Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes y cafés en la Juárez

Esta colonia de la CDMX tiene un sabor único y está esperándote a que la conozcas

Escrito por
Time Out México editores
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La colonia Juárez ha ido ganando terreno en el corazón de los citadinos. No importa lo que busques o lo que tengas ganas de hacer, seguramente encontrarás el spot perfecto en la lista de los 20 lugares imprescindibles de la Juárez

Sin importar si andas solo o acompañado, atrévete a conocer los mejores lugares gastronómicos que tiene esta colonia. Encontrarás dónde comer por menos de $150 en la Juárez hasta lo que haga llorar a tu billetera. Para que conozcas a qué te enfrentarás antes de entrar al sitio, te contamos cómo están estos restaurantes que viven en la Juárez.

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Lugares para comer o tomar café en la Juárez

  • 4 de 5 estrellas
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El acervo hamburguesero de la CDMX está cada día más nutrido (sí, como uno, después de entrarle tantas burguers). Así que si ya probaste las mejores nuevas hamburguesas de la CDMX, debes de conocer la novedad: Kersh, una opción de hamburguesas a domicilio o para pick up. Yo me decidí por el delivery; hay pocas cosas tan ricas como recibir una hamburguesa en tu casa en un día de lluvia. Recibí una bolsa con mi burguer, toda guapa, unas papas a la francesa de corte en zigzag y una galleta gigante, estilo Nueva York. Pero vámonos por partes. Lo primero que noté fue el pan: redondo, muy esponjoso (bastante más que en muchas otras hamburguesas) y que dejaba de notar su manufactura artesanal y su frescura. Indudablemente, era pan del día. Quizá por lo esponjoso del pan, que es una gran virtud, comer estas hamburguesas se vuelve un poco más messy de lo usual: el bollo aporta mucho sabor y calidad, pero también complicaciones mecánicas, así que, si estás en tu primera cita, mejor evítalas, porque seguramente no serás tu versión más sexi comiéndolas. Pero aclaro, ese pan no lo cambiaría por nada del mundo. Lo siguiente que me enamoró, después de darle su buena mordida, fue el queso, que era queso de verdad, nada de esos plásticos amarillos que francamente no aportan nada. Además, la burguer que pedí, la clásica doble, venía con unas rebanadas bastante gruesas de tocino y con un aderezo con una cantidad muy generosa de pepinillo, que aportaba a la hamburguesa una acidez muy rica. Ademá

  • 4 de 5 estrellas
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  • Juárez 

La noche capitalina no está completa sin un vaso calientito de esquites, y esta preparación consentida de los noctámbulos ya tiene una nueva sede en la Juárez. Se trata de Esquites Ruls, una propuesta atascada e innovadora de esquites que comenzó como un puesto en Iztapalapa, operado por los hermanos Israel y Raúl Ortiz Sánchez, y que ahora ha crecido a un local establecido, también en Iztapalapa, y este segundo lugar en la Juárez.   El éxito de estos esquites en su natal Iztapalapa no es gratuito; aquí tienen una propuesta golosa y creativa que te va a encantar: se trata de esquites con suadero, tuétano, o en su versión vegetariana que cambia cada semana, dependiendo de las verduras de temporada. Y también tienen los esquites tradicionales: sencillos, con patita o con molleja. Para este local de la Juárez, Esquites Ruls agregó algunos platillos que no están disponibles en Iztapalapa. Entre ellos están el consomé de suadero que viene con fideos udon (este plato te quitará desde la cruda hasta el mal de amores); una tostada de tuétano, sencillita pero ganadora y, para picar, unos elotitos baby con una mayonesa de chile de árbol y un polvo de chiles. Definitivamente, los favoritos son los esquites con suadero o con tuétano; puedes pedirlos chicos o medianos. Los de suadero vienen con la carne picadita encima y súper suave, y los de tuétano vienen con el lujurioso hueso encima; estos te van a encantar a ti y también a tu feed de Instagram. Tip: si te gusta el picante, pide la sa

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  • 4 de 5 estrellas
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¿Tuviste un frasco de canicas en tu infancia? De esos de vidrio que ponías a contraluz para disfrutar de los colores. Creo que encontré el equivalente para la vida adulta: el vitrolero de aceitunas de Lo de Julio, que está ahí en la barra, lleno de aceitunas negras y verdes decoradas por ralladuras de limón eureka y alcaparrones. Y si verlas es una dicha, no se imaginan probarlas. Este lugar es como ir a casa de tu cuate, ese que siempre tiene cosas ricas y que te recibe con los brazos abiertos: “¡vamos a lo de Julio!”; y cuando llegas, Julio enfría el vino y saca las botanas. Lo de Julio está abierto para desayunos y comidas; nosotros pasamos a comer. Nos recibieron con un plato con panes de estragón y, qué bendición, un poco de aceitunas, necesarias para cuando veas el menú porque elegir tu entrada será tan difícil como escoger qué poner en Netflix. Nos fuimos por los corazones de lechuga rostizados que venían con una cantidad generosa de queso pecorino encima. Luego, la especialidad de la casa: un pollito rostizado con puré de papa y una ensaladita de coles de Bruselas. Y comerlo se siente como si tu compa Julio te lo preparara con su amor en su casa (claro: solo si tu compa Julio cocina súper bien. De hecho, como un profesional). De postre nos echamos una delicia que reafirma mi percepción de este gran, gran lugar: una reinterpretación del bolillo tostado con azúcar, un bollito con crema de mascarpone e higos rostizados. Para la sed, Julio, que también se entretenía de ni

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  • precio 3 de 4

El camino para Anna Condax y Ricardo Verdejo no ha sido nada fácil. Hace más de un año, antes de la pandemia, ya tenían todo listo para abrir Flavo, el restaurante que sepultaría al fine dining para cambiarlo por un atinadísimo y ya necesario dining fine. Pero la pandemia los obligó a sacar un Flavo nómada, basado en pop ups. Y, felizmente, fueron un éxito —quizá hasta te quedaste con ganas de ir a algún pop up porque ya no había lugar—. Hoy, un año y muchas camotizas después, Anna y Ricardo están estrenando restaurante, donde se arman lo que mejor les queda: comida rica, cocteles, mezcales artesanales y vino natural. El nuevo lugar, en plena Juárez, tiene todo el feeling de Flavo. Es una casona en donde Anna se rifa el servicio del vino y Ricardo hace magia en la cocina, siempre dejando tiempo para el muy necesario perreo (con sana distancia) durante el servicio. La carta, en donde predominan las verduras, seguidas por las opciones de mar, tiene solo seis platos y dos postres. Puedes pedir por plato o el menú de degustación de cuatro o siete tiempos (vete por todo; prueba los siete tiempos). Los imperdibles son la ensalada de papaya con poro, espárragos y cítricos y quizá uno de los mejores postres de este y todos los universos: la pannacotta con ciruela y almendra.  En Flavo, el menú cambia de acuerdo a los productos de temprada, así que no importa cuántas veces vayas, seguramente habrá algo nuevo que probar.  El nuevo espacio de Flavo es 100% sus fundadores: fresco, festiv

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  • 4 de 5 estrellas
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  • precio 1 de 4

Después de muchos años y esfuerzo, parece que los consumidores al fin hemos dejado claro que preferimos los productos hechos despacio, con cuidado, con cariño, con respeto y con insumos de calidad. Afortunadamente, cada vez hay más lugares en donde podemos conseguir productos así para nuestra vida cotidiana y a buen precio. Tal es el caso de Acre, una panadería artesanal, cafetería y tienda de abarrotes en la Juárez. Ahí todo el pan está hecho con masa madre; desde hogazas preciosas y crujientes hechas con maíz rojo, aceitunas y centeno, hasta los riquísimos y extra mantequillosos Kouign Amann, un pan de mantequilla que va con su toquecito de flor de sal; y qué decir de las hiper deliciosas conchas de golden milk, los chocolatines o los croissants. Además hay café que te puedes tomar ahí o llevar en grano a tu hogar. Los granos provienen de Oaxaca y Guerrero. Y entre otros productos que seguramente se te van a pegar cuando vayas, hay una mezcla para preparar tu golden milk en casa, pan molido de masa madre, flor de sal y salsas machas. Además del pan y la barra de cafés en donde encontrarás flat whites, cold brews, un espresso que definitivamente necesitas en tu vida y varias infusiones, también tienen brunch. Este menú incluye lasañas, pastas, sándwiches, bagels o focaccias. Todo delicioso y con ingredientes seleccionados con harto cuidado. Acre se antoja para ir a desayunar o solo por un café y un pan en compañía de tu perro y tu libro, para hacer ahí el home office o para

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Así debió de ser la tortería en donde Carlos se reencontró con su excompañero de la escuela Rosales, en Las batallas en el desierto (de José Emilio Pacheco): pequeña, de barrio, con refrescos en botella de vidrio (lo mero bueno: Chaparritas, Boing, agua Topo Chico y cerveza artesanal Charro) y música del Flaco de Oro sonando de fondo. Estas tortas, súper tradicionales pero con su toquecito de sofisticación, hacen homenaje a las torterías de la ciudad con las que muchos crecimos, y que estaban en la esquina de nuestras calles. Seguro regresarás a tu infancia cuando entres al local: una barra con unos tres bancos, y otra tras la que el tortero hace los suyo. De fondo, anaqueles que exhiben las pocas pero bien seleccionadas bebidas del lugar. Las tortas súper tradicionales como de milanesa, jamón, chile relleno y bacalao o también algunas más nice como la de pulpo. Nosotros nos echamos una de quesos que tenía panela en escabeche (riquísimo), queso doble crema y queso gouda. Obviamente, venía con todo y su generosa porción de aguacate. Y también la de short rib, que venía aderezada con un puré de papa súper cremosito y acompañada de un bowl con jugo de carne para chopear la torta. Si vas, no te pierdas los chiles en escabeche y, sobre todo, los chipotles, que dejan reposar en piloncillo durante largas horas, hasta que adquieren su aroma ahumado y delicioso. Además no pican, así que éntrale con ganas. Ahora cuentan con entregas a domicilio. Pídelas por WhatsApp al 55 60902072 Te r

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  • precio 3 de 4

Seguro cuando vayas a Helena no te vas a aguantar las ganas de decir: ¡qué bonito lugar! Desde la recepción, con su diseño industrial; las escaleras de caracol para subir a la primera planta, donde está en salón; la barra limpia, color arena; el privado y, por supuesto, la primera planta, en donde disfrutarás tus alimentos, ¡todo es un lujo a la vista! La loza y los cubiertos tampoco se quedan atrás.   El concepto de Helena es cocina al grill; desde cortes de carne, opciones con pescados y, también, algunos platos con vegetales, todo con sus respectivos coctelitos —desde lo clásico hasta lo innovador— para acompañar. Al momento de examinar la carta de bebidas noté que hay varias etiquetas de vino y cerveza que, en otros restaurantes igual de bien vestidos, están a un menor precio. Me decidí entonces por un Aperol Spritz, que además se antojaba por el ambiente de lugar, que es de color arena y deja entrar mucha luz. Playerito, pues. De entrada pedí una tártara de papaya, que me llamó la atención porque me pareció un platillo muy innovador. Venía con dos chips de espinaca que hacían las veces de tostadas. Al principio, y quizá por el factor de lo diferente, el plato me pareció interesantísimo, pero tenía unas notas ahumadas que antes de llegar a la mitad de la porción ya me habían resultado bastante cansadas (y lo afirma una entusiasta del mezcal). Acompañé esto con un tiradito de cecina y este plato valió toda la visita: la cecina era suave, estaba aderezada de tal modo que e

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La Juárez está cada vez más guapa con su oferta culinaria y cultural. Sobran razones para visitarla, y una de ellas es el Comedor Lucerna que, desde su fachada, adornada con murales y arte urbano, ya que deja sentir parte de su personalidad. Una de las grandes ventajas de este comedor es que está al aire libre, y el diseño del lugar está pensado para dejarte disfrutar del día; incluso en las noches de frío, cuando ponen calentadores para que estés ahí, calientito y a gusto, disfrutando la noche. Las mesas de pic nic, largas y de madera, le dan al lugar una sensación de comodidad e informalidad. Además, en Comedor Lucerna hay para todos los gustos, desde las pizzas de Central de Pizzas, pasando por los mariscos levantamuertos del Camarón Ahogado, los hot dogs de Hot Dog Ramírez o la comida latinoamericana de Patacón. En cuanto a las bebidas, las opciones de coctelería son sobresalientes; una de las cosas más felices de la vida es ver pasar al carrito de coctelería que tienen, y que va mesa por mesa para ofrecer tragos recomendados de acuerdo a tus gustos. También tienen una cumplidora oferta de cervezas artesanales e industrializadas y, para la sobremesa, no falta el café. Comedor Lucerna se antoja para cualquier ocasión, es así de versátil: desde la hora de la comida entre semana, hasta para ir con tu perrito un fin de semana, el precopeo con los amigos o una cena informal en pareja. Además acá puedes comer riquísimo sin gastar tanto y pasar todo el tiempo que quieras con la

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Mini Marsella es un lugar pequeño y acogedor en la calle de Marsella esquina con Nápoles. Se especializa en sliders o burguers, como las llaman ellos. Hay para todos los gustos: desde la Res Ginger con lechuga, jitomate, salsa tonkatsu y queso cheddar; hasta la vegetariana, con calabaza y berenjena. Las combinaciones son creativas y atinadas; nosotros probamos la burguer de cerdo tonkatsu con col caramelizada, espinaca y queso cheddar. La presentación es sencilla, pero muy cuidada; el pan, redondito y brilloso, viene decorado con ajonjolí negro. El sabor es súper balanceado; la turgencia de la col le da mucha frescura al producto final. La porción es suficiente para que te sientas satisfecho, pero no llenísimo. Eso sí, si eres de muy bien diente a lo mejor necesitarás dos. O mejor, complementa con unas croquetas de puré de papa o de verduras con jengibre, y échate un brownie de postre. Mini Marsella también es tienda de abarrotes, así que seguro saldrás con una bolsa llena de salsas, especias, tés, café en grano o leche. Además tienen servicio a domicilio, ¡y en bicicleta!, y lo que te cobran por envío (entre $25 y $50, dependiendo de la zona), es 100% para el repartidor. Cáele a comer rico y llévate algo a casa.

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  • Zona Rosa
  • precio 3 de 4

WANWAN Sakaba tiene ese tipo de interiores que te transportan a un barrio nipón. Aquí se pierden los rastros de occidente y te ves sumergido en un espacio abarcado por botellas de sake y vino de aquél país, con insignias y letreros en japonés; así como una destacada barra en forma de U. En tiempos A.C. (Antes de Covid) esta misma barra estaba ocupada en su totalidad por oficinistas japoneses o devotos a este apartado gastronómico, prácticamente diario; pero ahora que la metodología es más minuciosa, podrás apartar tu lugar y estarás rodeado por mamparas transparentes para aguardar la sana distancia. Detrás de un abrumador y largo menú escrito en otro idioma, aguardan muchas sorpresas: lo que el chef IMA y su esposa Chiaki Imaizumi trajeron con WANWAN es un viaje a los recetarios tradicionales, no más. Encontrarás opciones fritas, encurtidas y empanizadas, así como variedad de proteína y verdura para todos los gustos, el chiste es aprovechar la duda para sorprenderse. El teishoku es un estilo de comida corrida, paquetes baratos con platillos seleccionados que incluyen sopa arroz y té verde. Elige entre sardina, camarones, carne de cerdo o pollo, atún o estofado. También tienen donoburi, que literalmente significa "cuenco" y es un plato hondo con pescado, carne o verduras servido con arroz; tienen de tempura de verduras o camarón, salmón, atún o lomo de cerdo, entre otras opciones. Para propósitos de logística y facilidad en su delivery, WANWAN desarrolló una selección de bent

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