Limantour CDMX
Foto: Alejandra Carbajal

Antros y bares en la Roma

Baile, cerveza, cocteles y lo mejor de la vida nocturna en una de las colonias con mejor espíritu de fiesta en la Ciudad de México

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La Roma es una de las colonias más interesantes de la CDMX: los restaurantes y cafés en la Roma tienen propuestas de alta gastronomía, y si buscas bien encuentras restaurantes buenos, bonitos y baratos en la Roma

Además, ir de shopping en la Roma es parte de la experiencia, ¡ofertas ilimitadas! Si cae la noche, acude a los lugares para precopear en la Roma para calentar con lo mejor de la vida nocturna.

Recomendado: Los 20 mejores bares de la CDMX.

Los mejores antros y bares en la Roma

Waikiki Tiki Room
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

La CDMX se torna hawaiana, pues en una de las colonias con mayor riqueza nocturna abrió sus puertas este local que nos llena de aires salinos y playeros. Waikiki Tiki Room es todo lo que dice su nombre: un cuarto tiki, cuya temática evoca la cultura surgida en Estados Unidos inspirada en las islas polinesias con cocteles exóticos. Walter Meyenberg (Hanky Panky, Huset), su socio Juan Pablo Arredondo y Tomás Bermúdez (chef de La Docena) son las mentes detrás de este concepto, donde hay dos sencillos pasos para una visita provechosa: hacer reservación (con anticipación) y fijarse en cada detalle. De pies a cabeza el lugar es una invasión tropical que te recibe con un aloha plasmado en el mural, lámparas de bejuco y cortina elaborada con conchitas de mar; las decoraciones e inmueble provienen de talentos mexicanos. Cualquier fiesta tiki puede jactarse del elemento de la diversión, y tras la barra de Waikiki lo tienen muy presente: un cuadro del Capitán de Bob Esponja es indicio de que lo bueno está por comenzar, seguido del show coctelero con el que cada mixólogo domina el área. En mi visita probé el saturn que lleva tanqueray, gin, jugo de limón, maracuyá y jarabes dulces con tono a Caribe; up in smoke es la bebida que no sabías que necesitabas en la vida: mezcal, jugo de piña carbonizada con chipotle infundido de jarabe de agave.  La cocina es de materia y tono internacional, como un ceviche de coliflor con leche de tigre de coco, suave y cremoso para abrir el apetito. Del lado

Hotel Casa Awolly
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 4 de 4

Me avisaron de un bar –cuyo nombre hay que preguntar dos veces– en donde los tragos estaban excelentes, y que según esto, servían un tuétano increíble. Con toda sinceridad, no imaginé la magnitud de lo que se escondía en Sinaloa, en plena Roma. Me perdí entre Medellín y Monterrey, caminé la cuadra sin sospechar que el lugar no posee un letrero exterior. Lo descubres por sus anfitriones en la entrada, casi como escoltas de seguridad. Iba sin reservación, pero no me iría sin descubrir el misterio así que le eché ganas. Llegué al comedor ubicado en la planta baja, mis sentidos se saturaron al procesar la decoración y fue entonces que comenzó el surrealismo. Todo era elegante, simulaba un patio con un piso verde de patrones circulares que se extendían a la pared y hacia el techo. Me sentaron junto a un área privada con una mesa de destellos caoba y rodeada por un librero color turquesa. En una pared, arriba de todos, proyectaban un filme de Hayao Miyazaki. Averigüé que la cocina era de Irak Roaro y le regalo mi 2017 por el tuétano con topping de short rib. Hornean el hueso con migas de panko y chiles secos, encima tenía trozos de short rib de sabor acaramelado y unas cebollitas con sabor ácido. Acompañado de una salsa martajada de jitomate y tortillas calientitas. Quedé con el ojo cuadrado: no probé una mejor receta en todo el 2016. Lo acompañé con un coctel aggi-doggi de ron y campari, lo especial es que lo hacen con una compota de ciruela con chi

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Musak
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma

Una nueva casa para jazz, soul, disco, funk y electrónica: Musak, el hi-fi listening bar del restaurante Tres Tonalá, cuya mixología fue curada por Mica Rousseau (Fifty Mils) y supervisada por el italiano jefe de barra Raffaele Chinea. Bajo el mismo formato de un speakeasy, hay que preguntar al llegar, pues la magia de la entrada ocurre tras una pared que se mueve. En cuanto ingresas la música penetra de manera diferente: el espacio parece un ecualizador gigante que da total libertad a la música sin perturbar el volumen de tus conversaciones. Elegante y Gatsby-neano, toma asiento en los aterciopelados sillones y rodéate por los tonos dorados y azul marino. Deja que Billy Preston (la figura del soul) sonando al fondo te guíe sorbo por sorbo al frank sinatra, un trago seco con tequila, tonos de clavo, nuez y pimienta con una crusta de chocolate que se derrite entre mordidas. BB King no apareció con su guitarra, pero sí en una muy agradable mezcla de bourbon con coco y vainilla para aquello de lo tropical, sumado con piña tatemada, amaro y limón amarillo. Serge gainsbourg conserva la misma actitud de este versátil compositor parisino, es un trago de mezcal con licor de chile ancho y rebajado sutilmente con té roiboos. A la sensualidad de Musak se le añaden sesiones en vivo de djs y grupos invitados, ofertas frescas que complacen a melómanos y sibaritas por igual. Total, del buen trago y la buena música nadie te quita lo bailado. 

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma

Hace más de cien años, en la Roma, existía un café que se anunciaba como Café Europa, pero que era conocido por la comunidad literaria de la época como El Café de Nadie. Se dice que ahí, poetas como Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide iniciaron con la corriente literaria Estridentista, que llamaba a los artistas e intelectuales del momento a dar cuenta de la transformación del mundo a través de las artes y el escándalo. Ahí, en el Café de Nadie, intelectuales y artistas se juntaban en tertulias llenas de café, tragos y cigarros. Un siglo después después, y también en la Roma, otro Café de Nadie acaba de abrir sus puertas. Y el espacio se antoja para debatir y compartir junto con un café o un buen trago como lo hicieron aquellos poetas. El Café de Nadie es un poco de muchas cosas. La columna vertebral de este proyecto es la música, curada por un grupo de djs que durante 10 años trabajaron en la selección de viniles que hoy funcionan como el eje sonoro del espacio. A veces, la música corre por cuenta de Café de Nadie, y en otras ocasiones tienen djs invitados. También se rifan con la carta de alimentos. Todas las frutas y verduras provienen de Arca Tierra, una red en Xochimilco de productores agroecológicos que trabaja bajo un esquema de comercio justo. Por lo mismo, en el menú predominan las verduras y las opciones vegetarianas, como el tiradito de jícama o el aguachile de coco y sandía. Pero también tienen opciones carnívoras, como el sándwich de pollo, o, si prefieres

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  • 5 de 5 estrellas
  • Antros
  • Roma
  • precio 2 de 4

Si no estás en la lista de invitados, si no eres amigo de Zemmoa –la cadenera travesti– o si no cuentas con tarjeta o anillo de membresía, pasarás un momento incómodo afuera de una puerta cerrada mientras una pequeña cámara te observa. Entrar a uno de los mejores antros de la ciudad no es fácil, pero si lo logras querrás regresar cada fin de semana. M.N. Roy, “Em. En. Roy”, “Monroy”, “Roy” o como quiera que le llames, lleva el nombre de la persona que habitó la casa que hoy ocupa este ecléctico espacio arquitectónico: Manabendra Nath Roy, revolucionario, activista y teórico indio que a principios del siglo pasado fundó el Partido Comunista Mexicano. Un siglo después, en lo que alguna vez fue una guarida socialista, hoy podrás encontrarte a León Larregui de Zoé (socio del lugar) dando vueltas por ahí o a Adanowsky y otras figuras de la escena artística poniendo discos. Al cruzar la puerta negra de la entrada, la creación de los arquitectos Emmanuel Picault y Ludwig Godefroy contrasta con la descuidada fachada exterior. Un pasillo claroscuro, con paredes de piedra volcánica grabadas con arte puuc te llevarán al cuarto principal. De lado derecho, el DJ booth se alza debajo de paredes de madera de doble altura que asemejan una pirámide, mientras que del lado izquierdo, la barra principal se extiende debajo de altos techos y paredes con recubierta de cobre. Para tomarte un descanso, sube al segundo piso, donde una fila de columpios se prestan para platicar con trago en mano y fuma

Departamento
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

La comunidad fiestera de la CDMX a veces prefiere quedarse en casa, aunque eso no quiere decir que el desmadre se encuentre temporalmente suspendido; la próxima vez que pregunten dónde es la fiesta, la respuesta que tienes que dar es Departamento. El nombre de este bar te explica lo que te espera, un interiorismo que te recordará al depa de un amigo listo para agarrar la fiesta, con todo y tornamesa en la sala y luces tenues que te incitan a quedarte durante horas discutiendo sobre los artistas en los discos de vinil; cada elemento de Departamento está pensado para despertar tu calor hogareño e íntimo. Ya que te sientes como en casa decides si bailas o platicas. La propuesta musical embona con el concepto y con la colonia; suena en su mayoría beats relajados de música electrónica con dj en vivo, hasta un poco de rock en inglés y en español. Es el lugar ideal para beber una cerveza y quitarte la sed, unos whiskys cuando quieres enfriar los pensamientos y relajarte, o unos mezcales para brindar por la noche y por tus anfitriones que pusieron la casa; sólo recuerda avisarles antes de llegar, contáctalos por Facebook y haz reservación.

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

Bien dice la canción popular “La Bruja”: qué bonito es volar a las dos de la mañana. ¿Y saben qué también lo es? Salir del bar a esa hora. Pero mientras esperamos que la dinámica madrugadora en los bares de la ciudad se retome, nos quedamos hasta las 10pm volando dentro de Brujas. Esta nueva apertura yace en la planta baja de “la casa de las brujas”, el edificio en la Roma con techo en forma de pico y donde, cuenta la leyenda, habitaba una chamana de nombre Pachita. El hechizo inicia con un interior de hipnotizantes tonos cobrizos y mucho uso de madera, mientras el resto de los elementos juegan con el misticismo de este concepto mágico: tienen libros de pasta dura sobre las repisas a la altura del techo, taxidermia, artefactos antiguos y botellas de diversas etiquetas que me gusta pensarlas como elixires nocturnos. Brujas puede visitarse bajo cualquier modalidad: en solitario, con pareja o con el aquelarre (por el momento evitando grupos mayores a cuatro personas/brujas/brujos), aunque desde la barra tienes mejor vista de las manos maestras: cuatro barmaids que alternaron el caldero por maceradores y shakers. Liderado por Gabriela Lozada (Hanky Panky, Pujol) y remarcado con Karen Paz, Ingrid Aparicio y Carmen Uribe, este grupo trabaja coctelería contemporánea y de autor bajo la inspiración de los años 30 y 40, cuya fusión de ingredientes tiene un sentido juguetón en el paladar dependiendo del trago que elijas. El yellow witch nos llevó a una isla tropical gracias al limón ama

Yellow Bird Bar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

Rompieron el patrón del bar secreto y jugaron una carta más sofisticada: ser un club social para beber. Pero lejos de que este concepto intimide, se portan de manera amistosa y cualquiera puede ingresar con reservación o con un pin de cliente frecuente. Así, Yellow Bird Bar aterriza en el sótano de una casa porfiriana para recibir a exploradores cocteleros. Tan estrecho como pasillo de tren y tenuemente iluminado, el interior se siente íntimo y a la vez divertido (señala a la bola disco y a la máquina de frappés). Hay dinamismo tras la barra con la presencia de los bartenders y socios Ricardo Sandoval (ganador World Class México 2014), Braulio Hernández (Madre Café) y Rodrigo Valdéz, mientras en una repisa yacen barricas que añejan nueve cocteles clásicos y un refri retro con cocteles al vacío— casi congelados y sellados en bolsa—. Tres cosas que llevan el mismo nombre: el bar, la canción del Arthur Lyman (1957) y este trago: yellow bird luce coqueto en un vaso en forma de ave y deja toques de sabor caribeño gracias al ron con jugo de piña, galliano (licor de hierbas) y crema de banana. Este último elemento le da cuerpo y aroma mientras las piezas herbales equilibran el dulzor. El blue demon soda resulta burbujeante gracias al prosecco, tropicaloso con curaçao azul chillante y vodka en un vaso que simula una tina; échale el dulce acidito de limón que te dan y bébelo en cuanto se deshaga como jabón en el agua para saborear la efervescencia. Necesita algún otro ingrediente que

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Patrick Miller
  • 4 de 5 estrellas
  • Antros
  • Roma
  • precio 1 de 4

Por más de dos décadas, su piso ha atestiguado los mejores pasos de la urbe dentro de sus círculos de dance-offs. Ahí, todo tipo de personajes de la ciudad –bailarines, hipsters, fresas, rucos y taxistas– se unen por el amor al desgaste de suelas. Lo mejor es ir en las noches de los ochenta, noventa y dos miles, que son mucho más amigables que las intensas de high energy, que podrían parecen muy sanas para los inocentes: todo mundo tiene una botella de agua en la mano. (Para saber qué toca hay que checar el calendario en la página). Vale la pena asomarse un rato al círculo de competencia de baile y ver los asombrosos pasos de quienes van cada viernes. Ellos, los héroes del lugar, se toman el baile en serio y van de pants, aunque nunca faltan las que no supieron y fueron de vestido y tacones. Lo más recomendable es ir cómodo. Todo esto da un feeling de esas películas taquilleras adolescentes de concursos de baile. Tras la adictiva primera visita podrás llegar a pensar que los viernes fueron exclusivamente creados para celebrar en esta bodega de paredes pintadas de colores neones, que bien podría haber sido un lugar de laser tag. Una bola disco y vigorosas luces estrambóticas son más elementos del encanto propio del lugar. Entre tanto baile, y a falta de aire acondicionado, el sudor fluye sin pudor alguno. Para saciar la sed en este magno-sauna hay dos opciones: agua y cerveza. Comprarlas implica hacer una fila (kilométrica, a veces), conseguir una ficha y cambiarla en la barra

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 2 de 4

Vigneron es la palabra francesa que designa a la persona que hace el vino y que cuida la tierra. A modo de homenaje a ellos, esta tienda y pequeño restaurante que acaba de abrir en la Roma lleva su nombre. Yo no sé si a ustedes les pase, pero a mí el discurso de los sommeliers trajeados y que van cargando su tastevin (esa cosa metálica que llevan en el cuello y que parece cenicero), me cae un poco mal por pretencioso. Toda esa pretensión y esa jerga especializada termina por alejarnos a nosotros, la banda entusiasta, que queremos tomarnos nuestra copita en santa paz y sin que nadie nos regañe. Pues bien, banda entusiasta: demos gracias por Vigeron, que es un lugar a gusto, nada pretencioso y, por si fuera poco, con grandes vinos y a muy buenos precios. Aquí ofrecen etiquetas francesas y españolas, todas producidas de manera orgánica (es decir, sin usar pesticidas) o biodinámica (todos los productos utilizados en el proceso provienen de la naturaleza y no han tenido ninguna intervención industrial; además, el calendario astronómico rige las fechas de siembra y cosecha de la uva). Ahora, tal vez estarás pensando: “yo no sé nada de vino, ¿y me quieren mandar a un lugar con vinos orgánicos y biodinámicos?”. ¡Sí!, porque acá hay profesionales y expertos que pueden guiarte en tu compra y ayudarte a decidir la mejor opción para ti. Se vale que vayas a comprar tu botella y te la lleves a tu casa o que te quedes ahí a echarte tu copita y comer alguna de las glorisas y súper artesanale

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Balmori Roofbar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 3 de 4

Cuenta la historia que, en los años veinte, había un pillo de la Roma famoso por sus bromas, fiestero, ligador, multimillonario y compadre de Porfirio Díaz (extraño, ya que el expresidente murió en 1915 exiliado en París). Se llamaba Carlos Balmori y aprovechaba su fama de magnate para hacer travesuras que mostraban hasta dónde podía llegar la avaricia de la socialité mexicana. Después de hacer sus bromas (conocidas como “balmoreadas”), el hombre se quitaba el sombrero y el bigote falso y mostraba su verdadera identidad: una viejecita de más de 60 años llamada Concepción Jurado. El nuevo rooftop de la Roma retoma su nombre y rinde homenaje a este personaje. Balmori es un mix de las fórmulas de los bares más exitosos de la colonia: la terraza y diseño de Romita Comedor, la vegetación decorativa de Biergarten, la historia de un personaje del siglo pasado como Cassius, el concepto de bar de cocteles que nos tiene fascinados y el peltre de cada día. Por las tardes, hay un menú de tres tiempos por 150 pesos, rayos de sol cortesía de la casa. Hay cocteles interesantes, como el de xoconostle, con guayaba y mezcal, y, el mejor –que no está en la carta–, el pramble (gin, jugo de limón y licor de frambuesa). En general, decentes pero olvidables, al igual que su comida, que va desde edamames hasta hamburguesas rellenas de queso. El volumen de la música electrónica crea el resto del ambiente, pues es justo el nivel que te convence de tirar todas las preocupaciones por la borda, pedir al

Jardín Chapultepec
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Roma
  • precio 2 de 4

Al cruzar la entrada te das cuenta que estás a punto de ser transportado a un campo, muy lejos del barullo citadino y es aquí donde la hilera de luces colgantes en las paredes te da la bienvenida a Jardín Chapultepec.  Se hacen llamar el oasis en la ciudad y es porque el ambiente relajado te envuelve en un terreno rodeado de plantas, mesas campestres y una parrilla lista para preparar hamburguesas y salchichas al carbón. Una vez que hayas llegado al fondo, encontrarás una barra que prepara cocteles clásicos o combinaciones especiales del lugar. Probamos el esa de rojo, una bebida que luce coqueta en tonos rosa pastel, elaborado a base de vodka con agua mineral, jugo de naranja y arándano. Para quienes prefieren un sabor más clásico está el diente de león, con gin, berries y pepino. Incluso hay una bebida en honor al fallecido músico David Bowie, con vodka, naranja, arándano y un toque de canela. La barra es ágil gracias a los bartenders. A un costado de la barra hay una pequeña parrilla que prepara hamburguesas al carbón con tocino o salchichas sobre medias noches con un poco de jitomate y cebolla picadas. Uno de los platillos más solicitados es el pulled pork, carne de cerdo preparada a fuego lento para que conserve su sabor en el jugo. Este ingrediente lo pueden agregar al pan para hamburguesa o como topping de pizza, las cuales son preparadas al horno y son perfectas para compartir con amigos. Los camotes o papas a la francesa vienen preparados con un balance ideal entre p

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Licorería Limantour
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

La renovada fascinación por la coctelería en México surgió con un nombre: Limantour. Fue uno de los primeros bares en nuestra ciudad que decidió salirse de la vía y ofrecer una experiencia que se aleja de una simple barra con cocteles que no van más allá de los martinis.Aquí, la ciencia de las bebidas llega a niveles insospechados, con combinaciones etílicas que resultan sorpresivas al paladar; sus tragos incorporan ingredientes dulces, amargos, hierbas y bitters, mezcales y gin, en un juego constante que homenajea tanto a aquellos bartenders de los años veinte, como busca innovar en sus mezclas.Es común encontrar a reconocidos bartenders invitados detrás de la barra, y por temporadas es posible toparse con concursos que giran en torno a temáticas específicas (gin tonics o cocteles con té, por mencionar algunos).El menú de Limantour hace una referencia a un viaje por el mundo, a través de 20 cocteles. Con un trago, podemos sentirnos en una cantina antigua en el centro de Buenos Aires, en un sencillo pub escocés o en un bar underground de Brooklyn.Me decidí por un road trip a Oaxaca con el jamaica mezcal, que lleva bitters de chocolate. El trago se sirve en una de esas jícaras que encontrarías en cualquier mezcalería cercana a Monte Albán. El primer sorbo quema delicioso; el calorcito se apodera de tu garganta para bajar directo a tu corazón. Unos segundos después, viene el retrogusto de chocolate, sorpresivo, casi imperceptible pero cautivador.Después, viajé a Argentina con e

Club Petanca Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Bares de hotel
  • Roma

Parece que los buenos lugares se esconden para aumentar la emoción de ser hallados. Club Petanca Roma es uno de ellos: al fondo de un restaurante,  y si no fuera por los aplausos y bullicio lejano, pasaría desapercibido. Una plancha de arena es el escenario principal donde los jugadores preparan sus mejores tiros contra sus adversarios. El deporte que practican da nombre al bar, petanca es un juego europeo que involucra bolas de acero y un boliche (bola pequeña de madera) como meta. El vencedor es el que logra llegar más cerca del boliche. Si no eres hábil en el deporte, te reciben amablemente en la barra con destilados y vino. Para ponerte a tono y animarte a jugar, pide un espadín ligero: mezcal en su presentación original traído desde Oaxaca, ese que desde el primer besito te llena de confianza. La coctelería es básica pero abundan los distintos tipos de licores y cervezas de etiqueta mexicana. Acá sirven vino al estilo tap room; la copa del Espuma de la Casa, proveniente de Ensenada, se sirve fría y te sienta bien al estómago si pediste algo para comer. La oferta gastronómica incluye tortas, fruta, chilaquiles, huevos, guisados, ensaladas, cortes de carne, tuétano, quesos y botanas. Pero si sufres de hambre voraz, ordena una salchicha de pollo o de cerdo. Ambas están jugosamente llenas de sabor y calientitas por el pan suave que las abraza. El sabor lo resaltan la mostaza, catsup casera, relish y cebollas encurtidas. Acompáñala con chips de camote y dip de habanero para

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Café Tacobar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma

Todo el trabajo de carpintería, diseño y equipamiento en la barra, las repisas y el acomodo eléctrico del local lo hizo Khristian de la Torre, uno de los personajes más brillantes de la escena de la coctelería nacional. Su trayectoria nos remonta a los inicios de Maison Artemisia, que solía ser uno de los mejores, y a otros renombres de la vida nocturna capitalina como Jules Basement y M.N Roy. Estuvo varios años fuera de foco, incluso fuera de México, trabajando con diferentes marcas de destilados como asesor y mientras terminaba de aterrizar un proyecto personal: armar su propio bar. Después de cuatro meses de arduo trabajo, Café Tacobar abrió en la Roma como una pequeña cafetería que desde las 9am ofrece café, tacos, cervezas artesanales y tragos de añoranza clásica. Detrás de un gran bar hay una mano experta y aquí esto cobra un sentido literal pues el único que abre, cocina, prepara cocteles, sirve, lava y cierra es Khristian; y así seguirá hasta que su plan de negocios indique lo contrario. Como buen bartender sabe que la clave del éxito en este tipo de lugares es la interacción con los clientes; así que bienvenido a su casa, siéntate en la barra (donde tendrás tu propio cajón con servilletas y plumas) y descubre lo que el anfitrión convida. Para comenzar el día, dar inicio a una noche de relajación o como digestivo hay que pedir un café el cairo, con un doble expreso de intenso café chiapaneco, perfumado con cardamomo y un toque de azúcar morena que le da notas caramel

Yeccan Cervecería
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Roma

Encontramos pruebas de que el precopeo es sagrado: Yeccan Cervecería, un rincón cervecero que abrió en la Roma. Para distinguirla del resto podríamos empezar con sus 31 líneas de cerveza o su carta de alimentos creada por Fernando Martínez, chef de Yuban (restaurante querido de comida oaxaqueña). Lo considero un merecido empate. Dirígete a la barra al llegar y fíjate el enorme pizarrón que indica las cervezas del día. No importa si eres primerizo en el arte de la chela artesanal, en la pizarra encontrarás el nombre de la casa, estilo, nivel de alcohol y precio de cada una. Si tienes dudas acércate a cualquier mesero y pídele algún estilo de acuerdo a tus gustos. Lo del precopeo lo decimos porque Yeccan es un lugar perfecto para disfrutar un par de chelas por la tarde o saliendo del trabajo en lo que decides a dónde ir de fiesta. El ambiente relajado se fortalce con decoración minimalista y paredes en toda la gama de grises. Olvídate de las alitas y papas gajo que encuentras en todos lados, aquí se toman la comida en serio. Puedes empezar con los calamares al sartén o ensalada de queso ricotta, hortalizas y semilla de girasol (combinación ganadora). Las croquetas de cangrejo se llevan muy bien con un estilo saison, o vete directo al postre: mille crepe de chocolate y acompañada con una porter o una stout. Para terminar de ganarse nuestro corazón, los lunes hay pintas nacionales a $50 pesos y los miércoles y jueves hay un tentador after work con chelas al 2x1.

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Pong Bar Condesa
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Roma
  • precio 2 de 4

Un bar de cerveza y ping pong para la práctica profesional del beer pong. Este juego de origen estadounidense, ejecutado en una mesa de ping pong, consiste en encestar una pelota de juego en uno de los vasos con cerveza del equipo contrario. El chiste es hacerlos beber y resguardar tu extremo para beber menos; aunque sólo en apariencia, por alguna razón todos terminan pedos. El Pong Bar es uno de los bares más coloridos y cósmicos, el concepto se centra en luces neón y dibujos espaciales con galaxias en el techo y planetas en las paredes, es toda una experiencia millenial surgida en la Roma, que ahora extendió sus alas a la Condesa. Hay mesas estilo periquera, cumplen en comodidad y es donde mejor se bebe, platica y come. Tienen más de 20 opciones de chela artesanal, nacional e importada, con un apartado especial para Uruguay, España, Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica e Irlanda, con precios de 80 a 120 pesos. Puedes michelarlas, pero no lo hagas con una artesanal, por favor. También hay jarras de clara y oscura para los grupos de dos que beben como 10, y megachelas con Jamaica y mezcal. Para usar las mesas de juego hay paquetes de conveniencia; como el Glow Pong en viernes y sábado que te dan una hora de ping pong con la compra de cualquier botella, o el Jager Pong que por $1,200 incluye botella de Jaggermeister, cuatro refrescos y mesa de beer pong por una hora. En conclusión, Pong Bar es para no aburrirse y perfecto para precopear, un comodín para los días de sed y oc

Gin Gin
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

“El gin tonic ha salvado más vidas y mentes de hombres ingleses que todos los doctores del imperio”, dijo alguna vez Winston Churchill quien —además de ser un gran líder político— era un loquillo al que le encantaba bromear, razón por la que decía cosas como la anterior. Todos sabemos que el gin tonic no sólo ha salvado las vidas y las mentes de ingleses, sino de gente de todo el mundo, incluyéndonos a los mexicanos. Es cierto que nosotros tenemos el tequila y el mezcal, pero ambos están destinados a la fiesta absoluta o al tratamiento contra el mal de amores. El gin es para otros momentos. Es uno de los destilados favoritos por su frescura, su suavidad y las benévolas bayitas de enebro de las que está hecho y que, desde épocas ancestrales, se consideran medicinales (punto extra para Churchill). Así que podemos concluir que el Gin Gin es una suerte de botica disfrazada de bar, cuya carta presume una gran variedad de pócimas curativas en forma de gin tonics que, si bien respetan al clásico (hecho con gin, agua tónica y una rodajita de limón), nos regalan nuevas maneras de disfrutar este viejo gran trago. Tres imperdibles son el vellocino de oro (gin, aceitunas, romero, aceite y rodajas de limón griego y agua tónica), el acapulco golden (gin, infusión de mate y coco y agua tónica) y el acidito mexican pimms (gin infusionado con rooibos y frutos rojos, cinzano, extracto de jengibre, jarabe natural, jugo de limón, mix de frutas y ginger ale casero, decorado con un trébol comestib

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 3 de 4

Hay muchos mitos sobre la absenta, bebida célebre en la escena intelectual parisina de inicios del siglo XX. Todos pueden desmentirse o comprobarse en Artemisia, un bar exclusivamente dedicado al licor de ajenjo, hinojo y anís. La casa porfiriana restaurada ofrece la experiencia de una noche completa que comienza en su restaurante. Ofrecen platos sencillos de clara influencia francesa, de excentricidades gastronómicas en los que se privilegia la calidad de la materia prima. La carne, los vegetales y las especias saben a lo que deben saber. Después de compartir un paté y un vino, es posible recibir invitación para pasar al bar, aunque eso dependerá del cupo. El acceso se restringe y se controla por medio de reservaciones para mantener una atmósfera adecuada. Para disfrutar el ritual que exige beber absenta se requieren espacios pequeños y sin tumultos. Puede sonar contradictorio, pero para asegurar la entrada hay que haber estado antes en este lugar. Es un secreto que se irá compartiendo con lentitud y no hay prisa para que eso cambie. De hecho, justo así está bien.

San Luis Club
  • 3 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Antro
  • Roma
  • precio 2 de 4

Con un gran letrero luminoso presumen de ser “su lugar romántico de México”. Esta es la entrada a un salón de baile con 73 años de tradición. Su aire retro de inmediato transporta a una época de machos y ficheras. Una mujer ataviada con un vestido negro aterciopelado recibe a quienes ingresan a este submundo ficheril. La decoración es igual a la de cualquier cabaret estancado en los años cincuenta: luz tenue, tonos rojizos, espejos en las paredes y chicas de falda corta sentadas en las piernas de los comensales u ofreciendo un baile por 30 pesos. Además de grupos de señores que pagan por la compañía de alguna chica, también van congregaciones de hipsters y expertos en salsa que acuden para bailar con música de orquesta en vivo. Por aquello de la ficha, no hay que extrañarse de que pidan consumo mínimo (puede ser de hasta 400 pesos), o que un refresco chico o una cerveza cuesten 55 pesos. Todo esto son pequeñeces por la experiencia de ser parte de un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.

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