Restaurantes en la Tabacalera
Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes en la Tabacalera

Descubre restaurantes en una zona de la ciudad que ha rejuvenecido en los últimos años

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Lugares para comer rico cerca del Monumento a la Revolución. Encuentra culinaria mexicana y platillos para carnívoros en esta zona cercana al Centro Histórico y a Paseo de la Reforma.

Arango
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Tabacalera
  • precio 4 de 4

Después de trabajar con Enrique Olvera de Pujol y con Martha Ortiz de Dulce Patria, el chef Alejandro Cuatepotzo crea el menú de Arango, una terraza restaurante ubicada frente al Monumento a la Revolución, con una de las vistas más imponentes de la Ciudad de México ya que se montó en lo que alguna vez fue la azotea del edificio, ahora techada. El nombre lo obtiene por el personaje histórico de la Revolución mexicana Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa. Entonces, la comida que ofrece su menú es mexicana pero va condimentada con la primicia de ser una cocina de raíces. Esto invita los ingredientes locales y las recetas tradicionales de varios estados de México, como Yucatán, o Puebla, de donde el chef Cuatepotzo es originario. Cuando terminas de admirar la belleza del restaurante y su vista, plenamente brillante por el sol durante el día y románticamente iluminado por la noche, es indispensable pasar al ventanal a observar el mural de Pancho Villa, del pintor Sergio Segovia. Arango es un concepto que se puede confundir fácilmente por uno de esos lugares a donde acuden empresarios y políticos, donde la comida es solo una manera de pasar el tiempo mientras se cierra un negocio. Aquí, en cambio, hay una propuesta culinaria importante y fresca. La ensalada de betabeles y palmitos tiene pinta de sencilla, pero con el puré de colinabo, un cremoso de queso y la vinagreta de avellana, este platillo es una de las mejores cartas para comenzar el juego. Luego los tacos de pie

Café Adelita
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tabacalera
  • precio 1 de 4

Un café después de subir a la cúpula de lo que sería el palacio legislativo no es mala idea. Sólo así uno se da cuenta, cuando es la primera visita, que el Café Adelita puede convertirse en un hábito secreto: nunca está a tope, tiene un tinte de lugar secreto y la locación es, por sí misma, inmejorable.Además, el diseño contemporáneo hace que uno se olvide de que está dentro de "algo serio", por decirlo de alguna forma.El panquecito de elote es esponjoso y húmedo como debe ser. El servicio es rápido y eficiente. Hay lattes y tamales.

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Don Porfirio Caffe
  • 2 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Tabacalera
  • precio 1 de 4

Porfirio Díaz se revolcaría en su tumba si visitara este lugar que, encima, está frente al Monumento a la Revolución. Sillones desgastados que parecen engullirte en sus años, una bodega en la parte superior con máquinas de café descompuestas y un molino por ahí botado. Por suerte, el café es muy bueno y tiene una vista privilegiada al memorial tosco y de poderoso estilo art déco. Tiene éxito porque hay una universidad cerca, lástima que tiren su potencial por la borda con tanto descuido. El café es marca Lavazza y ofrecen todos los métodos de preparación. Incluso tienen la torre de extracción en frío, que consiste en tres estadios de vidrio. El primero tiene hielos y una llavecita dorada con la que se controla el goteo. Luego, el vidrio, en el que está el café. Una piedra porosa funge como filtro. En ocho horas se obtiene el concentrado más puro. Algunas opciones novedosas son el mazapán latte, a base de licor de cacahuate y manzana, o el agua de horchata caliente, como un tecito que cura el dolor de panza. También sirven un café lungo que, básicamente, es un espresso largo. Es de sabor amargo y concentrado y deja una sensación agradable en la boca. Para comer, ensaladas de leguminosas, como lentejas, frijoles y alubias. También ofrece bebidas prehispánicas, como el xocoátl, a base de chile, pimienta, canela, cacao y azúcar. La pura gozadera.

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tabacalera

Zesta Punta, el nuevo restaurante de Guy Santoro (Almara) es una mezcla de las influencias culinarias del chef: española, francesa y mexicana. Al llegar, el capitán y el sommelier visitaron mi mesa para explicarme las especialidades del lugar y sugerirme platos y bebidas, procurando así una atención increíble desde el comienzo. Para iniciar probé el amuse bouche, una tapa de atún. Después pedí unas croquetas de papa y jamón. Y seguí con un espectacular risotto con hongos: generoso en su porción de queso y los hongos en el punto justo de cocción para darle textura al platillo. Para el plato fuerte seguí el consejo del capitán y pedí un lechón lechal, que son alimentados únicamente con leche y provocan una carne sumamente suave. Aquí lo sirvieron con puré de papa, pera en vino tinto, gravy y frutas secas. ¡Una joya! Después pedí el róbalo con guiso de alubias y mousseline de espinaca. El pescado venía con una costra de especias que le brindaban textura, estaba bien cocido, pero sin estar seco y tenía buen sabor. Antes del postre, el chef visitó mi mesa; preguntó por la experiencia, la comida e hizo sugerencias de postres, lo vi hacer esto con la mesa contigua, y eso me llenó de alegría. De postre probé la pantxineta vasca tibia: hojaldre relleno de crema de almendras y almendras fileteadas por encima, acompañado de helado de vainilla de Papantla y frutos rojos. Me quedó a deber un poco, porque el hojaldre era grueso y pastoso, pero su crema de almendras la podría comer sola. Ze

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Barbacoa Don Ignacio
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Tabacalera
  • precio 2 de 4

La misión de Don Ignacio queda clara en una pared: “hacer barbacoa como Dios manda”; y dicha especialidad se hace en hoyo, como se pidió desde el cielo. Se ubica a unos pasos del Monumento a la Revolución, algo que exalta la mexicanidad de sus platillos clásicos, como carnitas, chalupas, tlacoyos, machitos, escamoles y tacos de cochinita, aunado a la cantera y la talavera a la vista.   Para entrarle en serio hay paquetes individuales, o para dos o cuatro personas, y desayunos que podrían ayudarte a curar la cruda más rápido de lo que canta un gallo: desde chilaquiles con barbacoa ($114), hasta buffet ($130) de lunes a viernes hasta las 12pm. Ordené unas flautas de barbacoa con un espejo de salsa borracha, el sabor de la barbacoa era intenso, y en cierto punto salada, mas no cuando probé la carne sola, agregándole un toque más de salsa lo corregí. Por otro lado, el consomé de carnero servido con garbanzos, arroz y un chile de árbol, estaba excepcional porque su sabor no era tan penetrante como los de pueblo, sin embargo no perdía presencia. La barbacoa se pide por taco, un cuarto, medio o un kilo ($585), incluye tortillas recién hechas y las salsas verde, morita y borracha, que no pican, mejor pide las martajadas o la de habanero. De postre tienen diferentes opciones como pastel de elote o ate con queso, pero el pastel de piñón es un must. Está cubierto por crema batida, pero por dentro es de tres leches, lo que lo hace jugoso y trae piñones para la parte crocante. Barbacoa Do

  • 2 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Persa
  • Tabacalera
  • precio 1 de 4

Es una fonda de comida corrida, pero los fines de semana sirven un menú especial de comida iraní. Preparan platillos tradicionales como el kebab acompañado de arroz, sopa de yogur o el shirin polo, platillo preparado con arroz jazmín y pollo. Hasta hace poco estaban en la calle José María Iglesias pero se mudaron a un local que está a la vuelta.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tabacalera
  • precio 1 de 4

Se ubica en un edificio de estilo renacentista francés construido en 1903. Perteneció a don Guillermo de Landa y Escandón, quien fue gobernador de la capital en tiempos de Porfirio Díaz. La arquitectura del restaurante es llamativa, permanecen detalles como candiles, grabados florales en los techos y bordes de los muros del recinto. Desde 1971 es fiel a la cocina tradicional mexicana y ofrece menús de comida corrida con guisados diferentes cada día de la semana. El menú consta de cuatro tiempos, como entrada un modesto coctel de fruta fresca para abrir el apetito. Siguen dos sopas a elegir –la del día que es variable y el infaltable consomé de pollo–, un plato de arroz, pasta o ensalada son las opciones para el tercer tiempo y para el plato fuerte ofrecen seis alternativas. Al momento de sentarte a la mesa, el mesero ya te sirvió el plato con fruta. No da lugar a la impaciencia, la atención es eficiente, la comida llega en el momento adecuado. Lo segundo en engalanar la mesa es el vaso con agua de mango, fresca y con un sabor natural, se puede saborear la pulpa. Pido consejo al mesero para elegir el plato fuerte, el menú del día ofrece chayote relleno de queso y picadillo, lomo de cerdo con champiñones, entomatado de res, enchiladas, pechuga con souffle de espinacas y plato ranchero. Elijo el último, que consta de una porción abundante de carne asada, acompañada con un pequeño sope, chicharrón en salsa roja, ensalada de nopales y guacamole; no apto para melindrosos. Es muy co

Gotan
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tabacalera
  • precio 3 de 4

Los propietarios llevan más de una década en la Tabacalera, pero hasta hace pocos años se instalaron en Pedro Baranda. Ojalá sea por siempre, porque su bife de chorizo es espectacular. Sirven el corte típico de Argentina al punto y, si pides paquete, viene acompañado de ensalada y spaghetti. Complementan el combo una copa de vino y el poste más emblemático: el pastel de la nonna, cuya hechura requiere un litro de leche entera por cada porción. Este restaurante es el número uno en Trip Advisor y aquí te hacen sentir que estás entre Buenos Aires y tu casa. Un highlight de la colonia que debes probar.

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La Casa de los Bisquets
  • 2 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tabacalera
  • precio 1 de 4

Fabuloso para desayunar. El menú, el estilo, el servicio, el nombre... todo es similar a los famosos Bisquets Obregón, pero a un precio aún más accesible y con dos rayitas más de buena onda. Los huevos en salsa de chile pasilla les quedan bien. Si se les suma un jugo de naranja y un café lechero, habrá energía todo el día por unos 100 pesos. Mientras en los alrededores los desayunos comienzan a extinguirse poco antes del mediodía, aquí los sirven hasta ya entrada la tarde. Una bendición para los días de cruda.

Caldos El Tío Pedro
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tabacalera

Por más de 55 años, este rincón ha deleitado a decenas de paladares con un auténtico manjar mexicano: caldo de pollo. En este local, recubierto de mosaicos de talavera y techos altos al estilo porfiriano, sirven generosas porciones del suculento platillo que va desde los 25 pesos (si se pide sencillo) hasta los 75 (si se acompaña con pierna, muslo o pechuga). Para acabar con la resaca no hay nada mejor que un caldito con tortillas hechas a mano, salsa molcajeteada y cebollita bien picada. Lo puedes acompañar también con tacos de pollo, servidos con frijoles a manera de quesadilla doradita. Con la primera mordida llegas al cielo. Si lo prefieres, hay sopes con carne deshebrada. Eso sí, sólo venden agua y refrescos y la orden de tortillas azules cuesta cinco pesos por persona.

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