Descubre las loncherías, las mejores tortas ahogadas y chiles en nogada en la Ciudad de México.

Publicidad
Comida mexicana en la CDMX
Aunque es un distintivo de la cocina tapatía, la carne en su jugo no tiene una historia tan larga. Es uno de esos platos tan sabrosos que parece increíble que no hayan estado siempre ahí. Nació a mediados del siglo XX en restaurantes familiares, luego la receta se fue extendiendo y modificando en cocinas de todo Guadalajara y, ahora, de varios estados del país.
No tiene falla: carne jugosa, frijoles, tocino y complementos como cebolla, rábano o cilantro, donde el resultado depende más del proceso que de ingredientes complejos. Ya no tienes que viajar a aquellas tierras para matar este antojo, Wadalahara es un local muy relajado donde se especializan en este plato y hasta experimentan en varias preparaciones.
En cuanto llegamos nos recibieron con la cortesía de frijoles y totopos para abrir apetito, que maridamos con un tejuino especito, con una bola de nieve de limón, para más placer, volvería sin duda por la tejuichela. Ahora sí, lo que nos trajo, la base de todo es la carne en su jugo tradicional, de sazón casero, frijoles suaves y tiras de tocino crocantes. La tienen en tres tamaños según el nivel de tu hambre (con la grande comen hasta tres personas). Yo me quedo con la versión normal, pero si tu hambre es feroz, está la quesadillota, con tortilla de harina y bañada en el mismo jugo de carne, la versión de chilaquiles y hasta en ramen con huevo cocido.
Otro plato tradicional es el lonche, con birote traído desde la Perla Tapatía –has de saber que es casi imposible...
Al recorrer el Barrio Bravo, nos dimos paso a un puesto que está escondido y es bastante reducido; y por lo mismo, te da la sensación de que llegaste al lugar indicado. Es Pozolería La Güera, importante mencionar que existe un gusto compartido en Tepito en usar güero y güera como nombre de los puestos.
Este local está custodiado por siete hermanos, todos hombres, cuya diferencia de edades varía mucho entre cada uno. En el número está la clave para entender el éxito de los güeros; cada día de la semana el sabor cambia porque entre los siete se turnan la cocina. Hicimos nuestra visita en miércoles y podemos decir que es uno de los mejores pozoles de la CDMX, tendremos que ir otros días de la semana a comprobarlo.
El plato de pozole grande es más bien enorme. Hecho del día con con maíz pozolero y todas las carnes necesarias, como cabeza. Te recomendamos pedirlo surtido, entonces puedes ponerle orégano, cebolla y unas gotas de limón.
Tip: las tostadas de crema son una exquisita grosería, tienes que pedirlas aparte.
Publicidad
Para comer birria estilo Michoacán en la Ciudad de México hay un lugar que se proclama el rey; la horaria fila de espera que se forma cada fin de semana lo sustenta. El Michoacaníssimo opera todos los días de la semana en Pedregal de Santa Úrsula. Los mejores días para una visita hambrienta son de lunes a viernes, porque sábados y domingos se convierten en un maestro teórico y práctico de cómo curar la cruda y la afluencia se cuadriplica a pesar de que el local tiene tres áreas de mesas por dentro. Si tu objetivo es reponerte, seguirla o tener una comida mexicana, abundante y casera, entonces este lugar es un imperdible para el fin de semana. Su éxito cumple 30 años de historia en 2018, cuando Juan Martín Cabrera decidió compartir una receta familiar de birria (La Huacana, Michoacán) en un puesto de calle en la misma ubicación que tiene el restaurante en la actualidad. Es una sopa que te hace perder la cabeza ya seas mexicano o extranjero, con el sabor (ligero) de chivos crecidos por el mismo proveedor de siempre, lo que asegura la calidad y preservación de la receta original. Sólo se requiere una visita para volverte un cliente fiel, la lejana ubicación para quien no es del rumbo. La orden de birria se pide surtida ($100) pero si te freseas hay maciza ($110); el plato es muy abundante en carne y si lo crees necesario, el mesero te rellena el plato con caldo caliente. Unas gotas de limón, cebolla y cilantro son suficientes, pero no le puedes decir que no a una orden...
Se definen a sí mismos como creadores de la comida mexicana contemporánea: un autonombramiento que conlleva una gran responsabilidad y que, por lo tanto, los sitúa en un muy alto nivel de exigencia gastronómica.
Su local, en el corazón de Coyoacán, fue quizá de los primeros en ofrecer mezcales como primera opción de bebida, cuando decidieron hacer su etiqueta del destilado de agave de Santiago Matatlán, Oaxaca. También han impulsado a los productores nacionales de vino.
Recomendamos que pruebes la entrada de hoja santa con queso de cabra y los ya históricos ravioles rellenos de huitlacoche: una mezcla que quizá ahora puede resultar común, pero que en su momento se trató de una audacia que marida a la perfección el sabor suave de la pasta con los tonos terrosos del hongo negro. Si tu apetito es más temperamental, pide el filete de res con aceite de guajillo, queso asadero y chile pasado acompañado con pasta de frijol, que debe ir junto con una copa de vino rojo. Pide al mesero te oriente cuál es la botella más acorde a tu presupuesto.
Si puedes elegir entre comer dentro o fuera del lugar, te recomendamos el exterior, con vista a la fuente de los coyotes. No cuentan con valet parking ni estacionamiento propio, aunque tienen un convenio con uno a cuatro cuadras en donde podrás guardar tu vehículo.
Al final, sin embargo, es una experiencia que parece haberse congelado en los noventa a beneficio de los turistas que visitan Coyoacán y ya sería hora de una renovación de su...
Publicidad
El taco primordial, tema del que se desprenden todas las variaciones habidas y por haber, es el taco de sal: tortilla calientita del comal, bien enrollada con sal al gusto, y a la boca. El mejor que he comido en un buen tiempo es de Maizajo, la tortillería del chef Santiago Muñoz.
Su idea es investigar las múltiples variedades de maíz criollo mexicano cultivado sin agroquímicos, afinar procesos de nixtamalización para cada una, difundir los resultados y crear un modelo de negocio exitoso que se pueda replicar en futuras sucursales. La docena de tortillas que me llevé —recién hechas a mano con masa 100% de nixtamal, sin harina— estaban elaboradas con maíz blanco queretano de las milpas de María Elena Lugo, madre del chef de Nicos, pero otro día te pueden tocar de maíz rojo o azul de Milpa Alta y de otras localidades. También venden masa por kilo y unas salsas buenísimas de habanero, chipotles dulces y jalapeño con verduras en escabeche, elaboradas de manera artesanal por la mamá de Santiago. Además, pronto habrá talleres de nixtamalización y visitas a las milpas, para que todos conozcamos más sobre nuestros maíces.
Un restaurante típico de barbacoa, que trae todos sus insumos desde Tulancingo, Hidalgo. El lugar está forrado por dentro de madera, justo como sus símiles en dicho estado. De sazón, ni se diga. La carne y el consomé salen de entre pencas, en la cocina cercana a la puerta. Sabe exactamente a la que se sirve en pueblitos de la Huasteca de dicho estado.
Aunque todo gira alrededor de la barbacoa, que venden por kilo para llevar o en tacos, también tienen carnitas, flautas, tacos de panza, cabeza de borrego, órdenes de hígado, sopes, quesadillas de sesos o huitlacoche, frijoles aztecas, así como platos rancheros con aguacate, nopalitos, queso de rancho y chicharrón. Hay chinicuiles, escamoles, gusanos de maguey, mixiotes y hasta curados de pulque.
Sea lo que sea de lo que tengas antojo, sin duda debes probar su especialidad en tacos. Llegan a la mesa cubiertos por una manta de tela, para que no se enfríen, y acompañados de cebolla, cilantro y salsa picante verde o roja. La acompañante de cajón es una cerveza bien fría, pero sin duda puedes elegir también un café de olla o un agua fresca.
Otra cosa importante. Debido a que los dueños respetan el concepto de comer barbacoa como en Hidalgo, solo abren sábados y domingos.
Publicidad
Su lema es que son “El restaurante más bonito de México”. Desde su apertura en 1964 su calidad gastronómica ha fluctuado en fuertes altibajos. En algún punto se convirtió en un restaurante exclusivo para extranjeros, comidas de negocios y gente mayor, para muchos quedó en el recuerdo como el lugar donde alguna vez comieron con la familia, es un lugar que hoy sigue inspirando nostalgia. Su presencia junto al Lago Mayor del Bosque de Chapultepec ha perdurado por más de 50 años; o dicho de otra manera, es un ícono de la historia restaurantera de la Ciudad de México.
El nombre Félix Candela te sonará más familiar si lo relacionas con el edificio de la Bolsa Mexicana de Valores; el Mercado de Coyoacán; así como las estaciones del Metro San Lázaro, Candelaria y Merced; todas construidas por el mismo arquitecto que le dio forma a El Lago, con su diseño característico de paraboloide hiperbólico. Esto resultó en un estético restaurante con una de las mejores vistas panorámicas a un costado del lago, posteriormente retocado por Sordo Magdaleno, arquitecto de los hoteles Presidente Intercontinental y Sheraton María Isabel.
En El Lago no encontrarás propuestas sofisticadas de gastronomía, sino comida mexicana. Hoy, por qué no, se enfoca en la cocina mexicana contemporánea, esa que involucra ingredientes de cualquier parte de México y presentaciones llevadas a la región más colorida y vistosa para el ojo.
Aún se mantiene ideal entre los restaurantes para turistas porque el...
Sencillo pero sofisticado. Un restaurante que no intenta demostrar nada, su comida habla por sí misma. La carta: cuatro tiempos de gastronomía bajacaliforniana con un toque urbano. Platillos elaborados creativamente por uno de los mejores chefs de México, Jair Téllez.
El lugar cuenta con una atmósfera amistosa y decoración simple llena de toques de madera, como para que el comensal se enfoque sin muchas distracciones en la comida y la bebida. Su selecta cava favorece a los vinos de Baja California. También se ofrecen cervezas artesanales.
En todos los platillos el chef procura ser lo más fiel a los ingredientes que compra al día, escogidos con altos estándares y utilizados generosamente. Orgánicos, libres de hormonas y, preferiblemente, locales. Por lo mismo, la carta es impresa a diario y puede que los platos cambien si un ingrediente no cuenta con la calidad deseada.
Elige el platillo que se te antoje, aquí puedes confiar en que lo que pidas no te defraudará. Algunos de los favoritos son el risotto de tuétano y la quijada de cerdo. En el cuarto tiempo, el menú ofrece postres originales para ir al cielo y de regreso, como el pastelito de almendra con tapioca, plátano dulce y helado de plátano. En un día caluroso prueba el granizado de jamaica, con mezcal, sorbete de mandarina y sal de gusano.
Publicidad
Un espacio de comida rápida para eso de las prisas y que por las noches recibe a aquellos que necesitan un poco de alimento después de la fiesta. Taquería Gabriel llegó a lo que antes era Bravo Lonchería, conserva un ambiente bohemio, tipo cantina de luchas, donde el mobiliario son de lámina y la música en español de los ochentas y noventas está bajo la batuta de una rockola.
Con el lema “Tacos bien ricos, cerveza bien fría”, los meseros conservan esa amabilidad al recibirte y atenderte. Tostaditas enchiladas de entrada y cinco salsas de la casa para acompañar la comida: habanero con piña, cebolla con habanero, cuatro chiles, la tradicional verde con aguacate y la macha, hacen que el paladar te pida una cervecita o un vaso de agua fresca del día (aunque el vaso está muy pequeño).
Sobre la carta: hay opciones básicas en tacos (suadero, tripa, carne asada), burritos, volcanes y tortas; eso sí, tortillitas recién hechas a mano. El burrito ($99) es la opción indicada para llenarse, bien servido pero la carne se siente muy pellejuda. Échale salsa para alargar su sabor.
Los tacos de suadero y tripa ($39 c/u) son cumplidores, y aunque la tortilla taquera es de buen tamaño, el contenido es poco; por los precios estaría bueno llenarlo más de proteína. Tendremos ojos puestos en este nuevo sitio de oda a las delicias callejeras.
Teresa López
Te van a contar una historia, la travesía entre sabores e ingredientes de una chef que soñó con mostrarle al mundo el valor de la gastronomía mexicana. Gaby Ruiz, originaria de Tabasco y dueña de Gourmet MX en Villahermosa, abrió su primer restaurante en la Ciudad de México bajo el concepto de cocina imaginativa inspirándose en sus diversos viajes alrededor del globo.
El comensal dirige la batuta en este “concierto comestible”, empezando por el preludio, una breve introducción. Las tostadas de queso de hebra con salsa macha llevan un toque de vinagreta de maracuyá, equilibrio justo del dulce y salado para acabarlo en un solo bocado. No hay mejor dúo dinámico que las jícamas con pesto, platillo que merece su reconocimiento al enriquecer las uvas verdes con pistache y albahaca.
La tierra de luna, del interludio, es tan mágica como su nombre: cinco paquetitos de plátano macho cuya regordeta apariencia se debe a la cantidad exacta de frijol en el interior. Los emplatan sobre una cama de crema de rancho y en una vajilla que simula el cuerpo celeste.
El clímax se asoma como punto de mayor intensidad con opciones de tierra y mar. Los canelones se rellenan de una jugosa cochinita pibil con cebolla encurtida, una armonía de adobo cremosidad gracias al queso y la carne. Segundo turno: pescado fresco envuelto en hoja santa como dicta la preparación del mone con una enriquecedora salsa de pipián verde, la entremezcla de Oaxaca y Tabasco en perfecta ejecución.
Este concierto merece...
Discover Time Out original video
Publicidad



















