminuye la cruda. Ahora, si vienes a una noche de cocteles, claramente habrá consecuencias, pero los habrás disfrutado como nosotros pues aquí todos los cocteles de la casa tienen algún derivado del vino: vermut, oporto, jerez. También hay varias opciones sin alcohol si así lo quieres.
Además de la barra, la cocina de Nicolas Dourfer vale muchísimo la pena. Está diseñada para probar varios platos al centro que rondan los 200 pesos. Las croquetas o el churro salado con jocoque, aceitunas y hierbas...
Cuando la naturaleza vuelva a adueñarse de la ciudad, cuando la maleza invada casas y monumentos, cuando la hierba reclame lo que tomó el asfalto, nos quedarán los recuerdos de lo que fuimos y las delicias que comimos. Estoy segura de que en alguno de esos recuerdos estará una noche que pasé en Café Ocaso.
No exagero, en esta ciudad acelerada en la que nacen nuevos lugares más rápido que margaritas después del deshielo, sorprenderse con un lugar nuevo parece casi imposible. Por eso la mezcla de simplicidad con imaginación, de ejecución perfecta con ingredientes frescos y de calidad, asombran tanto.
Café Ocaso, la experiencia del chef Emiliano Padilla se mezcla las ganas de hacer algo que se una orgánicamente con su entorno.Está inspirado en algunas de las barras más representativas de la ciudad, como la de La Ópera o el Café Habana, que siempre mezclaron lo local con lo internacional. Ofrece menús para cada momento del día, breves pero precisos. El del desayuno incluye, entre muchas otras cosas, arroz con huevo (un platillo por demás probado y garantizado) además de hot cakes y una barra de café, mientras que en el almuerzo puedes comerte una tlayuda o una tortita de aguacate.
Pero hablemos del ocaso, cuando el sol se pone y la noche asoma, cuando las luces empiezan a iluminar las calles del antes Distrito Federal, Café Ocaso te recibe con una barra que recuerda incluso a la mítica cafetería La Blanca; muestra un ambiente que se siente familiar, con una rocola con 100...
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