Fonda Marina
Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes de la CDMX recién reseñados

Conoce los nuevos lugares para comer en la Ciudad de México reseñados por nuestros expertos de forma anónima

Escrito por
Time Out México editores
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¿Quieres descubrir nuevos lugares para comer? Sabemos que tienes tus favoritos, pero siempre te puedes sorprender por los nuevos proyectos gastronómicos en la ciudad. Encuentra los nuevos restaurantes que visitamos en diferentes zonas de la CDMX. 

Lugares para comer en la Ciudad de México recién reseñados

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Heladerías
  • Condesa
  • precio 1 de 4

Caminando por La Condesa conocí a la heladería más rosa e instagrameable de la zona. Y lo mejor es que también es vegana, zero waste y usan solo productos naturales y de temporada. Esta heladería que tu feed de Instagram y tu corazón necesitan es Nieve de Olla. Esta heladería, que vive dentro de una casona gigante, es tan bonita que no te vas a querer ir nunca. Tiene mesas afuera, perfectas para pasar el rato en compañía de tu perrito, y adentro, que son tan cómodas que se antojan para instalar ahí tu oficina por un día. Desde ahí tendrás una vista increíble al taller, donde hacen todos los helados que han hecho felices a tantos. Y además de tener un gran diseño, en Nieve de Olla también tienen preocupaciones sociales y medioambientales: compran a productores locales, usan solo ingredientes naturales (nada de estabilizantes, colorantes o saborizantes) y no generan desperdicios. Por eso, si vas por tu helado para llevar te lo darán en cono o en canastita; las cucharas están hechas de una mezcla de cereales que te puedes comer (y, sí, aguantan a que te comas tu heladito sin deshacerse). Y, si vas por helado para llevar, te lo darán en un frasco de vidrio que puedes llevar en tu siguiente visita para que te hagan un descuento. Y, lo más importante, los sabores de los helados son tan ricos como originales. Como solo usan productos naturales, en Nieve de Olla las opciones cambian dependiendo de la temporada. Así aprovechan lo más fresco y rico para producir estos helados, que no t

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • San Miguel Chapultepec

A la San Miguel Chapultepec ya nada la detiene. Cada vez hay más opciones para comer rico en la zona y, sobre todo, propuestas frescas y (se tiene que decir) menos sangronas que en las colonias vecinas de la Roma y Condesa. Y el nuevo integrante de esas propuestas es Café Papagayo. El concepto de este café (que es mucho más que eso) es difícil de definir. La barra de cafés es rica y amplia; puedes pedir tu bebida de siempre: americano, latte o flat white. Pero, además de esta bebida para despertar, también tienen desayunos, comidas, cenas, sidras, vinos y cocteles. O sea que Café Papagayo sirve para lo que más te convenga. Este lugar tiene muchas cosas a destacar. Para empezar, al estar en una zona todavía más habitacional, te llevarás una experiencia mucho más tranquila. Verás pasar a los vecinos en vez de a las hordas de parroquianos esperando entrar en el bar de moda. Y la cocina, si bien con sus toques de sofisticación, hace guiños a la comida casera. Prueba de ello son los huevos revueltos con hoja santa y mole o el favorito para comenzar la mañana: los huevos verdes, un huevito estrellado montado sobre un cuadro de hojaldre y con una salsa verde como la que hacía tu mamá. Otra reinterpretación de la cocina casera, y perfecta por si pasas a la hora de la comida, son las croquetas de huauzontle, que sí se parecen a las tradicionales tortitas, pero que van acompañadas con un poco de queso ricotta que le da cremosidad al plato. También hay opciones para taquear, como los ta

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  • 5 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Zona Rosa

Mi visita a Imbiss concluyó con uno de mis acompañantes diciendo “¿Puedo lamer el plato?” después de probar el postre. Por si tienen duda, al final no lo lamió pero si lo limpió todo con el dedo. O sea que Imbiss está tan rico que, benditas las diosas, los modales se quedan en la puerta. Este es un lugar pequeño, en la también pequeña calle de Oslo. El restaurante tiene un par de mesas afuera, pero lo mero bueno es sentarte adentro, frente a la barra, desde donde salen tragos espectaculares (no te pierdas el negroni) y descorchan vinos naturales, de esos que nunca antes has probado. La onda de Imbiss es que puedes ir para tomarte un trago o también para comer o cenar delicioso. Y lo mejor de aquí es que los platillos se sienten, digamos, sin filtro. De entrada pedimos unos ejotes con un puré de trufa y de plato fuerte el extra crujiente y delicioso pollo frito, que venía con pepinillos y cátsup, ambos hechos en casa. Ambos, riquísimos, son lo que son: predomina el cuidado por los productos, que se presentan con una técnica inmaculada (los ejotes crujientes, el empanizado del pollo crunchy y rico), y, sobre todo, se presentan tal cual son y dejan de sentir la personalidad del lugar; deliciosamente shabby, íntima y cuidadosa. La experiencia llegó a su máximo con el postre, un pasteis de leite, una receta tradicional portuguesa que aquí acompañan con una bolita de helado de malta y que ocasionó discordia entre los convidados, porque todos nos queríamos comer el último pedazo. En

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Águilas

En un gran balcón con vistas a árboles, buena ventilación, grandes libreros, en un espacio lleno de macetas y plantas, podrás probar una comida con amor de mamá, mixología representativa y seductora. Así nos recibe Apego, Balcón del Sur. En la recepción, como si fueras de visita con tu abuelita, vas a ver unos cuadros con dibujos de diferentes animales (rinoceronte, jirafa, venado, entre otros) vestidos de una manera muy hípster, con sus lentes y camisas a cuadros o playeras ralladas. Estos animales a los fundadores del restaurante, que tiene la intención de hacerte sentir, más que en un establecimiento comercial, en casa. Aquí te recibe una buena comida; la mayor parte del menú son recetas de las madres y abuelas, esas que cocinaban en días especiales, cómo cumpleaños, alguna celebración, navidad o año nuevo. De entrada nos recomendaron probar los tacos caramelo, de rib eye y con cebolla caramelizada (desde ahí empezamos bien). Seguido de eso, pedimos el salmón alcaparrado -con una salsa y papas exquisitas- y el short rib braseado al vino tinto, que tenía un sabor acidito y acompañado de un arroz con coco (sí, leíste bien) hace un platillo balanceado y agradable al paladar. Para acompañar, el mixólogo, nos recomendó seis tragos, tres que iban con carne roja y tres para comida de mar. Escogimos el Wine Forest, una bebida con vino, un toque de agua mineral, naranja y frambuesa, acompañada de un pedacito de canela que termina por hacerte sentir en el bosque; y Madame Chic, prep

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cuauhtémoc

Birria Colorado es la nueva birriería en la Cuauhtémoc. Ahí sirven este plato al estilo Tijuana: con carne de res cocida con chiles y especias que resultan en un caldito reconfortante, aromático y de color rojo. El lugar, estratégicamente acomodado a un lado de Salón Ríos, es un local con un par de mesas altas para comer parado. No hay en dónde sentarse, por lo que las comidas ahí no se extienden demasiado. Vas a lo que vas, un caldito, un par de tacos, un tejuino o una michelada, de esas que van escarchadas con una salsa de chamoy, un postre, y a lo que sigue. Nosotros fuimos una noche, terminando una extenuante jornada laboral. Encontramos el lugar abierto y pedimos una quesabirria, un caldo y un tejuino con una bolita de helado de limón.  La quesabirria venía con un relleno muy generoso de queso y carne suave, bien sazonada y con una cantidad también generosa de grasita que, ¿para qué negarlo? hace más rica a la birria. Mi favorito, definitivamente, fue el caldo. Venía bien sazonado, con algunos pedacitos de carne flotando por ahí y que, con su jardín y unas gotitas de limón, sabe a la perfección misma. Por supuesto, cuando vayas, tienes que chopear tus tacos o tu quesabirria en el caldo. Nos agradeces después. Y para esos días en los que necesitamos apapacho, la opción es el birriamen, que se hace con el mismo caldito. Además hay tacos suaves y dorados. Otra delicia es el postre: unas gomitas que sirven con una salsa de chamoy o una enflanada, un afortunado descubrimiento

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Condesa

Si un extranjero te preguntara cuál consideras que es el platillo representativo del streetfood mexa seguro responderías, sin dudar, que el emperador indiscutible es el taco. Y así como nosotros tenemos al taco, otras culturas tienen a su ícono de la cocina callejera. Para los israelíes, el rey del streetfood son las pitas, y eso fuimos a probar a Bar Pita, el nuevo local de cocina israelí en la condesa. Bar Pita deja sentir su personalidad callejera desde su apariencia: es un local pequeño, en una de esas calles de la Condesa que todavía se sienten habitacionales. Tiene afuera unas mesas hechas con tablones y huacales y sillas plegables de plástico. El local consta de una barra y, tras ella, una diminuta cocina desde donde Isaac Sar-Shalom prepara las más tradicionales recetas israelíes (con el toque mexa, por supuesto), y Avidan Lebenthal se encarga de atender a los clientes. Lo primero que pensé cuando llegué a Bar Pita fue: “qué poco conozco de la cocina israelí”; claro que, seguramente igual que tú, había probado las pitas y algunos otros platillos del Medio Oriente que también participan de la cultura alimentaria de Israel como el falafel o el shawarma. Pero estos últimos dos no figuran en el menú de Bar Pita. Porque, ahora entiendo, hay muchas cosas más que probar. Empezamos el viaje a Israel pidiendo varios sides: unos ejotes salteados en aceite de oliva y sazonados con sal de mar, ralladura de limón y zatar. Se escucha sencillo, pero el sabor era sorprendente. La aci

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Condesa

¿Recuerdan cuando La Condesa apenas comenzaba a ponerse de moda? (no te estamos hablando a ti, centennial), pues ese es el feeling de Ciena: el lugar en el que todos quieren estar, en la ubicación perfecta y, para los que sí nos tocó La Condesa en pañales, en una calle que nos hará recordar los lugares que frecuentábamos en otros tiempos.  Ciena comenzó como una terraza, y así fue como la conocimos. Luego, abrió el salón principal al interior con una cocina abierta. Además tiene una barra preciosa, perfecta para tomarte una copa de vino y muchas fotos para tu Instagram.  La terraza es ideal para una tarde soleada, aunque debes de saber que, por la naturaleza de la zona, esta esquina es bastante ruidosa, así que prepárate para los músicos, los vendedores ambulantes y los cláxones.  El menú está lleno de opciones que logran conjuntar lo sano con lo monchoso; la ensalada de semillas tiene chía, lentejas y verduras asadas como camote y berenjena. Otros imperdibles son el sándwich de trucha ahumada, que te recordará al sándwich de atún con mayonesa de la infancia, pero en su versión condechi, o el de pollo frito, que va con unas tremendas piezas de pollito frito a la perfección. Prueba también el hummus, hecho en casa, por supuesto, o las apapachadoras pastas. Y, como lo placentero no cancela a lo healthy, aquí casi todo tiene hartas verduritas, y eso, a nosotros nos encanta. En Ciena también se arman los desayunos; puedes pedir unos hot cakes o french toast junto con un flat whit

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Santa María la Ribera

Vine a Camino a Comala por el aroma etéreo de las tierras cafetaleras y las ilusiones en entender un poco más de cada productor, cada finca y la forma en la que las semillas de sus cerezas se expresan en prensas francesas, Chemex y V60. Como diría Juan Rulfo, desviviéndome por conocer aunque sea tantito de la vida, y, como diría yo, en tazas de café de especialidad.  Y sabía que eso lo encontraría en Camino a Comala, la cafetería en Santa María la Ribera. Detrás de una entrada casi secreta, se asoma un patio con mesas de madera donde las plantas se adueñan del cielo.  Después, Camino a Comala se desenvuelve en un cuarto iluminado por los grandes ventanales de otros tiempos que distinguen la arquitectura antigua de la ciudad, estantes que rinden culto a la literatura en los que se puede hacer intercambio de libros y, en el corazón de la habitación, la barra, donde apasionados baristas manejan la temperatura y el tiempo para sacar lo mejor de cada grano de café de especialidad.  Me siento en el patio que huele a madera, el estilo del espacio me hace sentirme más cerca de la Media Luna de Rulfo; en un lugar de susurros, estoy tranquila y aislada de esta ruidosa urbe.  Camino a Comala podría ser de buena gana un pueblo que huele a miel derramada… yo llegué buscando, como de costumbre, la acidez y nitidez de los mejores cafés especiales. Siguiendo esa lógica, la barista me recomendó un café de finca Corahe, Totutla, Veracruz elaborado con un proceso natural y filtrado en Chemex ($

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Jardínes del Pedregal

Si te resuenan los risottos, pastas, antipastos y cartas de vino cuidadas con precisión, probablemente has probado Sartoria alguna vez. Su metodología y sus se repiten en una nueva aproximación: Nera, también bajo el ala de Marco Carboni, chef ejecutivo de ambos restaurantes. A primera vista, la arquitectura de Nera nos indica que estamos entrando a un lugar que, por algún motivo, se nos hace familiar: resulta intuitivo relacionar este espacio con alimentos de primera. Ubicado al fondo de Cráter Pedregal, nos abraza una especie de cueva donde, a diferencia de las zonas donde están las propuestas más hot de la ciudad, contamos con un entorno más abierto donde podemos sentirnos a gusto sin la presión de una fila constante ni la necesidad de velar platos ajenos mientras corren minutos de espera. Nos contaron que Carboni suele estar presente varios días de la semana y ¿qué mejor anuncio que este? Comenzamos con platos que nos ayuden a contrastar entre sí para divertir el paladar. Las aceitunas y almendras marinadas tienen un espacio especial en mi pecho; encajan en cualquier. Suena a mucha emotividad para algo tan sencillo, pero como dicen: el diablo está en los detalles. Seguimos con el crudo de kampachi hecho con pescado de primera, pesto de estragón, agua de tomate, pepino encurtido y chile serrano. Después,  una ensalada de pulpo a las brasas, aceitunas y papa junto a una ensalada de jitomate y burrata. A estas alturas siento que el menú se hizo en función a mis gustos person

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Del Valle
  • precio 2 de 4

Si algo disfruto mucho de la Del Valle es su tranquilidad y la paz que me da caminar por sus amplias calles arboladas. Así fue como conocí Café C, la esquina más consentida y concurrida del condado, con una verdadera joya instagrameable: su arte latte 3D; ya sea que tu bebida lleve una familia de hermosos michis, divertidos cerditos o tiernos perritos, es imposible no derretirse de amor al recibir cada taza. El increíble talento de Manolo Huerta, barista principal de este lugar, hizo posible que ahora podamos disfrutar de las bebidas más kawai, cuya magia está en la leche espumada. Pero Café C es mucho más que solo bonitos y deliciosos lattes, también cuenta con una extensa carta de alimentos disponible para todo tipo de antojos; si son de los que aman los desayunos todo el día, aquí serán felices con los chilaquiles rojos con huevito estrellado o el tecolote C (icónico mollete con chilaquiles rojos o verdes, dos huevos estrellados, cebolla, queso y crema), ¿Prefieren algo dulce?, el banana bread french toast o los hot cakes chocoholic son un verdadero must. Si son más de antojos internacionales, la garantía está en su espectacular avocado toast, el grilled cheese y la shakshuka.  Café C también piensa en la gente fit, y para eso cuenta con opciones equilibradas como las reconfortantes sopas (no te pierdas la de jitomate rostizado), frescas, los bowls saludables, los sándwiches abiertos en pan de hogaza artesanal, y algunos platos fuertes como la arrachera marinada, el pollo

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