Limantour CDMX
Foto: Alejandra Carbajal
Foto: Alejandra Carbajal

Antros y bares en la Roma

Baile, cerveza, cocteles y lo mejor de la vida nocturna en una de las colonias con mejor espíritu de fiesta en la Ciudad de México

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La Roma es una de las colonias más interesantes de la CDMX: los restaurantes y cafés en la Roma tienen propuestas de alta gastronomía, y si buscas bien encuentras restaurantes buenos, bonitos y baratos en la Roma

Además, ir de shopping en la Roma es parte de la experiencia, ¡ofertas ilimitadas! Si cae la noche, acude a los lugares para precopear en la Roma para calentar con lo mejor de la vida nocturna.

Recomendado: Los 20 mejores bares de la CDMX.

Los mejores antros y bares en la Roma

  • Antros
  • Roma
  • precio 2 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Si no estás en la lista de invitados, si no eres amigo de Zemmoa –la cadenera travesti– o si no cuentas con tarjeta o anillo de membresía, pasarás un momento incómodo afuera de una puerta cerrada mientras una pequeña cámara te observa. Entrar a uno de los mejores antros de la ciudad no es fácil, pero si lo logras querrás regresar cada fin de semana. M.N. Roy, “Em. En. Roy”, “Monroy”, “Roy” o como quiera que le llames, lleva el nombre de la persona que habitó la casa que hoy ocupa este ecléctico espacio arquitectónico: Manabendra Nath Roy, revolucionario, activista y teórico indio que a principios del siglo pasado fundó el Partido Comunista Mexicano. Un siglo después, en lo que alguna vez fue una guarida socialista, hoy podrás encontrarte a León Larregui de Zoé (socio del lugar) dando vueltas por ahí o a Adanowsky y otras figuras de la escena artística poniendo discos. Al cruzar la puerta negra de la entrada, la creación de los arquitectos Emmanuel Picault y Ludwig Godefroy contrasta con la descuidada fachada exterior. Un pasillo claroscuro, con paredes de piedra volcánica grabadas con arte puuc te llevarán al cuarto principal. De lado derecho, el DJ booth se alza debajo de paredes de madera de doble altura que asemejan una pirámide, mientras que del lado izquierdo, la barra principal se extiende debajo de altos techos y paredes con recubierta de cobre. Para tomarte un descanso, sube al segundo piso, donde una fila de columpios se prestan para platicar con trago en mano y...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Musak
Musak
Una nueva casa para jazz, soul, disco, funk y electrónica: Musak, el hi-fi listening bar del restaurante Tres Tonalá, cuya mixología fue curada por Mica Rousseau (Fifty Mils) y supervisada por el italiano jefe de barra Raffaele Chinea. Bajo el mismo formato de un speakeasy, hay que preguntar al llegar, pues la magia de la entrada ocurre tras una pared que se mueve. En cuanto ingresas la música penetra de manera diferente: el espacio parece un ecualizador gigante que da total libertad a la música sin perturbar el volumen de tus conversaciones. Elegante y Gatsby-neano, toma asiento en los aterciopelados sillones y rodéate por los tonos dorados y azul marino. Deja que Billy Preston (la figura del soul) sonando al fondo te guíe sorbo por sorbo al frank sinatra, un trago seco con tequila, tonos de clavo, nuez y pimienta con una crusta de chocolate que se derrite entre mordidas. BB King no apareció con su guitarra, pero sí en una muy agradable mezcla de bourbon con coco y vainilla para aquello de lo tropical, sumado con piña tatemada, amaro y limón amarillo. Serge gainsbourg conserva la misma actitud de este versátil compositor parisino, es un trago de mezcal con licor de chile ancho y rebajado sutilmente con té roiboos. A la sensualidad de Musak se le añaden sesiones en vivo de djs y grupos invitados, ofertas frescas que complacen a melómanos y sibaritas por igual. Total, del buen trago y la buena música nadie te quita lo bailado. 
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  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Departamento
Departamento
La comunidad fiestera de la CDMX a veces prefiere quedarse en casa, aunque eso no quiere decir que el desmadre se encuentre temporalmente suspendido; la próxima vez que pregunten dónde es la fiesta, la respuesta que tienes que dar es Departamento. El nombre de este bar te explica lo que te espera, un interiorismo que te recordará al depa de un amigo listo para agarrar la fiesta, con todo y tornamesa en la sala y luces tenues que te incitan a quedarte durante horas discutiendo sobre los artistas en los discos de vinil; cada elemento de Departamento está pensado para despertar tu calor hogareño e íntimo. Ya que te sientes como en casa decides si bailas o platicas. La propuesta musical embona con el concepto y con la colonia; suena en su mayoría beats relajados de música electrónica con dj en vivo, hasta un poco de rock en inglés y en español. Además, cada miércoles tienen sus famosas sesiones Improvisión. Sin falta, en cada ombligo de semana, se presentan musicos de la escena nacional e internacional, sin ensayos previos. Acá la espontaneidad es lo más importante. El evento semanal por excelencia. Departamento es el lugar ideal para beber una cerveza y quitarte la sed, unos whiskys cuando quieres enfriar los pensamientos y relajarte, o unos mezcales para brindar por la noche y por tus anfitriones que pusieron la casa; sólo recuerda avisarles antes de llegar, contáctalos por Facebook y haz reservación.
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Una enorme casona de principios del siglo XX es ahora un espacio que da cabida a lo mágico, lo oculto, lo raro y lo esotérico. Sube la escalera de terciopelo rojo y abre bien los ojos pues por todo el lugar hallarás detalles excéntricos o cosas relativas al tarot.  En el primer piso hay un sound room, con un impresionante sistema de sonido y una colección de vinilos que debes escuchar con trago en mano para que todos los sentidos estén en sintonía. Todos los cocteles de la casa también tienen algún giro fuera de lo común, como el Escorpión, que recuerda a un negroni pero literalmente se sirve con un pequeño escorpión comestible (pura proteína, di). Nos recomendaron el Emperatriz, con Zubrowka, cocchi rosa y pisco, con una cucharita de caviar. De esos para tomarse con calma y disfrutar el momento. El menú de alimentos tiene el sello del chef Rodrigo Morales (Tencüi, Panorama) quien equilibra lo monchoso y lo saludable. Te recomendamos las tostadas de atún, el crab roll y el volcán de chocolate amargo. En el segundo piso la decoración es más oscura y magia continúa con una biblioteca de esoterismo y misterio, desde Allan Poe hasta libros sobre hermetismo y quiromancia rodean un cuadro de Hécate, la diosa griega de la magia y la hechicería. Si te interesa ponerlo en práctica, a partir del jueves hay lectura de tarot a $500 pesos, además de Djs invitados que lo vuelven una fiesta los fines de semana.  Ver esta publicación en Instagram Una publicación...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hay días en los que prefiero ir a lo seguro, a lo conocido, leer el mismo libro que ya sé que me hará llorar, o ver de nuevo mi capítulo favorito de una sitcom noventera. No quiero experimentar mucho, ir a la seguridad que da, por ejemplo, un coctel clásico… y Librería Valladolid parece el lugar perfecto para ello. En un sótano lleno de libros puedes sentarte a elegir un coctel clásico de una extensa carta, no sin antes aprender un poco de dónde viene, las teorías y chismecitos que hay alrededor de él y los barmans que se han peleado su creación.  Desde el popular Moscow Mule (1940), hasta el tropical Pornstar Martini (2002), con vodka con maracuyá acompañado de prosecco, que le da las burbujas necesarias, pasando por el Aviation, un coctel floral y especiado que hay que beber sin prisas para acostumbrar al paladar y, por supuesto, el clásico Negroni. Cada coctel de Librería Valladolid se siente hecho con los mejores ingredientes y con cuidado extremo.  Los sabores resaltan como debe ser, pero, si te gusta acompañar un coctel con algo de comer, las opciones son escasas, latería de España y Portugal y no mucho más. En cuanto al concepto, encontré un espacio que utiliza libros únicamente como escenografía, para probar el punto de que se llama "librería", esperaba que los libros además tuvieran algún sentido y no fueran solo adorno, como en la mesita de té de tu tía, pero no fue así. Parece pensado para que salga bien en las fotos, eso no le quita que los cocteles sean...
  • Gastropubs
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Cuando la naturaleza vuelva a adueñarse de la ciudad, cuando la maleza invada casas y monumentos, cuando la hierba reclame lo que tomó el asfalto, nos quedarán los recuerdos de lo que fuimos y las delicias que comimos. Estoy segura de que en alguno de esos recuerdos estará una noche que pasé en Café Ocaso. No exagero, en esta ciudad acelerada en la que nacen nuevos lugares más rápido que margaritas después del deshielo, sorprenderse con un lugar nuevo parece casi imposible. Por eso la mezcla de simplicidad con imaginación, de ejecución perfecta con ingredientes frescos y de calidad, asombran tanto. Café Ocaso, la experiencia del chef Emiliano Padilla se mezcla las ganas de hacer algo que se una orgánicamente con su entorno.Está inspirado en algunas de las barras más representativas de la ciudad, como la de La Ópera o el Café Habana, que siempre mezclaron lo local con lo internacional. Ofrece menús para cada momento del día, breves pero precisos. El del desayuno incluye, entre muchas otras cosas, arroz con huevo (un platillo por demás probado y garantizado) además de hot cakes y una barra de café, mientras que en el almuerzo puedes comerte una tlayuda o una tortita de aguacate. Pero hablemos del ocaso, cuando el sol se pone y la noche asoma, cuando las luces empiezan a iluminar las calles del antes Distrito Federal, Café Ocaso te recibe con una barra que recuerda incluso a la mítica cafetería La Blanca; muestra un ambiente que se siente familiar, con una rocola con 100...
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  • Antros
  • Roma
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Patrick Miller
Patrick Miller
Por más de dos décadas, su piso ha atestiguado los mejores pasos de la urbe dentro de sus círculos de dance-offs. Ahí, todo tipo de personajes de la ciudad –bailarines, hipsters, fresas, rucos y taxistas– se unen por el amor al desgaste de suelas. Lo mejor es ir en las noches de los ochenta, noventa y dos miles, que son mucho más amigables que las intensas de high energy, que podrían parecen muy sanas para los inocentes: todo mundo tiene una botella de agua en la mano. (Para saber qué toca hay que checar el calendario en la página). Vale la pena asomarse un rato al círculo de competencia de baile y ver los asombrosos pasos de quienes van cada viernes. Ellos, los héroes del lugar, se toman el baile en serio y van de pants, aunque nunca faltan las que no supieron y fueron de vestido y tacones. Lo más recomendable es ir cómodo. Todo esto da un feeling de esas películas taquilleras adolescentes de concursos de baile. Tras la adictiva primera visita podrás llegar a pensar que los viernes fueron exclusivamente creados para celebrar en esta bodega de paredes pintadas de colores neones, que bien podría haber sido un lugar de laser tag. Una bola disco y vigorosas luces estrambóticas son más elementos del encanto propio del lugar. Entre tanto baile, y a falta de aire acondicionado, el sudor fluye sin pudor alguno. Para saciar la sed en este magno-sauna hay dos opciones: agua y cerveza. Comprarlas implica hacer una fila (kilométrica, a veces), conseguir una ficha y cambiarla en la...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Rosso puede ser tu nuevo refugio en esos días en los que quieres que el mundo desaparezca, o tú desaparecer un rato en un spot secreto. Dentro de Pavorosso, el restaurante especializado en platos con pavo, hay un nuevo bar al que llegas por un pasillo de la cocina. Con un diseño de iluminación de colores rojos, azules y círculos, aunado al reflejo de múltiples espejos es difícil no jugarle al fotógrafo y lograr muy buenos resultados.  Rosso tiene forma de cuadro con asientos a lo largo de todo el perímetro, donde la atención se centra en la barra del medio. Nos encanta que el equipo está compuesto solo por mujeres mixólogas muy talentosas. Además está acondicionado con páneles que resguardan la calidad del sistema de audio Hi Fi, lo que lo hace perfecto para caerle en los días que tienen Djs invitados.  En el menú vas a encontrar una decena de cocteles de la casa, así como clásicos como un Manhattan o un Negroni y cuatro cocteles sin alcohol para que nadie se pierda la experiencia. El Picarilla es un drink divertido para comenzar, ya que tiene tequila, miel, cítricos y un punch de chile de árbol. Si eres más de sabores florales, prueba el Paola, con distintos vermuts, compota de fresa y un toque de rosas. Mientras que si quieres algo más profundo, el L’origine du monde es un trago elegante con gin, licor de coco y aroma a chocolate. Como advertencia, piensa que los drinks rondan los $260-300 pesos –incluso los mocktails–.  Del menú de botanas te recomendamos el dip de...
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  • Mezcalería
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
El sótano del hotel Street Art Hotel parece el set de una película futurista donde las calles de México y Asia se fusionan. Hay murales fluorescentes, vacas voladoras, papel picado y lavadoras que aparecen repentinamente. No es una ensoñación lisérgica, es Fayuca, un nuevo bar que, sin perder la picardía, puede darte una clase de mezcales artesanales en cada visita.  Todo el equipo son apasionados de los palenques; en sus recorridos por Oaxaca, Michoacán o Guerrero se han acercado a las familias productoras y a los procesos que hacen único a cada planta de agave. De ahí que en Fayuca solo encontrarás lotes pequeños de mezcales muy especiales, algunos tan pequeños como 5 o 10 litros.  Lo que más nos gustó de la propuesta es que aquí quieren que elijas el mezcal que vaya más con tu personalidad, en lugar de irte por el costo. Por ello todos tienen un precio único. En la carta está perfectamente explicado el maestro mezcalero, la región, el tipo de agave y el grado alcohólico. Si quieres convertir tu experiencia en una cata, hay paquetes de degustación de 3 hasta 7 ejemplares.  Pero el trabajo con los productores no acaba ahí, nos cuentan que para armar el menú de cocteles –todos hechos con destilados mexicanos– se sentaron con ellos a hacer pruebas hasta que dieran su visto bueno, ya que son quienes conocen mejor su producto, por lo mismo los drinks reflejan muchas de sus historias. Para conocerlas acércate a Paola o Carlos, las mentes detrás de la barra y enciclopedias...
  • Gastropubs
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Jazzatlán Capital lleva más de 10 años en México. El espacio bohemio nació en Cholula, Puebla, para que cualquier visitante deleitara el gusto y oído. A finales de 2018 se extendieron más allá de las tierras poblanas y el proyecto fundado por Rodrigo Moctezuma aterrizó en la Roma. Con restaurante y tap room, ya tienes un nuevo lugar para escuchar jazz en la CDMX. En el lugar se toma chela artesanal y se ofrecen principalmente antojitos mexicanos, pero lo más importante es el jazz. La cartelera cambia cada mes. En el segundo nivel de esta casona se encuentra el pequeño escenario para escuchar bandas en vivo, como Champetos del Jujú,  con música africana y caribeña con ritmos de jazz, y JAB/Jenny Beaujean.  Si el antojo poblano acecha antes de las horas fiesteras, hay menú completo con sándwiches a la parrilla, hamburguesas y tacos, como el de quintoniles y tlalitos: esos crujientes trozos de chicharrón que agarran sabor del picante rico. Para beber, el espadín de la casa es la compañía ideal; si puedes, tómalo derecho. De la selección de cocteles, probé el ella fitzgerald por el simple antojo del gin (aunque como consejo: dedícale las noches de jazz al mezcal). El coctel lleva guanábana, limón, jarabe y aroma de cardamomo y albahaca; fresco y de presentación coqueta, grande de tamaño y cumplidor para relajarse.  Espera a que caiga la noche para adentrarte en el universo jazzero. Yo llegué a las 11pm de un viernes y la energía se desvaneció poco tiempo despúes (¿mala...
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  • Mezcalería
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Un poco de misterio rodea este bar especializado en agaves. Desde la calle no hay indicación de que has llegado, la esquina solo muestra unas ventanitas rectangurales con colecciones de figurillas y objetos muy particulares. Empuja las pesadas puertas y llegarás a un espacio que busca generar la sensación de una cueva o de algo subterráneo con las formas voluminosas que cubren el techo.  Mientras le entras a los mezcales de Oaxaca, Guerrero o Michoacán, detente a apreciar cada rincón del lugar, ya que el arte contemporáneo es uno de los pilares de Pistilo. La penumbra va develando los detalles y los significados detrás de cada cosa en la que fijas la atención. Por ejemplo, la mesa que rodea el bar donde se ilustra el proceso de elaboración de los destilados es obra de Rótulos Bautista, del oaxaqueño Arturo Bautista.  También encontrarás murciélagos en varias posiciones, aquí se les rinde homenaje ya que son los principales polinizadores de los agaves. De hecho, nos contaron que por todo el bar hay escondidos 17 murciélagos, dicen que si los encuentras todos –sin ayuda de nadie– te regalan un mezcal especial.  Los bidones no se detienen en mezcal, aquí también es un gran lugar para probar raicilla, sotol, lechuguilla o bacanora. Aunque hay coctelería clásica, te convencerán de probar cocteles de la casa, pues se enfocan también en mezcales. Comienza con el nostálgico Ay Sí! un slushy de cereza (como el ICEE de toda la vida) con mezcal cenizo y si quieres –claro que...
  • Cervecerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Yeccan Cervecería
Yeccan Cervecería
Encontramos pruebas de que el precopeo es sagrado: Yeccan Cervecería, un rincón cervecero que abrió en la Roma. Para distinguirla del resto podríamos empezar con sus 31 líneas de cerveza o su carta de alimentos creada por Fernando Martínez, chef de Yuban (restaurante querido de comida oaxaqueña). Lo considero un merecido empate. Dirígete a la barra al llegar y fíjate el enorme pizarrón que indica las cervezas del día. No importa si eres primerizo en el arte de la chela artesanal, en la pizarra encontrarás el nombre de la casa, estilo, nivel de alcohol y precio de cada una. Si tienes dudas acércate a cualquier mesero y pídele algún estilo de acuerdo a tus gustos. Lo del precopeo lo decimos porque Yeccan es un lugar perfecto para disfrutar un par de chelas por la tarde o saliendo del trabajo en lo que decides a dónde ir de fiesta. El ambiente relajado se fortalce con decoración minimalista y paredes en toda la gama de grises. Olvídate de las alitas y papas gajo que encuentras en todos lados, aquí se toman la comida en serio. Puedes empezar con los calamares al sartén o ensalada de queso ricotta, hortalizas y semilla de girasol (combinación ganadora). Las croquetas de cangrejo se llevan muy bien con un estilo saison, o vete directo al postre: mille crepe de chocolate y acompañada con una porter o una stout. Para terminar de ganarse nuestro corazón, los lunes hay pintas nacionales a $50 pesos y los miércoles y jueves hay un tentador after work con chelas al 2x1.
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  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Balmori Roofbar
Balmori Roofbar
Cuenta la historia que, en los años veinte, había un pillo de la Roma famoso por sus bromas, fiestero, ligador, multimillonario y compadre de Porfirio Díaz (extraño, ya que el expresidente murió en 1915 exiliado en París). Se llamaba Carlos Balmori y aprovechaba su fama de magnate para hacer travesuras que mostraban hasta dónde podía llegar la avaricia de la socialité mexicana. Después de hacer sus bromas (conocidas como “balmoreadas”), el hombre se quitaba el sombrero y el bigote falso y mostraba su verdadera identidad: una viejecita de más de 60 años llamada Concepción Jurado. El nuevo rooftop de la Roma retoma su nombre y rinde homenaje a este personaje. Balmori es un mix de las fórmulas de los bares más exitosos de la colonia: la terraza y diseño de Romita Comedor, la vegetación decorativa de Biergarten, la historia de un personaje del siglo pasado como Cassius, el concepto de bar de cocteles que nos tiene fascinados y el peltre de cada día. Por las tardes, hay un menú de tres tiempos por 150 pesos, rayos de sol cortesía de la casa. Hay cocteles interesantes, como el de xoconostle, con guayaba y mezcal, y, el mejor –que no está en la carta–, el pramble (gin, jugo de limón y licor de frambuesa). En general, decentes pero olvidables, al igual que su comida, que va desde edamames hasta hamburguesas rellenas de queso. El volumen de la música electrónica crea el resto del ambiente, pues es justo el nivel que te convence de tirar todas las preocupaciones por la borda, pedir...
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Licorería Limantour
Licorería Limantour
La renovada fascinación por la coctelería en México surgió con un nombre: Limantour. Fue uno de los primeros bares en nuestra ciudad que decidió salirse de la vía y ofrecer una experiencia que se aleja de una simple barra con cocteles que no van más allá de los martinis.Aquí, la ciencia de las bebidas llega a niveles insospechados, con combinaciones etílicas que resultan sorpresivas al paladar; sus tragos incorporan ingredientes dulces, amargos, hierbas y bitters, mezcales y gin, en un juego constante que homenajea tanto a aquellos bartenders de los años veinte, como busca innovar en sus mezclas.Es común encontrar a reconocidos bartenders invitados detrás de la barra, y por temporadas es posible toparse con concursos que giran en torno a temáticas específicas (gin tonics o cocteles con té, por mencionar algunos).El menú de Limantour hace una referencia a un viaje por el mundo, a través de 20 cocteles. Con un trago, podemos sentirnos en una cantina antigua en el centro de Buenos Aires, en un sencillo pub escocés o en un bar underground de Brooklyn.Me decidí por un road trip a Oaxaca con el jamaica mezcal, que lleva bitters de chocolate. El trago se sirve en una de esas jícaras que encontrarías en cualquier mezcalería cercana a Monte Albán. El primer sorbo quema delicioso; el calorcito se apodera de tu garganta para bajar directo a tu corazón. Unos segundos después, viene el retrogusto de chocolate, sorpresivo, casi imperceptible pero cautivador.Después, viajé a Argentina...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
¿Te imaginas un bar sin botellas en la barra, y donde no tengas que esperar a que te preparen tu coctel? Ahora existe y se llama Outline. El concepto de este  bar recién abierto va a cambiar la forma en la que entendemos las barras, ya que aquí todos los cocteles están preparados previamente y se sirven de grifo. El espacio es enorme, al ver la entrada, a un lado de Delfino Café, no piensé que fuera tan grande, pero pasando el mural de Smithe, se abrió la planta baja en toda su dimensión, protagonizada por la extensa la línea coctele de draft y la torna que será tomada por los DJs sorpresa, y aún faltaba la gran terraza rodeada de vegetación en el piso superior.  Se nota que aquí hubo mano de artistas como Tony Delfino porque la atención al detalle en cada aspecto es impresionante. Desde la calidad del sistema de sonido, el mobiliario retro, la cristalería, la forma de los hielos de cada trago, hasta los portavasos tienen su importancia.  Y apenas vamos a empezar a hablar de la coctelería. El menú, inspirado en los clásicos pero reinventados, fue creado por la italiana Maura Lawrence Milia y Alex Lawrence Milia, quienes vienen de dos de los mejores bares del mundo, The Connaught y The Dandelyan, ubicados en Londres.  En este menú crearon 30 drinks que elaboran en un centro de producción y llegan aquí en barril, para que en el bar siempre pruebes los tragos estandarizados. Todos los que probamos tuvieron algo interesante, pero entre los que nos encantaron estuvieron: ...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es un cliché, pero muchas veces, “de la vista nace el amor”. La Vista no es la excepción. En un momento donde la coctelería mexicana ha logrado estar en las primeras posiciones mundiales de listados internacionales como The 50 Best Bars, las propuestas no paran, y cada vez son más complejas. Hoy los bartenders y mixólogos ya no sólo se preocupan por ofrecer cocteles con buen sabor, sino que intervienen factores como la sustentabilidad, el consumo de azúcar, el diseño, la cristalería, las nuevas tendencias, las técnicas y el uso consciente de ingredientes de temporada. “La coctelería ya está al nivel de la gastronomía en la industria de alimentos y bebidas. Anteriormente, quizá, la coctelería estaba un poco atrás y se dejaba de lado, pero hoy están a la par”, nos cuenta Xchel Montoya, el bar manager de La Vista. Por fuera, pasa desapercibido. Por dentro, es un escape sensorial donde el diseño y la música juegan un papel relevante. Luces tenues, bocinas de madera confeccionadas artesanalmente en Berlín, muebles sencillos y materiales como concreto dan vista al diseño arquitectónico. La música es ecléctica, lo mismo hay boogaloo que disco, funk, rock, blues, house y electropop, el sonido proviene siempre de la colección de viniles, que se deja ver tras la consola del dj. Para Montoya, quien se formó en barras de bares como Ticuchi, Ololó, Artemisia y Minos, el tema de la sustentabilidad es esencial. “Dentro del bar hay mucho desperdicio de frutas y verduras, lo que yo estoy...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Playa, aperitivos, música y sombrillas son la escenificación perfecta de Ricochet, un nuevo proyecto gastronómico que se inspira en la Italia de los setentas y su vibra mediterránea. Aquí no existe la prisa y, de hecho, recomiendan no sacar el celular para tomar videos e interrumpir la experiencia. Su creador, el chef Robert Craig, hace un llamado a la desconexión y a mantenernos enfocados en el aquí y ahora.  Por fuera podría pasar desapercibido, pues solo hay una pequeña ventanita de pan, que opera con normalidad durante las mañanas; por la tarde, si te atreves a entrar, se transforma en un lugar desenfadado, perfecto para ponerse al día, ir a solas, en date o con amigos. La comida es italiana en su mayoría, aunque con guiños a toda la costa mediterránea. Se centra en mariscos, vegetales y platos para compartir, mientras que la barra está definida por martinis, spritz y vinos refrescantes, como albariño o chardonnay.  Ricochet es un espacio para comer, beber y quedarse. Al llegar, te reciben con una botanita de nueces, para romper el hielo. Empieza con unas endivias y un plato de ostiones, acompaña con un prosecco bien frío, para entrar en ambiente. Después unos camarones para picotear y seguir con una milanesa schnitzel o un filete a la griega. Prueba los spritz clásicos como el hugo o el Aperol, que son un must.  Los sabores son balanceados; el servicio, atento y uno de los grandes highlights, si sueles estar atento a la música, es que el repertorio te transporta a la...
  • Cervecerías
  • Roma
  • precio 2 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Pareciera una cantina de esas que llevan en su sitio ya varios años, un lugar de tradición de la Roma, como podría ser La embajada Jarocha o El Covadonga… pero no. Lo que pasa es que lo hicieron bien. Hallaron una esquina que pareciera discreta, casi aleatoria, a pesar de que esa acera de Orizaba se ha llenado de barecitos de pocas mesas para el mismo tipo de público: el habitante desenfadado de la Roma. Ese que si no es escritor o cineasta, entonces es pintor, antropólogo, o arquitecto bohemio. Aquí lo que rifa son los mezcales. Hay amplia variedad de marcas (aunque rara vez suelen tenerlos todos en existencia). De hecho, por lugares como este es que empieza a ser costumbre esa frase de la desesperación urbana contemporánea: “Urgen unos mezcales”, “Mezcal necesario”, “Tenemos que echarnos unos mezcales para platicar de eso”. Esta curiosa situación divide a la concurrencia entre los existencialistas (que están ahí para que el mezcal encauce sus conversaciones e ilumine sus vidas) y los hedonistas (que están ahí para pasárselo bien más que nada, qué necesidad hay de andar elaborando complicaciones a la existencia), y unos y otros se reparten pacíficamente las mesas del interior y de la banqueta. La cocina cierra pronto, por lo que es preferible atascar primero y beber después y no al revés. El surtido de quesadillas es sumamente digno y bien servido, cubiertas de crema y lechuga y salsas que pican con autoridad. Aquí hay que llegar temprano, antes de que se ponga el sol, y...
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  • Roma
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La colonia Roma, siempre clásica y moderna, acostumbra ser sede de espacios culturales alternativos, pero necesitaba un lugar como este. Tonalá es una palabra náhuatl que significa 'el lugar por donde el Sol sale' y de algún modo, este cine lo es. Cómodo, íntimo, con un mobiliario que surge de la curaduría de sus socios, decoración mínima (pero elegante) que incluye abundante madera, pósters de cine en sus paredes, un impresionante candelabro junto a la barra y el volumen justo en la música que permite escuchar a quien te rodea, el lugar invita a que te quedes. Es importante mencionar que su misión principal es ser un cine, e incluso tiene cierto convenio para proyectar en su única sala (con capacidad para 89 personas pueden) cintas que forman parte de los ciclos de la Cineteca Nacional.  Pero el gran plus de este lugar es que en él puedes beber alguno de sus tragos exclusivos y con nombres que hacen referencias al cine nacional. Don Juan, Macario, El Bolero, Janitzio o nuestros favoritos: Machete, servido con chile serrano y tequila Alacrán o El Nacional, que incluye Havana 7, un poco de albahaca y frutas, como mango, limón y piña. Grandiosos. Si te sientes menos aventurero, prueba uno de sus mezcales. Ofrecen suaves para las chicas y rudos para los chicos (aunque pueden invertirse, no te juzgaremos). Las entradas incluyen alcachofas con queso o papas en varias presentaciones. En las opciones para comer destacan las espectaculares pizzas (el queso es grandioso en...
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Durante décadas fue una apacible cantina cuyos clientes se dedicaron a envejecer al tiempo que bebían y jugaban dominó. Pero algo pasó a principios de los dosmiles. Una cada vez más nutrida banda de escritores, cineastas, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, periodistas, bellas modelos extranjeras y personajes afines, fueron arrinconando a los parroquianos originales, y por esa costumbre informal de beber antes del fin de semana, se instauraron los “jueves de Covadonga”. Por unos años, los jueves a la medianoche se volvió prácticamente imposible moverse entre el tumulto de covadongueños que brincaba de una mesa a otra, saludando a los colegas del gremio. Un ambiente en extremo animado y sociable, por demás inusual si consideramos que la decoración tiene el mal gusto de un consultorio médico, las luces que iluminan el sitio son tubos de neón tipo oficina y que no se escucha música alguna, sino únicamente el ronroneo de las conversaciones y el plim plim de los cubiertos. Entre esa multitud se mueve un pelotón de meseros increíblemente diestros y de memoria prodigiosa. En algún momento, a la usanza de muchas cantinas, la fiesta se interrumpe cuando alguno de los clientes grita a todo pulmón el nombre de otro comensal. Pongamos por caso: “¡Juan Pérez!” A lo que los cientos de presentes, a coro, responden: “¡Uleeeero! ¡Uleeeero!” (bueno, la palabra no empieza precisamente con U), y luego vuelven tan campantes a sus conversaciones. Pero de un par de años a la fecha eso...
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