Comer barato en la Del Valle
Foto: Alejandra CarbajalTortas Don Polo

Dónde comer por menos de $150 en la Del Valle

La Del Valle tiene su propia personalidad gastronómica, descubre dónde puedes disfrutarla sin gastar más de 150 pesos

Escrito por
Time Out México editores
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Comer en la Del Valle te lleva a descubrir crepas saladas, cafés de especialidad, cemitas y las mejores garnachas. Comer bien no tiene por qué ser caro, descubre la guía completa para comer barato en la CDMX

Comer por menos de 150 pesos

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Heladerías
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Si te asomaras al local donde está ubicado Glace seguramente no te imaginarás los sabores y la calidad de helados que vas a encontrar. Esta heladería está en un localito en la Del Valle, y solamente tiene la barra de helados al fondo, para que compres tu vaso o tu cono y te lo lleves para caminar por la Del Valle. Pero si entras al lugar te darás cuenta de que aquí el gran diferenciador son los sabores del helado. Lo primero que llamó mi atención fue un sabor que nunca había probado, y cuya existencia no me había pasado por la cabeza ni una sola vez: helado de sal. Seguro ya te entró la duda, pero sí: este helado se come de postre. La base sabe un poco entre leche y vainilla; tiene una consistencia cremosita deliciosa que patrocina la crema orgánica con la que este helado está hecho. Mientras comes, te vas encontrando por ahí granitos de sal de mar, suficientes como para que en cada cucharada te toque alguno, pero no demasiados como para saturar tu paladar. Encima, este helado lleva un poquito de caramelo, que le da una textura más crujiente y que ayuda a equilibrar el sabor de la sal, ¡una delicia! aunque si no eres de sabores fuertes a lo mejor este helado no será para ti. Otra delicia que por la temporada me tocó probar fue el helado de nogada. Yo soy de las que opinan que la nogada nació siendo y siempre debió de ser un postre para preparar con ella uno de estos deliciosos postres con nogada (queso, crema, nuez, jerez y azúcar… ¡pónganselo a un pastel!) y con este helado,

Due Gelati
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Heladerías
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

¿En qué se diferencia el helado tradicional con el gelato de Italia? La diferencia básica es que el helado lleva crema y el gelato solamente leche. Es ligeramente menos grasoso y más terso cuando lo comes. En Due Gelati son expertos en la materia, y aunque emplean en algunos sabores cierta cantidad de crema, todos son veganos. Otra de las características es que son preparaciones artesanales con ingredientes mexicanos de temporada. Como el de tuna verde o el de mango con chile, son dulces pero sin caer en el exceso así que te refrescan de inmediato. El de vino rojo con queso es ligeramente más espeso y cumple para una tarde romántica, añadiendo una bolita de gelato de frutos rojos. A este pequeño local, que por cierto abre todo el día, puedes ir con tu mascota y disfrutar de café, té y chocolate caliente, para que no encuentres queja alguna en estos días fríos.

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Tesler
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Una barra de café, una mesa de trabajo y mesas de herrería negra –estilo terraza en un área plenamente iluminada– son los elementos que componen al espacio de Tesler. Se trata de una cafetería extremadamente relajada y recién incorporada a la Del Valle. Aquí la frase “menos es más” cobra vida en una corta línea de productos para desayunar y comer, así como con sencillos métodos de extracción de café mexicano. Lo mejor de los desayunos es la cazuela de chilaquiles rojos con huevo, llevan queso rallado y muchísima crema; aunque podrían ser más picosos. Considéralos para un domingo de cruda y termínate de curar con un matcha, abren a las 9am. También hay pan francés, tan dulce como lo quieras, o un bowl de frutas, que si bien es la opción que buscarás al preferir algo ligero, no dejes pasar la oportunidad y acompáñalo con un cuernito o alguno de los toasts, puede ser de huevo o aguacate, el chiste es que los pruebes. Sin duda en el reino matutino de Tesler el rey es el flat white, compuesto por una finísima espuma de leche y un expreso potente de granos chiapanecos lo suficientemente tostados para elevar la acidez de la extracción muy similar al noble expreso cortado, pero de sangre más azul. La corte vespertina se inclina ante el cold brew, una extracción lenta y helada que te refresca igual que te despierta; seguido por el té negro helado, que es mejor tomarlo sin ningún edulcorante. A Tesler se viene con hambre, resuélvelo con alguno de los emparedados, como el de vegetales,

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Llegué a un moderno edificio con fachada de concreto sobre Eugenia en la Del Valle. Es un lugar cuya sucursal precursora se encuentra en el barrio de San Ángel y su peculiar nombre responde a la filosofía de que en la vida “todo es para bien”. Tiene una terraza con una pequeña mesa y dos sillas, una barra con bancos altos o gabinetes para sentarte. Inclínate por la última opción pues son amplios, con respaldos de madera, asientos acolchados y conexiones eléctricas fácilmente accesibles. De la carta me agradaron los precios económicos y muy flexibles. Las bebidas –cafés y tés– oscilan desde los 22 hasta los 49 pesos, mientras que la comida como los sándwiches y los croissant están entre 50 y 70 pesos. Leonardo, el chef, barista y sommelier de té, me explicó que el café es originario de Totutla, Puebla, de la finca de San Martín Cohuapan, para ser exactos. Pedí un capuchino que sirven en una taza, ideal para “chopear” un biscotti de nuez y chocolate blanco o una concha. El café estaba espumoso y dulce sin ser empalagoso (tiene notas de chocolate, avellana y pan tostado). Lo sirven caliente, pero puedes darle sorbos continuos sin quemarte. Si el apetito se manifiesta, pide un emparedado caprese con jitomate, mozzarella fresco, arúgula, mantequilla de albahaca y crema de vinagre balsámico, la que cobra protagonismo. Lo sirven en un plato rústico con dos rebanadas, es perfecto para comer algo sano y no llenarse en exceso. Cuando pedí la cuenta el ticket indicó que gasté menos de

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  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

El pan llega diario de Puebla y los demás ingredientes los compran en la Central de Abastos con los mismos proveedores desde hace 28 años, lo que quiere decir que los sabores se han mantenido intactos. La calidad de las recetas que les ponen a cada cemita casera es supervisada directamente por los propietarios. Una cemita por excelencia lleva pápalo, quesillo y chipotles dulces. La recomendación de la casa es la de milanesa o de pata, y una de las favoritas de quienes los visitan son las de pavo. Si te gusta el queso de puerco, anímate a pedir una. La carne de la milanesa es suave y con el justo tiempo de fritura, el pan lo humectan con una vinagreta de la casa que le da un toque de frescor, luego el pápalo que permea todos los sabores y una cantidad considerable de quesillo y aguacate son los que coronan la presentación. Puedes armarla a tu gusto si prefieres, o atacar la cubana con un poco de varias cosas del menú. Los chipotles dulces son hechos en casa, que además puedes adquirir para llevar y tienen una cemita de bacalao a la vizcaína aunque es una lástima que no la ofertan en esta sucursal, si se te antoja la puedes encontrar en su puesto de Mercado Roma. Aunque suene a cliché: los sabores caseros de Puebla los replican en la CDMX en este pequeño local de cemitas.

Matisse Del Valle
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Panaderías
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Esta panadería favorita de los vecinos de la Condesa también echa buena suerte en la Del Valle. En su menú de desayunos aparece una sorpresa: la crepa de huitlacoche bañada en salsa de chile poblano y, por supuesto, gratinada. Es un platillo mexicano-francés que integra muy bien los sabores de ambas cocinas: la salsita picosita, el huitlacoche terroso y suave y las crepas ligeras y cremosas. No dejes de probar sus trenzas con chocolate y las orejitas azucaradas, sus productos de panadería son siempre frescos. 

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Idilio
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Bistros
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Aquí nos dijeron que “si no es de calidad, sano y con queso, no se hace” y el resultado de combinar estas tres descripciones nos obliga a limpiar el plato y a querer visitar más de una vez este pequeño local de la Narvarte. El concepto casero se aprecia con las decoraciones en madera, mientras que el menú despliega un estilo culinario francés resguardado en cada platillo. Infalible probar el quiché  de poro, tocino y parmesano con un twist de sabor gracias al uso de cerveza en la receta. El sándwich de verduras asadas y prosciutto lleva puntos a su favor ya que el pan de aceitunas hecho en casa combina excelente con el toque ahumado del queso provolone. Déjate consentir con una burbujeante soda italiana o con las tisanas a base de té traído desde Guadalajara. El aparador de postres vulnera a cualquier amante de lo dulce; hay panquecitos de chocolate con ganache, almendra y zarzamora, orejitas que abrazan una sutil salsa de higo y galletas de arándano con chocolate que no querrás compartir. Si la originalidad fuese un sabor seguramente lo encontraríamos en cualquiera de estos platillos preparados con gran detalle y esmero. El eslogan “comida para el alma” convence a todo aquel que presencie la nostalgia del gusto hogareño que Idilio logra con cada una de sus creaciones.

Cemitas Victoria
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Los mercados tienen la mezcla de colores, olores y gritos de los marchantes que puede ser tan divertida como abrumadora. “Pásele güerita” se escucha en todos lados, ves los caldos y las flautas y se te antoja todo. Solía ir al Mercado Lázaro Cárdenas para comer carnitas, ahora voy por las cemitas. El triunfo de los poblanos queda claro cuando uno prueba esta versión de la torta. La mejor que he probado en la ciudad está en Cemitas Victoria de Enrique Zermeño; un joven gastrónomo que dejó el mar cuando terminó su contrato como chef en un crucero y regresó a su tierra con antojo de este poblanismo. Le pasó lo mismo que a mi, las cemitas que encontraba en la ciudad estaban bien, pero él, poblano de nacimiento y corazón, sabía que los capitalinos casi merecíamos tener mejores cemitas. Cemitas Victoria es el único puesto en el mercado en el que no te gritan “pásele güerita”; ni lo necesitan ni les da tiempo, están demasiado ocupados preparando las cemitas con el pan que llega diario desde Cholula (aplaudimos la hazaña y agradecemos la frescura del pan). El menú contundente y pequeño ofrece combos de variedades como la de pollo o jamón, y más abajo, se leen versiones propias y más elaboradas como la victoria, rellena con un guisado de cerdo y chipotle o la poblana con milanesa de pollo o cerdo, jamón y todo eso que llevan las cemitas… entiéndase quesillo, chipotle y pápalo. Aquí hay tres peculiaridades: el toque de aceite de oliva con ajo confitado le da tonos herbales que son pequ

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  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Heladerías
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

Ingredientes frescos, sabores extremos, temperaturas bajas, altas calorías y bigotes de leche. Eso es lo que te espera en esta heladería. A quién le importan las calorías cuando te estás comiendo un pan brioche con chispas de chocolate relleno de helado de chocolate con avellana. Obvio, a nadie, y menos cuando de beber te pediste una malteada de helado de plátano y caramelo. Este postre se llama puff y lo que hacen es meter una bola de helado entre dos rebanadas de brioche y lo calientan en una sandwichera redonda y muy caliente. Sí, es un placer glucémico. Los helados están hechos con ingredientes naturales y aromáticos. Tienen de menta, lavanda, cardamomo, té verde o chai, pay de limón (adrenalina pura), jengibre con miel, vaya, son poco más de doce sabores. Todos ellos se pueden ir a la máquina para malteadas y resultar en una bebida fresca y cremosa, francamente una dulce fechoría. Pide una de peanut butter (mantequilla de cacahuate), para que veas de lo que hablo. Pueden ser con leche entera, deslactosada y hasta light, no vaya a ser. Si ya tienes taquicardia porque cuidas mucho la figura: también hay nieves. Pide una de blueberry para que te acomode el metabolismo con sus antioxidantes y luego te puedas comer un brownie acompañado de un flotante –refresco con una bola de helado– con refresco light. Bueno, hay muchos tipos de nieves, prueba la de jamaica con mezcal. ¿Ya ves? Hay para todos. De postre, te puedes pedir unas galletas recién horneadas. Ven a que te pongan lo

El Semillero
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Del Valle
  • precio 1 de 4

El temido mal del puerco es la cruz de todos los trabajadores. Generalmente, éste surge debido a una comida abundante en carbohidratos, que nos deja con una sensación letárgica que difícilmente podemos quitarnos de encima.Asegurar que este achaque no se lleve nuestras valiosas horas de productividad requiere de una alimentación balanceada. Platillos contra el mal del puerco: esa es la propuesta de este restaurante en la Del Valle, cuya consigna es la "comida inteligente".No se especializan en comida vegana u orgánica, sino que buscan que los comensales hagan elecciones nutritivas, ricas y baratas que les permitan continuar con su jornada laboral sin caer dormidos sobre sus teclados. La carta es breve y consiste en pitas, ensaladas y bowls.Aunque se encuentra en una esquina muy transitada, su espacio abierto y entorno verde provocan un mood similar al de una relajada cafetería australiana. Ésa es la inspiración de su creador: Bernardo Reyes. Este exsurfista comprendió a su corta edad los beneficios que una comida bien integrada puede aportar contra los efectos del sedentarismo.Para quienes siempre tienen prisa, las pitas no son sólo un bocadillo, sino una comida completa. Pide la luna, rellena con germen de alfalfa, tiernos pimientos asados, lechugas, cebolla y tiras de pechuga asada bañadas con un delicado aderezo de yogurt y menta.A diario cuentan con una sopa diferente. La de setas y nopales en caldillo de jitomate poco le pedía a la de mi abuela. Las ensaladas son crujient

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