Ningún otro plato tiene el poder de hacernos sentir tan apapachados como un humeante caldito caliente. Aun si no estamos enfermos, un caldo reparador siempre se agradece.
Este menú breve vuelve a las bases de lo que es comer bien: caldos colmados de vegetales y proteína, pero los suyos además están reforzados con caldo de huesos cocinado durante doce horas, el cual aporta mayor cantidad de colágeno y minerales que el cuerpo puede aprovechar fácilmente.
Los dos protagonistas de su carta son platos de sus respectivas familias, chilate de Oaxaca, un caldo ligeramente verde por el toque de chile serrano; y el puchero de Tabasco, de caldo rojo por el chile guajillo. Ambos pueden ir con pollo o res y puedes agregar tuétano para más placer. Además hacen algún especial que cambiará cada temporada, como pozole o caldo de gallina.

















