Mezcalería Finca Robles
Foto: Alejandra Carbajal

Mezcalerías en la CDMX

Para todo mal, mezcal, y en estos bares de la Ciudad de México lo preparan derecho, en cocteles o como más te guste.

Escrito por
Time Out México editores
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Como una indirecta muy directa, acá presentimos que en los restaurantes de comida mexicana más tradicionales hay un destilado que puede acompañar a prácticamente todos los platillos: mezcal.

Probar esa bebida cuasi mágica, es tomar la tierra donde el agave fue cultivado y las manos que se encargaron de producirlo. Estas mezcalerías de la CDMX te traen muchas, pero muchas opciones para que pruebes mezcales de todas las regiones productoras del país. Así que dale a los festejos patrios todo el mes (o todo el año) en estos lugares, ¡salud!  

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Mezcalerías en la Ciudad de México

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Condesa
  • precio 2 de 4

Su nombre embona a la perfección con la ambientación del lugar. Ideado bajo el concepto de fachada de tienda de pueblo, este espacio recibe a sus visitantes con mostradores que exhiben papillas para bebé, jabones Zote y paquetes de bicarbonato de sodio, mientras que una de las repisas del anaquel presenta productos como refrescos en botella de vidrio y triangulitos de Boing que se encuentran a la venta. El concepto general del lugar se basa en aquellas misceláneas en las cuales se acostumbra servir bebidas alcohólicas en la parte trasera del lugar. Las bancas de todos tipos, lámparas con efectos de falla eléctrica, piso de mármol muy corriente y música “populachera” le dan un aire pueblerino.

Las paredes lucen artesanías y cuadros creados por diseñadores mexicanos y garrafones de cristal que contienen una variedad de 22 mezcales diferentes que varían entre los 31 y 54.7 grados de alcohol, tales como el espadín blanco o el espadín reposado, el cual es altamente recomendable. Cabe destacar que, al pedir alguno, siempre vienen acompañados por el tradicional plato con gajos de naranja y otro con semillas de calabaza para pepenar. Además, cuentan con venta de botellas bajo pedido.

En general, el ambiente es relajado, conformado principalmente por hipsters del área, algunas bandas y alguno que otro personaje del mundo del cine y la televisión. Los meseros tienen un aspecto rudo, pero son bastante atentos, buenos conversadores y ofrecen un rápido servicio. Los precios son accesibles en cervezas y jarras de mezcal, por lo que puede ser una buena opción para pre-copear o convertirse en el lugar para pasar la noche. Sus estrechas paredes lo hacen acogedor aún siendo un poco incómodo, tiene espacio para unas 50 personas pero la demanda es siempre mayor a tan sólo dos años de haber abierto sus puertas.

  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Cuauhtémoc
  • precio 2 de 4

El Bósforo resalta entre las calles de esta zona como un lugar atípico. Pequeño en cuanto a espacio y con una decoración mínima (clávate en la lámpara que cuelga del techo y remite a los años 30), este lugar especializado en mezcales de distintas parte de la república (con más acento en Oaxaca), es perfecto para entrarle a la fiebre por esta bebida y probar un Espadín, mezcal consentido por los noctámbulos que asisten al lugar.

Inició como un lugar clandestino que poco a poco se ha popularizado, y si bien mantiene esa aura espontánea y relajada, hay que admitirlo, también es un poco pretenciosa. Si la cosa es platicar, aquí podrás ejercer ese arte, ya que la música se mantiene a un nivel respetable y te permite escuchar a tu acompañante mientras comparten unas quesadillas, especialidad de la casa, con hierba santa y servidas con una abundancia digna de calmar a tu troglodita interno.

El detalle en su decoración pareciera ser improvisado, dando un aire sencillo al recinto. Las velas –que dan la poca luz con la que cuenta el lugar– tienen como base una tasa blanca, la barra está hecha de cantera y las sillas son de herrería común y corriente. Al contrario, la afluencia es más extravagante y variada, dando la bienvenida desde al artista incomprendido hasta el empresario exitoso. Para relajarte, puedes optar el amplio tapanco, cuya alfombra sirve como asiento para sentarte en el suelo.

Puede que el cine en ruinas que se encuentra en frente guarde el secreto del encanto del Bósforo, tal vez sea su música clandestina que pocos reconocen, su clima de misterio o su recomendable botana de chile de árbol, cacahuates y ajos asados. Lo cierto es que, si buscas develar sus enigmas, deberás venir con una garganta preparada para disfrutar de un mezcal y con el oído despierto para tratar de adivinar qué canciones suenan, a lo largo de la noche.

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  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Roma
  • precio 1 de 4

Este expendio ofrecía un concepto relajado que daba la sensación de estar en una fiesta casera en compañía de tus mejores amigos. Ahora, han cambiado de dirección pero siguen en la misma línea, en un local pequeño con algunas mesas y sillones al fondo, con un par de cuadros en la pared, como en la sala de tu casa.

Si vas en fin de semana no podrás encontrar un lugar para sentarte, a menos que esperes un rato afuera. Lo bueno es que lo puedes hacer con una cerveza o un mezcal en la mano, así encontrarás el local sobre Insurgentes: donde veas a toda la gente esperando entrar o fumando un cigarro.

Mano Santa es un mezcal artesanal de Oaxaca, lo traen de Santiago Matatlán y de San Andrés Zautla, con sus variaciones como espadín, madrecuishe, tepextate y muchos otros, pero eso también lo tienen otras mezcalerías. Aquí tienes que probar el ensamble 4 magueyes: elaborado con agave espadín, cerrudo, blanco y madrecuishe. Es un mezcal muy intenso pero que en la boca parece evaporarse dejando un sabor a miel de agave y algunas especias, ¡tienes que probarlo!

También tienen mezcalinas y la casa te recomienda la de guayaba. Tal cual, te lo sirven con jugo y trozos de limón con un curado de guayaba, muy fresco y te abre el apetito desde los primeros sorbos, un trago excelente para la precopa.

En Mano Santa se tomaron muy enserio el amor por esta bebida y desde los martes, tienen un menú de promociones para que tengas tu mezcal, tu cerveza y tu comida. Por ejemplo, los miércoles tienen los mezcales y las mezcalinas al 2x1 y por $80 pesos, te sirven 200 gramos de cochinita pibil con su cebollita encurtida y tortillas, luego, los sábados, un mezcal y una cerveza por $65 pesos. Si vas con alguien que no sea tan fanático del mezcal, los martes y jueves pueden comprar una cerveza y un choripán por $80 pesos.

Mano Santa parece quererle cumplir a todos, y a nosotros, nos convenció de ser una de las mejores opciones de la zona para tomar un buen mezcal y comer algo antes de irnos a la fiesta. Además de sus promociones, el servicio y los precios son muy relajados y amigables.

 

  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Santa María la Ribera

Este pedacito de Oaxaca fue traído por la chef Marahí López, que desde el Istmo de Tehuantepec nos ha dado uno de los restaurantes más fieles a la comida oaxaqueña.

Algo que me gustó de Comixcal es lo amigable de su carta; no solo te dice qué ingredientes lleva cada plato, también de qué región de Oaxaca proviene. Ensucié la colorida mesa con las garnachitas istmeñas; cinco tortillitas fritas, coronadas con carne de res deshebrada, cebolla y queso oreado —¡Dios, salivé solo de recordarlo!—; crujientes y perfectas para abrir el apetito.

Después llegaron las costillas ahumadas con ramas de limón agrio del Valle Nacional de Tuxtepec, con dos cazuelitas; una de arroz y otra con frijoles aromatizados con hoja de aguacate y picositos. La combinación de lo ácido y crujiente de la carne se mezcló a la perfección con lo dulce y picante de los frijoles.

Como tip: Pregunta por sus cervezas oaxaqueñas Tierra Blanca. Yo me bajé lo enchilado con la Tierra Ahumada; una stout con notas de café.

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  • Restaurantes
  • Condesa
  • precio 3 de 4

Ha circulado un post que dice “lo que pones en tu plato es más político que lo que pones en Facebook”. Y esas palabras se materializan en Antolina, el lugar de cocina mezcalera en la Condesa.

En Antolina, todas las verduras son de chinamperos de Xochimilco y los productos acuícolas y marinos provienen de proyectos de pesca sustentable —un esquema pesquero que captura considerando la permanencia de las especies y la salud del ecosistema—. Y sí importa que los productos de las chinampas y los modos de producción sustentables lleguen a las mesas de los restaurantes para establecer cadenas de consumo más saludables: desde el campo —o el mar— hasta tu mesa, los productos que consumes en Antolina no han dañado ecosistemas, pero han beneficiado a familias e individuos, y cada una de las personas que participaron para que tú puedas disfrutar de tu mezcalito y tu taquito, recibieron un dinero justo por su trabajo. Es decir, no fueron explotados.

Pete Mezcales, director general de Antolina, cuenta que Antolina era una cocinera tradicional de Veracruz, y eligieron hacer un homenaje a la energía femenina y a las mujeres en la cocina a través de ella.

A lo mejor al llegar a Antolina uno no espera lo que está por venir. El lugar es sencillo, pero aquí viene a colación la frase que nos decían las abuelas: no hay que juzgar a un libro por su portada. Si bien la apariencia de Antolina puede transmitir limpieza, sencillez y la calidez de barrio, al sentarte a la mesa verás que la apuesta culinaria llega más lejos que la de muchos otros restaurantes, más pretenciosos y maquillados.  

Para empezar, la oferta de mezcales en Antolina es espectacular. Todos los han incluido en su menú pensando en el concepto del consumo responsable; es decir, se aseguran que el dinero que se paga por el producto llegue a las manos de los productores. También hay algunas opciones de pox, cervezas independientes mexicanas y una carta muy atinada de vinos mexicanos.

La cocina se distingue por sus propuestas; ingredientes y técnicas tradicionales mexicanos, pero con su pimpeada para darle un toque urbano y actual. Nosotros probamos la degustación de tostadas: una de aguachile de camarón, otra de kampachi y —mi favorita— una de pata, que me llevó directito a mi infancia, al comedor de mi abuela.

Después una ensalada con verduras de la milpa: verdolagas súper turgentes y llenas de sabor, brotes de betabel, pepitas de calabaza que hacían de esta ensalada una más crocante y juguetona y, para más complejidad, un poco de queso. Luego le entramos a unos molotes de plátano con mole que viene desde la Sierra Mixe, y un taquito de chapulines con hoja santa y quesillo chinampero.

Todavía le seguimos: nos echamos un pulpo a las brasas, que estaba en su punto de cocción y con ese saborcito a adobo y a fuego que siempre abraza, y, para rematar, unas hiper sexys flautas ahogadas de carne de res que van servidas con un tuétano. Y sí, hubo espacio para el postre: un fondant de chocolate y un pan de plátano que saben al apapacho materno de la infancia. Qué dicha.

En cuanto a las bebidas, si no le haces al mezcal, también hay una propuesta bastante concisa de coctelería. Además el personal de servicio es súper amable y, lo más importante, le saben. Te recomendarán lo mejor para ti y hasta te sacarán una sonrisa con su entusiasmo.

Lo que debes de saber es que Antolina no es un lugar barato. Pero “caro” tampoco es la palabra: se paga lo justo. Como comensal, también toca ayudar a robustecer la cadena de comercio responsable que en Antolina han construido con tanto esfuerzo. Así que pásale, échate un mezcal, come delicioso y sé tan feliz como fuimos nosotros.

Los Danzantes
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Zona Metropolitana
  • precio 3 de 4

Se definen a sí mismos como creadores de la comida mexicana contemporánea: un autonombramiento que conlleva una gran responsabilidad y que, por lo tanto, los sitúa en un muy alto nivel de exigencia gastronómica.

Su local, en el corazón de Coyoacán, fue quizá de los primeros en ofrecer mezcales como primera opción de bebida, cuando decidieron hacer su etiqueta del destilado de agave de Santiago Matatlán, Oaxaca. También han impulsado a los productores nacionales de vino.

Recomendamos que pruebes la entrada de hoja santa con queso de cabra y los ya históricos ravioles rellenos de huitlacoche: una mezcla que quizá ahora puede resultar común, pero que en su momento se trató de una audacia que marida a la perfección el sabor suave de la pasta con los tonos terrosos del hongo negro. Si tu apetito es más temperamental, pide el filete de res con aceite de guajillo, queso asadero y chile pasado acompañado con pasta de frijol, que debe ir  junto con una copa de vino rojo. Pide al mesero te oriente cuál es la botella más acorde a tu presupuesto.

Si puedes elegir entre comer dentro o fuera del lugar, te recomendamos el exterior, con vista a la fuente de los coyotes. No cuentan con valet parking ni estacionamiento propio, aunque tienen un convenio con uno a cuatro cuadras en donde podrás guardar tu vehículo.

Al final, sin embargo, es una experiencia que parece haberse congelado en los noventa a beneficio de los turistas que visitan Coyoacán y ya sería hora de una renovación de su fórmula para beneficio de la gastronomía mexicana.

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  • 1 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Condesa
  • precio 2 de 4

Si tú no vas a la mezcalería, los mezcales van a ti... o al menos así lo promete Sabrá Dios?, un expendio mezcalero que surgió de un viaje, tal cual. El productor de espectáculos Jacobo Márquez y el arquitecto Alejandro Muñoz se lanzaron a Oaxaca, donde encontraron su afición por este destilado de agave.

Al llegar al Distrito Federal aterrizaron la idea y entonces nació esta tienda que busca no sólo vender el producto, sino también apoyar a los maestros mezcaleros. En el local encontrarás destilados de Tamaulipas, Zacatecas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Durango, Jalisco, Estado de México y San Luis Potosí.

Así, la oferta es amplia, pues puedes degustar y comprar especialidades de pechuga, cenizo, espadín, tobalá, de gusano, reposado y añejo. No necesitarás ser un experto para elegir, pues los propios dueños te asesoran en la compra para que sea la indicada para tu paladar. Las botellas van desde 205 hasta 1,400 pesos. La más barata, pero no por ello de menor calidad, es la del mezcal Monther, originario de Oaxaca. La más cara es el mezcal Minotauro, una bebida de Durango cuya producción es exclusiva, pues se obtiene únicamente del corazón del agave cenizo.

El expendio se especializa en los pequeños productores y comercializa la bebida bajo la filosofía de comercio justo, por ello reinvierten 30 por ciento de sus utilidades en proyectos educativos para comunidades mezcaleras, como el que realizan en Ocotán, Oaxaca, para construir una biblioteca y becar niños.

En los próximos meses incluirán un escaparate para artesanías; por el momento, las cajas de madera donde presentan los mezcales, como El Platanar, están decoradas con dibujos de los propios maestros mezcaleros y, según nos cuenta Alejandro Muñoz, son producto de sus alucinaciones tras ingerir la bebida de los dioses. Habrá que verlas.

Corazón de Maguey
  • Restaurantes
  • Zona Metropolitana
  • precio 3 de 4

El lugar presenta dos cartas: una de alimentos y otra de mezcales artesanales campesinos, con una variedad de más de 50, entre los que se encuentran el Monte Albán (mezcla con hierbabuena, limón y chía), el Mantis (mezcla con kiwi, limón y licor de melón) y se recomienda el vuelo mezcalero que refiere a una degustación de 4 tipos de mezcal a elegir.

Además de mezcales, manejan pulques, cervezas artesanales y algunas bebidas de la casa como la “Mentada de corazón” (manzanilla, curazao, mezcal y menta). Las bebidas del lugar son particulares, pero los alimentos son el complemento estrella del restaurante.

La mexicanísima oferta se encuentran los tacos de Jamaica, el Atapacua verde (molde verde purépecha espesado con masa y costillas), tlayudas, crema de nata, sopa de tortilla, fideo seco, huazontles en pasilla, trucha salmoneada, pero en especial se recomiendan las pezcadillas de cazón para empezar, como plato fuerte la lengua de res en pipián verde y como postre la tarta de papaya con helado de chile y nata que surgió del festival gastronómico ofertado por el lugar hace un par de años y se volvió un favorito de los comensales, razón por la cual ya es un integrante del menú.

No dejen de probar su agua de pepino con limón, cada platillo viene decorado de manera cautelosa sobre su vajilla azulada, así como cada sabor fue diseñado por el chef del lugar Alejandro Piñón Salgado. El lugar cuida cada detalle en los alimentos como en la locación, además de tener “conciencia verde” y utiliza papel en lugar de plásticos como es el caso de sus popotes. Cabe destacar que actualizan su menú y presentan selecciones de alimentos especiales para ferias y festivales en sus instalaciones.

El servicio es atento y amable mientras uno aguarda por sus alimentos, puede comer un poco de pan acompañado de la salsa especial de la casa de chile habanero tostado.

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  • Vida nocturna
  • Roma
  • precio 2 de 4

Yo no sé ustedes, pero a mí me urge Oaxaca. Todo el día, todos los días. Mi cuerpo está aquí, en la Ciudad de los Palacios, pero mi mente y mi corazón se quedaron allá y lo más probable es que no los recupere jamás.

El único consuelo que encuentro es refugiarme en los lugares que ofrecen lo que mi paladar ansía: comida y bebida oaxaqueña, y uno de ellos es la Mezcalería Finca Robles, que tiene su guarida en el Mercado Roma. Esta mezcalería es de tamaño pequeño —una barra y algunas sillas— pero en realidad es enorme.

La estrella de la casa es el mezcal Finca Robles, una marca 100% artesanal proveniente de la merca capital del mezcal: Sola de Vega. Y resulta que esta mezcalería es operada por un miembro de la tercera generación de la familia Robles, que se trajo este alipús para la CDMX, para beneplácito de todos nosotros, los capitalinos.

Entre la variedad de agaves que tienen disponibles están el imprescindible Espadín además de Tobasiche, Tepestate, Arroqueño y el súper potente Ensamble, con sus nada modestos 53° de alcohol. Y además del Finca Robles, hay otras marcas de mezcales artesanales y algunos sotoles y bacanoras oaxaqueñas.

Si no te decides (lo entendemos), puedes pedir que te dejen probar algunos mezcales para que elijas tu favorito. Y si lo tuyo no es el mezcal derechito, éntrale a la carta de coctelería; el mixólogo está más que capacitado para hacerte el trago mezcalero que necesitas para entrarle a este destilado de agave. No te pierdas las margaritas: la clásica de limón, pero con su mezcalito, la de frutos rojos, de pepino con su escarchado de chile piquín, de maracuyá o, si eres de gustos más serios y formales, el negroni con mezcal. 

Si vas, te garantizamos que saldrás sintiéndote otro hijo de Mayahuel y, al fin, todos seremos hermanos. ¡Salud!

Te recomendamos: Antolina

La Llorona
  • Bares y cantinas
  • Cantinas
  • Condesa
  • precio 2 de 4

Parece que hay muchos lugares que rinden homenaje a la gastronomía oaxaqueña, pero pocos lo hacen como el chef Casiano Reyes, y ahora en la Ciudad de México tenemos la oportunidad de probar lo que hace en juerga de cantina.

Fue en Los Cabos donde el chef desarrolló su imperio; se trata de los restaurantes Casiano’s, que rápidamente se expandieron hacia San José del Cabo, Puerto Vallarta y la Riviera Nayarita. Su pasión por los productos frescos, los sabores que fusionan la cocina tradicional y la coctelería de autor, lo han llevado a codearse con grandes personajes que asiduamente lo visitan en cada oportunidad; como Enrique Iglesias y George Clooney, quienes se han convertido en sus seguidores.

La Llorona –por la canción de Chavela Vargas– es un concepto relajado e ideal para las noches prolongadas con innumerables tragos de mezcal. Todo el concepto evoca a un México contemporáneo; como el logo, obra del pintor Bayrol Jiménez (Oaxaca), que me recordó al estilo de José Guadalupe Posada; está en los tortilleros que querrás llevarte a casa.

Al centro del local se encuentra la barra de bebidas en donde la figura principal es el mezcal, cuentan con uno de la casa, fresco y de aromas acaramelados. Con él preparan las mezcalinas, las mismas delicias preparadas en Casiano’s; la de aguacate –una caricia fresca en la boca, la de chile ancho –especiada y perfecta si te gustan los sabores ahumados, y la de albahaca –ideal como aperitivo. La idea es que mientras bebes mezcal, el chef mande poco a poco a tu mesa la botana oaxaqueña.

Encontrarás uno de los mejores moles de olla que has probado, es una versión en tamal, húmedo dentro de su hoja de maíz, relleno de carne y verduras, lo sirven con una taza con más sopa para que remojes cada bocado. Luego llegará a tu mesa un escabeche de atún ahumado, rojo y tierno con sabor prominente y ligeramente ácido. Aunque no lo creas, preparan unas costillas con BBQ casera espeluznantemente exquisita, pero lo mejor: la parrillada al estilo mercado, que es poner al anafre chorizo, tasajo y te ofrecen bolas de quesillo –uno que no encontrarás en otros sitios, para taquear con una salsa verde celestial con trozos de aguacate.

El chef Casiano se ganará con rapidez los corazones de los mexiqueños, habrá que estar pendientes de la visita de George Clooney, y claro, de los mezcales y ese tamal de mole de olla que me hicieron lagrimar.

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Pulquería Spiritu Santo
  • 5 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Pulquerías
  • Tabacalera
  • precio 1 de 4

Unos dicen que el pulque tiene espíritu, otros que tiene onda; yo opino que esta bebida tiene ambos y su alma propia se siente desde el primer trago.

Esta oda al ánima del pulque se llama Pulquería Spiritu Santo y le sobra personalidad. El local tiene una decoración más relajada que otras pulquerías, con alguno que otro despliegue de colores y estampas para que no extrañes el toque folklórico. Un sitio muy oportuno al ambiente de la Tabacalera

El pulque llega de Singuilucan, Hidalgo y aquí lo curan –lo mezclan con frutas y otros ingredientes–. No siempre hay de todos los sabores porque se terminan pronto. Pero los buenos son los envinados o ¡el de piñón!, simplemente extraordinario. Sólo advierto: un litro es mucho más que suficiente, aunque si eres de sed implacable, hay vitroleros de hasta 5 litros.

Las promociones son seductoras. Los martes puedes comprar dos litros de pulque curado por 60 pesos, los miércoles dos cuaguamas por 100 pesos y los jueves son de cubetazo. Cualquier día la cerveza está a 20 pesos, bueno, si no te he convencido del buen ambiente ven y cómete una crujiente tlayuda de tasajo, de botana unos cacahuates con ajo o unos chicharrones (los primeros te los regalan).

De martes a jueves a proyectan cine de arte; te lo dije, el pulque tiene espíritu y le ha dado vida a este local. El Spiritu Santo te espera para curarte con un par de pulques.

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