Limantour CDMX
Foto: Alejandra Carbajal

Antros y bares en la Roma

Baile, cerveza, cocteles y lo mejor de la vida nocturna en una de las colonias con mejor espíritu de fiesta en la Ciudad de México

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La Roma es una de las colonias más interesantes de la CDMX: los restaurantes y cafés en la Roma tienen propuestas de alta gastronomía, y si buscas bien encuentras restaurantes buenos, bonitos y baratos en la Roma

Además, ir de shopping en la Roma es parte de la experiencia, ¡ofertas ilimitadas! Si cae la noche, acude a los lugares para precopear en la Roma para calentar con lo mejor de la vida nocturna.

Recomendado: Los 20 mejores bares de la CDMX.

Los mejores antros y bares en la Roma

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 3 de 4

Hay muchos mitos sobre la absenta, bebida célebre en la escena intelectual parisina de inicios del siglo XX. Todos pueden desmentirse o comprobarse en Artemisia, un bar exclusivamente dedicado al licor de ajenjo, hinojo y anís. La casa porfiriana restaurada ofrece la experiencia de una noche completa que comienza en su restaurante. Ofrecen platos sencillos de clara influencia francesa, de excentricidades gastronómicas en los que se privilegia la calidad de la materia prima. La carne, los vegetales y las especias saben a lo que deben saber. Después de compartir un paté y un vino, es posible recibir invitación para pasar al bar, aunque eso dependerá del cupo. El acceso se restringe y se controla por medio de reservaciones para mantener una atmósfera adecuada. Para disfrutar el ritual que exige beber absenta se requieren espacios pequeños y sin tumultos. Puede sonar contradictorio, pero para asegurar la entrada hay que haber estado antes en este lugar. Es un secreto que se irá compartiendo con lentitud y no hay prisa para que eso cambie. De hecho, justo así está bien.

  • 5 de 5 estrellas
  • Antros
  • Roma
  • precio 2 de 4

Si no estás en la lista de invitados, si no eres amigo de Zemmoa –la cadenera travesti– o si no cuentas con tarjeta o anillo de membresía, pasarás un momento incómodo afuera de una puerta cerrada mientras una pequeña cámara te observa. Entrar a uno de los mejores antros de la ciudad no es fácil, pero si lo logras querrás regresar cada fin de semana. M.N. Roy, “Em. En. Roy”, “Monroy”, “Roy” o como quiera que le llames, lleva el nombre de la persona que habitó la casa que hoy ocupa este ecléctico espacio arquitectónico: Manabendra Nath Roy, revolucionario, activista y teórico indio que a principios del siglo pasado fundó el Partido Comunista Mexicano. Un siglo después, en lo que alguna vez fue una guarida socialista, hoy podrás encontrarte a León Larregui de Zoé (socio del lugar) dando vueltas por ahí o a Adanowsky y otras figuras de la escena artística poniendo discos. Al cruzar la puerta negra de la entrada, la creación de los arquitectos Emmanuel Picault y Ludwig Godefroy contrasta con la descuidada fachada exterior. Un pasillo claroscuro, con paredes de piedra volcánica grabadas con arte puuc te llevarán al cuarto principal. De lado derecho, el DJ booth se alza debajo de paredes de madera de doble altura que asemejan una pirámide, mientras que del lado izquierdo, la barra principal se extiende debajo de altos techos y paredes con recubierta de cobre. Para tomarte un descanso, sube al segundo piso, donde una fila de columpios se prestan para platicar con trago en mano y fuma

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Poe
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 4 de 4

A unos pasos de la Fuente de la Cibeles y con un concepto inspirado en el célebre poema “The Raven” de Edgar Allan Poe, este nuevo antro se antoja gótico, oscuro, lúgubre e intenso, todo eso que nos encanta a los amantes de las noches largas.Cuando escuché de este speakeasy me encantó la idea de visitar otro bar secreto y casi inaccesible; una tendencia que está cobrando fuerza en la ciudad, con antecedentes como el Parker & Lenox en la Juárez o el Jules Basement en Polanco.Asegurar mi entrada implicó una labor de observar e intuir. En su Facebook sólo aparecen anuncios de los djs invitados y un teléfono en el que es difícil que te contesten. Por otro lado, aunque tampoco tienen cuenta de Twitter, es posible detectarlos gracias a algunos hashtags, como #MouthWideShut o #speakeasy (es probable que al momento de la publicación de este artículo, los hashtags ya no sean los mismos).No me dejé vencer por tanta secrecía y después de insistir vía telefónica en varias ocasiones, les envié un mensaje por Face. Me contestaron con una clave: otro número de teléfono. Marqué, y una voz seca y carente de emoción se escuchó al otro lado de la línea. Repetí mi interés de hacer una reservación y di mis datos. Un simple “ok” y ya estaba dentro.El día elegido esperamos la llegada de la medianoche. Un par de cadeneros gigantescos se paseaban por la banqueta frente a un restaurante de hamburguesas. Mujeres entaconadas y hombres bien vestidos desentonaban con el tono desfachatado e informal del re

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Cervecerías
  • Roma

Tras una fachada blanca se encuentra La Belga, una de las tiendas boutique de cerveza mejor surtida de la Roma. Ofrecen más de 240 tipos de cerveza de todos los colores y sabores. Los precios van desde 25 hasta 250 pesos. La Belga ofrece una amplia variedad de cervezas belgas (¿en serio?), las clásicas de los países europeos, algunas lejanas como Sapporo (Japón), o Patricia Porter (Uruguay). Por supuesto, también encontrarás bastantes mexicanas, donde la corona se la lleva la defeña Tempus Clásica de 28 pesos. Puedes conocer su catalogo vía Facebook. No cuentan con servicio a domicilio, pero las ventajas de ir hasta la tienda se reflejan en el precio, ya que son mucho más baratas que en los restaurantes, y en las recomendaciones por parte de su staff. Pronto recibirán pedidos vía email para que sólo pases a recogerlas. 

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

Bien dice la canción popular “La Bruja”: qué bonito es volar a las dos de la mañana. ¿Y saben qué también lo es? Salir del bar a esa hora. Pero mientras esperamos que la dinámica madrugadora en los bares de la ciudad se retome, nos quedamos hasta las 10pm volando dentro de Brujas. Esta nueva apertura yace en la planta baja de “la casa de las brujas”, el edificio en la Roma con techo en forma de pico y donde, cuenta la leyenda, habitaba una chamana de nombre Pachita. El hechizo inicia con un interior de hipnotizantes tonos cobrizos y mucho uso de madera, mientras el resto de los elementos juegan con el misticismo de este concepto mágico: tienen libros de pasta dura sobre las repisas a la altura del techo, taxidermia, artefactos antiguos y botellas de diversas etiquetas que me gusta pensarlas como elixires nocturnos. Brujas puede visitarse bajo cualquier modalidad: en solitario, con pareja o con el aquelarre (por el momento evitando grupos mayores a cuatro personas/brujas/brujos), aunque desde la barra tienes mejor vista de las manos maestras: cuatro barmaids que alternaron el caldero por maceradores y shakers. Liderado por Gabriela Lozada (Hanky Panky, Pujol) y remarcado con Karen Paz, Ingrid Aparicio y Carmen Uribe, este grupo trabaja coctelería contemporánea y de autor bajo la inspiración de los años 30 y 40, cuya fusión de ingredientes tiene un sentido juguetón en el paladar dependiendo del trago que elijas. El yellow witch nos llevó a una isla tropical gracias al limón ama

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 2 de 4

Vigneron es la palabra francesa que designa a la persona que hace el vino y que cuida la tierra. A modo de homenaje a ellos, esta tienda y pequeño restaurante que acaba de abrir en la Roma lleva su nombre. Yo no sé si a ustedes les pase, pero a mí el discurso de los sommeliers trajeados y que van cargando su tastevin (esa cosa metálica que llevan en el cuello y que parece cenicero), me cae un poco mal por pretencioso. Toda esa pretensión y esa jerga especializada termina por alejarnos a nosotros, la banda entusiasta, que queremos tomarnos nuestra copita en santa paz y sin que nadie nos regañe. Pues bien, banda entusiasta: demos gracias por Vigeron, que es un lugar a gusto, nada pretencioso y, por si fuera poco, con grandes vinos y a muy buenos precios. Aquí ofrecen etiquetas francesas y españolas, todas producidas de manera orgánica (es decir, sin usar pesticidas) o biodinámica (todos los productos utilizados en el proceso provienen de la naturaleza y no han tenido ninguna intervención industrial; además, el calendario astronómico rige las fechas de siembra y cosecha de la uva). Ahora, tal vez estarás pensando: “yo no sé nada de vino, ¿y me quieren mandar a un lugar con vinos orgánicos y biodinámicos?”. ¡Sí!, porque acá hay profesionales y expertos que pueden guiarte en tu compra y ayudarte a decidir la mejor opción para ti. Se vale que vayas a comprar tu botella y te la lleves a tu casa o que te quedes ahí a echarte tu copita y comer alguna de las glorisas y súper artesanale

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma

Hace más de cien años, en la Roma, existía un café que se anunciaba como Café Europa, pero que era conocido por la comunidad literaria de la época como El Café de Nadie. Se dice que ahí, poetas como Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide iniciaron con la corriente literaria Estridentista, que llamaba a los artistas e intelectuales del momento a dar cuenta de la transformación del mundo a través de las artes y el escándalo. Ahí, en el Café de Nadie, intelectuales y artistas se juntaban en tertulias llenas de café, tragos y cigarros. Un siglo después después, y también en la Roma, otro Café de Nadie acaba de abrir sus puertas. Y el espacio se antoja para debatir y compartir junto con un café o un buen trago como lo hicieron aquellos poetas. El Café de Nadie es un poco de muchas cosas. La columna vertebral de este proyecto es la música, curada por un grupo de djs que durante 10 años trabajaron en la selección de viniles que hoy funcionan como el eje sonoro del espacio. A veces, la música corre por cuenta de Café de Nadie, y en otras ocasiones tienen djs invitados. También se rifan con la carta de alimentos. Todas las frutas y verduras provienen de Arca Tierra, una red en Xochimilco de productores agroecológicos que trabaja bajo un esquema de comercio justo. Por lo mismo, en el menú predominan las verduras y las opciones vegetarianas, como el tiradito de jícama o el aguachile de coco y sandía. Pero también tienen opciones carnívoras, como el sándwich de pollo, o, si prefieres

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma

En mi experiencia, los bares y restaurantes más pequeños son los que tienen más corazón, porque generalmente son hijos del amor por un platillo o un producto en vez de ser producto de un plan de negocios. Tal es el caso de Terruño, en la Roma, un wine bar que sirve única y exclusivamente vinos del norte del país. Llegué a Terruño por casualidad (¿o él llegó a mí?): lo descubrí un día que fui a comer al Comal de Ceci, otro gran —pequeño— proyecto culinario. La mesera que atendió mi mesa me vio pedir una chela con decisión, y me dijo: “también tenemos vinos de Coahuila y Chihuahua”, y me dio el código QR para escanear la carta. Era de Terruño. Pedí mi copa y, cuando terminé de comer, me mudé al wine bar, que está a tan solo unos pasos del Comal de Ceci, establecimiento con el que vive en simbiosis, al igual que Tizne Tacomotora, que está a un lado del bar. Entonces, en esa esquina de la Roma se hace un corredor gastronómico como ningún otro, y con tan solo tres locales. Puedes ir a Tizne y pedir tu vino de Terruño o sentarte en el bar y pedir que te traigan un taquito del Comal de Ceci. O como quieras, pues. Y esa relación simbiótica es parte de la personalidad del bar, pues entre los tres establecimientos comparten clientes, mesas, meseros y buenas vibras. Ya instalada en Terruño, un local que se compone de dos mesitas exteriores y una barra que cobra vida con los muros de color rojo y rosa, le seguí con el vino norteño. Probé un Sauvignon Blanc y un Cabernet Merlot de Don Leo

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma

¿Se acuerdan de la película El Jardín Secreto?, aquella donde Mary encontraba, en una casa vieja, el camino para un jardín increíble y que se volvió todavía más increíble cuando ella lo pimpeó. Pues así es el Patio Escondido de Monstruo de Agua, que está efectivamente escondido, detrás de un pasillo, en una casona en la Roma. Los ajolotes inspiran el nombre de este proyecto (ajolote o axolote viene del náhua, y significa, oh, sorpresa, monstruo de agua), y han fascinado a muchos más. Entre ellos a Cortázar, que hasta cuenta en Axólotl cómo se convirtió en una de estas criaturas: “Los ojos de los axólotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar.” Estos mismos seres inspiran Patio Escondido, el bar de Monstruo de Agua, una cervecería artesanal en la CDMX. Lo cool de estas chelas es que además de ser muy ricas, son producto de un proyecto que se piensa desde el campo hasta la copa. En esta cervecería hacen chelas híbridas, que incorporan ingredientes agroecológicos típicos de nuestro país y de su diversidad biológica y cultural para retomar la cultura culinaria y herbolaria mexas. O sea que una chela de Monstruo de Agua puede estar hecha con higo, hongos, cempasúchil, hoja santa… Además, estas cheves se hacen pensando en la sustentabilidad y privilegiando agricultores que tengan prácticas regenerativas. Es decir, son responsables con el medio ambiente y compran el 90% de sus insumos en México, ayudando así a la economía local. Pero lo que nos trae

Hotel Casa Awolly
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 4 de 4

Me avisaron de un bar –cuyo nombre hay que preguntar dos veces– en donde los tragos estaban excelentes, y que según esto, servían un tuétano increíble. Con toda sinceridad, no imaginé la magnitud de lo que se escondía en Sinaloa, en plena Roma. Me perdí entre Medellín y Monterrey, caminé la cuadra sin sospechar que el lugar no posee un letrero exterior. Lo descubres por sus anfitriones en la entrada, casi como escoltas de seguridad. Iba sin reservación, pero no me iría sin descubrir el misterio así que le eché ganas. Llegué al comedor ubicado en la planta baja, mis sentidos se saturaron al procesar la decoración y fue entonces que comenzó el surrealismo. Todo era elegante, simulaba un patio con un piso verde de patrones circulares que se extendían a la pared y hacia el techo. Me sentaron junto a un área privada con una mesa de destellos caoba y rodeada por un librero color turquesa. En una pared, arriba de todos, proyectaban un filme de Hayao Miyazaki. Averigüé que la cocina era de Irak Roaro y le regalo mi 2017 por el tuétano con topping de short rib. Hornean el hueso con migas de panko y chiles secos, encima tenía trozos de short rib de sabor acaramelado y unas cebollitas con sabor ácido. Acompañado de una salsa martajada de jitomate y tortillas calientitas. Quedé con el ojo cuadrado: no probé una mejor receta en todo el 2016. Lo acompañé con un coctel aggi-doggi de ron y campari, lo especial es que lo hacen con una compota de ciruela con chi

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El Liquor Store
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 2 de 4

¡Mucho bueno! Dicen ellos. Sé bienvenido a la tienda especializada en insumos para bartenders profesionales, y para todos aquellos interesados en convertir un trago en toda una experiencia de mixología. No te preocupes si no eres un experto, aquí podrás encontrar el material necesario para que juegues al barecito. Ven y conoce la diferencia entre un jigger, mixer y shaker. Como en una tienda de conveniencia, en El Liquor Store puedes pasar a los refrigeradores y tomar un refresco o una cerveza artesanal y encontrar en los estantes la plenitud de licores, aguardientes y destilados que quieras: ron, vodka, coñac, champaña, whisky o whiskey; las mejores marcas de importación aparecen en su inventario y si corres con suerte, te dejarán degustarlo. Esta es la tienda en donde compran los bartenders de la ciudad, porque además de los ingredientes clave para un trago de élite, tienes a la venta las herramientas de las mejores marcas para equipar una barra, incluso libros y recetarios de bares importantes en el mundo. ¡Síguelos en redes sociales para que te enteres de sus catas y talleres!

  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

¿En qué otro bar de la ciudad te hacen un ritual con velas rojas y un himno metalero para servirte un sour? Solamente en Ladina Bar, en la planta baja del Hostal 333, donde los mixólogos Michael Howes, de Minnesota, y Giovanni Bulnes, nacido en Puebla, mezclan drinks con un estilo súper clásico y un gran respeto por los destilados de base. Para vivir la experiencia, pide el excelente la vey sour, con bourbon, fernet, Averna, Punt E Mes, mascabado, limón amarillo, bitters de chocolate, clara de huevo y carbón activado, un coctel espectacular por sí mismo, más allá del show de las velas y la música, ya que la mezcla de base queda completamente negra, y la blanca espuma de clara de huevo lleva un stencil de la estrella metalera. Ladina vive con Howes y Bulnes una segunda etapa, en la que el salón quedó más despejado, sin la mesa de billar que antes tenía; la barra tiene sillas altas con respaldo (algo que se agradece a medida que la noche avanza) y también hay mesas al fondo. El ambiente se va prendiendo por ahí de las 11pm o 12am, sin llegar a un nivel de ruido que no permita platicar, y la música está muy bien seleccionada, pasa de estándares de jazz y blues al rock, indie y hip hop. En su carta de coctelería siempre encontrarás tragos emblemáticos: sazerac, blood and sand, between the sheets, sidecar, preparados con mano pesada y con guarniciones simples y al natural. Ellos mismos elaboran sus tinturas, jarabes y la tónica para el gin tonic de la casa. No son tanto de sabores

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Gin Gin
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

“El gin tonic ha salvado más vidas y mentes de hombres ingleses que todos los doctores del imperio”, dijo alguna vez Winston Churchill quien —además de ser un gran líder político— era un loquillo al que le encantaba bromear, razón por la que decía cosas como la anterior. Todos sabemos que el gin tonic no sólo ha salvado las vidas y las mentes de ingleses, sino de gente de todo el mundo, incluyéndonos a los mexicanos. Es cierto que nosotros tenemos el tequila y el mezcal, pero ambos están destinados a la fiesta absoluta o al tratamiento contra el mal de amores. El gin es para otros momentos. Es uno de los destilados favoritos por su frescura, su suavidad y las benévolas bayitas de enebro de las que está hecho y que, desde épocas ancestrales, se consideran medicinales (punto extra para Churchill). Así que podemos concluir que el Gin Gin es una suerte de botica disfrazada de bar, cuya carta presume una gran variedad de pócimas curativas en forma de gin tonics que, si bien respetan al clásico (hecho con gin, agua tónica y una rodajita de limón), nos regalan nuevas maneras de disfrutar este viejo gran trago. Tres imperdibles son el vellocino de oro (gin, aceitunas, romero, aceite y rodajas de limón griego y agua tónica), el acapulco golden (gin, infusión de mate y coco y agua tónica) y el acidito mexican pimms (gin infusionado con rooibos y frutos rojos, cinzano, extracto de jengibre, jarabe natural, jugo de limón, mix de frutas y ginger ale casero, decorado con un trébol comestib

Balmori Roofbar
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 3 de 4

Cuenta la historia que, en los años veinte, había un pillo de la Roma famoso por sus bromas, fiestero, ligador, multimillonario y compadre de Porfirio Díaz (extraño, ya que el expresidente murió en 1915 exiliado en París). Se llamaba Carlos Balmori y aprovechaba su fama de magnate para hacer travesuras que mostraban hasta dónde podía llegar la avaricia de la socialité mexicana. Después de hacer sus bromas (conocidas como “balmoreadas”), el hombre se quitaba el sombrero y el bigote falso y mostraba su verdadera identidad: una viejecita de más de 60 años llamada Concepción Jurado. El nuevo rooftop de la Roma retoma su nombre y rinde homenaje a este personaje. Balmori es un mix de las fórmulas de los bares más exitosos de la colonia: la terraza y diseño de Romita Comedor, la vegetación decorativa de Biergarten, la historia de un personaje del siglo pasado como Cassius, el concepto de bar de cocteles que nos tiene fascinados y el peltre de cada día. Por las tardes, hay un menú de tres tiempos por 150 pesos, rayos de sol cortesía de la casa. Hay cocteles interesantes, como el de xoconostle, con guayaba y mezcal, y, el mejor –que no está en la carta–, el pramble (gin, jugo de limón y licor de frambuesa). En general, decentes pero olvidables, al igual que su comida, que va desde edamames hasta hamburguesas rellenas de queso. El volumen de la música electrónica crea el resto del ambiente, pues es justo el nivel que te convence de tirar todas las preocupaciones por la borda, pedir al

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Capote
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 2 de 4

De las puertas del Capote, decoradas con estructuras de herrería estilo art decó, escapan piezas musicales de la década de 1950, entremezcladas con otras melodías que podrían ubicarse en ese desdibujado universo de lo vintage. No es peyorativo, al contrario, la combinación es deliciosa y lo suficientemente inteligente como para marcar distancia de ese lugar común del que todo defeño reniega, pero al mismo tiempo marca su esencia hipster. El Capote (desde luego inspirado en el legendario autor de A sangre fría), es una suerte de bistró-bar bien ejecutado. Entre sus dueños asociados se encuentran el escritor Guillermo Fadanelli; el editor general de Almadía, Guillermo Quijas; el artista sonoro, curador del Festival Aural, Rogelio Sosa; y el escritor Pepe Uzquiza. Quizá este equipo de artistas sea responsable de que este espacio evoque un espíritu de sofisticación bohemia norteamericana, clásico del propio Truman Capote o Norman Mailer. Para lograrlo, se han basado en algo que uno de los dueños, Lorenzo San Juan, describe como coctelería tradicional norteamericana. Además, los socios pretenden que los licores como el absenta o el Campari vuelvan al lugar que se merecen entre las preferencias locales. En su barra cuenta con la presencia del barman Daniel Hernández y su carta fue diseñada por Joseph Mortera, embajador en México de una marca de ginebra escocesa. Ambos, conocidos por la licorería Limantour. En cuanto a su decoración, hay tonos ocres del piso marmoleado, el mobiliari

Patrick Miller
  • 4 de 5 estrellas
  • Antros
  • Roma
  • precio 1 de 4

Por más de dos décadas, su piso ha atestiguado los mejores pasos de la urbe dentro de sus círculos de dance-offs. Ahí, todo tipo de personajes de la ciudad –bailarines, hipsters, fresas, rucos y taxistas– se unen por el amor al desgaste de suelas. Lo mejor es ir en las noches de los ochenta, noventa y dos miles, que son mucho más amigables que las intensas de high energy, que podrían parecen muy sanas para los inocentes: todo mundo tiene una botella de agua en la mano. (Para saber qué toca hay que checar el calendario en la página). Vale la pena asomarse un rato al círculo de competencia de baile y ver los asombrosos pasos de quienes van cada viernes. Ellos, los héroes del lugar, se toman el baile en serio y van de pants, aunque nunca faltan las que no supieron y fueron de vestido y tacones. Lo más recomendable es ir cómodo. Todo esto da un feeling de esas películas taquilleras adolescentes de concursos de baile. Tras la adictiva primera visita podrás llegar a pensar que los viernes fueron exclusivamente creados para celebrar en esta bodega de paredes pintadas de colores neones, que bien podría haber sido un lugar de laser tag. Una bola disco y vigorosas luces estrambóticas son más elementos del encanto propio del lugar. Entre tanto baile, y a falta de aire acondicionado, el sudor fluye sin pudor alguno. Para saciar la sed en este magno-sauna hay dos opciones: agua y cerveza. Comprarlas implica hacer una fila (kilométrica, a veces), conseguir una ficha y cambiarla en la barra

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  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 3 de 4

Durante décadas fue una apacible cantina cuyos clientes se dedicaron a envejecer al tiempo que bebían y jugaban dominó. Pero algo pasó a principios de los dosmiles. Una cada vez más nutrida banda de escritores, cineastas, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, periodistas, bellas modelos extranjeras y personajes afines, fueron arrinconando a los parroquianos originales, y por esa costumbre informal de beber antes del fin de semana, se instauraron los “jueves de Covadonga”. Por unos años, los jueves a la medianoche se volvió prácticamente imposible moverse entre el tumulto de covadongueños que brincaba de una mesa a otra, saludando a los colegas del gremio. Un ambiente en extremo animado y sociable, por demás inusual si consideramos que la decoración tiene el mal gusto de un consultorio médico, las luces que iluminan el sitio son tubos de neón tipo oficina y que no se escucha música alguna, sino únicamente el ronroneo de las conversaciones y el plim plim de los cubiertos. Entre esa multitud se mueve un pelotón de meseros increíblemente diestros y de memoria prodigiosa. En algún momento, a la usanza de muchas cantinas, la fiesta se interrumpe cuando alguno de los clientes grita a todo pulmón el nombre de otro comensal. Pongamos por caso: “¡Juan Pérez!” A lo que los cientos de presentes, a coro, responden: “¡Uleeeero! ¡Uleeeero!” (bueno, la palabra no empieza precisamente con U), y luego vuelven tan campantes a sus conversaciones. Pero de un par de años a la fecha eso ya

La Bodeguita del Medio
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Roma
  • precio 2 de 4

El son cubano resuena en cada rincón de esta casa con tres pisos, los mensajes de sus visitantes decoran las paredes, aun si es tu primera vez, evita el verte novato volteando a todos lados tratando de encontrar firmas reconocidas (tendrás tiempo después del primer mojito). Se dice que esta tradición empezó en la Bodeguita original de La Habana, Cuba, en la que se pueden encontrar firmas de personajes como Agustín Lara o Ernest Hemingway. Para paladear el sazón cubano, botanea unos tostones a base de plátano frito, rellenos de picadillo o de camarón o, si tu plan es algo más fuerte: el pollo cubano con arroz blanco y frijoles con plátano frito, sí, puede sonar sencillo, pero basta probar la suave carne condimentada y el contraste de sabores para no detenerse hasta ver limpio el plato, pero guarda espacio para un flan de naranja muy a la Bodeguita. Ya más en ambiente, después de los mojitos y la cena, debes probar una cerveza cubana antes de seguir con la clásica cuba libre. Si vas en martes, las clases de salsa para lucirte en la pista vienen incluidas, pero cada noche el son cubano en vivo acompaña los shots. Si eres partidario del tabaco, antes de salir pasa a la tiendita por un auténtico habano made in Cuba.

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La Botica Roma
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Mezcalería
  • Roma
  • precio 2 de 4

No sólo de beber se trata. O bien, ya que le vamos a entrar al alcohol de alta graduación, por lo menos que la ingestión esté respaldada con una filosofía de comercio justo, de produción artesanal, de rescate de las bebidas tradicionales… es decir, dejad que los inexpertos compren en el súper, aquí se venden destilados de exquisita calidad y quien los consume de inmediato se diferencia del resto.Con esos principios abrió la primera Botica en la Roma y a la fecha tiene seis sucursales en la ciudad. La idea es que sean licorerías de barrio, por eso son pequeñas, desenfadadas, y con ese aire de expendio añejo, perfectamente calculado desde el nombre.Un lugar a gusto para platicar, poner unas canciones en la rocola y probar los aguardientes de agave de distintas partes del país: desde Tamaulipas hasta Oaxaca. El menú es presentado en un pedazo de cartón y la variedad de mezcales disponibles puede llegarte a marear incluso antes de haberlos consumido. Vete por lo seguro, pide un Minero o algo más fresa como uno frutal, o una crema que hasta podría resultar más pegadora.Ubicado en el corredor de barecitos alternativos de la calle de Orizaba, es el lugar perfecto para ir a cotorrear entre semana o de precopeo antes de las fiestas de fin de semana.

Licorería Limantour
  • 4 de 5 estrellas
  • Bares y cantinas
  • Coctelerías
  • Roma
  • precio 3 de 4

La renovada fascinación por la coctelería en México surgió con un nombre: Limantour. Fue uno de los primeros bares en nuestra ciudad que decidió salirse de la vía y ofrecer una experiencia que se aleja de una simple barra con cocteles que no van más allá de los martinis.Aquí, la ciencia de las bebidas llega a niveles insospechados, con combinaciones etílicas que resultan sorpresivas al paladar; sus tragos incorporan ingredientes dulces, amargos, hierbas y bitters, mezcales y gin, en un juego constante que homenajea tanto a aquellos bartenders de los años veinte, como busca innovar en sus mezclas.Es común encontrar a reconocidos bartenders invitados detrás de la barra, y por temporadas es posible toparse con concursos que giran en torno a temáticas específicas (gin tonics o cocteles con té, por mencionar algunos).El menú de Limantour hace una referencia a un viaje por el mundo, a través de 20 cocteles. Con un trago, podemos sentirnos en una cantina antigua en el centro de Buenos Aires, en un sencillo pub escocés o en un bar underground de Brooklyn.Me decidí por un road trip a Oaxaca con el jamaica mezcal, que lleva bitters de chocolate. El trago se sirve en una de esas jícaras que encontrarías en cualquier mezcalería cercana a Monte Albán. El primer sorbo quema delicioso; el calorcito se apodera de tu garganta para bajar directo a tu corazón. Unos segundos después, viene el retrogusto de chocolate, sorpresivo, casi imperceptible pero cautivador.Después, viajé a Argentina con e

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