Cocina mexicana
Foto: Mattza Tobón

Restaurantes de comida mexicana

La comida de todos los estados de la república es la que compone la gastronomía de la CDMX

Escrito por
Time Out México editores
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Descubre las loncherías, las mejores tortas ahogadas y chiles en nogada en la Ciudad de México.

Comida mexicana en la CDMX

Maíz de Cacao
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Roma
  • precio 1 de 4

Antojitos de la Huasteca en un rincón de la Roma, así llega Maíz de Cacao con una carta destinada a saborearse desde su lectura. Se asumen también como un centro de investigación y degustación del maíz y del cacao con el objetivo de llevar conciencia a través del paladar. Las mesas son para compartir y en la cocina abierta, Chá y el resto del equipo se asoman entre ollas y comales de barro. Nixtamalizan, muelen y preparan las tortillas con maíz criollo, incluso me tocó ver cómo pelaban el cacao. Al inicio llegaron unos esquites con chile seco y ajonjolí, montaña de tiernos granos y queso fresco con el picor que vigoriza a la lengua. De la sección tamalera agarré el chokotamali. Un tamal de maíz con trozos de nuez y canela que me recordaron a la calidez de una posada, con relleno de chocolate amargo para rematar la dulzura con fortaleza. El cacao líquido para deleite de los amantes de este ingrediente: anatolia con agua; el chiste es pedirlo sin endulzar para agarrar todo su amargor y disfrutar las partes troceadas al fondo de la taza. Doña Julia, una de las cocineras, nos dijo que uno no puede estar de malas porque el comal no jala, y así de sincera se siente la comida: es remembranza y tradición a bocados.

Las Migas La Güera
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Morelos
  • precio 1 de 4

En Las Migas la Güera, nombre en honor al color de cabello de la propietaria, el platillo que preparan surgió del hambre, conocido por ser plato de pobres pero manjar de ricos.   Se trata de una sopa espesa con pan, longaniza, huevo cocido y hueso. Lo que le da el sabor tan característico es el chile canica que rompes con una ser villeta. Esto se come con cucharón de madera y es un alimento completo. Este puesto sobrevive en el pasillo de una vecindad gracias a que la gente votó a favor de que se quedara con todo y toldo rojo. 

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Hotel Parque México Restaurante
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Condesa
  • precio 3 de 4

El lugar es al aire libre con una distintiva vista hacia las jacarandas. Los equipales de colores cobrizos dan un toque prehispánico, mientras las paredes se adornan con alebrijes y máscaras. De cortesía te llevan el mezcal mono araña, traído de Oaxaca y destilado en alambique de cobre. La coctelería de la casa está hecha a base de champaña. Prueba el twinkle con vodka y un suspiro de flor de sauco, pero si prefieres los sabores ácidos recomiendo el french 75 con ginebra, limón y un poco de naranja. La variedad gastronómica corre a cargo del chef Gerardo Delgado (hotel María Condesa H&S). Como entrada pide los sopecitos de masa azul o los tlacoyos que traen salsa molcajeteada, nopales y pico de gallo, que seguro no querrás compartir. Abre el apetito con una sopa de frijol negro zacatecano y un toque de hierba santa. La torta ahogada tiene un intenso –pero ideal– picor de chile guajillo con mulato y su carne al punto. En esta joya escondida en la Condesa puedes trabajar con tu laptop, llevar un libro o a ese alguien especial para una primera cita. De miércoles a viernes tienen música acústica en vivo a partir de las 9pm. 

Cascabel
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 4 de 4

Lo encontré en el oculto centro comercial Park Plaza en Santa Fe. Hay que tomar un elevador hacia el segundo sótano y entre boutiques exclusivas y restaurantes de tono excesivamente ejecutivo, Cascabel aparece como un elegante respiro y un homenaje al chile cascabel, dado el nombre por su forma redonda y el sonido que emiten las semillas en su interior cuando está seco. El restaurante es una enajenación a primera vista, está dividido en dos áreas y conviene más tomar un lugar en la terraza techada, pues la vista a través de los cristales hacia los espacios verdes de la plaza y su decoración con mesas a manteles blancos es mejor remedio para relajarse que cualquier medicina. Del otro lado está la segunda parte del comedor, cuyo ambiente es menos luminoso y ofrece la posibilidad de sentirse al interior. En suma, me hizo sentir que había llegado ahí por ser una ocasión especial, cómodo y dispuesto a probar. La chef Lula Martín del Campo, reconocida cocinera de técnicas mexicanas es quien le dio forma al breve menú; un importante acierto cuando te facilitan encontrar tu camino. Para comenzar está el coctel de la casa, una combinación fresca de mezcal con jamaica, frutos rojos y chile cascabel. En las entradas hay tlacoyos, picaditas, sopecitos y dobladitas, pero me fui por la opción fría con una tártara de cecina. La sirven marinada en limón, jugo de carne y salsa inglesa, desde el montaje se observa la cebolla y el chile verde picados medianamente; en boca, la sal bastante cuida

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Chilakillers Santa María la Ribera
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Santa María la Ribera
  • precio 1 de 4

La Guadalupana, veladoras para el marido cumplidor y manteles floreados, no puede haber algo más kitsch que eso. Te tomará lo largo de tu hora de comida para terminar de absorber todos los elementos visuales de la nueva sucursal de Chilakillers en Santa María la Ribera; ahora recargada con murales de artistas locales en paredes y techo, y con un comedor tres veces más amplio. Se acabaron las filas interminables de los fines de semana en los que harías cualquier cosa por uno de esos chilaquiles. Lánzate a la Santa María, a unas cuadras del Metrobús Buenavista, aquí seguro encuentras lugar de volada. El menú sigue en plan sencillo y poderoso en el que eliges el ingrediente principal y salsa para los chilaquiles. Me convencieron los de chorizo y los pedí en orden completa, así que pude combinar dos salsas: verde y aguacate. Imponentes ellos, si no supiera que los totopos son voluminosos, hubiera apostado a que se trataba de un plato de más de un kilo. Con nopalitos y cebolla, frijolitos refritos y bastante queso y crema, la neta es que estos chilaquiles sí desquitan los $110. Por lo mismo del gentío, ya tenía un par de años que no los comía, y por si no los conoces, también puedes elegir entre arrachera, huevo, pollo, bistec o cecina, o vegetarianos con nopales, espinacas, champiñones y flor de calabaza en salsas de mole, roja, frijol y superpicosa. Arma tu paquete de desayuno con café, pan dulce, jugo y fruta, o tus chilaquiles al gusto en torta. En cuanto a los otros elementos

Cola de Res Doña Mercedes
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Morelos
  • precio 1 de 4

Se encuentra en el pasillo de un edificio con el número apócrifo 666. Ahí la señora Mercedes prepara un platillo que sólo ella sabe cocinar: un potente caldo rojo con trozos de hueso envueltos en carne tierna que se desprende como mantequilla, con una sazón perfecta. Puedes ajustar a tu gusto con limón, orégano y venas de chile en vinagre, el sello especial incluso si lo pruebas dentro de una tortilla hecha a mano. 

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Michoacaníssimo
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 2 de 4

Para comer birria estilo Michoacán en la Ciudad de México hay un lugar que se proclama el rey; la horaria fila de espera que se forma cada fin de semana lo sustenta. El Michoacaníssimo opera todos los días de la semana en Pedregal de Santa Úrsula. Los mejores días para una visita hambrienta son de lunes a viernes, porque sábados y domingos se convierten en un maestro teórico y práctico de cómo curar la cruda y la afluencia se cuadriplica a pesar de que el local tiene tres áreas de mesas por dentro. Si tu objetivo es reponerte, seguirla o tener una comida mexicana, abundante y casera, entonces este lugar es un imperdible para el fin de semana. Su éxito cumple 30 años de historia en 2018, cuando Juan Martín Cabrera decidió compartir una receta familiar de birria (La Huacana, Michoacán) en un puesto de calle en la misma ubicación que tiene el restaurante en la actualidad. Es una sopa que te hace perder la cabeza ya seas mexicano o extranjero, con el sabor (ligero) de chivos crecidos por el mismo proveedor de siempre, lo que asegura la calidad y preservación de la receta original. Sólo se requiere una visita para volverte un cliente fiel,  la lejana ubicación para quien no es del rumbo. La orden de birria se pide surtida ($100) pero si te freseas hay maciza ($110); el plato es muy abundante en carne y si lo crees necesario, el mesero te rellena el plato con caldo caliente. Unas gotas de limón, cebolla y cilantro son suficientes, pero no le puedes decir que no a una orden de a

El Huarache Azteca
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 1 de 4

Pareciera que han estado entre nosotros durante siglos, pero la historia de los huaraches está muy bien documentada y no han cumplido ni los cien años. Resulta que son invención de la señora Carmen Gómez Medina, quien tomó un tlacoyo y lo llevó al límite, agrandándolo de tamaño y friéndolo en aceite o manteca. Como Pokémon, el tlacoyo evolucionado recibió el nombre de lo que más se le parecía: un huarache. Esto ocurrió cerca del mercado de Jamaica, donde sus hijos siguen sirviendo huaraches en decenas de variedades, y donde también hay más oferta de huaraches para que puedas escoger sin miedo. La casa del huarache primigenio no se queda atrás en las propuestas de huaraches. Desde 1935 en la calle de Torno, donde todavía quedan talleres con torno, este local sirve huaraches originales rellenos de frijoles espectaculares, como si fueran maneados.  Hay muchas opciones y para ir a la segura es algún huarache que lleve queso Oaxaca, que llega derretido y para comerlo hay que estirarlo y estirarlo. El huarache campestre, lleva champiñones y de las dos salsas que te ofrecen, no decepciona para nada.

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Filigrana
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Cuauhtémoc
  • precio 3 de 4

Filigrana: técnica de elaborar piezas con finísimos hilos de metal, o como a la chef Martha Ortiz le gusta referirse para hablar de su nuevo restaurante, los hilos de sabor que nos unen. Audacia y diversión son dos aspectos que rodean a esta propuesta de cocina mexicana, cuyo interior parece cuento de hadas con brillo propio gracias a sus ventanales alusivos a cristales. Acomódate en los kitsch y muy acolchados sillones para iniciar con tres gorditas de maíz multicolor: negra con hongos y mucha sazón; verde con suculento queso derretido y epazote; de masa natural con crujiente chicharrón. Un par de insectos y charalitos aterrizaron en el muy fresco guacamole con habas para darle cuerpo a cada mordida y toques salados. Sí, es un arroz cremoso de $182, pero cada bocado merece un bailecito de premiación, es delicioso: abrazado por la acidez del queso chiapaneco vertido encima, pétalos de flor de calabaza con espárragos y crujiente de queso para rematar. Textura y sabor entrando en armonía en el paladar. El porkbelly aterriza con elegante sencillez, donde la proteína cede a un buen agarre semi-grasoso y el mole rosa lo hace con notas de almendra. Un gusto palpable también a la vista. Puede acompañarse del filagranita a base de mezcal con tepache, para que la espuma de sal de insectos deje sensaciones limpias. “Experiencia o vivencia dulce” para nombrar la sección de postres, un sentido muy atinado: el flan de queso estilo Chiapas con salsa de cacahuate y caramelo abraza la frescu

La Poblanita Tacos de Guisado
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 1 de 4

Es un imperio femenino y poblano de recetas tradicionales. Son tacos y el menú se observa en las cazuelas humeantes de barro con más de 10 guisados en cuanto llegas, con la respectiva decoración de pápalo en un jarrito de barro. Los más pedidos son los de rajas con crema o los de moronga, cuyo sabor combina a la perfección con unas gotas de limón y salsa roja. Lo que hace a estos tacos de guisado especiales es la longaniza que hacen en Puebla con una receta secreta que no encontrarás en otro sitio, va cocinada en salsa y en un taco con arroz que no necesita que le agregues nada más.  ¡Llega temprano porque todo se acaba!

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