Baltra, uno de los mejores bares en la Condesa
Foto: Alejandra Carbajal

Los mejores antros y bares de la Condesa

Una selección exigente para salir de fiesta

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Condesa
  • precio 2 de 4

Un consentido de la zona para aflojar la corbata al final del día y beber cava a un precio decente. Se especializan en vinos espumosos de Cataluña, pero si prefieres cerveza o cualquier otra bebida también la encuentras. La cocina es principalmente española y las tapas están enfocadas al maridaje de las bebidas. A veces organizan catas, los martes son de jazz y los domingos puedes curarte la cruda con una generosa paella.

La Botica Alfonso Reyes
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Condesa
  • precio 2 de 4

Era el nombre de las farmacias antiguas en donde se preparaban los medicamentos. Las personas llevaba su receta medica y el Boticario preparaba el remedio… era porque no existían los laboratorios médicos como en estos tiempos.  Seguro te tocó ver la clásica imagen de estos lugares que en su interior tenían muebles de madera, vitrinas grandes llenas de frascos color ámbar con ingredientes químicos y etiquetas de papel y personas con batas blancas.Este lugar retoma el concepto para convertirse en un clásico de la condesa, nos ofrece destilados de productores mexicanos y la variedad va de la mano con los precios. Encontrarás desde un mezcal minero –de los más pedidos– o un pechuga, pero si te gustan mas frutales tienen de guayaba o plátano, cremas de mango o coco y licores de marauyá o zarzamora; todo en un pequeño pedazo de cartón mejor conocido como “La carta”. Si la bebida te abre el apetito, puedes acompañar con un tamal de quesillo, chapulines y manzana enchilada.El espacio es pequeño y la decoración sencilla, tienen una iluminación tenue, aunque la barra esta perfectamente iluminada con luz blanc. En la vitrina trasera tienen frascos de 120 ml. de todos los productores de destilado de agave –que, por cierto, están a la venta– unas cuantas sillas y mesas. El lugar es perfecto para ir a platicar entre semana o de precopeo, poner unas cuantas canciones en la rocola y por supuesto tomar unos buenos mezcales. En fines de semana a altas horas de la noche el lugar esta lleno y es

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Condesa
  • precio 1 de 4

Sal de tu zona de confort chelera y atrévete a probar otras que no sean las que tomas para curarte –o provocarte– las crudas. Lo pequeño de este lugar se compensa con la gran variedad de cervezas que tienen: belgas, italianas, alemanas y para que no los acusen de malinchistas también hay mexicanas. Para variarle al paladar, pídete una cerveza artesanal mexicana. También te recomendamos probar la propia cerveza del lugar, La Trappe, pero si eres necio, también hay las que encuentras en la tienda (y en todos lados). Para acompañar, pide una de sus pizzas o chapatas.Ponte generoso e invita a tus amigos, te saldrá barato si aprovechas las promociones. Apenas con unas cuantas mesas, aquí el ambiente es acogedor y sin pretensiones.

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Condesa
  • precio 3 de 4

La máquina del tiempo sufrió un desvío y el año 1521 aterrizó sobre Álvaro Obregón. Cuando creímos que la nueva década se trataría de minimalismos y espacios en blanco, llegan proyectos como Tlecán, que nos hace retomar nuestras raíces sin siquiera saber que lo necesitábamos. Y bueno, a nadie le cae mal una nueva mezcalería en plena hipsterosa delegación. Tlecán significa lugar del fuego en náhuatl; vaya, la matriz del concepto radica en esta connotación a la cultura prehispánica. Tras pasar la angosta entrada, te topas con una iluminación interior juguetona, entre sombras y tenues focos en rincones estratégicos —trabajo del estudio mexicano Lum Lum Iluminación—, el olor a incienso recorre la nariz y la vista se pierde en el color chedron de las paredes desnudas. La Gran Tenochtitlán sigue presente en una réplica de la escultura conocida como el disco de la muerte —obras de Tezontle Studio—. ¿Y qué sería de la historia mexicana sin sus destilados? Tienen mezcales de Oaxaca, Michoacán, Durango y Sonora. El tobalá se suma a la gama de los aromáticos que se sienten suaves al primer sorbo, mientras en el cuishe destaca el sentido ahumado. Los cocteles son tan particulares como su audiencia (o sea, hay diversidad), donde el old fashioned 175 es un trago corto de mucha personalidad con amaro y espadín, rematador con azúcar mascabado macerado. Hay un vampiro 165 con espadín, cuyo jarabe de pimiento se siente más como un caldo tomatoso, aunque bien bajado en frescura gracias a los cí

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Condesa

Es raro encontrar un bar dedicado a la chela artesanal que ponga demasiado empeño en su diseño interior. Por eso, cuando entré por primera vez a Drunkendog, en la Condesa, tuve ciertas reservas: su gama cromática parece fríamente calculada y su iluminación sugiere que cualquier lugar es bueno para tomarte una foto —o a tus cervezas—. Pero al probar ahí mi primera chela, se eliminó cualquier rastro de desconfianza, tanto que regreso bajo cualquier pretexto. Entre trago y trago, noté que el mismo cuidado que se percibe en el diseño, se refleja en las etiquetas que te ofrecen. Ya sea que pidas de su menú de barril —¡tienen más de 30 líneas!— o de lo que hay en sus siempre súper abastecidos refrigeradores, te encuentras con sellos que son garantía en el ámbito local, nacional e internacional. En Drunkendog encuentras desde las clásicas y favoritas líneas de Wendlandt (Baja California) y Colima (Colima), así como el intenso sabor de la Sout de Olla de Santa Sabina (Jalisco) y las mezclas experimentales de Aviscollem (CDMX). El menú de cervezas importadas varía un poco más, pero aquí han traído Rogue (Estados Unidos), Cloudwater (Reino Unido) y Omnipollo (Suecia), solo por mencionarte algunas para el antojo. En cuanto a los alimentos hay un par de cosas que debes saber. La mayor parte de su menú son entradas y botanas, y solo tiene algunos platillos fuertes —como la hamburguesa Drunkenburger—; no todos costean la relación sabor-precio, pero sí son una opción para tener algo en el e

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Condesa

Amantoli significa artesanía en náhuatl. Y quizá no haya nombre más atinado para este lugar, donde todo —las bebidas, la comida, el mobiliario y el servicio— es artesanal. Amantoli está escondido dentro de una casona en la Roma, misma que está en proceso de recuperación; hoy el lugar se ve un poco vacío, pero dentro de poco tiempo habrá galerías de arte, tiendas de ropa y muchos espacios más. Y la ubicación del tap room dentro de la casa es súper privilegiada: al fondo, en medio de un patio y sumergido detrás de unas paredes tan altas que impiden ver y escuchar el caos citadino, pero que dejan entrar luz y aire para que disfrutes del día. Ahí están 15 llaves de chela artesanal y otros fermentos listos para ti. Además de chelas independientes mexicanas, en Amantoli encontrarás tepache (piensa en la imagen: tepachito fresco saliendo de una llave), kombuchas, sodas artesanales y, en un futuro cercano, pulques. De hecho, cuando fui, el personal estaba haciendo algunas pruebas: mezclaban cold brew hecho en casa con un poco de tepache artesanal. El resultado era súper refrescante, equilibrado, elegante y original —había que probarlo—. Aquí le echan ganas para tener muchas chelas de temporada: aun cuando el lugar no tiene ni tres meses de haber abierto, muchos destapes y presentaciones de cervezas ya están ocurriendo aquí. A nosotros nos tocó probar la Berliner Weisse con fresa, guayaba rosa y toronja de Cervecería Itañeñe, ¡pero no duró más que unos días! Así que seguramente cada q

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Condesa

Llegué a Local 1 gracias a recomendaciones de amigos (a pesar de estar sobre Álvaro Obregón, este wine bar no es muy conocido en nuestra ciudad, mas que por aquellos que viven en el reducido nicho de los vinos naturales). Lo que yo quería era un lugar en donde pudiera sentarme en una terraza o algún espacio abierto –atributo que se ha convertido en uno de los más importantes durante la pandemia- y pasar el rato con una copa de vino para mientras trabajaba o platicaba a gusto. Y, muy importante: que fuera pet friendly. “Ve a Local 1”, me recomendaron, con seguridad. Ahí llegué y encontré todo lo que buscaba. Local 1 es lo que es: un wine bar especializado en vinos naturales. La decoración es sobria, solamente una barra y un muro en tonos oscuros y algunas repisas en donde se exhiben botellas de vino. La barra, ubicada al centro del lugar, se extiende tanto por la parte interior del bar como hacia la terraza. Y, los ventanales ayudan a que, aunque te sientes adentro, tengas una ventilación suficiente y te puedas sentir seguro. En el menú hay vinos naturales. También tienen mezcal In Situ, un proyecto mezcalero artesanal que solamente encontrarás en Oaxaca y aquí, en Local 1 (¡hay mezcales de diez agaves diferentes!), y chelas artesanales. Cuando fui tenían a las queretanas Hércules, fresquitas y de barril. Cuando llegué y me acomodé en mi mesa, llegó un sommelier a preguntarme qué quería tomar y le ofreció agua a mi perrito, que sí pudo ir conmigo. Le pedí al profesional en

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Condesa
  • precio 2 de 4

El verbo es chelear pero aquí se conjuga de muchas maneras… El paraíso para darle forma a tu barriga chelera. Este pequeño bar alberga más de 160 marcas nacionales e internacionales: claras, oscuras, stouts, ales, drafts, artesanales mexicanas. Tú échale. No cometas el oso de pedir una _________ (inserta el nombre de la chela que compras en la tiendita)… aquí debes experimentar. Si no tienes idea, los meseros sabrán orientarte sin hacerte sentir ignorante. Bebe a gusto mientras ingieres sándwiches, pizzas o sabrosas botanas. La concurrencia es relajada y tan inexperta como tú en cuestiones cerveceriles, por lo que no hay motivos para ser inseguro. Mejor invítale una cerveza a quien más posibilidades le ves de terminar intercambiando fluidos, sólo recuerda que beber chela embellece a las demás personas. Si quieres llevar tu conocimiento cervecero a un posgrado, cada dos meses se hacen degustaciones por alrededor de $300 pesos. Sales de ahí como experto, o por lo menos mareado y feliz. Venden sus cervezas para llevar y también te las llevan a tu casa.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Condesa
  • precio 2 de 4

El whisky tiene un templo en el DF y nosotros acudimos a rezarle. Constatamos que hay whisky de origen japonés. Y que es tan respetable como el de Escocia. Todo esto en Wallace, bar dedicado al elixir de la cebada con más de 150 etiquetas diferentes. Lo complicado llega al momento de elegir entre un bourbon, un scotch o un single malt, pero Marcos, el jefe de barra, imparte cátedra whiskera. Aquí sugerimos la especialidad de la casa: el wallace, mezcla de whisky, jengibre y pepino. Si el alcohol fuerte te amilana, hay una larga lista de cervezas importadas. De comer, pide fish and chips, el maridaje ancestral de estas bebidas, o la desbordante hamburguesa wallace, con champiñones y queso provolone. Quizá sea el grado de alcohol, pero las bebidas desaparecen de los vasos a ritmo de jazz, blues, funk y soul mientras la conversación se pone interesante. En el segundo piso, si aún puedes sostener el taco, hay una mesa de billar, salitas privadas y una terraza decorada con butacas de cine antiguo, que sirve como área para fumar. Una de estas salas, por cierto, tiene planes de ser convertida en un club de whisky con degustaciones y cata.

Leonor
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Antro
  • Condesa
  • precio 3 de 4

Después de una remodelación, el Leonor está de vuelta y con todo. Cada fin de semana, este pequeño lugar, alberga noches épicas de baile, excesos y diversión. La música cambia con el dj en turno, pero los set lists más exitosos son los que van desde los clásicos de Michael Jackson y Madonna hasta los beats más hot del momento. El único problema es que por ahí de las tres de la mañana, ir de la pista de baile a la barra (una distancia de aproximadamente cuatro metros) significa ser pisado y empujado por las decenas de personas presentes. Si finalmente llegas a la barra, deberás esperar otro rato para que te atiendan y te cobren. Sin embargo, a pesar de estos contratiempos, que más bien hablan del éxito del lugar, Leonor se ha posicionado como uno de los mejores centros nocturnos de la zona, donde te encontrarás sudando en la pista de baile hasta el amanecer.

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