Fideo seco de Qü-Qoo Kitchen Bar Lomas de Chapultepec
Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes y cafés en Lomas de Chapultepec en la CDMX

Descubre los mejores lugares para desayunar, comer y cenar en Lomas de Chapultepec

Escrito por
Time Out México editores
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El poniente de la CDMX alberga restaurantes con propuestas novedosas de gastronomía, lugares para desayunar y barras que preparan los cocteles de los mejores mixólogos de la Ciudad de México. 

Recomendado: Planes para comer en la CDMX.

Dónde comer en Lomas de Chapultepec

  • 5 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Lomas de Chapultepec

Desde hace mucho tiempo tenemos en la mira a David Castro Hussong, conocido por su restaurante Fauna, en Ensenada. Así que cuando me enteré que había abierto La Mari junto con su esposa, Maribel Aldaco, en Lomas de Chapultepec, supe que este lugar pronto se convertiría en uno de los consentidos de la CDMX (sí: hasta para los que no nos gusta subir a Lomas). La Mari es un restaurante amplio, con mesas grandes y lleno de plantas; ahí, sí o sí, te sentirás cómodo —puedes ir de tenis, a pesar de la zona. Aunque si vas a la hora del after office te encontrarás a muchas personas trajeadas—. Y el concepto termina de reafirmar la calidez del espacio: Castro y Aldaco le pusieron La Mari a su restaurante para hacerle un homenaje a las mujeres que les enseñaron a amar la cocina; la hipótesis de los cocineros es que todos los mexicanos tenemos en nuestro círculo cercano a alguna mujer a la que le hemos aprendido y que se llama María. En mi caso, la hipótesis se cumple: mi madre se llama María. Y para amarrar el concepto, la propuesta culinaria también abraza: aquí, todo lo que pruebes será un gozo. En la carta hay un poco de todo; opciones con carne, con pescado o basadas en verduras, incluso entre los platos fuetes. Y si pruebas varias cosas te darás cuenta de una constante: en La Mari, la onda es la calidad de los ingredientes. Aunque, claro, el mérito técnico de Castro y de Aldaco, encargada de los postres, se nota. Prueba de ello es la flor de calabaza con hummus, hecho con berenjena

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Lomas de Chapultepec

Imagínate este plan: tenis y muchos carbohidratos. Esa es la propuesta del nuevo restaurante de Lomas de Chapultepec, Osteria Mattea: pastas, pizzas y un ambiente informal. Osteria Mattea es un restaurante pequeño; caben alrededor de 25 personas. Tiene una zona de terraza más amplia y algunas mesas interiores. Al fondo, se alcanza a ver el horno en donde el chef Axel Vázquez (Sartoria, Zapote) prepara las pizzas que te vas a comer. También puedes ver la mesa de trabajo, detrás de la que Axel estira las pizzas dándoles vueltas en el aire. Sí, como solo lo has visto en las caricaturas —o probablemente en Nápoles, Italia—. Las pizzas son un absoluto agasajo. La masa es delgada y la orilla está tan inflada que parece nube. De hecho, si te asomas a ver el interior de la orilla verás unos huequitos; los entendidos en panadería llaman los llaman alvéolos; los ojos del pan. Dicen por ahí, que esa es la prueba de fuego para saber que una masa está bien hecha —durante el amasado se forma el gluten, una proteína que, entre o tras cosas, atrapa el aire y forma estos huequitos—. Las pizzas son al mero estilo napolitano: masa delgada, bordes anchos y nunca atascada de toppings. Aquí importa que cada ingrediente brille, desde la masa —que en el caso de Osteria Mattea es masa madre que se ha dejado reposar por 12 horas—, el queso, la salsa de jitomate o blanca y cada ingrediente que lleve encima nuestra rebanada. No te pierdas la pizza Patata, que lleva papa, queso Tallegio, cebolla, chips d

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Treze con Z
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mariscos
  • Lomas de Chapultepec
  • precio 3 de 4

Este lugar no está a la vista, debes bajar unas escaleras que te llevarán a una recepción con estilo fresco y moderno. Treze con Z, del chef Francisco Campuzano, es de cocina muy a la brasas pero con un concepto goloso. Encontrarás tonos en verde que bañan delicadamente algunas sillas y marcos de ventanas, discretamente decorado por plantas y luces bajas que dan un toque cálido. Pero lo que más robó mi atención —y corazón— fue el mural al fondo hecho por la artista mexicana Sofía Castellanos, que fusiona el concepto del lugar: cómodo, natural  y funcional. En la bien surtida sección de coctelería puedes elegir entre un mezcal preparado estilo margarita —de manzana, tamarindo, frutos rojos o maracuyá— o jugo de piña escarchado old fashion con tajín, limón, naranja, tequila y soda de limón. Como primera parada fue un aperitivo de lechuga rebosada y aderezo de chipotle crujiente, cortesía de la casa que te ambienta en la mezcla de sabores. Disfruté de un papardelle con mariscos que se deshizo en mi boca en cuanto lo probé: la mantequilla y toques de limón que sazonan la pasta, el pulpo, los camarones y mejillones hacen que desees seguir comiendo aún cuando la porción es bastante generosa. Terminé con el volcán treze de chocolate y avellanas que desde el olor anticipa una gran promesa: el chocolate amargo y caliente se derrite con las avellanas dentro de una galleta alta y con fondo. Los sabores de la tierra y mar aterrizaron en un espacio que gusta de ver a comensales felices.

Midam
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Coreana
  • Lomas de Chapultepec
  • precio 4 de 4

El pedacito de Corea que llegó a Lomas Virreyes, un restaurante de bbq coreano que permite saborear los tonos ahumados merecidos en cualquier carne de calidad. Daniel Lee, creador de Midam, es hijo de los dueños de un consentido asiático en la Juárez: Nadefo. La tirada son platillos referentes al recetario coreano ancestral con un toque moderno y, de paso, una original manera de llevarlos a tu mesa. La entrada es tan amplia como su interior, un lugar que juega con geometrías, acero y maderas; las luces neón te aterrizan al siglo XXI y se convierten en spots ideales para instagramear. Al centro de las amplias mesas hay una parrilla, el objetivo es cocer las proteínas por tu cuenta o con ayuda de los meseros. La clave es preguntar: el qué, cómo y dónde de la cocina coreana, porque entre la amabilidad y atención con que resuelven tus dudas, crece el apetito. Te animan a hablar en coreano con la pronunciación escrita de cada platillo y su respectiva traducción en el menú. Inclínate por el chadolbagui (pecho de res) si prefieres la carne blanda, las finas láminas terminan por sorprender en jugosidad. El dwejiKalbi (costilla de cerdo) lleva un marinado a base de soya fuera de este mundo, o al menos de este continente. La salsa es secreto de la casa y merece cada gota de respeto. Disculpa anticipada si me fui al clásico, pero el pad thai con camarón no se debe dejar ir: picosito, especiado, un viaje de ida y vuelta en el avión de los sabores. Las jumokbab (bolitas de arroz) son buen

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OKU
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Lomas de Chapultepec

En la CDMX hay muchos lugares para comer comida japonesa, pero no todos valen el precio. Oku, un nuevo restaurante en Prado Sur, tiene muy claro lo que ofrece y por el trato que tienen, te hacen sentir especial. Llegué 2:05pm (10 minutos después de que abrieran) y el lugar ya tenía la mitad de las mesas ocupadas, una señal que algo bueno está pasando ahí dentro. La barra de sushi está a la entrada y puedes ver como lo preparan desde casi desde todas las mesas. Todo es de madera y la luz es cálida, además tienen una terraza para estar más cómodos. Para comenzar pedí una cerveza japonesa (tienen varias marcas) pedí una clara y su sabor es muy ligero, combinó bastante bien con todos mis platillos. Primero pedí dos nigiris (base de arroz con un trozo de pescado encima), huachinango limón con huachinango, salsa picante y imón, es súper fresco y te limpia el paladar por si pediste algo antes. Te recomiendan siempre comerlo primero. Después probé el nigiri trufa rib eye, el sabor es impecable, no tiene mucho aceite de trufa por lo que no opaca ningún otro sabor y aun así se siente, sin duda, es uno de mis favoritos. Pedí el maki tuna crunchy truffle; aguacate, atún y aceite de trufa, el maki también trae una parte crujiente que mejora la textura. Así solo es muy rico por el aceite, pero si aún lo quieres bañar en soya, ten cuidado porque la que tienen es natural, por ende, es salada en combinación con el aceite, se vuelve muy salado. Los rollos traen de 6 a 8 piezas y no son tan gra

Muy Muy Matcha
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Lomas de Chapultepec
  • precio 2 de 4

Que no te digan que hay tal cosa como demasiada matcha. Si vas a la par de las tendencias sabrás que esta bebida ganó terreno en la CDMX, le guste a quien le guste, y a su paso ha dominado rincones que se antojan más para tránsito local. En este caso, Lomas Virreyes, donde Muy Muy Matcha trae, en efecto, mucho matcha. Todos los tonos claros del rosa y verde están presentes, un diseño interior que corre a cargo de Quinto Piso, agencia creativa con sede en Monterrey. Te reciben los sillones aterciopelados y un letrero neón al fondo con la frase “Qué tan matcha muy muy matcha”. Pregúntate qué tan matcha estás ese día, ojea la carta y decide tu orden: el mermatcha lleva vainilla, dátil y leche de almendra; aunque muy fresco podría enaltecer más las notas vainillosas. Uno de los más pedidos lleva chocolate blanco y resulta cremoso, o pide el matchita con acentos tropicales de mango y piña. Todas las bebidas pueden llevar un topping, como ferrero, caramelo, nutella o mantequilla de almendra. Para acompañar están los waffles, croissants rellenos y panqué de matcha, además de los bowls de açaí y ¡adivinaste! matcha. Si te vas a poner muy muy, que sea nada más de matcha.

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Carmela y Sal
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Lomas de Chapultepec
  • precio 4 de 4

Te van a contar una historia, la travesía entre sabores e ingredientes de una chef que soñó con mostrarle al mundo el valor de la gastronomía mexicana. Gaby Ruiz, originaria de Tabasco y dueña de Gourmet MX en Villahermosa, abrió su primer restaurante en la Ciudad de México bajo el concepto de cocina imaginativa inspirándose en sus diversos viajes alrededor del globo. El comensal dirige la batuta en este “concierto comestible”, empezando por el preludio, una breve introducción. Las tostadas de queso de hebra con salsa macha llevan un toque de vinagreta de maracuyá, equilibrio justo del dulce y salado para acabarlo en un solo bocado. No hay mejor dúo dinámico que las jícamas con pesto, platillo que merece su reconocimiento al enriquecer las uvas verdes con pistache y albahaca. La tierra de luna, del interludio, es tan mágica como su nombre: cinco paquetitos de plátano macho cuya regordeta apariencia se debe a la cantidad exacta de frijol en el interior. Los emplatan sobre una cama de crema de rancho y en una vajilla que simula el cuerpo celeste. El clímax se asoma como punto de mayor intensidad con opciones de tierra y mar. Los canelones se rellenan de una jugosa cochinita pibil con cebolla encurtida, una armonía de adobo cremosidad gracias al queso y la carne. Segundo turno: pescado fresco envuelto en hoja santa como dicta la preparación del mone con una enriquecedora salsa de pipián verde, la entremezcla de Oaxaca y Tabasco en perfecta ejecución. Este concierto merece conclu

Barra de Ginza
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Lomas de Chapultepec

Se acabaron las pretensiones y los restaurantes exagerados en Lomas de Chapultepec, ahora ya encuentras varias opciones para el antojo y el bolsillo. Barra de Ginza no es un restaurante per se, sino una línea de servicio sobre la banqueta para poco más de 15 personas con comida fusión japonesa y mexicana. El local respeta la elegancia de una barra de sushi, pero la cocina le da vuelo a la hilacha con platillos como el taco de rib eye con erizo o callo con enoki (setas), con base de alga nori, ofrecidos a modo omakase. Lo destacado son los ingredientes frescos desde cangrejo y langosta hasta pulpo, y de ahí se deja llevar el chef Óscar Magaña para idear sashimi, pokebowls, tempura o ensaladas de algas. Para el postre hay helado de té verde acompañado de aglomeraciones godínez, pues se ubican estratégicamente frente a la Torre Virreyes. En Barra de Ginza te sentirás en una especie de taquería pero con aromas orientales.

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Ko Ma
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mundial
  • Lomas de Chapultepec
  • precio 4 de 4

Las expectativas de la comunidad gastrónoma se dispararon a niveles peligrosos con el cierre de Biko. En ese recinto de cocina gachupa —la dichosa fusión de cocina mexicana y vasca— Mikel Alonso y Bruno Oteiza construyeron durante 10 años una historia de alta cocina para la Ciudad de México. Llegaron a convertirse en uno de los mejores restaurantes de México para el mundo, en épocas que los comensales pedíamos que los chefs se dejaran de circo, maroma y teatro y nos permitieran saborear el producto por sí solo, cocinado a la perfección. El año pasado apareció Lur, una colaboración entre Mikel Alonso y Gerard Bellver donde el comensal puede aflojarse la corbata y disfrutar de la restauración casera y relajada de dos grandes cocineros. Mientras que Biko sigue en pausa, pues la promesa de reabrir continúa vigente, en la trama del cuento inconcluso aparece Ko Ma, un par de escalones arriba de Lur en la escala de alta cocina, porque busca satisfacer igual una comida familiar o de negocios, que al foodie más empedernido. Ko Ma —cuyo nombre no tiene ningún atributo especial— se podría definir en una frase: formalidad para todos. El concepto está dividido en dos, bar y restaurante. El menú de bebidas fue diseñado por Mika Rousseau (Fifty Mils), sitio donde tus intenciones no necesariamente se tienen que inclinar a cenar, sino a apreciar el diseño arquitectónico de Ricardo Warman y beber un punto y ko ma, de ginebra y licor de violetas. El elegante, mas no aburrido comedor, con mesas

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Lomas de Chapultepec
  • precio 4 de 4

A diferencia de Tori Tori, de la misma familia, Kumoto es un lugar más exclusivo, íntimo y con comida japonesa llevada al siguiente nivel. Es un restaurante adecuado a Lomas de Chapultepec, su elegancia se viste de muebles de madera y luces suaves; en él se respira un ambiente privado y distintivo. Después las 6pm está el omakase a cargo de un chef invitado que cambia cada tres meses. Aunque la tradición en Japón es que no te enteres de lo que probarás, aquí en la carta te dan una idea. Me dejé sorprender por el chef Yosuke Nishimura quien comenzó por mandar dos pedazos de tofu, uno de ajonjolí y otro de elote (más suave y ligero que el primero), luego cerdo cocido en salsa de soya, sake y jengibre. El segundo flato fue una ensalada de papaya verde, picosa y con su sabor un poco amargo. El tercer platillo fue la pesca del día, el clásico sashimi de atún y almeja acompañado de salsa de soya hecha en casa. Para el cuarto platillo llegó un aguacate caliente con queso manchego envuelto en tocino. El aguacate a esa temperatura logró una textura pomada que se contrastó con el tocino crujiente. Después siguió un pescado blanco en salsa de más pescado, con textura suave y muy jugoso. Le siguió un róbalo asado con rodajas de jitomate y berenjena, con una cocción excelente, aunque si no dominas la técnica de los palillos posiblemente te sea difícil alcanzar la berenjena. Por último, probé el tempura de anguila, crujiente y suave a la vez; también un rollo de atún y fideo de matcha, frí

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