Limantour CDMX
Foto: Alejandra Carbajal
Foto: Alejandra Carbajal

Antros y bares en la Roma

Baile, cerveza, cocteles y lo mejor de la vida nocturna en una de las colonias con mejor espíritu de fiesta en la Ciudad de México

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La Roma es una de las colonias más interesantes de la CDMX: los restaurantes y cafés en la Roma tienen propuestas de alta gastronomía, y si buscas bien encuentras restaurantes buenos, bonitos y baratos en la Roma. 

Además, ir de shopping en la Roma es parte de la experiencia, ¡ofertas ilimitadas! Si cae la noche, acude a los lugares para precopear en la Roma para calentar con lo mejor de la vida nocturna.

Recomendado: Los 20 mejores bares de la CDMX.

Los mejores antros y bares en la Roma

  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En un mundo de speakeasies, yo quiero ser un dive bar. Pero uno como Ladina, en donde la coctelería clásica y de autor, el servicio cálido, el ambiente sexy y las vibras relajadas te dejarán con ganas de volver, pero ya, al día siguiente. Ladina es un bar inusual por muchos motivos. El primero, y tal vez el que más nos sorprende, es que lleva 14 años sirviendo igual negronis balanceados y bien hechos que tu destilado de confianza. Además, a diferencia de muchos otros lugares de la ciudad (que si laboratorio, speakeasy, listening room y un largo etcétera), el concepto gira alrededor de la calidad y la simpleza. La idea parte del concepto del dive bar, que apareció por primera vez en el New York Herald en 1871 y que apelaba más bien a lo que ahora mis tías llamarían un bar de mala muerte (de hecho, si googleas el concepto, es probable que te encuentres con esta definición). Luego, en el siglo XIX, la palabra se adaptó para referirse a bares ocultos, debajo del nivel del piso, donde la gente iba para ser ellos mismos en un momento en el que las normas sociales prohibían muchos comportamientos. Hoy, el concepto se refiere a un lugar relajado. Dentro del espectro del dive bar se pueden encontrar muchas cosas: algunos tal vez un poco descuidados, otros que se han convertido en el bar del barrio y otros más, como Ladina, que ponen el mismo empeño en el fondo que en la forma, privilegiando las cosas bien hechas. Nos tocó la primicia del nuevo menú, que estará disponible durante...
  • Antros
  • Roma
  • precio 2 de 4
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Si no estás en la lista de invitados, si no eres amigo de Zemmoa –la cadenera travesti– o si no cuentas con tarjeta o anillo de membresía, pasarás un momento incómodo afuera de una puerta cerrada mientras una pequeña cámara te observa. Entrar a uno de los mejores antros de la ciudad no es fácil, pero si lo logras querrás regresar cada fin de semana. M.N. Roy, “Em. En. Roy”, “Monroy”, “Roy” o como quiera que le llames, lleva el nombre de la persona que habitó la casa que hoy ocupa este ecléctico espacio arquitectónico: Manabendra Nath Roy, revolucionario, activista y teórico indio que a principios del siglo pasado fundó el Partido Comunista Mexicano. Un siglo después, en lo que alguna vez fue una guarida socialista, hoy podrás encontrarte a León Larregui de Zoé (socio del lugar) dando vueltas por ahí o a Adanowsky y otras figuras de la escena artística poniendo discos. Al cruzar la puerta negra de la entrada, la creación de los arquitectos Emmanuel Picault y Ludwig Godefroy contrasta con la descuidada fachada exterior. Un pasillo claroscuro, con paredes de piedra volcánica grabadas con arte puuc te llevarán al cuarto principal. De lado derecho, el DJ booth se alza debajo de paredes de madera de doble altura que asemejan una pirámide, mientras que del lado izquierdo, la barra principal se extiende debajo de altos techos y paredes con recubierta de cobre. Para tomarte un descanso, sube al segundo piso, donde una fila de columpios se prestan para platicar con trago en mano y...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Departamento
Departamento
La comunidad fiestera de la CDMX a veces prefiere quedarse en casa, aunque eso no quiere decir que el desmadre se encuentre temporalmente suspendido; la próxima vez que pregunten dónde es la fiesta, la respuesta que tienes que dar es Departamento. El nombre de este bar te explica lo que te espera, un interiorismo que te recordará al depa de un amigo listo para agarrar la fiesta, con todo y tornamesa en la sala y luces tenues que te incitan a quedarte durante horas discutiendo sobre los artistas en los discos de vinil; cada elemento de Departamento está pensado para despertar tu calor hogareño e íntimo. Ya que te sientes como en casa decides si bailas o platicas. La propuesta musical embona con el concepto y con la colonia; suena en su mayoría beats relajados de música electrónica con dj en vivo, hasta un poco de rock en inglés y en español. Además, cada miércoles tienen sus famosas sesiones Improvisión. Sin falta, en cada ombligo de semana, se presentan musicos de la escena nacional e internacional, sin ensayos previos. Acá la espontaneidad es lo más importante. El evento semanal por excelencia. Departamento es el lugar ideal para beber una cerveza y quitarte la sed, unos whiskys cuando quieres enfriar los pensamientos y relajarte, o unos mezcales para brindar por la noche y por tus anfitriones que pusieron la casa; sólo recuerda avisarles antes de llegar, contáctalos por Facebook y haz reservación.
  • Gastropubs
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Jazzatlán Capital lleva más de 10 años en México. El espacio bohemio nació en Cholula, Puebla, para que cualquier visitante deleitara el gusto y oído. A finales de 2018 se extendieron más allá de las tierras poblanas y el proyecto fundado por Rodrigo Moctezuma aterrizó en la Roma. Con restaurante y tap room, ya tienes un nuevo lugar para escuchar jazz en la CDMX. En el lugar se toma chela artesanal y se ofrecen principalmente antojitos mexicanos, pero lo más importante es el jazz. La cartelera cambia cada mes. En el segundo nivel de esta casona se encuentra el pequeño escenario para escuchar bandas en vivo, como Champetos del Jujú,  con música africana y caribeña con ritmos de jazz, y JAB/Jenny Beaujean.  Si el antojo poblano acecha antes de las horas fiesteras, hay menú completo con sándwiches a la parrilla, hamburguesas y tacos, como el de quintoniles y tlalitos: esos crujientes trozos de chicharrón que agarran sabor del picante rico. Para beber, el espadín de la casa es la compañía ideal; si puedes, tómalo derecho. De la selección de cocteles, probé el ella fitzgerald por el simple antojo del gin (aunque como consejo: dedícale las noches de jazz al mezcal). El coctel lleva guanábana, limón, jarabe y aroma de cardamomo y albahaca; fresco y de presentación coqueta, grande de tamaño y cumplidor para relajarse.  Espera a que caiga la noche para adentrarte en el universo jazzero. Yo llegué a las 11pm de un viernes y la energía se desvaneció poco tiempo despúes (¿mala...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Musak
Musak
Una nueva casa para jazz, soul, disco, funk y electrónica: Musak, el hi-fi listening bar del restaurante Tres Tonalá, cuya mixología fue curada por Mica Rousseau (Fifty Mils) y supervisada por el italiano jefe de barra Raffaele Chinea. Bajo el mismo formato de un speakeasy, hay que preguntar al llegar, pues la magia de la entrada ocurre tras una pared que se mueve. En cuanto ingresas la música penetra de manera diferente: el espacio parece un ecualizador gigante que da total libertad a la música sin perturbar el volumen de tus conversaciones. Elegante y Gatsby-neano, toma asiento en los aterciopelados sillones y rodéate por los tonos dorados y azul marino. Deja que Billy Preston (la figura del soul) sonando al fondo te guíe sorbo por sorbo al frank sinatra, un trago seco con tequila, tonos de clavo, nuez y pimienta con una crusta de chocolate que se derrite entre mordidas. BB King no apareció con su guitarra, pero sí en una muy agradable mezcla de bourbon con coco y vainilla para aquello de lo tropical, sumado con piña tatemada, amaro y limón amarillo. Serge gainsbourg conserva la misma actitud de este versátil compositor parisino, es un trago de mezcal con licor de chile ancho y rebajado sutilmente con té roiboos. A la sensualidad de Musak se le añaden sesiones en vivo de djs y grupos invitados, ofertas frescas que complacen a melómanos y sibaritas por igual. Total, del buen trago y la buena música nadie te quita lo bailado. 
  • Mezcalería
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Un poco de misterio rodea este bar especializado en agaves. Desde la calle no hay indicación de que has llegado, la esquina solo muestra unas ventanitas rectangurales con colecciones de figurillas y objetos muy particulares. Empuja las pesadas puertas y llegarás a un espacio que busca generar la sensación de una cueva o de algo subterráneo con las formas voluminosas que cubren el techo.  Mientras le entras a los mezcales de Oaxaca, Guerrero o Michoacán, detente a apreciar cada rincón del lugar, ya que el arte contemporáneo es uno de los pilares de Pistilo. La penumbra va develando los detalles y los significados detrás de cada cosa en la que fijas la atención. Por ejemplo, la mesa que rodea el bar donde se ilustra el proceso de elaboración de los destilados es obra de Rótulos Bautista, del oaxaqueño Arturo Bautista.  También encontrarás murciélagos en varias posiciones, aquí se les rinde homenaje ya que son los principales polinizadores de los agaves. De hecho, nos contaron que por todo el bar hay escondidos 17 murciélagos, dicen que si los encuentras todos –sin ayuda de nadie– te regalan un mezcal especial.  Los bidones no se detienen en mezcal, aquí también es un gran lugar para probar raicilla, sotol, lechuguilla o bacanora. Aunque hay coctelería clásica, te convencerán de probar cocteles de la casa, pues se enfocan también en mezcales. Comienza con el nostálgico Ay Sí! un slushy de cereza (como el ICEE de toda la vida) con mezcal cenizo y si quieres –claro que...
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  • Antros
  • Roma
  • precio 1 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Patrick Miller
Patrick Miller
Por más de dos décadas, su piso ha atestiguado los mejores pasos de la urbe dentro de sus círculos de dance-offs. Ahí, todo tipo de personajes de la ciudad –bailarines, hipsters, fresas, rucos y taxistas– se unen por el amor al desgaste de suelas. Lo mejor es ir en las noches de los ochenta, noventa y dos miles, que son mucho más amigables que las intensas de high energy, que podrían parecen muy sanas para los inocentes: todo mundo tiene una botella de agua en la mano. (Para saber qué toca hay que checar el calendario en la página). Vale la pena asomarse un rato al círculo de competencia de baile y ver los asombrosos pasos de quienes van cada viernes. Ellos, los héroes del lugar, se toman el baile en serio y van de pants, aunque nunca faltan las que no supieron y fueron de vestido y tacones. Lo más recomendable es ir cómodo. Todo esto da un feeling de esas películas taquilleras adolescentes de concursos de baile. Tras la adictiva primera visita podrás llegar a pensar que los viernes fueron exclusivamente creados para celebrar en esta bodega de paredes pintadas de colores neones, que bien podría haber sido un lugar de laser tag. Una bola disco y vigorosas luces estrambóticas son más elementos del encanto propio del lugar. Entre tanto baile, y a falta de aire acondicionado, el sudor fluye sin pudor alguno. Para saciar la sed en este magno-sauna hay dos opciones: agua y cerveza. Comprarlas implica hacer una fila (kilométrica, a veces), conseguir una ficha y cambiarla en la...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Una enorme casona de principios del siglo XX es ahora un espacio que da cabida a lo mágico, lo oculto, lo raro y lo esotérico. Sube la escalera de terciopelo rojo y abre bien los ojos pues por todo el lugar hallarás detalles excéntricos o cosas relativas al tarot.  En el primer piso hay un sound room, con un impresionante sistema de sonido y una colección de vinilos que debes escuchar con trago en mano para que todos los sentidos estén en sintonía. Todos los cocteles de la casa también tienen algún giro fuera de lo común, como el Escorpión, que recuerda a un negroni pero literalmente se sirve con un pequeño escorpión comestible (pura proteína, di). Nos recomendaron el Emperatriz, con Zubrowka, cocchi rosa y pisco, con una cucharita de caviar. De esos para tomarse con calma y disfrutar el momento. El menú de alimentos tiene el sello del chef Rodrigo Morales (Tencüi, Panorama) quien equilibra lo monchoso y lo saludable. Te recomendamos las tostadas de atún, el crab roll y el volcán de chocolate amargo. En el segundo piso la decoración es más oscura y magia continúa con una biblioteca de esoterismo y misterio, desde Allan Poe hasta libros sobre hermetismo y quiromancia rodean un cuadro de Hécate, la diosa griega de la magia y la hechicería. Si te interesa ponerlo en práctica, a partir del jueves hay lectura de tarot a $500 pesos, además de Djs invitados que lo vuelven una fiesta los fines de semana.  Ver esta publicación en Instagram Una publicación...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hay días en los que prefiero ir a lo seguro, a lo conocido, leer el mismo libro que ya sé que me hará llorar, o ver de nuevo mi capítulo favorito de una sitcom noventera. No quiero experimentar mucho, ir a la seguridad que da, por ejemplo, un coctel clásico… y Librería Valladolid parece el lugar perfecto para ello. En un sótano lleno de libros puedes sentarte a elegir un coctel clásico de una extensa carta, no sin antes aprender un poco de dónde viene, las teorías y chismecitos que hay alrededor de él y los barmans que se han peleado su creación.  Desde el popular Moscow Mule (1940), hasta el tropical Pornstar Martini (2002), con vodka con maracuyá acompañado de prosecco, que le da las burbujas necesarias, pasando por el Aviation, un coctel floral y especiado que hay que beber sin prisas para acostumbrar al paladar y, por supuesto, el clásico Negroni. Cada coctel de Librería Valladolid se siente hecho con los mejores ingredientes y con cuidado extremo.  Los sabores resaltan como debe ser, pero, si te gusta acompañar un coctel con algo de comer, las opciones son escasas, latería de España y Portugal y no mucho más. En cuanto al concepto, encontré un espacio que utiliza libros únicamente como escenografía, para probar el punto de que se llama "librería", esperaba que los libros además tuvieran algún sentido y no fueran solo adorno, como en la mesita de té de tu tía, pero no fue así. Parece pensado para que salga bien en las fotos, eso no le quita que los cocteles sean...
  • Coctelerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Los hermanos Ricardo y Yayo Nava, con su vasto conocimiento en el mundo coctelero, se embarcan ahora en un espacio propio donde rinden homenaje a su abuelo Mauro, quien se muestra con una actitud interesante detrás de sus gafas oscuras en varias de las fotos que adornan los rincones de este bar.  Antes de la comida, en Orizaba, su abuelo se daba un tiempo para relajarse con un aperitivo a la manera italiana. Un vermut, un amaro o un negroni que nos abstraiga de las tensiones laborales y nos prepare para lo que sea que venga después, sea una comida en familia o un gran banquete. Ricardo nos cuenta que la inspiración tras el concepto fue justamente la época en que su abuelo rondaba los cuarenta años. El diseño interior hace referencia al Milán de los años 70, muy ad hoc con el impulso que quieren darle a los licores clásicos para tomarse a media tarde.  No es novedad que con poco tiempo abierto ya es difícil conseguir mesa si no es por reservación. De los cocteles bajo el nombre de “Sabores Legendarios”, el icono es el Maurito, un trago claro y burbujeante con mezcal, Lillet Blanc, jerez y un toque de guayaba. Otro que nos recomienda Ricardo es el Negroni 1929 (Gin, vermut rosso, campari, nibs de cacao y fresa); si quieres algo más mexa, prueba el Mango Salad, con tequila, tomate y mango en un coctel transparente, ligero y un poco peligroso.  Para acompañar, hay botanas también muy italianas. Mi favorito fue el plato de quesos maduros que despiertan las notas umami de los...
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  • Mezcalería
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Es innegable que el mundo se está poniendo cada día más difícil. A veces es todo tan cansado que la única salvación es tomar un trago divertido con una amiga para sobrellevar la semana. Este nuevo barecito abre todos los días, así que fue justo lo que necesitábamos.  Se define como un “archivo líquido de destilados mexicanos”, y aunque sí tienen una gran colección de tequilas y mezcales expuestos en los muros, nos gustó que no es para nada solemne, de hecho, aquí buscan rescatar la Margarita, un coctel clásico que remite a un espíritu ligero, de fiesta y juego, algo que a todos nos hace mucha falta.  Aquí el concepto se amplía con múltiples variaciones de la versión original, aunque las que son la sensación son las margaritas frozen, servidas directo de la máquina. Nos conquistaron con su textura frappeada y sabores frutales que cambiarán según la temporada. Nos tocó una de mandarina con mezcal y escarcha de tajín; y otra de limón con tequila que nos recordó a las paletas de limón con suficiente piquete. ¡Ojo! con lo heladas que están no les notas el peligro, así que se hace fácil pedir otra, y más con las rolas cantineras que ponen el ambiente.  Si quieres una opción que no te congele el paladar, hay coctelería clásica con el twist de los destilados mexicanos, por ejemplo una batanga o negroni con mezcal. Para acompañar, hay botanita como carne seca o aceitunas y platos de comal como el sope de papa con chorizo o la tetela con mole negro. Te recomendamos: Taller de...
  • Bares de vino
  • Roma
  • precio 2 de 4
Lo más apremiante de encontrar un rincón para tomar una copa bajo luz tenue, en un lugar acogedor, no es que puedas compartirlo en Instagram o con tu persona favorita, es que sepas exactamente la región, tipo de uva y añejamiento de lo que estás copeando. Aquí lo mismo hay vinos naturales de Austria o el norte de Francia que etiquetas naranjas de Guanajuato. Faba es el bar en la Roma al que vas por una copa y recibes más. La atención es en verdad personalizada y, si te acercas a la barra, seguro sales con un shot de whiskey de maíz o espadín reposado en olla de barro de Oaxaca mientras tu curiosidad queda satisfecha con conocimientos sobre el reposo, la uva, filtrado y hasta sedimentos que puedan “colorear” un vino.  La responsabilidad con el productor e insumo local se siente en el espresso martini, negroni o mezcalina que te pueden armar con gin, vodka y mezcal mexicano. El auge de los bares de vino aquí no es una moda; el chef Fabrice Van Beisen selecciona igual de meticulosamente las etiquetas de pinot noir, aramón y chardonnay que los insumos de la carta como betabel, zanahoria o hinojo, todo lo que venga del rancho, todo lo que sea auténtico.  Faba funciona por su encanto: mesas discretas iluminadas con velas, una barra y cocina abiertas, de diseño brutalista e inspiración minimalista. Puedes llegar saliendo del trabajo y pedir el vino de la semana o esperar tu reserva para cenar como debe ser: cocinado al fuego.  La atmósfera de privacidad te invita a dejarte llevar...
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  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Licorería Limantour
Licorería Limantour
La renovada fascinación por la coctelería en México surgió con un nombre: Limantour. Fue uno de los primeros bares en nuestra ciudad que decidió salirse de la vía y ofrecer una experiencia que se aleja de una simple barra con cocteles que no van más allá de los martinis.Aquí, la ciencia de las bebidas llega a niveles insospechados, con combinaciones etílicas que resultan sorpresivas al paladar; sus tragos incorporan ingredientes dulces, amargos, hierbas y bitters, mezcales y gin, en un juego constante que homenajea tanto a aquellos bartenders de los años veinte, como busca innovar en sus mezclas.Es común encontrar a reconocidos bartenders invitados detrás de la barra, y por temporadas es posible toparse con concursos que giran en torno a temáticas específicas (gin tonics o cocteles con té, por mencionar algunos).El menú de Limantour hace una referencia a un viaje por el mundo, a través de 20 cocteles. Con un trago, podemos sentirnos en una cantina antigua en el centro de Buenos Aires, en un sencillo pub escocés o en un bar underground de Brooklyn.Me decidí por un road trip a Oaxaca con el jamaica mezcal, que lleva bitters de chocolate. El trago se sirve en una de esas jícaras que encontrarías en cualquier mezcalería cercana a Monte Albán. El primer sorbo quema delicioso; el calorcito se apodera de tu garganta para bajar directo a tu corazón. Unos segundos después, viene el retrogusto de chocolate, sorpresivo, casi imperceptible pero cautivador.Después, viajé a Argentina...
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Bien dice la canción popular “La Bruja”: qué bonito es volar a las dos de la mañana. ¿Y saben qué también lo es? Salir del bar a esa hora. Pero mientras esperamos que la dinámica madrugadora en los bares de la ciudad se retome, nos quedamos hasta las 10pm volando dentro de Brujas. Esta nueva apertura yace en la planta baja de “la casa de las brujas”, el edificio en la Roma con techo en forma de pico y donde, cuenta la leyenda, habitaba una chamana de nombre Pachita. El hechizo inicia con un interior de hipnotizantes tonos cobrizos y mucho uso de madera, mientras el resto de los elementos juegan con el misticismo de este concepto mágico: tienen libros de pasta dura sobre las repisas a la altura del techo, taxidermia, artefactos antiguos y botellas de diversas etiquetas que me gusta pensarlas como elixires nocturnos. Brujas puede visitarse bajo cualquier modalidad: en solitario, con pareja o con el aquelarre (por el momento evitando grupos mayores a cuatro personas/brujas/brujos), aunque desde la barra tienes mejor vista de las manos maestras: cuatro barmaids que alternaron el caldero por maceradores y shakers. Liderado por Gabriela Lozada (Hanky Panky, Pujol) y remarcado con Karen Paz, Ingrid Aparicio y Carmen Uribe, este grupo trabaja coctelería contemporánea y de autor bajo la inspiración de los años 30 y 40, cuya fusión de ingredientes tiene un sentido juguetón en el paladar dependiendo del trago que elijas. El yellow witch nos llevó a una isla tropical gracias al limón...
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  • Mezcalería
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
El sótano del hotel Street Art Hotel parece el set de una película futurista donde las calles de México y Asia se fusionan. Hay murales fluorescentes, vacas voladoras, papel picado y lavadoras que aparecen repentinamente. No es una ensoñación lisérgica, es Fayuca, un nuevo bar que, sin perder la picardía, puede darte una clase de mezcales artesanales en cada visita.  Todo el equipo son apasionados de los palenques; en sus recorridos por Oaxaca, Michoacán o Guerrero se han acercado a las familias productoras y a los procesos que hacen único a cada planta de agave. De ahí que en Fayuca solo encontrarás lotes pequeños de mezcales muy especiales, algunos tan pequeños como 5 o 10 litros.  Lo que más nos gustó de la propuesta es que aquí quieren que elijas el mezcal que vaya más con tu personalidad, en lugar de irte por el costo. Por ello todos tienen un precio único. En la carta está perfectamente explicado el maestro mezcalero, la región, el tipo de agave y el grado alcohólico. Si quieres convertir tu experiencia en una cata, hay paquetes de degustación de 3 hasta 7 ejemplares.  Pero el trabajo con los productores no acaba ahí, nos cuentan que para armar el menú de cocteles –todos hechos con destilados mexicanos– se sentaron con ellos a hacer pruebas hasta que dieran su visto bueno, ya que son quienes conocen mejor su producto, por lo mismo los drinks reflejan muchas de sus historias. Para conocerlas acércate a Paola o Carlos, las mentes detrás de la barra y enciclopedias...
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 4 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Hotel Casa Awolly
Hotel Casa Awolly
Me avisaron de un bar –cuyo nombre hay que preguntar dos veces– en donde los tragos estaban excelentes, y que según esto, servían un tuétano increíble. Con toda sinceridad, no imaginé la magnitud de lo que se escondía en Sinaloa, en plena Roma. Me perdí entre Medellín y Monterrey, caminé la cuadra sin sospechar que el lugar no posee un letrero exterior. Lo descubres por sus anfitriones en la entrada, casi como escoltas de seguridad. Iba sin reservación, pero no me iría sin descubrir el misterio así que le eché ganas. Llegué al comedor ubicado en la planta baja, mis sentidos se saturaron al procesar la decoración y fue entonces que comenzó el surrealismo. Todo era elegante, simulaba un patio con un piso verde de patrones circulares que se extendían a la pared y hacia el techo. Me sentaron junto a un área privada con una mesa de destellos caoba y rodeada por un librero color turquesa. En una pared, arriba de todos, proyectaban un filme de Hayao Miyazaki. Averigüé que la cocina era de Irak Roaro y le regalo mi 2017 por el tuétano con topping de short rib. Hornean el hueso con migas de panko y chiles secos, encima tenía trozos de short rib de sabor acaramelado y unas cebollitas con sabor ácido. Acompañado de una salsa martajada de jitomate y tortillas calientitas. Quedé con el ojo cuadrado: no probé una mejor receta en todo el 2016. Lo acompañé con un coctel aggi-doggi de ron y campari, lo especial es que lo hacen con una compota de ciruela con...
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  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Durante décadas fue una apacible cantina cuyos clientes se dedicaron a envejecer al tiempo que bebían y jugaban dominó. Pero algo pasó a principios de los dosmiles. Una cada vez más nutrida banda de escritores, cineastas, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, periodistas, bellas modelos extranjeras y personajes afines, fueron arrinconando a los parroquianos originales, y por esa costumbre informal de beber antes del fin de semana, se instauraron los “jueves de Covadonga”. Por unos años, los jueves a la medianoche se volvió prácticamente imposible moverse entre el tumulto de covadongueños que brincaba de una mesa a otra, saludando a los colegas del gremio. Un ambiente en extremo animado y sociable, por demás inusual si consideramos que la decoración tiene el mal gusto de un consultorio médico, las luces que iluminan el sitio son tubos de neón tipo oficina y que no se escucha música alguna, sino únicamente el ronroneo de las conversaciones y el plim plim de los cubiertos. Entre esa multitud se mueve un pelotón de meseros increíblemente diestros y de memoria prodigiosa. En algún momento, a la usanza de muchas cantinas, la fiesta se interrumpe cuando alguno de los clientes grita a todo pulmón el nombre de otro comensal. Pongamos por caso: “¡Juan Pérez!” A lo que los cientos de presentes, a coro, responden: “¡Uleeeero! ¡Uleeeero!” (bueno, la palabra no empieza precisamente con U), y luego vuelven tan campantes a sus conversaciones. Pero de un par de años a la fecha eso...
  • Roma
  • precio 2 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La Bodeguita del Medio
La Bodeguita del Medio
El son cubano resuena en cada rincón de esta casa con tres pisos, los mensajes de sus visitantes decoran las paredes, aun si es tu primera vez, evita el verte novato volteando a todos lados tratando de encontrar firmas reconocidas (tendrás tiempo después del primer mojito). Se dice que esta tradición empezó en la Bodeguita original de La Habana, Cuba, en la que se pueden encontrar firmas de personajes como Agustín Lara o Ernest Hemingway. Para paladear el sazón cubano, botanea unos tostones a base de plátano frito, rellenos de picadillo o de camarón o, si tu plan es algo más fuerte: el pollo cubano con arroz blanco y frijoles con plátano frito, sí, puede sonar sencillo, pero basta probar la suave carne condimentada y el contraste de sabores para no detenerse hasta ver limpio el plato, pero guarda espacio para un flan de naranja muy a la Bodeguita. Ya más en ambiente, después de los mojitos y la cena, debes probar una cerveza cubana antes de seguir con la clásica cuba libre. Si vas en martes, las clases de salsa para lucirte en la pista vienen incluidas, pero cada noche el son cubano en vivo acompaña los shots. Si eres partidario del tabaco, antes de salir pasa a la tiendita por un auténtico habano made in Cuba.
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  • precio 3 de 4
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Este cocktail bar se posicionó hace más de diez años como una gran opción para quienes aman experimentar con la alta coctelería, antes de que nacieran muchos de los bares de cocteles que ahora pueblan las listas de los 50 Best. Fuera de los cocteles empalagosos o demasiado frutales, aquí han respetado la historia de los licores sofisticados. Siempre emparejados con buena música, especialmente los miércoles que hay tocadas en vivo.  Unas escaleras al lado de Loup Bar te conducen al lugar, un tanto secreto y oscuramente seductor, que se volvió famoso por servir absenta, la bebida eternamente asociada con el medio artístico parisino del siglo XIX.  Si quieres la experiencia auténtica, pide esta bebida (que tienta a cualquiera a portarse mal) en una fuente de cristal antigua. O prueba alguno de los cocteles que la contienen, como el Artemisa Sour, una clásico que brilla (literalmente tiene luz) sobre la barra. Además del absenta Satvrnal, lleva mezcal espadín, miel de rosita de cacao, limón, toronja y clara de huevo.  Otro de sus signature cocktails es el negroni más salvaje que vas a probar, se llama Negrosky y lleva sotol, Cynar, Aperol y Fernet. No te asustes, no todo aquí es tan intenso, si quieres empezar leve, mi recomendación es un fresco Salmoncito, con ginebra, Campari, toronja y agua tónica para acompañar tus aceitunas o una tabla de quesos del rancho Cuatro Encinos. Te recomendamos: Rumores Butcher shop
  • Cervecerías
  • Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Yeccan Cervecería
Yeccan Cervecería
Encontramos pruebas de que el precopeo es sagrado: Yeccan Cervecería, un rincón cervecero que abrió en la Roma. Para distinguirla del resto podríamos empezar con sus 31 líneas de cerveza o su carta de alimentos creada por Fernando Martínez, chef de Yuban (restaurante querido de comida oaxaqueña). Lo considero un merecido empate. Dirígete a la barra al llegar y fíjate el enorme pizarrón que indica las cervezas del día. No importa si eres primerizo en el arte de la chela artesanal, en la pizarra encontrarás el nombre de la casa, estilo, nivel de alcohol y precio de cada una. Si tienes dudas acércate a cualquier mesero y pídele algún estilo de acuerdo a tus gustos. Lo del precopeo lo decimos porque Yeccan es un lugar perfecto para disfrutar un par de chelas por la tarde o saliendo del trabajo en lo que decides a dónde ir de fiesta. El ambiente relajado se fortalce con decoración minimalista y paredes en toda la gama de grises. Olvídate de las alitas y papas gajo que encuentras en todos lados, aquí se toman la comida en serio. Puedes empezar con los calamares al sartén o ensalada de queso ricotta, hortalizas y semilla de girasol (combinación ganadora). Las croquetas de cangrejo se llevan muy bien con un estilo saison, o vete directo al postre: mille crepe de chocolate y acompañada con una porter o una stout. Para terminar de ganarse nuestro corazón, los lunes hay pintas nacionales a $50 pesos y los miércoles y jueves hay un tentador after work con chelas al 2x1.
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