Foto: Jordana BTP

Restaurantes y cafés en Tlalpan

Descubre las propuestas de cafés y comida en esta zona del sur de la Ciudad de México

Escrito por
Time Out México editores
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Las propuestas gastronómicas de otras zonas de la ciudad como la Roma, Condesa o San Ángel, han dado mucho de qué hablar. Sin embargo, en Tlalpan también puedes encontrar una gran variedad de restaurantes y cafés de especialidad

Restaurantes y cafés en Tlalpan

La Casa del Pan Papalotl Cuicuilco
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Peña Pobre

Se definen como una pastelería y cafetería artesanal, vegetariana y orgánica. Eso se traduce en variadas opciones de desayunos, pan delicioso recién hecho y hasta suculentas hamburguesas que jurarías son de res. Lo ideal es llegar temprano, antes de las 10am o tendrás que esperar hasta media hora, pues el lugar es muy pequeño, unas 6 mesas. Para empezar, un cuernito relleno de queso y zarzamora o hotcakes de amaranto con papaya y miel de maguey. O bien, las quesadillas azules con queso gouda y quesillo, rajas o champiñones. Para los más tradicionales, chilaquiles verdes o rojos con huevo, aunque también podrías optar por los minimolletes con chorizo de soya. Ahora que si el desayuno no está completo sin huevo, debes probar el omelet de verduras (champiñones o acelgas salteadas al curry). Para tomar, el café orgánico es casi garantía de felicidad –aunque para mi gusto, un poco aguado–, un espresso para los más intensos (sí me gustó) o un té como el casa papalotl (manzanilla, canela, tila, limón y jamaica) que, dice, es bueno para la digestión y contra la tos, el resfrío y el insomnio. Después de mediodía, lo recomendable es la sopa del día y la hamburguesa papalotl (bollo integral con carne de gluten de trigo, mayonesa, lechuga, germinado, jitomate, queso y champiñones); lamentarás todas las veces que visitaste alguna cadena de comida rápida. Ya entrada la tarde, puede ser idóneo para un café y un pastel, los de elote o zanahoria están para repetir en casa, pues además tienen

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tiendas de café
  • Tlalpan Centro
  • precio 2 de 4

Kachina, katcina o katsina son unas muñecas que representan la religión de los pueblos indios de occidente como los hopi, los zuñi y los tiwa. Un katsina puede ser cualquier cosa, desde un elemento, una cualidad o un fenómeno natural hasta un concepto. Bajo esta idea nació este lugar al sur de la ciudad donde producen, venden y sirven café directamente de sus fincas en Veracruz.Café Katsina viene de una tradición familiar desde hace cuatro generaciones. Primero como exportadores, luego en el comercio con dos marcas propias y ahora como productores, tostadores y baristas de un café gourmet. El nombre proviene de las katsinas, muñequitos antropomorfos, tradición de los indios hopi, que son mensajeros entre los hombres y los dioses.El café se produce en sus propias fincas. Se tuesta en pequeñas cantidades y se hacen tres tipos de tostado. El molido se hace en el momento de prepararlo. En el local se vende café en grano y se puede moler si el cliente lo desea.Tienen un brownie de chocolate preparado con frambuesa, paninis con diferentes ingredientes, ensaladas y, por la mañana, fruta con yogurt y pan dulce. La mayoría de sus productos son orgánicos.

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Tabula Rasa
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • La Joya
  • precio 3 de 4

El latín tabula significa tabla, y rasa proviene de rasus, que refiere a la propiedad de algo liso y sin estorbo. De esta connotación nace el nombre de un proyecto culinario cuya finalidad es dejar atrás los juicios a la hora de comer. José Ángel González y Luis Felipe Rojas crearon Tabula Rasa hace seis años en la Cuauhtémoc, con un espacio de menos de 50 metros cuadrados; hace un año se cambiaron a un espacio mayor en Tlalpan y la dinámica ha cobrado fuerza conforme el proyecto crece en experiencia: organizar brunch, comidas y cenas con amigos locales y extranjeros, una gama más folclórica además de los restaurantes de comida mexicana para turistas. Son los primeros en México en usar eatwith, aplicación que conecta a viajeros con citadinos anfitriones de un almuerzo hecho en casa. Con esta app, los externos pagan y apartan la opción que deseen, pero en Tabula Rasa también está abierta la invitación de organizar cualquier tipo de reunión para conocer nuevas personas. Festividades como Día de Muertos con el pan de muerto, para la Fiesta la Candelaria o las mejores roscas de reyes son de los principales. Mientras Felipe acomoda la mesa, Ángel está en la cocina: “siempre me gustó la idea de cocinar y de servir un platillo hecho con cariño”, comenta el co-fundador. Aunque Ángel no es chef profesional, aprendió las recetas de remembranza, de olores, texturas y cocciones procedentes de la cocina de su mamá, quien de vez en cuando hacía dulces en la Dulcería de Celaya. Este aprendi

Olenna
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mediterránea
  • Padierna-Pedregal

Si hay alguien que conoce la pureza de los ingredientes, es el chef Maycoll Calderón. Huset, su primer restaurante, es el homenaje de la cocina de campo, y Olenna, la más reciente apertura, te transporta a tierras mediterráneas. La ubicación en Artz Pedregal le da aires de corbata apretada, pero en fines de semana se olvidan las formalidades y es un espacio muy familiar, rodeado de vegetación, con mucha madera y espacios abiertos para iluminar naturalmente. Es una cocina cargada de especias, en el buen sentido: hay sabores fuertes de aceites y vinagretas. El humus se realza con paprika y un sazonado pan pita, entrada a la que puede seguirle un untuoso y dulce camarón azul montado en calabaza. El rotini, aunque no muy arriesgado, es cumplidor en cuanto a la textura de la pasta y frescura del tomate con queso de cabra. Mientras que el pulpo a las brasas presume de tentáculos esponjosos sin sentirse gomosos y un intenso toque de olivo con muchas alcaparras. La trufa de chocolate es un auténtico viaje por entre olas saladas, cuyo aceite de oliva terminó por apuntalar a las papilas de tanto sazón pero el cacao actúa como salvavidas. Maycoll maneja el timón de Olenna en una dirección complaciente y muy atenta.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 1 de 4

Estas son quizás las mejores enchiladas de la ciudad. Es una declaración osada pero que se sostiene en su sabor y originalidad. Hay enchiladas con ingredientes y modalidades de casi todos los estados y rincones del país: morelianas, celayenses, toluqueñas, tapatías, potosinas, tepoztecas y queretanas; también con sorpresas como cochinita pibil, arrachera y carnitas.  Las michoacanas (no confundir con morelianas) sobrepasan las dos dimensiones. Su copete de col y pico de gallo las hace altas, soberanas, instagrameables. La salsa de chiles guajillo y de árbol, da en el clavo cuando de picor y sabor se habla. El queso se pierde entre tanta frondosidad pero hace su labor y aporta cremosidad. El plato es una serie de aciertos que hace que valga la pena visitar este gran lugar.

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Peña Pobre

Dice la canción que el tango es la emoción de regresar al punto cardinal. A más de siete mil kilómetros de distancia, Buenos Aires se antoja lejanísima de la Ciudad de México, pero la distancia se acorta en Piantao con sus Jueves de Tango, que ocurren todos los últimos jueves de cada mes, a las 20:30 horas.  Más embajada porteña que restaurante al sur de la ciudad, aquí se siente la nostalgia bonaerense. ¿Qué se extraña? La Argentina misma, puede ser, o se lamenta nunca haberla conocido. El bandoneón con su queja, el baile a contrapunto, el canto con pena, el corte en su término, el vino en la mesa… Los últimos jueves de cada mes todo está dispuesto para viajar al Cono Sur en un par de horas… Y volver –con la frente marchita– como cantaría Carlos Gardel. La cancilleres artísticos en los Jueves de Tango son Romina Marconi, con una voz que al tango lo emociona, y Héctor “Bocha” Mazza, pianista de manos equilibristas que saltan entre octavas. Están también Ángel Pérez, con su rodilla clavada a las costillas del bandoneón,  Valeria Lorduguin soltando latigazos con sus piernas enmalladas, y Leonardo D'Aquila con pantalón abombachado, pinta de compadrito y mirada de guapo, tal como los describiera Jorge Luis Borges en sus cuatro conferencias. Recorren los bailarines los pasillos del restaurante. Van así, medio bailando y medio volando como dos locos o piantaos, como se dice en la palabra lunfarda que da nombre al lugar. En esta celebración porteña figuran los comensales y sus canto

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Ajusco

En casi todas las familias existe esa persona encargada de prender el fuego porque cree que es un experto en parrilla, pero, egos aparte, siempre se puede aprender mucho más de los profesionales. Azur es un patio boscoso, aparentemente similar a otros de la nueva oferta de oasis montañosos para alejarse por un día de la vida citadina. Para llegar, lo más sencillo es subir por toda la Picacho-Ajusco sin desviarse por las calles aledañas. Una vez que llegues, respira el aire fresco y date un momento para contemplar la vista al Pico del Águila (se vale llevar chamarrón o hasta cobija de tigre porque más tarde el frío se pone denso). Volvamos a la carne, ya que este lugar se presta para entrarle como Picapiedra. Azur no solo es especial por su cocina, sino por el concepto grill table que manejan. Cada mesa tiene integrada una parrilla donde el grill master se coloca frente a ti para dar una clase práctica sobre el arte del fuego y los cortes. Prender el carbón está bien, pero ¿sabes de qué sección de la res viene un Tomahawk o qué ocurre si le echas cerveza a la carne mientras se asa?  Están muy preparados en el tema, así que aprovecha la experiencia para resolver todas tus dudas, tomar nota y hasta parrillear tú mismo un Cowboy o un T-bone; al salir estarás listo para presumir tus habilidades cuando se arme la carnita asada. En mi caso, lo más difícil fue concentrarme mientras el olor de la carne y la salsa martajada de tuétano (también hecha al momento) me hacían agua la boca.

Inka Yani
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Coapa
  • precio 1 de 4

¿Un café de especialidad en Coapa? Leíste bien. Lejos de ser una zona en donde la gente se imagina que “Pa papanamericano” revienta a todo volumen desde autos tuneados con conductores que manejan con el asiento hasta atrás (o donde la mujer es guapa), esta región también alberga Inka Yani, uno de los mejores cafés del sur del DF. Aquí ofrecen los métodos más básicos con los que cualquier cafetería de especialidad debe abrir –como chemex, dripper, aeropress y prensa francesa— dentro de un lugar con mesas largas de madera, para compartir el gusto de probar tal o cual método o asombrarse de las cualidades del grano (traído de Veracruz, Oaxaca y Guerrero). La sugerencia, para los principiantes, es el dripper caliente, de intensidad media, hecho con un grano con notas de madera, caramelo y nueces. De rigor, hay que pedirlo para tomarse ahí mismo, pues ofrecen una experiencia que ayuda a ampliar la visión que uno tenía sobre la alquimia detrás de una buena taza. La barista llega a la mesa con el artilugio predilecto y cronómetro en mano. Destapa un frasco con café molido y lo acerca para que lo olfatees. “Es de Herradura, Veracruz. Se trata de uno de los mejores granos del país y del mundo”. Luego inicia cátedra. Habla con un asombro y entusiasmo contagioso sobre el arte del café y sus cualidades, como la diferencia entre un grado de tueste y el otro, y la cantidad de agua, la importancia del C02 y el molido ideal del grano para cada método. Me cuenta que entre mayor es la calidad

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Dolce Amore Ristorante
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tlalpan Centro
  • precio 3 de 4

¿Qué pasa cuando mezclas el romance de La vida es bella con el espíritu bohemio del centro de Tlalpan? El resultado es un restaurante italiano sin pretensiones que se presta a que las palabras de amor salgan como pan caliente. Claro, eso si no te distrae el olor del ajo de los platos que desfilan junto a ti o las pinturas a gran escala de callejones italianos sobre las paredes. Aunque aquí el ambiente puede ser un poco señorial -como para ir con tu tía a medio día- por la noche, se transforma en un lugar donde se antoja llegar tomado de la mano de alguien. Comienza la velada con uno de sus vinos italianos de buen costo-beneficio, mientras les das una hojeada a la carta del chef Julio Alonso. Ante cualquier duda, el camino a seguir son las pastas preparadas artesanalmente, o los platos fuertes cubiertos por una salsa estilo casero. Los calamares portofino fritos acompañados con arrabiata y tártara podrían sonar a una ópera cantada por un veneciano en su góndola. Lo cierto es que, aunque tienen una buena consistencia, les falta un poco de magia o, tal vez, una pizca de sal y pimienta. En cambio, la ensalada nonna nos regala algo de felicidad. La combinación de las espinacas con los berros, los trozos de manzana, los piñones y el tocino crocante con aderezo de mostaza y miel, logran un buen contraste de texturas, acidez y dulzura. El clímax de la película sucede en la llegada a la mesa del fettuccine nero di seppia con camarones. El término al dente de la pasta es preciso como e

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tlalpan Centro

Las butacas metálicas avejentadas en su exterior llaman a sentarse para tomar el sol mañanero y comer con calma cualquiera de sus creaciones si no es que muchas, aprovechando que aquí utilizan harinas no preparadas. Dado que no todas las formas o nombres resultan necesariamente familiares o revelan su relleno, la primera vez puede tomar unos minutos y formular varias  preguntas para decidir qué pedir. Un chocolatín (de original forma y escarchado con azúcar) o una galle (croissant con mantequilla dulce y almendras fileteadas) son grata compañía para un café. Si se requiere mayor sustancia, las baguepizzas o el pan salchicha son buenas opciones. Como sea, hay para escoger. 

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