Descubre las loncherías, las mejores tortas ahogadas y chiles en nogada en la Ciudad de México.

Publicidad
Comida mexicana en la CDMX
Tijuana se ha vuelto un destino gastronómico bajo la promesa de que es como la Meca de los tacos. Si te bajonea que nos separan más de dos mil kilómetros de la ciudad fronteriza, no desesperes. En plena Roma hay una nueva taquería que te acerca al sazón del Noroeste y será tu primera parada antes de decidirte a visitarlo.
La 89 tiene un local austero, de paredes verde menta casi pelonas, ya que no hay mayor decorado que una virgencita (pa' la bendición) y unos mapas que ilustran, justamente, el estado de Baja California Norte. Nostalgia activada de los increíbles paisajes que se miran en la carretera Tijuana-Rosarito-Ensenada.
También lee: Dónde comer birria en CDMX
Aquí la especialidad son los tacos y tortas de birria y asada. Para empezar leve -ejem, sí claro- pedí la quesabirria. Sin ser excesivamente grasosa, por supuesto viene con su vasito de consomé para chopear y un trozo de chicharrón. A la primera mordida descubrí que el diferenciador de la birria del chef Alex Zárate (Campobaja) es la carne. Preparada por día y medio, se deshacía de tan suave; otro pulgar arriba fue el queso menonita, que no se escondía. El relleno se complementa con frijoles, col picada, cebolla y cilantro. Si te falta el crunch, vete por el vampiro de asada, que es como un volcán con queso, frijoles y guacamole.
El resto de la carta sigue por la misma línea, los tacos se preparan con tortilla de maíz o de harina de Hermosillo (¡verdaderas tortillas de harina!), así que puedes irte por el...
Dicen que todos los cambios son para mejorar y Elena 147 es la prueba de ello. Monserrat Téllez y Rubén Zárate son una pareja de chefs que abrieron su propio proyecto Elena 147 en 2022. Su propuesta era completamente dulce: pastelitos, postres, galletas y café. La vida les sonrió y crecieron como pan caliente. A finales de 2024 se aventuraron a abrir Casa Elena, un restaurante con desayunos y comidas, justo al lado del ya famoso Elena 147.
Aunque ambos lugares comparten diseño, Casa Elena tiene una magia especial. Toques de madera y tonos salmón son parte de la belleza, logran una armonía y te ves envuelto en su calidez. Fui a la hora de la comida y el primer acierto fue probar el agua de horchata de pinole, es deliciosa, cremosa con un saborcito a maíz, pero debo decir que puede ser demasiado dulce para algunos.
Comencé con una sopa de quesillo y rosita de cacao ($180), el sabor del queso se encuentra en cada cucharada, se acompaña de molotitos de plátano que podrían fácilmente ser los protagonistas de la sopa. También probé las flores de calabaza capeadas ($200) rellenas de requesón y una especie de picadillo fino de hongos (duxelle). Se sirven con mole artesanal y espuma de hongos. Aquí me enamoraron. Pero, entre plática y plática, el platillo enfrió y perdió parte de su encanto. Vale mucho la pena, pero sí debes comerlo al momento.
Para el siguiente tiempo pedí la recomendación del chef: poro y salvia ($190). El tema es que el poro es un ingrediente complicado por...
Publicidad
Se definen a sí mismos como creadores de la comida mexicana contemporánea: un autonombramiento que conlleva una gran responsabilidad y que, por lo tanto, los sitúa en un muy alto nivel de exigencia gastronómica.
Su local, en el corazón de Coyoacán, fue quizá de los primeros en ofrecer mezcales como primera opción de bebida, cuando decidieron hacer su etiqueta del destilado de agave de Santiago Matatlán, Oaxaca. También han impulsado a los productores nacionales de vino.
Recomendamos que pruebes la entrada de hoja santa con queso de cabra y los ya históricos ravioles rellenos de huitlacoche: una mezcla que quizá ahora puede resultar común, pero que en su momento se trató de una audacia que marida a la perfección el sabor suave de la pasta con los tonos terrosos del hongo negro. Si tu apetito es más temperamental, pide el filete de res con aceite de guajillo, queso asadero y chile pasado acompañado con pasta de frijol, que debe ir junto con una copa de vino rojo. Pide al mesero te oriente cuál es la botella más acorde a tu presupuesto.
Si puedes elegir entre comer dentro o fuera del lugar, te recomendamos el exterior, con vista a la fuente de los coyotes. No cuentan con valet parking ni estacionamiento propio, aunque tienen un convenio con uno a cuatro cuadras en donde podrás guardar tu vehículo.
Al final, sin embargo, es una experiencia que parece haberse congelado en los noventa a beneficio de los turistas que visitan Coyoacán y ya sería hora de una renovación de su...
El taco primordial, tema del que se desprenden todas las variaciones habidas y por haber, es el taco de sal: tortilla calientita del comal, bien enrollada con sal al gusto, y a la boca. El mejor que he comido en un buen tiempo es de Maizajo, la tortillería del chef Santiago Muñoz.
Su idea es investigar las múltiples variedades de maíz criollo mexicano cultivado sin agroquímicos, afinar procesos de nixtamalización para cada una, difundir los resultados y crear un modelo de negocio exitoso que se pueda replicar en futuras sucursales. La docena de tortillas que me llevé —recién hechas a mano con masa 100% de nixtamal, sin harina— estaban elaboradas con maíz blanco queretano de las milpas de María Elena Lugo, madre del chef de Nicos, pero otro día te pueden tocar de maíz rojo o azul de Milpa Alta y de otras localidades. También venden masa por kilo y unas salsas buenísimas de habanero, chipotles dulces y jalapeño con verduras en escabeche, elaboradas de manera artesanal por la mamá de Santiago. Además, pronto habrá talleres de nixtamalización y visitas a las milpas, para que todos conozcamos más sobre nuestros maíces.
Publicidad
Filigrana: técnica de elaborar piezas con finísimos hilos de metal, o como a la chef Martha Ortiz le gusta referirse para hablar de su nuevo restaurante, los hilos de sabor que nos unen. Audacia y diversión son dos aspectos que rodean a esta propuesta de cocina mexicana, cuyo interior parece cuento de hadas con brillo propio gracias a sus ventanales alusivos a cristales.
Acomódate en los kitsch y muy acolchados sillones para iniciar con tres gorditas de maíz multicolor: negra con hongos y mucha sazón; verde con suculento queso derretido y epazote; de masa natural con crujiente chicharrón. Un par de insectos y charalitos aterrizaron en el muy fresco guacamole con habas para darle cuerpo a cada mordida y toques salados.
Sí, es un arroz cremoso de $182, pero cada bocado merece un bailecito de premiación, es delicioso: abrazado por la acidez del queso chiapaneco vertido encima, pétalos de flor de calabaza con espárragos y crujiente de queso para rematar. Textura y sabor entrando en armonía en el paladar.
El porkbelly aterriza con elegante sencillez, donde la proteína cede a un buen agarre semi-grasoso y el mole rosa lo hace con notas de almendra. Un gusto palpable también a la vista. Puede acompañarse del filagranita a base de mezcal con tepache, para que la espuma de sal de insectos deje sensaciones limpias.
“Experiencia o vivencia dulce” para nombrar la sección de postres, un sentido muy atinado: el flan de queso estilo Chiapas con salsa de cacahuate y caramelo abraza la...
Ser un restaurante de abolengo es cosa seria. Se trata de sobrevivir no sólo años, sino décadas y seguir siendo convincente. La verdad yo estaba reticente a visitar Los Almendros. Me recordaba a las comidas familiares llenas de tíos de mi infancia. Así que acudí a la defensiva.
“¿De entrada unos taquitos de cochinita pibil, qué le parecen?”, me dijo el mesero. Accedí. Los trajeron. Los probé. Si es posible hablar de equilibrio en el pibil, aquí era el caso: ni muy seco, ni escurriendo, ni muy ácido, ni muy insípido. La precisión del pibil comenzó por convencerme.Luego siguió la sopa de lima. Un potaje al que soy especialmente adicto, y por lo tanto, me considero capaz de discernir entre la imitación y la verdadera. Aquí estábamos hablando en serio y nuevamente el equilibrio en el sabor: no predominaba el cítrico, pero tampoco el consomé. De plato fuerte el mesero (de guayabera rigurosa, faltaba más) recomendó el pollo Los Almendros, incluso por encima del Poc-chuc del que el restaurante se vanagloria de haberlo creado en 1962.
Temo que no se equivocó: una suerte de pipián almendrado de resonancias sutiles que combinaba a la perfección con la pierna y el muslo. Acompañado, por supuesto, de tortillas hechas a mano. A estas alturas ya había yo recibido una lección sobre el abolengo: esa capacidad de ser clásico aún a pesar de las modas gastronómicas. Como sea, la perfección no existe: en el café fallaron, era un expreso demasiado ácido para mi paladar. En fin, una tacita no...
Publicidad
Parecía un bar más de destilados mexicanos, pero la propuesta de este nuevo lugar nos fue revelando sorpresas que no veíamos venir. Desde los detalles retro hasta los tragos y el menú, la vibra de Barra Lupe te remontará a otro México, donde había tiempo para disfrutar tranquilamente unos boleros o un disco de Juanga, una lotería y una botana con su respectivo jaibol.
Siempre me emociona ver proyectos con mucho power femenino. En este caso, todo lo que sale de la barra fue creado por la gran Claudia Cabrera (Kaito del Valle) inspirado en su amor por las cantinas y mercados, mientras que el menú de cocina, centrado en el maíz, fue obra de la chef Lucía Cañas (Fierro).
El ejemplo más emblemático del lugar es un drink que homenajea la batanga. Este trago, creado en una cantina tapatía a partir de tequila, coca-cola y jugo de limón, se sirve con un cuchillo para revolver fácilmente. La versión moderna en Barra Lupe está compuesta de tequila, un chorrito de Fernet, jarabe de huitlacoche, refresco Tonicol, rematado con espuma que aporta el kick gracias a su punto salado. Mi gusto por los tragos salados cada día me acerca más a las preferencias de señor, pero, por su complejidad, entiendo que este trago no es para todos. Si eres de paladar más dulzón, pide entonces el Niña Fresa, un clarificado con raicilla, helado de vainilla, fresa, aperol y pimienta rosa, ¡tiene brillos comestibles para la princesa!
El menú tiene suficientes opciones para dejarte ir descubriendo los cocteles...
Lo que alguna vez fue el área de caballerizas del arquitecto Luis Barragán (Casa Prieto), se retomó para convertirse en Tetetlán, un centro cultural, restaurante, salón para yoga y un lugar que alberga una colección de libros de arquitectura y vinilos.
Lo primero que te recibe al entrar es la cafetería donde a partir de las 7am preparan café veracruzano, tisanas calientes y frías y las canastas de pan se llenan de scones, conchas y panqués de matcha. Después está el comedor, un espacio que homenajea la arquitectura de paisaje y a la palabra Tetetlán, la combinación de piedra y pedregal en Náhuatl. Para respetar la naturaleza del terreno y convertirlo en una obra de arte visual, colocaron bajo las mesas y las sillas un piso transparente para que no te pierdas ningún detalle de la piedra volcánica, además de un sistema de irrigación que ayuda al crecimiento de vegetación.
Como restaurante, Tetetlán tiene muchos ases bajo la manga para ser uno de los favoritos del Pedregal. En lo que a desayunos se refiere, además de la panadería hecha en casa, en el menú están los chilaquiles tetetlán con salsa tatemada de frijol y habanero (agrega cecina), los huevos revueltos con escamoles, los jugos naturales y los tazones con superalimentos; como el fresco tazón de quinoa con camote y aguacate o el de espirulina con dátiles y amaranto, ideales para quienes toman una clase de yoga temprano por la mañana.
Llegada la hora de la comida el menú no se debilita y bastó el taco de lechón tierno...
Publicidad
Pareciera que han estado entre nosotros durante siglos, pero la historia de los huaraches está muy bien documentada y no han cumplido ni los cien años.
Resulta que son invención de la señora Carmen Gómez Medina, quien tomó un tlacoyo y lo llevó al límite, agrandándolo de tamaño y friéndolo en aceite o manteca. Como Pokémon, el tlacoyo evolucionado recibió el nombre de lo que más se le parecía: un huarache. Esto ocurrió cerca del mercado de Jamaica, donde sus hijos siguen sirviendo huaraches en decenas de variedades, y donde también hay más oferta de huaraches para que puedas escoger sin miedo.
La casa del huarache primigenio no se queda atrás en las propuestas de huaraches. Desde 1935 en la calle de Torno, donde todavía quedan talleres con torno, este local sirve huaraches originales rellenos de frijoles espectaculares, como si fueran maneados.
Hay muchas opciones y para ir a la segura es algún huarache que lleve queso Oaxaca, que llega derretido y para comerlo hay que estirarlo y estirarlo. El huarache campestre, lleva champiñones y de las dos salsas que te ofrecen, no decepciona para nada.
Una hermosa casona de la Juárez con vitrales y altísimos techos es el nuevo hogar de un restaurante que inició a las afueras de Jalapa hace unos años. Su concepto es simple y a la vez, muy auténtico. Todo el menú lleva dos proteínas (a decir del chef) infravaloradas: trucha y conejo. El chef Alejandro López se mudó de Jalapa a nuestra ciudad y ahora ofrece un menú tipo bistró, conciso, con entradas, un puñado de platos fuertes, y algún plato de temporada.
Entre boleros, danzones o la voz entrañable de Chavela Vargas lo fuimos descubriendo. Primera recomendación, los esquites con trozos de trucha, tocino y queso de rancho. Luego, fuimos tentadas por el plato fuerte de temporada: trucha con curry. Un plato muy original que revela que detrás de él hay mucho tiempo en la cocina para que múltiples ingredientes se desarrollen en la boca. Ten en cuenta que los platos no son muy grandes.
Una opción más monchosa es el menú de tacos. Hay, por ejemplo, trucha al pastor, trucha en taco Ensenada, conejo en adobo o en carnitas. Probamos este último y nos sorprendió la suavidad de la carne para no ser cerdo.
No te preocupes si no te convencen ambas proteínas, encuentras otras opciones como el chicharrón de camarón. Para finalizar, compartimos el único helado de la casa, un gelato con mucho sabor a pistache, que es el sabor favorito del chef.
Te recomendamos: Liona, pizzas artesanales y coctelería delicada
Discover Time Out original video
Publicidad



















