Desde restaurantes asiáticos y tiendas en la barrio coreano, hasta celebraciones (como el Año Nuevo Chino), la cultura asiática se ha establecido en la vida cotidiana del DF. Como de la comida nace el amor, te invitamos a probar lo mejor de la gastronomía japonesa en la ciudad.

Publicidad
Restaurantes japoneses en la ciudad
Hay una palabra que define la cocina de TORI, la nueva versión de Tori Tori Temístocles: libre. Si bien aquí el chef Marcelo Hisaki (representante de México en el Bocuse d’Or y chef del año por Vatel, ambos reconocimientos obtenidos en 2024) pone, por sobre todas las cosas, el respeto a los productos y a las técnicas japonesas, también echa mano de ingredientes locales y, de pronto, de su toquecito de picante que, además de acento, sirve de afirmación: aquí no hay reglas.
TORI vale la pena desde el diseño, que estuvo a cargo de Michel Rojkind (responsable también de la remodelación de la Cineteca Nacional y del diseño de Mercado Roma), y luego renovado por Esrawe Estudio. El resultado es una terraza elegante, pero a la vez acogedora, que se antoja tanto para los días de sol como para las tardes de frío.
Nuestra experiencia inició desde el servicio del sake, que llegó como debe ser: frío. Tradicionalmente, este fermentado se sirve en una cubitera con hielo, tal como tu vino blanco favorito. Pero acá (Polanco tenía que ser) se decidieron por una opción más vistosa:en una especie de decantador al que se le acomoda, por dentro, otro recipiente que contiene hielo. Así, el líquido se mantiene siempre frío sin diluirse.
Con sake en mano, estuvimos listos para probar lo mero bueno: un plato de nigiris y sashimis, bonito y variado, que incluía productos como toro, hamachi, shake (salmón) e ikura. Todos, productos súper frescos, bien presentados y muy cuidados. Venían acompañados...
Una vez que reservas por Whatsapp (el link está en su IG: momiji_mx) una mesa en este restaurante secreto, debes dar con el lugar. Cerca del número indicado hay un portón negro donde al acercarte estará un discreto letrero que indica que has llegado: Momiji.
Al pasar notarás que se trata literalmente del patio de una casa. Raymundo Pérez y Cristina Hanhausen emprendieron en la pandemia una dark kitchen de cocina asiática (especialmente ramen) que luego se transformó en este singular speakeasy. Mientras que en su primera etapa había un menú que cambiaba cada semana, ahora el menú es fijo, conformado de platos consolidados; lo que sí continúa es que lo mantienen secreto para que llegue el público que de verdad aprecia la gastronomía.
Aunque el talento de ambos es innegable (los dos estuvieron en el certamen internacional San Pellegrino Young Chef, y absorbieron mucho conocimiento en destacados restaurantes italianos y japoneses). Ambos aportan de su cosecha para fusionar sus experiencias en rincones del mundo tan distintos y a la vez tan volcados hacia la gastronomía como son Italia y Japón. No cualquiera sale victorioso en cocina fusión, se necesita mucho coco, mucha técnica y conocer profundamente cada ingrediente, cosas que aquí tienen dominadas.
En esta visita, Cris nos recomendó comenzar con la ensalada de uvas, jitomate y pistache aderezado con vinagreta de albahaca y fermento de cítricos y jengibre hecho en casa con los residuos. Solo un ejemplo de cómo reutilizan...
Publicidad
El sushi de Culiacán es tan especial que tiene su propia pronunciación. Para llegar al "suchi", tomaron como base el plato japonés hecho con las delicias marinas de aquella ciudad sinaloense, y le fueron agregando todo tipo de ingredientes hasta que los volvieron cada vez más extravagantes: carne, pollo, verduras, quesos, empanizados y aderezos, todos siempre acompañadas de zanahoria o betabel rallado.
Ha proliferado tanto este estilo que se dice que todo el mundo en Culiacán tiene una carreta de suchi a menos de 5 minutos de su casa, y ahora lo puedes probar en esta esquina de la CDMX. Aquí el chef Aquiles Chávez creó sus propias versiones del suchi culichi, desde unos más tranquilos, como el que lleva encima ensalada de surimi y hueva negra de pescado, pero el descontrol comienza en algunos como el empanizado que lleva guacamole y fritos por encima; hasta llegar al que te va a romper la cabeza: el Dorito Roll, con camarón y queso crema por dentro, con un empanizado frito de Doritos triturados, servido sobre un Dorito y con ensaladilla de camarón por encima.
Tres doritos después...te podemos decir que definitivamente esto no es apto para puristas. Aunque el Dorito Roll es curioso, mi favorito fue el Marley, de un sabor mucho más comprensible, lleva por encima tiras de distintos vegetales encurtidos inspiradas en los dreadlocks del artista jamaiquino. Acompáñalo con un drink de la casa como el Suchi Tonic (sake, agua tónica y hielos de sabores).
Suchi está dentro de...
El restaurante japonés Deigo es un viejo conocido de la Del Valle. Recuerdo que en sus inicios, mucho antes de que se asociaran con el influencer Luisito Comunica, el lugar era famoso porque la mayoría de sus clientes eran japoneses gracias a su cocina tradicional. Conforme creció, siguieron nuevos conceptos: un spot de ramen en la Juárez y en la Condesa (el favorito de muchos para este tipo de caldos), y ahora acaban de abrir una barra de sushi en el Pasaje Parián.
Se trata de un local pequeño (solo hay 12 lugares) para que desde cualquier punto puedas observar cómo preparan al centro los rollos, tatakis, nigiris y sashimis, todo con productos de muy alta calidad provenientes de aguas de Ensenada, Canadá, Nueva Zelanda o Japón.
Desde mi silla vi desfilar King salmon, hamachi, kampachi y por supuesto diferentes tipos de atún (chutoro y otoro). Los maestros de sushi del otro lado de la barra nos explicaron qué hace especial a cada corte según la zona del pescado de donde se obtiene. Mi plato favorito por su originalidad fue el chutoro al chimichurri, en cada bocado el atún se derrite en la boca, mientras la salsa lo complementa con un punto agridulce.
Para beber, obviamente hay una carta de sake, pero pregunta por los dos cocteles a cargo de Claudia Cabrera (Kaito Del Valle), reconocida como Icono de la Industria por los 50 Best Bars de Norteamérica. Eso sí, contempla que según el tipo de productos que quieras, la cuenta se puede elevar bastante.
Te recomendamos: Mama San
Publicidad
Una tabernita japonesa escondida en la San Miguel Chapultepec es el último proyecto del chef Klaus Albert Mayr (Anónimo). Con un diseño limpio, hay varios spots para elegir, entre la terraza, la barra (para ver en acción a los maestros de sushi) o, lo más fotogénico, las mesas de sexy iluminación, incluso hay un cuartito interior más privado.
Yo no nací amante de las sopas, las tardes lluviosas de la CDMX me hicieron así. Ahora soy de las que inicia siempre con una sopa miso, reconfortante y muy calientita bajo las nubes negras. Seguimos con las gyozas de pollo y verduras, que van servidas debajo de una costra de fécula de papa, la cual aporta mucha textura, aunque no tanto sabor. Para beber pedí la limonada de yuzu y hojicha (té tostado), una joyita muy fresca por la que regresaría al medio día.
Sukai con templa básicos y no tan básicos de esta cocina con el toque personal del lugar: ramen o donburi, además de currys o brochetas y más de una decena de rollos; nos fuimos por probar varios de éstos y, en general, aplaudo que brilla más el sabor natural de los productos marinos antes de abusar de la mayonesa spicy. Ahora que si quieres más complementos, hay una lista muy variada de extras para elegir, entre mayo yuzu, mayo trufa o mayo wasabi. Nuestro rollo favorito del día: el de chicharrón de jaiba, con relleno de camarón y jaiba frita y hueva de pescado por encima.
Para cerrar, probamos el cheesecake de matcha que, aunque agradable, el sabor del té estaba algo escondido....
¿Qué es? Un speakeasy, sushi y bar donde el kuidaore (palabra japonesa que significa “comer bien y rico”) se manifiesta en las creaciones de la chef Karla J. González y del chef Germán Caravallo (Arda). Hay cocina caliente, ahumados con robata (asador japonés) y sushi.
¿Por qué nos gusta? La personalidad del lugar se refleja en la historia de la "cueva", un espacio en el sótano de Maison Celeste que, oculto, crea una atmósfera íntima. Uno de los platillos estrella son los dumplings de birria con salsa macha y ostión que, maridados con el Yamata Spritz con hoja santa, son una excelente entrada para los platos fuertes.
Nosotros pedimos unas brochetas de pollo asadas en robata que les da un ahumado especial para disfrutar junto a una sopa miso picante. Comenzamos con el sashimi, donde la lubina, el salmón y el caviar no podían faltar.
También conoce: Lempicka Bistró, una galería con curados vinos
Después llegó el Oni roll con camarón, aguacate y pepino, bastante fresco y bien presentado, para terminar con un rollo sellado de atún marinado en ciruela y soya. El menú es sencillo, pero perfecto para una cita o salida casual.
Cerramos la velada con un mochi y el drink que nos cautivó, el Darama, que lleva sake y frutos rojos. Pide un carajillo para finalizar y deja que la selección del DJ, pasadas las 7pm, cambie el ambiente del lugar.
Time Out tip:
Pide que la ceremonia de omakase se realice en la barra y pregunta por el sake de la casa. Camina cerca de la cortina, entra y nos...
Publicidad
La comida japonesa llegó a nuestro país para ocupar un gran espacio en nuestros corazones. Sabemos que en la CDMX abundan las propuestas basadas en la cocina de este país oriental, pero pocos ofrece una experiencia tan personal como lo hace Yoru.
El chef Alian Fainsod abrió este espacio en la Roma para transmitir su pasión y admiración por la gastronomía nipona en cada una de sus preparaciones; se siente el respeto que esta cultura tiene por cada uno de los ingredientes. Con únicamente cuatro lugares, su barra de sushi es considerada de las más pequeñas en la ciudad. Serás testigo de cómo se preparan platillos al instante bajo técnicas con la más alta precisión.
Sobre la banqueta colocaron tres pequeñas mesas al aire libre, pero la verdadera magia ocurre al interior. De ambiente muy íntimo y antojable para ir en plan romántico, la decoración es sobria y sencilla y la mayoría de los elementos son de madera.
Durante la noche, colocan velas en las mesas para que los cuatro elementos de la naturaleza estén presentes: cada componente del menú simbolizan el agua, la tierra se representa con la madera, el aire está en todos lados (evidentemente) y las veladoras significan el fuego; esto es parte de la filosofía del lugar.
En la carta encuentras nigiri sushi de salmón, lobina e incluso de anguila o almeja chocolata. Mención especial a que los pescados y erizos son traídos del mercado de Toyosu, el segundo mercado de pescados más grande de Japón acondicionado con tres edificios....
En el corazón de la colonia más chic de la ciudad, una nueva botica luce discreta en Masaryk. Antes de la medicina que conocemos hoy, estos espacios se dedicaban a preparar y vender remedios con hierbas y especias de todo el mundo, algo así como la alquimia. Justo esa es la misión de Botica Masaryk: preparar cocina con inspiración del mundo, empleando técnicas japonesas, para ofrecer un “alivio” a tu paladar sibarita.
El recorrido cultural puede llevarte desde los sabores mexicanos, y nuestro amor por la salsa, hasta el ají presente en la cocina peruana. La experiencia comienza en la barra, donde los platos con nigiris preparados al momento no dejan de llegar. Iniciamos con el salmón escocés marinado y con puré de betabel, para seguir con el de jurel y ralladura de limón mexicana, el enoki de trufa con mantequilla y nuestro favorito: el de kampachi con ají amarillo y miel de abeja. Cada uno fresco y ecléctico, pero cumplidor. Funciona en ejecución y combinación.
Las texturas de cada nigiri acentúan lo fresco del pescado y la garnitura es el complemento sensorial o toque final; también destacamos que el itamae responde tus dudas y explica cada plato. Antes de llegar a la pesca del día, una sorpresa viene con el kimchi en lima donde se monta un callo de hacha con crunch de ajo, mantequilla y rocoto peruano. Éntrale como si "chuparas el limón", y verás el resultado de sabores.
En el apartado de bar, puedes encontrar desde un discreto negroni o martini seco hasta la...
Publicidad
Con este calor un ramen humeante es lo último en lo que se te antoja, pero piénsalo dos veces, pues hay muchas razones por las que los amantes del ramen están muy emocionados con la apertura de Tonchin.
Este restaurante comenzó en Tokio en 1992, y luego de abrir sucursales en Nueva York y Los Ángeles, llega ahora a la CDMX. Su llamada "japanese soul food" es tan famosa que está entre las recomendaciones Bib Gourmet de la guía Michelin de Nueva York, gracias a sus procesos artesanales. Aquí desde el caldo de cocción lenta hasta la pasta fresca se preparan en casa.
El local de la CDMX recuerda a los restaurantes subterráneos de Nueva York, hasta que estés dentro descubrirás su verdadera amplitud y el cuidado que pusieron al aspecto visual, minimalista. Además, siempre es un plus que puedas ver lo que ocurre en la cocina desde cualquier mesa o gabinete.
Pero vamos directo a la comida. Por supuesto teníamos que probar el ramen tonkotsu, con ese caldo reparador y lleno de sabores umami de las algas y el pescado (ojo que hay opciones picante y vegetariana) pero las entradas están al mismo nivel, así que no te las saltes. Los hongos con salsa kimchi o las gyozas de cerdo, vegetales y un toque sutil de jengibre son una gran idea, pero el Rice Ball, un taquito de alga nori con camarón tempura, fue el que se robó nuestro corazón.
Algo que desde ya se está viralizando es el postre, ya que aquí preparan su versión del Kakigori, muy famoso entre las cafeterías asiáticas; se trata...
Solo trece lugares conforman esta nueva barra de sushi. Para llegar a este lugarcito recóndito debes entrar por una discreta puerta y bajar a un sótano de paredes oscuras donde la luz apunta a lo importante: el arte de los maestros detrás de la barra. Además del menú a la carta con rollos, sashimi y donburis, hay un menú tipo omakase, que puedes elegir con o sin maridaje.
En mi caso fueron 12 tiempos, en los cuales más del 90 por ciento de la pesca pasó por la cámara de maduración (a la vista de los comensales), un proceso que deshidrata la carne a una temperatura controlada, potencializando sus sabores naturales. La experiencia comenzó con una ensalada Sunomono (pepino agridulce) con mariscos y un toast de salmón, ikura y crema con eneldo sobre pan brioche. Mientras disfrutábamos estas entradas, el chef nos explicaba que según el tipo de pescado es el tiempo que necesita de maduración, las pescas blancas no pasan de tres días en la cámara, mientras que peces azules como atún o salmón pueden mantenerse alrededor de un mes.
También lee: Dónde comer comida thai en CDMX
Seguimos nuestro recorrido con un desfile de nigiris que demostraron la calidad de los crudos en Matsuba, tanto nacionales como internacionales. Rocot, kampachi, bacalao negro maridado en miso dulce y terminado al carbón, todo de la mano de un vino mexicano y un muy balanceado sake junmai japonés. El chef también nos aseguró que se preocupan porque el producto provenga de pesca sustentable.
De ahí pasamos a...
Discover Time Out original video
Publicidad



















