Fonda Marina
Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes de la CDMX recién reseñados

Conoce los nuevos lugares para comer en la Ciudad de México reseñados por nuestros expertos de forma anónima

Escrito por
Time Out México editores
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¿Quieres descubrir nuevos lugares para comer? Sabemos que tienes tus favoritos, pero siempre te puedes sorprender por los nuevos proyectos gastronómicos en la ciudad. Encuentra los nuevos restaurantes que visitamos en diferentes zonas de la CDMX. 

Lugares para comer en la Ciudad de México recién reseñados

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Zona Metropolitana

Quizás los chilangos todavía no entendemos el concepto de las tortas ahogadas, quizás es la eterna y artificial rivalidad gastronómica entre la Ciudad de México y Guadalajara, quizás es que no hemos buscado hasta el último rincón jaliciense en la capital. Quizás fueron todas las razones anteriores las que llevaron a Pedro Reyes (Taquería Tampiquito, la condenada Macha) a crear su propia versión de la torta ahogada en Las Bebas.  Lo que comenzó como dark kitchen en la pandemia ya tiene un local al sur de la ciudad y nos lanzamos a conocerlo. Reconocerás la esquina por su decoración blanco con rojo; la música de banda o corridos y el símbolo de un cochinito terminará de guiarte a tu destino.  No hay mucho qué pensar, aquí solo hay tortas y tacos ahogados (de carnitas y de papa), pero como seguro irás para sacar a tu tapatío interior, debes probar la torta. Está hecha con un pan que no es el clásico birote, sino una receta especial de masa madre, que cumple su cometido de no desarmarse una vez enchumbado.  Cuando la pides, la torta llega en seco en un plato hondo con cebollita en juliana, limón y  a un lado dos tipos de salsas: una en una taza, para que tú mismo la ahogues a gusto o la chopees. Ésta no es nada picante y puede que la encuentres un poco plana, pero el chiste es combinarla con la más pequeña, la que sí pica y está bien condimentada. Yo fui jugando con ambas hasta dar con el nivel de picante ideal. Sí, es una torta de más de cien pesos, pero la ración de carnitas e

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Del Carmen

Bajo el lema de “pesca consciente”, esta esquina marisquera ha ido conquistando Coyoacán con su menú inspirado en recetas de Baja California Sur. Las mesas rojas al aire libre y una simpática gráfica de pingüinos pesqueros son las señales que te llevarán a pasar una tarde amigable entre licuachelas y mariscos que, punto importante, se sienten frescos y son responsables con el ecosistema marino.  En la Pinguina (así, sin diéresis) te reciben con un vasito de caldo de camarón de cortesía, de esos bien concentrados levantamuertos para curar la cruda o simplemente recordar que el Pacífico no está tan lejos como creemos.  Luego de vaciar el caldito, lo que sí o sí debe llegar a tu mesa es el taco de camarón estilo Baja: en tortilla de harina, con camarón capeado, col morada, aguacate, cebollitas encurtidas y apenas la necesaria mayonesa de chipotle para que no monopolice el sabor del taco. Otro que podrías considerar es su aguachile negro, puro camarón grande en cuya salsa se siente la presencia del habanero tatemado. En picor, según la carta, está a medio camino entre el verde y el rojo. Para mí fue lo suficientemente picoso para que hiciera (como debe ser) carita de enchilada, pero sin exagerar.  Aceptémoslo, esta zona de Coyoacán no es precisamente la imagen del bellakeo, pero la Pinguina intenta sacar el barrio con pitufos y licuachelas siguiendo la tendencia de la mismísima Lagunilla. Llevan cerveza y mezcal, y puedes pedirlas de jamaica, mango, tamarindo o piña-coco. Dato cu

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Juárez 

Confirmen si las rodillitas ya no son las mismas, o si ya están en el punto en que piensan que si no cambian los hábitos ahora, los achaques se dejarán venir uno tras otro. Por dos. Por suerte, directo de tierras jaliscienses, llegó a la Juárez (y próximamente a Polanco), Sanopecado, para hacer la transición a lo saludable mucho más navegable.  Si quieres vista a la calle están las mesas al exterior o una pequeña terraza, pero lo interesante está adentro, en un desnivel que no se siente como un sótano ni falta el aire. No sé qué pasa con los tapatíos y el diseño, pero generalmente son muy cuidadosos con ese aspecto. Acorde con un interiorismo apacible y minimalista, la música va por los rumbos de Belle and Sebastian, Phoenix o Flight Facilities. Este concepto abarca mucho más que lechuga y queso panela. Aquí aprovechan el enorme abanico de colores y nutrientes que nos ofrece nuestra privilegiada geografía para mostrar que se puede comer bien sin perder sabor. Para empezar, la carta de bebidas es enorme. Además de barra de café, hay “jugoterapia”, o sea combinaciones de jugos según tus necesidades vitamínicas, así como unos smoothies monstruosos, mocktails, tés y otras bebidas con leche (animal o vegetal) según prefieras. De estas últimas pedí una moon milk: una infusión de leche con anís, cardamomo, clavo, canela, vainilla, un toque de miel y espirulina verde. Por este chai de bello color menta sí volvería. Lo amé desde el primer trago por el balance de las especias y que no

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Roma

Como buena millenial, muchas tardes de mi adolescencia las pasé frente a la televisión, preguntándome si en cada esquina de Estados Unidos existía un diner, de esos medio desolados pero donde se desarrollan las mejores conversaciones, como Luke´s, de la serie Gilmore Girls, o los que aparecen en Twin Peaks o en la primera escena de Pulp Fiction. Si bien ya hay varios restaurantes en la CDMX dedicados a esa particular estética retro, Ojo Rojo tiene un tinte más austero y sin ochocientos artículos referenciales a los años cincuenta como otros. En vez de eso encontrarás una esquina espaciosa y cómoda, que recibe mucha luz a través de grandes ventanales. Con esto último y su gran barra con bancos redondos no pude evitar pensar en el famoso cuadro Noctámbulos (1942) de Edward Hopper, con la diferencia de que por ahora este diner sea más bien diurno.  Ojo Rojo sirve desayunos todo el día y platos súper monchosos para el buen diente. Además tiene otro sello de autenticidad, detrás del proyecto está la chef americana Scarlett Lindeman (Cicatriz) que aquí reinterpreta clásicos de nuestros vecinos del norte, pero con gran atención a los ingredientes: usan huevos de rancho, los pepinillos y otros fermentados se hacen en casa, el copeo viene de etiquetas de vinos naturales de Escorpio. Todo esto hace que se aleje de un diner económico, pues barato no es, aun cuando se mantiene en el rango de precios de la zona.  Primero que nada, probamos la sopa del día, de lenteja y chícharo. Suficient

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Independencia

Hay una nueva joya de la colonia Independencia. Eje 6, muy cerca del cruce con Eje Central, es una esquina ruidosa donde el tránsito nunca se detiene. Sin embargo, olvidamos todo eso una vez que nos instalamos en Radici, un lugar que hacía falta de este lado de la ciudad.  La distribución del lugar es un poco extraña. La cocina está abajo, abierta a la mirada de los peatones, mientras que las mesas se encuentran en el segundo piso, al cual se accede por una escalera naranja, muy industrial, que contrasta con los murales de escenas italianas que adornan las paredes. Arriba, la decoración es sencilla, informal, nada ostentosa. Como para un día cualquiera, excepto por un detalle: la pizza de Radici ha ganado concursos nacionales.  Como muchas pizzerías artesanales, la carta no es extensa, sino que privilegia platillos pensados y probados. Antes de la pizza, merece una mención la entrada de arancini. Seis croquetas redondas de risotto all pomodoro y rellenas de queso mozzarella con salsa arrabiata. Nada en ellas sobra ni falta.  Ahora sí, las estrellas del lugar. Se trata de pizzas napolitanas creada por el chef Joshua Serrano, cuya masa, aunque no es en sí masa madre, se fermenta de 24 a 48 horas, por lo que, nos explican, es ligera y se digiere muy fácilmente. Su original pizza Bologna (ricotta, mozzarella, mortadela italiana, pesto genovés, pistache en polvo y ralladura de limón eureka) ganó el 1er lugar en el Campeonato Mexicano de Pizza 2017. Y sin duda la presencia del sabo

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Juárez 

Una nueva pizzería de barrio va hacia su primer año en la Juárez. Il Tomato comenzó en Cuernavaca hace cuatro años, antes de mudarse a Polanco por un tiempo y ahora se aloja en una bella planta baja en Havre. Sus pizzas sicilianas de base delgada e ingredientes caseros se han ganado a los vecinos, quienes saludan a través de la ventana cuando pasan por la calle. Adentro, encontramos un ambiente sereno e íntimo, que permite platicar sin ningún problema, y donde la pequeña cocina es el corazón de todo, ya que desde cualquier lugar puedes ver al maestro pizzero lanzando masas redondas al aire. Estas razones y otras que vienen a continuación lo hacen un gran candidato para una primera cita. De hecho, Amaya Subirats, al frente de Il Tomato, nos cuenta que a una de las mesas, junto a una ventana interior, ya le dicen "la mesa de las citas", por ser un spot muy de comedia romántica, el preferido de las nacientes parejas.  Como ser soltera en esta ciudad es harina de otro costal, mejor pasemos a la carta. Las recetas vienen desde la tatarabuela siciliana de Amaya, y por eso también la coctelería es muy italiana: campari tonic, spritz con limoncello, aperol spritz, y mi favorito (antes de que Emma D´Arcy lo pusiera de moda), fue el negroni sbagliato, con prosecco en lugar de ginebra. En general, los cocteles están bien preparados y los precios, al igual que el resto de la carta, no son elevados.  Antes de las pizzas, comenzamos con una sopa de tomate, acentuada con ceniza de cebolla h

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Granada

Luego de hacerse fama en Azcapotzalco por sus conchas rellenas, esta panadería y cafetería se cambió a un nuevo local, un poco escondido, pero que identificarás muy fácilmente gracias a que está a un lado de la primera escultura de inteligencia artificial de Latinoamérica, llamada el “Ojo de México”, en Neuchâtel Cuadrante Polanco. El aro de 15 metros de altura se estrenó en mayo de este año, por lo que aún no es una atracción tan conocida en la ciudad. La ventaja de este spot, con jardines amplios y muy bien cuidados, es que se mantiene súper tranquilo entre semana. Para llegar a esta plaza puedes entrar tanto por Río San Joaquín como por Lago Andromaco. Si lo vas a conocer, reserva un tiempo para echarte un pancito de muerto en La Conchería. Para este nuevo local, amplio, cómodo y muy amable para estudiar o echar chismecito, eligieron colores muy neutros con el fin de que lo que brillara fuera el pan, los pasteles y chocolates, todos “tirando rostro'' en grandes vitrinas por todo el lugar. El chef Raúl Linares (Once28) me cuenta que para cada tipo de pan se preocupa por usar los ingredientes adecuados. Por ejemplo, jamás utiliza grasa vegetal, sino mantequilla de Nueva Zelanda, ya que considera que da más plasticidad y mejor sabor al venir de vacas de libre pastoreo; también, cada pan rústico tiene su receta propia y se usa un prefermento diferente (es decir cultivos de levaduras naturales como la masa madre, esponja, biga, etc) según la acidez y el sabor que quieren lograr

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Polanco

Seguramente ya estás saboreando tu primer bocado de un pan de muerto fresquito. Bien sea acompañado de un café, chocolate, con o sin nata, marca el inicio del fin de año. El hotel Hyatt Regency abre sus puertas sin recelo alguno. Este año ofrecen pan de muerto tradicional, además de cuatro sabores distintos: nata, dulce de leche, chocolate y el inédito de este año, Kirsch de cereza. Para ello nos regaló una mañana entera para ver en vivo cómo se hace este emblemático pan dulce de la mano de expertos. El chef Tomás Hernández, ante nada, nos asegura que de seguir estas recomendaciones al pie de la letra, podrán obtener resultados de la mismísima talla que su propia pastelería. Aquí los tips más relevantes para llegar al panecito perfecto:   1. Al hacer pan hay que tener muchísima paciencia. Con el paso del tiempo terminó por comprender lo importante del método. Sin una fórmula y sin tener bien medidos los ingredientes, es difícil que te salga bien el resultado (o que al menos sea consistente a través del tiempo). Dicho esto, es indispensable entender que cada paso y proceso es clave para la elaboración. El ingrediente principal: ser paciente. 2. A mejores ingredientes, mejores resultados. No es secreto para nadie que mientras contemos con materia prima de calidad, podremos confiar más en el resultado de nuestro trabajo. Vale la pena investigar tan solo un poco para dar con la mantequilla ideal, en su caso mantequilla de Nueva Zelanda, los huevos de rancho más frescos, entre otr

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Jaleo
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Española
  • Polanco
  • precio 3 de 4

Justo frente al Parque Lincoln en una de las zonas con más opciones culinarias dentro de Polanco, se ofrece un recuerdo de los auténticos bares de pintxos y tapas de España. Con una decoración simple de paredes negras y detalles rojos, el pequeño restaurante de Pedro Martín (Tezka), recibe a sus comensales con un amigable y atento servicio; y un ambiente relajado musicalizado en su mayoría con éxitos de bandas ibéricas. Desde 2009 abrió con la consigna de recrear el bullicio de los bares donde parar a tomar una cañita o vermouth con su respectiva tortilla o montadito, con especial cuidado en los productos importados. Su carta de vino es 100% español y también encuentras cervezas ibéricas. Si vas con más apetito, vete por las raciones completas de callos a la madrileña o carrillera estofada.  Entre las tapas y pintxos, hay desde las usuales croquetas de jamón de Huelva, tortilla española, patatas bravas y chistorra de Navarra. Además, siempre hay platillos del día, que pueden encontrarse escritos en un pizarrón. Cabe mencionar que todos los embutidos cuentan con el sello de calidad de Joselito, considerado entre los conocedores como la mejor marca de jamón y embutidos ibéricos. Entre los postres son muy recomendables la crema catalana y el Pa amb Xocolate: una sorpresiva combinación de chocolate cubierto con sal de grano y bañado en aceite de oliva acompañado de pan crujiente para untar.

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Condesa

 Castizo, sigue la línea de su hermano de Catorze, en Polanco, de salirse del típico restaurante español formal y por eso está entre los más instagrameables. Su belleza comienza desde la casona de la Condesa que lo acoge, pasando por la barra de cocteles y un salón principal que parece jardín, con miles de hojas colgando del techo. Los salones de arriba para alrededor de 20 personas tienen una vibra retro, que da una cierta nostalgia.  Aunque es cocina española tradicional, juegan un poco con sabores locales e incluso asiáticos. La entrada de flores de calabaza rellenas de queso trufado, con soya-miel y terminadas con queso parmesano es una perfecta representante de su cocina. Pero si te quieres ir al lado más español, prueba sus arroces. El de codorniz es muy balanceado porque se prepara con arroz de Calasparra, hongos cremini, alioli negro y blanco y un toque de aceite de trufa. Nos cuentan que esta receta del chef Álvaro Crespo ha soprendido mucho al público mexicano que no estamos acostumbrados a un arroz con las notas dulces que toma del ajo negro o el fondo con jerez donde se cuece.  En los postres tienen una tarta asturiana (que seguro conoces porque se ha puesto de moda en Instagram) pero aquí le dan un giro de la casa al agregarle chocolate blanco. Ojo que es bastante dulce. Un tip: los jueves en la noche son de trova en vivo. 

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