Cocina mexicana
Foto: Mattza Tobón

Restaurantes de comida mexicana

La comida de todos los estados de la república es la que compone la gastronomía de la CDMX

Escrito por
Time Out México editores
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Descubre las loncherías, las mejores tortas ahogadas y chiles en nogada en la Ciudad de México.

Comida mexicana en la CDMX

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • San Miguel Chapultepec
  • precio 2 de 4

México y sus diferentes estilos de comida tiene un diferenciador: el taco al pastor. Aunque innovar en este rey del after party sea un reto, en La Sirloinería lo hicieron muy bien utilizando carne sirloin (la que se obtiene de la parte superior del lomo). Ubicado en la San Miguel Chapultepec, el concepto fue creado por Rodrigo Rodríguez y Karyna Garduño, quienes tuvieron la idea de filetear el sirloin con un marinado de carne asada acomodándolo en trompo de pastor, así la carne se conserva jugosa.  El taco de sirloin, pieza básica del lugar, se hace con prime beef angus certificada sobre tortilla de maíz criollo; es suave y de sabores concentrados, va bien acompañado de queso gouda. Combínalo con las salsas: hay de morita, jalapeño, cacahuate y mango habanero, hechas de manera natural y con equilibrio de picor ideal. Taco con proteína de calidad que con su costo de $25 suena justo en calidad-precio para quienes busquen experimentar con sabores urbanos y muy mexicanos.  Caramelo es un chicharrón hecho de queso gouda con jugosa carne y trocitos de piña planchada, misma que le da un dulzor agradable. O bien, dirígete hacia la marquesita, que contraria a ser dulce, es una versión hecha de sirloin y queso gouda envueltos en una tortilla norteña. Se aventuraron con aguas de sabores raros y riquísimos: tienen de mazapán, aunque la de cardamomo fue mi favorita; bebidas de toques extravagantes e ideales para desenchilarse. Lo que para muchos puede ser crisis para otros es una oportuni

Mr. Corn
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Camiones
  • San José Insurgentes
  • precio 1 de 4

Los esquites de Mr. Corn son de grano pequeño y su juguito es abundante en limón, lo que le da una acidez que se disfruta. También tienen diferentes salsas de mayonesa, de chipotle y de varios chiles. Puntos extra por tener la opción de crema.Aseguran que son el primer food truck que hubo en la CDMX y tienen algunos argumentos que podrían comprobarlo. Es una receta que ha perdurado a lo largo de los años y sobre todo, que son ahora una flotilla de vochos que pulula por las calles del sur y poniente de la ciudad. Consulta su página web para que ubiques sus movimientos. 

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  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Cuauhtémoc

¿Es necesaria una taquería más en la ciudad? La verdad es que no sabemos decirle que no a un buen taco, así es como me topé en la calle de Río Lerma, muy cerca del Ángel de la Independencia, un local pequeño, acogedor y muy colorido llamado Pastora Casa de Trompos. Como su nombre lo dice, se especializa en tres tipos de trompos: de morita, de pastor y árabe; la gama salsera también llegó con innovación: morita con canela, chile mulato tatemado, habanero con cítricos y serrano con cilantro. El plus, frescas tortillas hechas a mano. De entre las aguas de sabor que manejan me fui por la altamente recomendable de horchata ($29) y una acidita de frutos rojos ($29), pero si quieres calmar el calor hay chelas artesanales. Probé las tres especialidades ($19) y aunque la carne de pastor se sentía un poco seca y el de morita traía un sencillo picor, el árabe en tortilla de harina ganó con su salsa tzatziki (de pepino y yogurt). Todo armoniosamente acompañado del jugo de carne ($50). La versatilidad de Pastora se complementa con el resto de la oferta comilona, con volcanes, tortas y alambres, pero irme por el taco de rib-eye ($35) fue la mejor decisión, con jugosa y suave carne de excelente sazón. El ticket para irse bien bien comido es menor a $200, así que vale la pena explorarlo si godineaz por el área o buscas una comida amigable con el bolsillo. Tal vez, además de necesitar una taquería más en la ciudad, nos hacía falta una casa de trompos. Teresa López

Alba Cocina Local
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Cuauhtémoc
  • precio 3 de 4

No es común llegar a un lugar y tener contacto directo a primera estancia con el Chef, sin embargo, esta vez así fue ¡Gran comienzo! Platillos que van en sintonía con la personalidad del chef (un sonriente Alejandro Cabral), amigables con la vista y el gusto, diversidad de texturas y sabores en conjunto con un lugar donde el minimalismo va de la mano. Viendo de frente al lugar, se nota la división en dos pisos, planta baja con para el Wine Bar de Alba Cocina Local con selecciones como merlot, cabernet sauvignon, chardonnay y barbera de regiones como Argentina, España, México, Italia y Francia. En la parte alta el restaurante están las mesas alineadas, copas brillosas, luces amenas y una carta en donde encuentras opciones complementadas con vegetales traídos del huerto de productores locales. Los meseros son muy atentos, así que no dudes en preguntar acerca de algo sino lo entiendes. Lo primero que probé fue una de las especialidades: betabeles. Llegaron a la mesa con una interesante degradación de color entre fucsia y rosa, buen contraste con el amarillo del puré de plátano. Se sintió dulce pero con una propuesta agradable, ya que no hostigaba. Seguí con una tostada de jaiba que me sorprendió en presentación: era un estilo de tostada inversa, de porción suficiente pero tuve que compartirla ya que percibí cierto amargor que me aturdió al paladar. Finalicé con una deconstrucción de bavaresa, un lindo plato cóncavo con un pincelazo de merengue flameado acomp

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Ramona
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Cuauhtémoc
  • precio 1 de 4

Desde la entrada percibí un estilo totalmente particular, hay unos toques kitsch muy mexicanos y otros decorativos como juguetes y cómics. Son dos pisos con mesas, sillas y una miscelánea de artículos coloridos que te dicen que a Ramona le gusta expresarse. Para comenzar pedí un coctel llamado gumercindo, hecho para una tarde calurosa por la guanábana, vino blanco y romero; además, te abre el apetito para este viaje gastronómico. El primer plato fue nicandro, compuesto de cuatro chiles cuaresmeños empanizados rellenos de una mezcla de quesos, acompañados de lo que fue uno de los highlights de mi día: la salsa de mango con chipotle, que embonó como amor a primera vista con la mezcla de quesos y lo picoso del chile. Después ordene unas pizzas de sartén individuales, quise las más tradicionales así que elegí la de cuatro quesos y carnes frías. Perfectas para compartir y te dejan un sabor de boca riquísimo; la combinación entre lo seco de la masa con lo untuoso de los demás ingredientes abrió camino para la baguette manolo. Viene rellena de jamón serrano, queso Asiago y una compota de xoconostle, que le da un sabor agridulce sorprendente. Es un lugar divertido desde la comida, manifestado en platillos y bebidas originales, rock de los años cincuenta y sesenta, además los precios son justos. Ramona es un lugar que vale la pena visitar en el Centro.

Pehüa
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Roma
  • precio 3 de 4

Pehüa ("comienzo" en náhuatl) es un restaurante nuevo con alma vieja, en el mejor sentido ya que sus platos se preparan con técnicas de vanguardia, pero surgen de recuerdos entrañables de sus cocineras y de muchos de nosotros: desde los minipanes de feria con los que te reciben, acompañados con nata fresca y salsa de cuatro chiles, hasta su postre "germinado", con el que te sentirás de regreso a la primaria llevando tu frijolito sobre algodón húmedo en un frasco de vidrio, pero en versión gourmet, pues debajo de un crujiente de amaranto con brotes verdes, tiene una capa de algodón de azúcar y un panqué de hoja santa con un toque de epazote –sutil pero respondón– que nos recuerda que esta hierba aromática no se deja domar con facilidad. Visualmente, sus presentaciones son modernas y elegantes, pero en cada plato reconocerás elementos que te reconectan con la memoria sensorial personal, y con la vastísima memoria colectiva de México: sus esquites de maíces criollos con chileatole, por ejemplo, son la suma de dos grandes platos, uno netamente callejero y otro de origen prehispánico, con un remate contemporáneo. Comienzas a comerlos y te sientes transportado a la Polaroid de bordes difuminados, pero con colores intactos, de los primeros esquites que probaste en la vida, los que comían tus papás, tus abuelos, con algunos granos suaves y dulzones, otros un poco más resistentes a la mordida, y el sabor intenso del queso cotija, y luego la reconfortante calidez del chileatole, pero r

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Cazuelas Don Goyo
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 1 de 4

Este secreto —bien guardado— de la Industrial es sólo para conocedores. Aquí las pretensiones se quedan afuera para dar paso al sabor casero de la familia de Don Goyo, que te recibe literalmente con cazuelas gigantes de los guisos del día, que en mi visita figuraron chicharrón en salsa verde, carne de puerco en pipián, manitas de puerco en salsa verde y tacos dorados, pero que cambian diariamente. Cuando llegué fue imposible no recordar la casa de mi abuela. Las paredes tienen amarillos y rosas brillantes, artesanías, que hace juego con las mesas de madera que se distribuyen en lo que parece, fue el estacionamiento de una casa. Al fondo se aprecia una colección de máscaras de madera y una piñata muy descolorida que al lleva varios años colgando. Me senté y al momento llegó un mesero a darme la lista de guisos del día. Elegí el chicharrón en salsa verde y las enchiladas de chipotle —porque gordo—. Antes de mandarme los platos fuertes me preguntaron si quería arroz o pasta, pedí un poco de ambos; el arroz era rojo y tenía granos de elote dulce que se mezclaban perfecto con lo salado del jitomate; el espagueti también era rojo y tenia cubos de jamón. Aunque sea casi un acto de terrorismo, en las fondas mexicanas se sirve la pasta sobre cocida, algo que me gusta. Me hace sentir en casa. Entre el agua de jamaica —con el dulzor exacto— y el costalito de tortillas echas a mano —que es imposible no tocar—, llegó el chicharrón en salsa verde con frijoles refritos. La salsa estaba perf

Huaraches Rossy
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Jamaica
  • precio 1 de 4

Son porciones abundantes que por lo general se comparten. Eliges un tipo de proteína, ya sea huevo, cecina adobada o costilla, y te la sirven encima de dos huaraches. Las guarniciones obligatorias son nopales, cebollitas cambray, aguacate y limón. La cecina de cerdo adobada estaba suavecita, picosa y de gran tamaño. Lo conveniente de estar en el mercado, además de los precios bajísimos, es la garantía de que cualquier carne estará buenísima ya que las carnicerías están literalmente a unos cuantos pasos. 

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La Poblanita Tacos de Guisado
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 1 de 4

Es un imperio femenino y poblano de recetas tradicionales. Son tacos y el menú se observa en las cazuelas humeantes de barro con más de 10 guisados en cuanto llegas, con la respectiva decoración de pápalo en un jarrito de barro. Los más pedidos son los de rajas con crema o los de moronga, cuyo sabor combina a la perfección con unas gotas de limón y salsa roja. Lo que hace a estos tacos de guisado especiales es la longaniza que hacen en Puebla con una receta secreta que no encontrarás en otro sitio, va cocinada en salsa y en un taco con arroz que no necesita que le agregues nada más.  ¡Llega temprano porque todo se acaba!

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Cuauhtémoc
  • precio 3 de 4

Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. También es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea, en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la urbe, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, exconvento de Santo Domingo, la catedral del chile en nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el

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