Gerardo Gatica, director de Dime cuando tú
Foto: Cortesía Icunacury Acosta

Dime cuando tú, la opera prima de Gerardo Gatica

El productor de Museo y Ya no estoy aquí debuta como director con una comedia romántica protagonizada por Jesús Zavala, Ximena Romo y Verónica Castro

Por Gil Camargo
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Después de trabajar detrás de exitosas películas como Bellas de noche, Museo y Ya no estoy aquí, el productor Gerardo Gatica hace su debut como director con Dime cuando tú, una comedia romántica protagonizada por Jesús Zavala y Ximena Romo, además de la participación de Verónica Castro y Héctor Bonilla.

Esta carta de amor a la Ciudad de México nos plantea una alternativa a las tradicionales comedias románticas, aquí hay matices; porque no todo es blanco o negro, ni todo es amor o corazónes rotos. Dándonos un respiro a todas esas cintas melosas y cursis que derraman miel por la pantalla.

Esta cinta llegará a los cines de la CDMX el viernes 25 de diciembre, justo para celebrar Navidad. Para conocer más sobre su experiencia como director, platicamos con Gerardo Gatica sobre como fue trabajar con Verónica Castro y filmar en algunos de los 50 lugares más emblemáticos de la Ciudad de México.

Como productor tienes un historial bastante pesado, ¿qué te llevó a lanzarte como director?
Tenía un genuino interes de contar una historia desde mi punto de vista, además me gustan las comedias románticas. Trabajar con Alonso Ruizpalacios (Museo) —el mejor director en México, en mi punto de vista— me dio confianza y él me impulsó. Me dijo: “si te intereza, lánzate a dirigir”. Como productor, procuro estar muy cerca del proceso creativo desde el guion, en los rodajes y acompañando al director, entonces me sentí con la seguridad de aventarme a dirigir una película.

¿Cómo llegó la histora de Will y Dany a tus manos?
No la pensé yo. Se desprende de una idea original basada en un proyecto que quería hacer Alberto Bremer, guionista de Ya veremos (Pitipol Ybarra, 2018), quien quería hacer una pelícua sobre un extranjero que llegaba a España y hacía un recorrido en un día. Eso era algo lejano a mí, así que decidí tomar esa premisa para desarrollarla en México. La historia y los personajes tomaron su propio camino y acabó siendo algo distinto, pero de ahí nació. El trabajo de guion requirió de varias mesas y muchos amigos guinostas me ayudaron, como Gabriel Nuncio, quien hace de Beto en la película.

Foto: Cortesía de la producción.

Will y Dany son personajes tradicionales en una comedia romántica, pero adaptados al momento en el que vivimos, dejando atrás los esteriotipos negativos. ¿Así nacieron o cambiaron junto con el guion?
Fue algo pensado pero también trabajado en la etapa de desarrollo. Por ejemplo, el personaje de Will era el que tenía más claro cómo quería que fuera, trabajé intensamente con Jesús para definirlo y entenderlo bien, porque era desde un punto de vista masculino. Al contrario de Dany; tenía muy claro que no quería que fuera el personaje femenino convensional que simplemente fuera un apoyo para contar una historia y se quedara medio desdibujado. Por eso trabajé mucho con Ximena, para conocer al personaje e inclusive regresamos varias veces al guion; no necesitaba justificar por qué le gusta o no el chico en cuestión, simplemente está ahí; creímos que tratar de justificar todo le quitaba lo genuinidad, lo interesante. En un momento, establecimos que a Dany la dejaba el ex, pero luego pensamos en por qué siempre recurrimos al personaje femenino despechado. Fue bonito construír estos personajes con los actores.

Dime cuando tú tiene un cast muy variado; desde Verónica Castro hasta Manolo Caro. ¿Cómo fue dirigir a actores muy reconocidos y a nuevos telentos?
Fue un proceso muy distinto con todos. A Jesús Zavala no lo conocía, a pesar de que escribí el papel pensando en él. A Ximena Romo la conocí en la película de Manolo Caro La vida inmoral de la pareja ideal (2016), pero no había esta cercanía como la que tengo con Héctor Bonilla o Verónica Castro (ella es productora ejecutiva de la película), su hijo Michel Sáenz es mi amigo desde la infancia y fue el director de fotografía de la película. Para mí son familia. Fue muy divertido trabajar juntos, porque ella tenía 35 años sin hacer cine y en un personaje con el que la gente no está acostumbrada a verla. Cuando platicamos sobre la cinta le dije que era una abuelita y que lo haya sacado con tanto gusto fue muy padre, al igual que con Hector Bonilla, que a pesar de la diferencia de edades lo considero uno de mis mejores amigos. Con Manolo Caro fue muy divertido, los dos días que filmamos; él es un encanto y su personaje de repente es mamón. En un momento le dije que si no se sentía cómodo que lo cambiábamos y él dijo: “No, como está escrito. Si tengo que ser un ojete lo soy”.

La película retrata los lugares más emblemáticos de la Ciudad de México. ¿Fue fácil filmar en la CDMX?
Fue complicado. Pero la verdad es que después de Museo cualquier locación es fácil. Perdímos algunos en el camino como Teotihuacán, pero fue un trabajo increíble de la producción, hicieron una labor titánica. Ahora es lindo ver la Biblioteca Vasconcelos, la Casa Azul, el Zócalo y Bellas Artes llenos de gente, y dices: ¿cuándo vamos a regresar? También nos salimos de lo convencional para mostrar el otro lado.

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