Faba Roma Wine Bar
Maugazine
Maugazine

Wine bars en la Ciudad de México

El mejor vino es el que a ti te gusta. Prueba desde una copa hasta varias botellas en estos bares de la CDMX

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Con el paso de los años, el vino se ha normalizado (no que fuera anormal, sino que ya nos dimos cuenta de que no tenemos que ser expertos para disfrutarlo). Y en ese camino, los wine bars han jugado un papel muy importante: nos han enseñado que no tenemos que gastar mucho, podemos ir de tenis y hasta podemos disfrutar de nuestra copa a pie de banqueta.

Aquí creemos que el peor enemigo del vino es el esnobismo que existe a su alrededor, por eso te invitamos a ponerte tus jeans, tus tenis y a echarte una copa en estos lugares que te harán sentir cómodo y feliz. Estos son los mejores bares de vino de la CDMX.

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Dónde tomar vino en la CDMX

  • Bares de vino
  • Cuauhtémoc
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Si algo te podemos sugerir es que no vayas a Granate Enoteca solo a picar cacahuates; asegúrate de ir con hambre, pues en este wine bar en la Cuauhtémoc las botanas y las tapas son generosas. 

En esta ciudad donde la exploración del vino sigue siendo hobby de pocos, un menú de alimentos interesante es casi requisito para que el público regrese a un wine bar. Eso aquí lo entendieron bien y le pusieron la misma atención a la cocina que a los vinos, así que ve dispuesta a compartir la comida con tu cita o tus amigas. 

La carta es de influencia española con toques propios de la casa; entre tapas, croquetas, pulpo o calamares, un excelente inicio fue el jocoque con aceitunas y pan pita crujiente, en el cual no escatiman en aceite de oliva para mayor untuosidad. Otro acierto fue la tabla de quesos, armada con una buena porción de cinco quesos de diferentes maduraciones, compota de manzana, semillas e hilos de miel de abeja. Aquí las tapas son extra-monchosas, dos ejemplos que sorprendieron por su tamaño fueron la de jaiba frita y la de camarones sobre una cama de hongos.  

Todos los vinos que probamos fueron a recomendación del sommelier, desde un blanco de Bierzo fresco y fácil de tomar, un chardonnay con barrica un poco más complejo hasta ejemplares más experimentales como un vino con té de jazmín y té negro muy interesante o un naranja queretano limpio y amigable. 

Copetín

Un pequeño lugar donde el vino se platica y se disfruta con comida pensada para acompañarlo. Cada mes encontrarás pop ups con algunos de los chefs y reposteros jóvenes que están haciendo ruido como Diego Rabago o Andrés de Miguel. Qué mejor que probar sus platos en un spot muy relajado y con una copita de vino naranja o un vermut en mano. 

Río Hudson 13, Cuauhtémoc. Mar-sáb 3-11pm. 

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  • Bares de vino
  • Roma
  • precio 2 de 4

Lo más apremiante de encontrar un rincón para tomar una copa bajo luz tenue, en un lugar acogedor, no es que puedas compartirlo en Instagram o con tu persona favorita, es que sepas exactamente la región, tipo de uva y añejamiento de lo que estás copeando. Aquí lo mismo hay vinos naturales de Austria o el norte de Francia que etiquetas naranjas de Guanajuato. Faba es el bar en la Roma al que vas por una copa y recibes más.

La atención es en verdad personalizada y, si te acercas a la barra, seguro sales con un shot de whiskey de maíz o espadín reposado en olla de barro de Oaxaca mientras tu curiosidad queda satisfecha con conocimientos sobre el reposo, la uva, filtrado y hasta sedimentos que puedan “colorear” un vino. 

La responsabilidad con el productor e insumo local se siente en el espresso martini, negroni o mezcalina que te pueden armar con gin, vodka y mezcal mexicano. El auge de los bares de vino aquí no es una moda; el chef Fabrice Van Beisen selecciona igual de meticulosamente las etiquetas de pinot noir, aramón y chardonnay que los insumos de la carta como betabel, zanahoria o hinojo, todo lo que venga del rancho, todo lo que sea auténtico. 

Faba funciona por su encanto: mesas discretas iluminadas con velas, una barra y cocina abiertas, de diseño brutalista e inspiración minimalista. Puedes llegar saliendo del trabajo y pedir el vino de la semana o esperar tu reserva para cenar como debe ser: cocinado al fuego. 

La atmósfera de privacidad te invita a dejarte llevar por las croquetas de cola de res, crocantes y suaves, acompañadas de mayonesa con chayote, tan buena en sabor como en emplatado. Mientras que entre los fuertes, la picaña tiene un sabor ahumado y suave que es perfecto para cerrar el día. Después de todo, las cosas que valen la pena en la vida se hacen esperar. Su menú es de temporada, así que hay desde salchicha francesa hasta zanahoria asada. 

Qué pedir: las croquetas de cola de res, la salchicha francesa, la picaña o lo que esté en temporada.

Qué beber: Vino natural que te recomiendan, es un éxito. Pide un carajillo con licor de maíz. 

Time Out Tip: Busca el gabinete y atenúa la luz según caiga la noche. 

  • Bares de vino
  • Condesa
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

El boom de los wine bars en la Ciudad de México es innegable, por suerte. Atrás quedaron los tiempos donde lo único que se tomaba en la mesa eran destilados y cerveza. Hoy encontramos opciones que valoran y promueven el vino mexicano y otras latitudes históricamente vinícolas.

Natas Wines nació como una distribuidora de vinos durante la pandemia. David, su creador, se dedicaba a la música, pero con la llegada del Covid-19, se fue a vivir a Ensenada. Como buen francés es amante del vino, y al llegar a la Baja, no dudó en alzar la copita. Poco a poco fue conociendo a los productores de la zona, aunque lo que más le atrajo fue el vino natural, una “tendencia” cada vez más aceptada, a pesar de los prejuicios.

Ahora, radicado en CDMX, Natas es el espacio donde exhibe esos tesoritos. Solamente encontrarás vinos naturales, una buena oferta de etiquetas nacionales, como La Casa Vieja, Figura, Pijoan, Altos Norte, Radicante, Bichi, entre otros. Sobre todo vinos de la Baja, aunque también de otras latitudes mexas. Del otro lado de la tienda/bar están los franceses como Bobinet, Olivier Cohen, Domaine Padié o Domaine Rivaton. Siempre hay cuatro opciones por copeo: blanco, rosado, naranja y tinto.

El lugar tiene apenas cuatro mesas, es informal, perfecto para ir a echar la copita con tu bestie o llevar a tu date. La iluminación es tenue, íntima. La música es ecléctica y tienen un programa mensual con varios selectores y DJs invitados. Lo único que echamos en falta fue algún snack para acompañar, aunque periódicamente realizan colaboraciones con proyectos amigos como bodegas, productores y chefs. 

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  • Bares de vino
  • Condesa
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

¿Qué es?

¿Otro bar de vino en la Condesa? Así es. Manarola es un wine bar y tienda que ofrece una propuesta interesante para quienes disfrutan de este fermentado y buscan conocer etiquetas distintas. Este espacio nació como showroom de Vernazza Wine, Spirits, Food & More, lo cual se nota en la selección que tienen en sus anaqueles y también en los precios, que, en realidad, son accesibles.

¿Por qué nos gusta? 

Su carta incluye vinos de Francia, Italia, España, Alemania, Austria, Portugal, México, Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Australia. La mayoría son de pequeños productores, con una clara inclinación hacia lo orgánico y biodinámico, aunque también hay opciones veganas certificadas y hasta vino natural. Es un buen lugar si quieres explorar etiquetas poco comunes o aprender más sobre otras regiones vinícolas. Además, el servicio es agradable y el equipo siempre está dispuesto a compartir contexto sobre cada botella.

¿Qué pedir? 

Puedes pedir una copa del vino blanco o tinto del día —o botella— ahí, pero también puedes comprar vino para llevar, lo que convierte a Manarola en una buena opción si buscas agregar alguna novedad a la cava de tu casa. Y a diferencia de algunas propuestas, no cobran descorche si compras algún vino de casa y te lo tomas ahí mismo. Esto parecería normal, pero en una de las zonas más gentrificadas como es la Condesa, créeme, no siempre pasa.

La comida es sencilla: tapas y casual food pensadas para acompañar el vino. No deslumbra, pero funciona. Lo que sí suma es el ambiente tranquilo: ideal para una date sin molestias y sin prisas. 

  • Bares de vino
  • Cuauhtémoc
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Si decides hacer caso a tu doctor y tomarte una copita de vino al día (o dos), Somma tiene una amplia selección de vinos en un ambiente acogedor, así como una tradición florentina muy antigua, las ventanas de vino. Esta era la forma como los comerciantes de vino evitaban  los contagios durante las epidemias medievales, sacando las copas por una pequeña ventana. Aquí lo recrearon para rendir honor a esa práctica. 

Si prefieres pedir por copeo, puedes hacerlo; el sommelier te ayudará descifrar tu antojo. Con su guía, terminamos la velada con una copa de Whispering Angel, un vino rosado provenzal muy completo, seco pero suave, el final perfecto para una velada tranquila, pero llena de posibilidades. Nos hubiera gustado una atención un poco más especializada y mayor información sobre los vinos disponibles, pero estoy segura de que eso mejorará.

Ahora cuentan con una nuevo rooftop en la Roma, un espacio un poco más amplio y fiestero para escuchar Djs. 

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  • Bares de vino
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out
Loup Bar
Loup Bar

Uno de los temas en boga en el mundo del vino son los vinos naturales, que van más allá de las uvas orgánicas, pues se elaboran con procesos artesanales y llegan a la mesa tal como vinieron al mundo; salvajes, sin filtrar, sin sulfitos ni aditivos y con la menor intervención tecnológica posible. Beberlos es aventurarse en una nueva paleta de sabores, ya que de lote a lote es difícil mantener la consistencia, pero cada vez más vinicultores y cocineros se inclinan por ellos. En México, uno de los pioneros fue Jair Téllez (Amaya, Laja), con sus Bichi Wines, y ya hay bares especializados en ellos, como Le Tachinomi Desu y Loup, a cargo del chef Joaquín Cardoso (Hotel Carlota). La carta de bebidas incluye pocas etiquetas, pero hay buenas opciones, como el Coelemu Gordo Blanco, un chileno seco, frutal y con buena acidez (192 pesos por copa) o el refrescante Pipeño rosado (120 por copa), ambos de Louis-Antoine Luyt; además de un par de mezcales, sodas y cervezas.

  • Vida nocturna
  • San Miguel Chapultepec
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Con el éxitazo que están teniendo lugares como El Micky, la San Miguel Chapultepec es el nuevo barrio que está en boca de todos. Mucho del atractivo de esta zona es que está fuera del herbidero de bares de la Roma-Condesa-Polanco; por lo que todavía conserva las virtudes de las colonias viejas: comercios con décadas de historia, vecinos que se saludan y calles tranquilas por la tarde.  

Todo ello forma parte del encanto de esta nueva vinata de barrio, que, con todo y que fue abierta hace un par de meses, llegó a nuestro listado de los mejores bares del 2022. Aunque el local se veía pequeño e inocente por fuera, una vez dentro descubrí que es más grande de lo que pensaba, o quizás fue el efecto causado por los espejos que hay por todas partes, incluso en el techo, y que hacen que los cientos de botellas exhibidas en las paredes se dupliquen al infinito. 

No hay mesas particulares, sino que debes hacerte un lugar en las barras del interior, cosa que se presta para platicar con los vecinos ¿de qué? de vino, naturalmente, pero sin faroleos. Brutal quiere que le entres al vino de la forma menos acartonada posible. 

Una vez sentadas, nos explicaron las botellas que tenían abiertas para copeo o nos ofrecieron abrir una nueva en caso de que no nos convencieran. Empezamos con una copa de vino naranja en lo que nos aclimatábamos y pedimos unas aceitunas cerignola para picar, con un aliño de aceite y sal marina que fueron un manjar. 

Ahora sí, ¿qué está brutal en Brutal? varias cosas. Para empezar, su selección. Tienen muchas etiquetas raras, vinos naranjas, tintos o espumosos, orgánicos o de pequeños productores de varias regiones de mundo. Cada botella tiene indicado el precio y van desde los $350 pesos. Ten en cuenta que si quieres consumir toda la botella en el lugar, el descorche está en $250. 

La carta de alimentos se compone de una decena de botanas bien curadas para maridar según el vino que elijas. Aunque si vas con hambre, te recomiendo preguntar por el sándwich del día, el plato más monchoso que vas a encontrar con charcutería y quesos de muy buena calidad. Además de vinata, Brutal también es tienda de ultramarinos, así que antes de irte échale un ojo a la sección conservas y productos gourmet. 

Te recomendamos: Wine bars en la CDMX.

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  • Roma
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

Vigneron es la palabra francesa que designa a la persona que hace el vino y que cuida la tierra. A modo de homenaje a ellos, esta tienda y pequeño restaurante que acaba de abrir en la Roma lleva su nombre.

Yo no sé si a ustedes les pase, pero a mí el discurso de los sommeliers trajeados y que van cargando su tastevin (esa cosa metálica que llevan en el cuello y que parece cenicero), me cae un poco mal por pretencioso. Toda esa pretensión y esa jerga especializada termina por alejarnos a nosotros, la banda entusiasta, que queremos tomarnos nuestra copita en santa paz y sin que nadie nos regañe.

Pues bien, banda entusiasta: demos gracias por Vigeron, que es un lugar a gusto, nada pretencioso y, por si fuera poco, con grandes vinos y a muy buenos precios. Aquí ofrecen etiquetas francesas y españolas, todas producidas de manera orgánica (es decir, sin usar pesticidas) o biodinámica (todos los productos utilizados en el proceso provienen de la naturaleza y no han tenido ninguna intervención industrial; además, el calendario astronómico rige las fechas de siembra y cosecha de la uva).

Ahora, tal vez estarás pensando: “yo no sé nada de vino, ¿y me quieren mandar a un lugar con vinos orgánicos y biodinámicos?”. ¡Sí!, porque acá hay profesionales y expertos que pueden guiarte en tu compra y ayudarte a decidir la mejor opción para ti. Se vale que vayas a comprar tu botella y te la lleves a tu casa o que te quedes ahí a echarte tu copita y comer alguna de las glorisas y súper artesanales opciones de Nogal Nogal, encargados de la cocina de Vigneron durante un año.

Ahora, si de casualidad tú eres un sommelier trajeado y estás leyendo esta nota mientras contemplas tu tastevin con incertidumbre; no te preocupes, porque en Vingeron también hay opciones para gente como tú. El sommelier a cargo es Mario Luna, ganador del concurso Joven Sommelier Mexicano 2017 y súper experimentado en sommeliería y servicio, a pesar de su corta edad. Él se las sabe de todas todas y podrá ayudarte a encontrar la etiqueta que nunca has probado y que te va a sorprender, y no sólo eso: te lo va a servir en la copa indicada, te lo va a decantar si es necesario y te hará todo el protocolo de servicio, ¡mientras viste jeans!

Ahora, esto es lo que debes de saber sobre los vinos: estas etiquetas no las vas a encontrar en canales comerciales (es decir, no están en el súper, ni en grandes cadenas, solamente aquí). Entonces, quizá no encontrarás las opciones de menos de $200 que a veces elegimos para la vida cotidiana, pero sí de entre $500 o $600; considerando que estas etiquetas son producidas de manera responsable, que son opciones únicas y que recibirás una atención súper personalizada, vale la pena, ¿no? Y claro, si te quieres echar el aguinaldo, hay opciones súper premium. El cielo es el límite.

Ir a Vigneron es experimentar el vino en un lugar en donde procuran un ambiente súper relajado, pero cuidan hacer el servicio correctamente. Además, tiene una cocina muy bien equipada para ofrecer residencias temporales a proyectos gastronómicos, como ocurre actualmente con Nogal Nogal; nuestra recomendación: la ensalada de lechuga tatemada con un aderezo de mostaza antigua y su queso grana padano, y el pork grilled cheese sándwich que viene con queso taleggio, arúgula, cebolla caramelizada y lo acompañan con pepinillos hechos en casa.

Te aseguramos que, de salida, se te pegarán un par de botellas de vino para disfrutar en casa. ¡Salud!

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