Maximo Bistrot
Alejandra CarbajalMaximo Bistrot

Restaurantes y cafés en la Roma

Las mejores opciones de esta colonia de la CDMX para ir a comer o tomar un café

Escrito por
Time Out México editores
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Esta colonia, vecina de la Condesa, fue elegida el año pasado por los infalibles editores de Time Out como uno de los 50 barrios más cool del mundo. Y no es de extrañarse, ya que entrar en la Roma es como entrar en otro pequeño universo en la alcaldía Cuauhtémoc. 

Encontrarás tesoros de todo tipo, desde Antros y bares en la Roma para amantes de la fiesta, el top 10 Restaurantes en la Roma para que pruebes todo tipo de platillos extravagantes y deliciosos postres hasta librerías, museos, cantinas, tiendas de discos, mercados, teatros y cafeterías que entran en la lista de los 15 lugares imprescindibles de la Roma.

Checa la lista y elige tu lugar favorito para pasar una tarde traquila tomando café o devorando un exquisito platillo. 

Recomendado: Los 50 mejores restaurantes en la CDMX

Lugares para comer en la Roma

  • 4 de 5 estrellas
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Bottega es un rinconcito con una vibra muy ítalo en New York, con platillos con masa madre, pastas, vinos, charcutería y una serie de productos italianos de la mejor calidad. Marco Carboni es un chef joven italiano que ha sido músico, fotógrafo de moda, cocinero y hasta sommelier con Gordon Ramsay. Actualmente es el creador de toda una serie de propuestas culinarias modernas en la CDMX, como Sartoria, Vinos Chidos, Cucina, Nera, Nerina, Polpo y, por supuesto, Bottega. Este último nació pensado para encontrar productos frescos y de la más alta calidad para surtir tu alacena, entre ellos pastas, vinos y charcutería (incluso puedes pedir por internet). Famoso por el café y la panadería mañanera, se transforma en bar de vinos con buena música por la tarde (énfasis en ello). Con el tiempo post pandémico (seguro sabrás sobre el programa citadino para ayudar a los restaurantes) llegó la oportunidad de expandirse y mejorar el menú. Entre las entradas brillan las aceitunas marinadas verdes, royal y nuestras favoritas, kalamata. Asimismo las almendras tostadas con romero y especias. Ambas las tienes que probar sí o sí. De segundo tiempo probamos la ensalada de láminas de pera y arúgula, queso gorgonzola, nuez de castilla, aceite de oliva y vinagre balsámico, acompañado de crujiente de masa madre; además, la ensalada de pulpo marinado y caramelizado, servido con papa, tomate cherry, apio, aceite de oliva y un toque de sal (pocas veces nos hemos encontrado con una ensalada así de complej

  • 4 de 5 estrellas
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Cualquier capitalino que se respete sabe que existen puestos callejeros que llenan la Ciudad de México de nuevas propuestas, algunas más escondidas que otras. Así es como la Estrella de la Roma quiere enamorar a los amantes del marisco. Esta es otra de las creaciones del ya reconocido Chef Bernardo Bukantz, autor de Birria Colorado y Esquites Durango. Su nuevo invento tiene por objetivo tomar el marisco tradicional callejero -como los famosos “pescaditos”, el camarón, las tostadas de atún- y transformarlo a algo gourmet con ese toque mexa, y lo logra. Sobre el ambiente, podemos decir que es súper tranquilo, arropado por una tienda enorme de suministros de oficina, además de un gran árbol que da una refrescante sombra incluso a medio día (sabemos lo difícil que es encontrar un puestito callejero con estas condiciones). La música está a cargo del equipo, con volumen moderado, además de una buena selección indie, al menos en esta visita. Sobra decir que la atmósfera dentro se percibe sumamente ligera, juvenil y agradable. Respecto a la propuesta gastronómica, le metimos el diente a todo. Comenzamos con unas papas “la estrella”, o sea curly con queso asadero, cheddar y marlín ahumado con una base de ajo, cebolla y salsa búfalo. Hunde la cuchara hasta el fondo para sentir todos los sabores, texturas y percibir un bocado totalmente balanceado en amargor, dulzor y acidez. Después le entramos a las empanadas de chile empanizado, relleno de queso, camarón, tocino, aguacate y cilantro.

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La Roma Norte resguarda un pequeño secreto gastronómico en el que los sabores de mar, maíz y mezcal convergen. Ahí, la chef Lula Martín del Campo deja que los ingredientes hablen por sí solos y nos regalen sabores inspirados en los mares mexicanos. Este increíble secreto es Marea Restaurante.   Marea es ese lugar que te invita a disfrutar de los antojos del mar cocinados con toques contemporáneos; encontrarás pescados y mariscos de origen sustentable, provenientes del movimiento de “Pesca con Futuro”, que garantiza ingredientes frescos, de temporada, bajo la premisa de comercio justo y con un mínimo impacto en el ambiente.    Para abrir apetito, nada mejor que las ostras y burbujas, un delicioso capricho de la chef Lula para los amantes de este perfecto maridaje con ostiones, los cuales se pueden disfrutar con alguno de los vinos espumosos que están disponibles por copeo.   Una vez entrados con los sabores de mar, prepárate para probar una de las mejores tostadas de la CDMX: la de marlín ahumado en frío con poro frito y aguacate, el perfecto sustituto para la ya clásica tostada de atún. Para los que prefieren compartir, los pajaritos fritos son la mejor opción.   Mucho mar, pero ¿y dónde queda el maíz?, este grandioso ingrediente destaca como complemento de algunos platillos, como por ejemplo los exquisitos camarones mariposa (camarón azul salvaje de pesca artesanal) con esquites ancestrales (maíces rojo, azul y blanco endémicos de Pátzcuaro, Michoacán) y el espectacular pe

  • 4 de 5 estrellas
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Imagínate encontrarte todo esto en un mismo lugar:  cafetería, barra de bebidas, tienda de ropa y accesorios de diseñador, estudio de tatuajes y galería de arte en un espacio pet friendly. Todo esto y un poco más es Circle lab, el nuevo concepto que llegó para quedarse, ubicado en la Roma Norte. Como seres humanos tenemos esta necesidad de diversificar nuestros gustos, no nos quedamos con una cosa, sino que tenemos varias facetas, tanto a lo largo de la vida, como del día. Aquí se trató de imprimir eso mismo, además de la flexibilidad que la vida misma requiere y la adaptación al cambio. En Circle Lab hay varios espacios que se sienten como uno solo y donde se encuentran intervenciones sutiles, como la ropa de diseñadores mexas y extranjeros; accesorios como lentes, anillos, collares o pendientes; exposiciones de arte; y hasta djs. La decoración estilo art déco y nouveau, inspirada delicadamente en lo la estética prehispánica, se deja ver en la geometría del lugar. Pero también cuidaron que la iluminación fuera perfecta, aprovechando la luz natural. Y, mientras disfrutas de los sillones y las vajillas de barro negro podrás verte en los espejos, que dan profundidad al lugar y también brindan oportunidad de tomarte tus mirror selfies. Y además de hacer tu shopping, elegir un nuevo tatuaje o pasar por la galería de arte, en Circle Lab también puedes comer delicioso. Nosotros llegamos al brunch, que comenzamos con una taza de café. Después, un refrescante toast de hummus y pepino

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  • 4 de 5 estrellas
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Muy cerca del Jardín Pushkin se encuentra el nuevo sitio imperdible para probar ramen: Fideo Gordo. El lugar, con su decoración en tonos claros y con acentos de colores que dan vida y que transmiten una sensación feliz, tiene opciones de fideos con sabores tradicionales, y otros más que los mexas amamos: aquellos con barbacoa o con toques picantes. El viaje en Fideo Gordo comenzó con una latita de sake (si prefieres otras opciones, también tienen una increíble carta de vinos, cervezas industriales y kombuchas) y un taquito de sushi; definitivamente, lo más rico que probamos en toda la noche. En una caja se acomodaban unas bolitas de arroz al vapor con trocitos de pescado marinado a la perfección. Para hacerte el taquito, unas láminas de alga nori y, porque no es taco si no pica, se acompañaban de unas rodajas de chile serrano. Podríamos vivir comiendo esto, sin cansarnos. De plato fuerte probamos los fideos; la onda acá, como su nombre lo dice, es el fideo gordo: un udon plano y grueso que ayuda a que atrapes más caldito, salsita y sabores ricos. Probamos el obi udon de cordero, inspirado en una barbacoa y que se sirve con todo y jardín, limón y chilitos serranos para ponerle al gusto. También probamos en Obi Udon estilo X’ian, que viene con iki morita y especias. La carta advierte que este platillo es picante, y en ese sentido, le faltó cumplir. Otro gran acierto fue el postre: la Carlota Herlinda, de crema de yuzu con limón y galleta. Esta carlota sería la envidia de todas

  • 4 de 5 estrellas
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Que levanten la mano todos los junkies del café. Para ustedes (para nosotros) llega Junkie, el nuevo café con diseño increíble, terraza y un jardín chiquito pero comodísimo en la Roma. En Junkie tienen bebidas preparadas como expresso, flat white, capuccino y latte; estos se preparan con grano de Finca Fátima, un productor de Veracruz. Si prefieres el café filtrado, aquí preparan con el método stagg, que consiste en un filtro de papel que se coloca sobre un sifón plano que tiene unos hoyitos por debajo, a través de lo que cae el café. Con ese método te podrán preparar tazas hechas con granos de diferentes regiones y orígenes. Cuando fuimos, nos tocó un Caturra Amarillo de Santa María Yucuhiti, Oaxaca. Si prefieres tés, aquí también tienen opciones seleccionadas con cuidado, como Negro Calamondin, Manzanilla Lavanda o Rooibos Toronjil. Y, por supuesto, no faltan la golden milk o el matcha latte, así como las kombuchas de Umani Fermentos. Junkie café es un café de especialidad, pero también encuentras opciones de la bebida mezclada, por si eres de los que prefieren el sabor lácteo de los lattes o capuccinos. El lugar se antoja como para pasar una mañana productiva, de esas que patrocinan los buenos granos de café mexicanos. Aunque también funciona para ir a tomarte muchas selfies con el diseño increíble, las mazorcas de maíz que tienen colgadas a la entrada o el mural que decora la fachada. Ve a tomar fotos para tu feed de Instagram y a tomar café del bueno. Te recomendamos: Dó

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  • 4 de 5 estrellas
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Todxs somos creativxs, pero a veces la vida cotidiana hace que se nos escondan las musas. Y eso, en Bambolina, el café para creativxs, lo saben muy bien. Este café en la Roma, en cuyo interior habitan texturas, colores y stickers, te lleva de inmediato a la infancia, en donde todos creábamos, sin importarnos nada más que el proceso. Bambolina es un café pequeño, pero acogedor. Las mesas y las sillas son de colores; las tazas en donde sirven flat whites, capuccinos, mochas o expressos tienen formas y texturas que, sí o sí, llamarán tu atención, y por si necesitas desahogar tu creatividad, tienen mantelitos para colorear con ilustraciones de diferentes artistas, que siempre vienen con todo y firma para que, si te gusta su ilustración, les puedas buscar.   O sea que en Bambolina te invitan a ser creativx, mientras que comunican las causas que a todos nos mueven, haciendo exposiciones, talleres de pintura, de escritura (como uno para hacer cartitas de amor, para celebrar el 14 de febrero) o hasta días de intercambios de stickers y tattoo parties. Aquí puedes ir con tu equipo para tener una sesión de lluvia de ideas, con tu libro para una cita contigo mismo, con tu lap top, para llevar el home office a donde tú quieras o con tus amigos para ponerse al corriente de la vida. Y, por supuesto, puedes ir con tu perrito, a quien consentirán con un snack y agüita fresca. Por si te da sed de la mala, en Bambolina tienen caguamitas, pero lo mero bueno de aquí es el café. En las tazas de ex

  • 4 de 5 estrellas
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Galea, el nuevo restaurante italiano en la Roma, se destaca por los ingredientes de alta calidad. Ahí, Rafael Zaga y Michelle Catarata no solo le hacen honor a lo tradicional italiano, sino también a detalles deslumbrantes que residen, originalmente, en sus core memories (o en los sabores que los han acompañado y educado a lo largo de sus vidas, reflejados en esta carta). Te sugiero empezar pidiendo al anfitrión, Edoardo Lato, una recomendación para elegir tu vino; en menos de cinco minutos te encontrarás disfrutando uno de los favoritos (que ahora será favorito para ti también). Anticipo mi pequeño lineup: Palmadin (Pinot Grigio) y Guardiola Etna Rosso. Recomendadísimos para toda la velada de principio a fin. El aceite de olivo de Galea merece una mención especial. Mucho se habla de los productos importados como si eso fuese realmente el elemento clave de este tipo de cocina… aquí ni el aceite es la excepción cuando se trata de productos hechos en México. Sumamente fresco, aromático, con la textura perfecta. No hace falta más que un pedazo de pan para disfrutar algo que más allá de ser simple, me parece más bien, un statement bien pensado. Advierto: yo exageré probando tantos platillos, pero no porque sean porciones inmensas. De hecho, van de bocados a platos medios que dan la oportunidad de pedir varias cosas en una misma noche o compartir. Comenzamos con los crostinis de jitomate marinado, de anchoa, mantequilla y salsa verde. Seguimos con el crudo de lobina. Por lo afama

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  • 4 de 5 estrellas
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La ola de los restaurantes que desafían al fine dining ha dado pie a que muchos espacios, venidos de esta escuela, tengan la oportunidad de hacer todas esas cosas que en algún momento soñaron y no ejecutaron hasta hoy. Tal es el caso de Distro Bistrot, el restaurante en la Roma que en poco tiempo se ha logrado posicionar como un pequeño oasis multifacético que cada vez tendrá algo nuevo y sobre todo interesante que ofrecer. En Distro, cada espacio es un universo diferente y con distintos propósitos. Tienes para elegir: si quieres venir en grupo, tienen un privado (muy privado) al fondo del local; si el plan es con amigos (o hasta una cita ecléctica) dispones del cuarto más acogedor, repleto de mesas redondas, manteles largos y velas. Si el plan es más de charlar con nuevos potenciales amigos, la barra está abierta y llena de opciones para todos los gustos. Por último, pero no menos importante, la barra principal, donde puedes platicar con los chefs y ver toda la acción en vivo. Ese es mi lugar favorito. El chef Raúl “Dexter” Cruz (Lou’s Pizza, Kuren) está al frente de la cocina de este proyecto. Me confesó que, lo que les gusta es inventar e incluir a todo el equipo que está detrás del proyecto; todos tienen voz y voto a la hora de decidir si hay platillos que se quedan o se modifican en el menú. La experiencia en Distro no se puede calificar como algo reconfortante; al contrario, la verdad es que es una cocina desafiante. Se siente cómoda al paladar, pero no es para tibios.

  • 4 de 5 estrellas
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Lo primero que pedí en Bou fue una de las famosísimas berlinesas. Las llevaron a la mesa con todo y cubiertos, y yo pensé: “¿por qué alguien usaría cubiertos para comer un pan dulce?” (¿recuerdan a George Constanza comiendo chocolates con cubiertos?). Pero tras tomar la bolita de pan glaseada y bien rellena de mermelada, lo entendí. Los panes en Bou están tan, pero tan rellenos, que es imposible comértelos con las manos. Y esa fue la primera sorpresa de esta panadería en la Roma. Si algo hacen bien en Bou es el pan. Y además de la berlinesa que me hizo usar hasta los pantalones como servilleta, también tienen roles de canela, chocolatines, roles de guayaba, kouing amann de masa madre y relleno de caramelo con un toquecito de sal, conchas hechas con masa madre, galletas gigantes y deliciosas y roles de guayaba. Elegir una pieza de pan y recomendarla como la mejor es una tarea demasiado ardua, porque todas tienen lo suyo. Hay desde lo más atascado hasta piezas más ligeras, pero si hay un pan que haga notar que acá sí le saben a aquello del amasijo, es el croissant. Y si ustedes no lo saben, acá les contamos: hacer una de estas piezas no es nada fácil, pero aquí quedan deliciosas y perfectas. En Bou puedes acompañar tu pan, galleta o tarta con una taza de café; aquí usan granos de Chiapas y Nayarit. Y si quieres una comida completa, también se vale. Preparan desayunos, que están disponibles todo el día (¿pancakes a las 5pm? ¡siempre!), y también tienen opciones para la comida co

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  • 4 de 5 estrellas
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Tetela es el spot para desayunos que no sabías que necesitabas: se trata del nuevo proyecto de Aldo Saavedra y Manuel Rivera, manos, cerebros y sazones responsables de nuestro queridísimo Tierra Adentro, en la Portales. Y como si Tetela necesitara algo más, aquí te va el bonus: está ubicado adentro de Limantour, por lo que además de desayunar riquísimo, puedes entrarle desde temprano a la sana costumbre del day drinking en este multipremiado bar. La onda de Tetela, como lo habrás intuido por el nombre, es la cocina tradicional mexicana, específicamente aquellos platillos que elegimos para iniciar el día. Y lo mejor de aquí es que respetan las técnicas culinarias y las recetas ancestrales; no escatiman en ingredientes ni en horas de cocción; Aldo y Manuel hacen todo como lo han aprendido en viajes de investigación y de las generaciones que les anteceden. De lo que no te puedes perder –además de las mimosas y las palomas, hechas con jugo de fruta natural-, son las tetalas rellenas de pollo y bañadas en amarillito (que además son guapísimas porque están hechas con masa amarilla y azul), los huevitos al comal, que van en salsa de chapulín sobre hoja santa, o las enfrijoladas, con todo y su chorizo. Y para la cruda, ¿qué tal una barbacoa de res estilo Jalisco con un bloody mary? Como verás, todas recetas que ya conoces y amas, y a las que volveremos siempre. Te recomendamos: Los mejores chilaquiles de la CDMX

  • 5 de 5 estrellas
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Te advertimos que cuando vayas a Anti Fine Dining vas a ver moscas por todos lados. Pero será porque estas mosquitas son las mascotas del restaurante, y comunican, con humor, el concepto. Vamos por partes: ¿Anti Fine Dining está en contra –y va en contra- de todos los fine dining?, no. De hecho, replica el servicio impecable, la loza y la cristalería preciosas y el diseño esmerado que caracteriza a los restaurantes más acá. La diferencia es que ahí sí puedes asistir de tenis y jeans y cenar mientras escuchas los éxitos pop.   Y así como irreverente, el lugar es riquísimo. Prueba de ello es la Patricia, una infladita de terrina de pata, que llega a tu mesa junto con las indicaciones del chef Alfredo González: para la primera mordida, cómetela con las manos. Después, usa la cuchara para romperla, aplastara y acabar con ella. También con las manos nos comimos las chilacas rellenas de tocino, requesón y salsa de sésamo negro, que se sugieren con unas gotitas de limón y que te obligarán a chuparte los dedos tras cada mordida (porque en Anti Fine Dining, los modales se quedan en la puerta). Otro imperdible es el Risueño, un risotto con salsa de codzito, alioli de tinta de calamar, una yemita y mejillones. Este risotto, que debes de mezclar para integrar los sabores, se sirve con unas rebanadas de pan de masa madre atascadas de mantequilla, y deliciosas. Y para beber, los cocteles de autor no tienen pierde, como el Mesa de Parota: aserrín de hojas de higo infusionadas con vodka, jug

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  • 3 de 5 estrellas
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Bajo la custodia de lo que podía ser un hipogrifo salido de un bestiario medieval, los tonos tierra y distintas gamas de verde delinean la fachada del café Constela, la nueva cafetería en la Roma - la de los recuerdos de Cuarón-. Sus grandes ventanales lo separan del asfalto donde se encuentran la calle de Jalapa con Colima, y sus brillantes luces contrastan con la fachada Art decó vecina que pone en evidencia la tradición arquitectónica del barrio. A finales de agosto de 2021, Constela comenzó a abrirse paso entre la fuerte propuesta culinaria de la zona con la promesa de "hacer tu café de especialidad realidad". Su carta se fragmenta entre cafés, brew bar, panadería, ensaladas, bowls, sándwiches y toasts. Lo primero en llamar mi atención con ingredientes como dátiles, almendras, avellanas y jocoque fueron las ensaladas, la de kale frita con avellanas tostadas, queso parmesano y vinagreta de limón amarillo es una buena referencia del equilibrio entre sus sabores. A pesar de que una promesa fundamental del café es la especialidad, hay muy poca referencia en torno al origen de su café y solo se menciona el nombre del estado -Veracruz y Oaxaca-, sin profundizar en fincas, productores, procesos y métodos. Para este estilo de café o lo que denominan brew bar, proponen la infusión en sifón japonés, Chemex, prensa francesa, Drip, V60 y Aeropress, sin embargo, no teniendo contexto de la complejidad del grano y el abanico de sabores puede expresar a partir de cada método, es complica

  • 4 de 5 estrellas
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  En la calle de Durango existe un concepto que es todo lo que no sabías que necesitabas: un café de especialidad con cervezas artesanales, cocteles, vinos y comida rica. Se trata de Q’Pedro Pablo. Este café de especialidad en la Roma es un espacio pequeño, con dos mesas afuera y unas cuatro en el interior. El lugar se presta para ir a trabajar con un matcha latte, una golden milk o algunos de los granos experimentales que ofrecen –ahora les contamos-, o para pasar la tarde con tus amigos tomándote una cerveza artesanal. La decoración vintage industrial le da el toque y la personalidad a Q’Pedro Pablo: un lugar cómodo, en donde puedes ser tú mismo (el nombre del café seguramente ya te hizo pensar que ese es el mood). La columna vertebral aquí es el café. Cuando fuimos, probamos uno de Pólvora, una fábrica de cafés de especialidad. Nos tocó un lote experimental en el que fermentaron manzana junto con las cerezas, que venían de Veracruz, y que en Aeropress resultaba en una taza aromática, equilibrada, frutal y con una acidez que invitaba a probar un poco más. Nos contaron que acá hay una muy buena relación con los productores de café, por lo que siempre les tocan los lotes experimentales como este. Así que cuando vayas, seguramente podrás probar un café increíble y, en tu siguiente visita, habrá uno distinto. En Q’Pedro Pablo piensan que en la CDMX hacía falta un lugar en donde pudieras tomar un gran café, pero que también tuviera cervezas ricas y, sobre todo, una carta de alim

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  • 4 de 5 estrellas
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Confirmen: las comidas más ricas son aquellas que se hacen a pie de banqueta, en un puesto de lámina, y que te dejan con la playera manchada de salsitas. Esa dicha callejera podemos encontrarla en Esquites Durango, el puesto de lámina que vende esquites, elotes y tlayudas en la Roma. La onda de Esquites Durango, como lo reza el letrero que viste al puesto, es el maíz nacional. Y lo sirven en las presentaciones que amamos y que ya te dijimos: esquites, elotes y tlayudas, además de una horchata de maíz refrescante y perfecta para cerrar la tarde. Los esquites aquí son de los caldositos, de esos que casi funcionan como una cobija pachona. Además de ponerles mayonesa, les ponen un poco de mantequilla, suave y untuosa, y le puedes poner salsas, y, la joya de la corona: ¡toppings! hay papitas adobadas y rancheras, chapulines, o cacahuates japoneses (tip ganador: pide un poco de cada uno y mézclalo todo). Los elotes, después de su embarradita de mayonesa y mantequilla, también llevan sus toppings. Además de lo antes dicho le pueden poner polvo de palomitas, el pleonasmo más sensual de la comarca. Y las tlayudas van en su confección defeña, esas de maíz quebrado con frijolitos, queso y crema. Definitivamente, Esquites Durango es el antojo vespertino ganador.  Te recomendamos: Los mejores tacos de suadero de la CDMX

  • 4 de 5 estrellas
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Baykus es el nuevo lugar con un concepto de riders and food que conjunta el estilo de vida de las motos y la comida Texas Style: un menú lleno de carne, cerveza, postres, en un ambiente súper agradable, todo esto en la Roma Norte. Baykus nace por Pedro Romero de Terreros, quien promueve el mototurismo de aventura en México, al encontrar el proyecto Deportados (un restaurante con un concepto similar, ubicado en Valle de Bravo). Cuando Pedro conoció este lugar se enamoró y decidió traer algo similar a la CDMX. Este proyecto está dividido en dos; juntos, pero no revueltos: por un lado, Ridemx, donde puedes comprar motos o arreglar, lavar y comprarle accesorios a la tuya o a ti. Hay chamarras, cascos, pantalones, botas o guantes. Por el otro, lo que nos trajo aquí: la oferta gastronómica, pensada para que vayas después de una rodada o a desayunar, comer o cenar como se debe: rico, en grandes porciones y con mucha carne. Claro que, aunque no tengas moto, –o ni siquiera bici- vas a disfrutar como si fueras todo un biker. Nosotros tuvimos la oportunidad probar, como entrada, la blooming onion, cebolla empanizada acompañada de sriracha, rábano picante y mayonesa; el fried corn, elote amarillo con especias; el mac & bacon, que son unos mac and cheese con cheddar, tocino, crema y panco; la brontosaurio, una costilla de res que pasa 12 horas en un ahumador; el brisket, ahumado por 14 horas; el short rib en sándwich, que venía con las muy necesarias papas a la francesa, arúgula, y mayone

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Galanga Thai House
  • 4 de 5 estrellas
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  • Thai
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  • precio 2 de 4

Antes de hablar del gran Galanga Thai House, un increíble lugar de cocina thai en la Roma, hay que hablar de las manos y las cabezas que están detrás. El restaurante es proyecto de Somsri Raksamran (o Ana) (Pin-tó, thai to go y Kiin Thai Viet Eatery) y Eleazar Ángeles, que con Galanga materializaron la idea de abrir un restaurante como pareja. Galanga es, en todos los sentidos, un agasajo. El salón, lleno de plantas, te recibe con un apapacho que presagia lo que está por venir. Y el menú es lo auténtico thai: mezclas especiadas que van desde lo delicado hasta lo abrumadoramente picante. Eso sí, todo ejecutado a la perfección. Si no has probado la cocina thai, seguramente Galanga te parecerá un lugar raro, pero la realidad es que este tipo de cocina sí tiene puntos de encuentro con la mexicana: especias, cocciones largas, platillos complejos y, por supuesto, mucho amor a lo que está en el plato. La chef Ana se ha encargado de que todo el menú sea una delicia, así que, a la hora que vayas, encontrarás opciones increíbles. Nosotros fuimos a la hora del brunch. Iniciamos con unos tés thai tradicionales que venían con leche caliente y decorados con arte latte, eran tan bonitos que no nos los queríamos tomar; ¡estaban decorados con la figura de un elefantito! (awww). Después del té, -y como, siempre, en algún lugar del mundo ya son las 5pm- le seguimos con una mimosa, el trago perfecto para los que nos gusta el day drinking y que no queremos ser mal vistos por la sociedad. Aquí tie

  • 4 de 5 estrellas
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En Niri-go están completamente convencidos (y yo también) de que los nigiris son un formato que puede llegar a ser intimidante. Quizá tiene que ver con el hecho de que la mayoría contenga pescado crudo más en vivo que la típica pieza de sushi maquillada con muchos ingredientes más o que la proporción tamaño / precio no se haga siempre amigable al bolsillo. Pero eso acaba hoy, en este lugar que busca proveerle nuevas oportunidades al paladar de los amantes de la comida japonesa. Es por eso que el equipo de Niri-go decidió esquematizar un formato en el que, fuera de vanidad, se aminoraran costos de personal hasta gastos operativos generales que parecen ser gastos hormiga pero que, al final de mes, siempre suman. Y, aminorando esos gastos, lograron bajar el precio de los nigiris; pequeño regalo a ese pedazo de la comunidad que chance y hoy no quiere comer de la fonda sino algo diferente, sano, y a precios accesibles. Niri- go es perfecto para esa persona que es vecino de la zona y olvidó una cena especial. O hasta a esa persona (yo) que quiere atascarse de piezas en su cama mientras ve por novena vez el mismo episodio de Ugly Delicious y sentir, sobre todo, que su dinero se invirtió correctamente. Recién habilitaron mesas y sillas a nivel de calle porque, pese a tener de dos semanas en operación, la gente comenzó a pedir la posibilidad de comer ahí. Aquí un pequeño side note: si tu intención es ir a comer y vives o trabajas en la Roma / Condesa / Cuauhtémoc, por favor llévate un

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  • 3 de 5 estrellas
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Lo primero que me atrajo a Katsu Sando fue una ñoñada: me enteré de que el diseño interior era de la rifadísima Alejandra Medina ( Wine Bar by Concours Mondial de Bruxelles , Migrante ). Y, para el ojo, este restaurante sí fue una dicha: mantener una vibra informal y dominguera, había detalles elegantes e instagrameables como las grietas del piso de concreto, todas pintadas con dorado, que combinaban con los detalles también dorados del techo y de la barra que antecedía a la cocina abierta. La onda de Katsu Sando –como su nombre lo dice- son los sandos, estos sándwiches japoneses hechos con un pan de caja que se hace con leche. Gracias a esta receta, el pan queda mucho más esponjoso y sabroso de lo usual. Además, los sandos se sirven cortados por la mitad, para que te dejes seducir por el relleno, que debe de verse guapo, y van sin orillas. Y, en este restaurante, también hay algunas opciones de ramen (entre ellos el vegano) y varias entradas. Para acompañar los alimentos tienen sakes, vinos y cervezas japonesas y mexicanas. Yo me fui por un sake, que me sirvieron frío y en una copa preciosa, que combinaba perfecto con la belleza del diseño interior. Para abrir el apetito empezamos con unas brochetas de hongos que venían con unas laminitas de bonito ahumado encima. Fueron riquísimas y perfectas para comenzar; el sabor ahumado le daba toda la onda a este plato. Después seguí con un sando de portobello, y mi acompañante pidió un tonkotsu ramen, el tradicional de cerdo. El sando

  • 4 de 5 estrellas
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Hay pocas cosas tan íntimas como el omakase, esa palabra japonesa que significa confiar o ponerte en las manos del chef. Cuando vas a un omakase, pruebas lo que el jefe de cocina considera: sus mejores y más frescos pescados y mariscos. No hay un menú, y no sabes qué nigiris o sashimis están por venir. Solo sabes que todo está hecho con cuidado, con amor y con la promesa de no romper ese vínculo de confianza entre el comensal y el cocinero. Tú confías en el chef y él o ella, a cambio, te sorprenden. Eso es lo que fuimos a probar a Kuren, la nueva barra de omakases, sake bar y restaurante de ramen en la Roma. Ir a Kuren es como entrar a un speakeasy –excepto por lo sangrón que tenían estos lugares cuando recién se pusieron de moda-. Para entrar, hay que bajar unas escaleras que te llevarán a la planta baja de una casa de la Roma. Primero te encontrarás con el sake bar y, al fondo, el omakase, en donde solo caben siete personas. Ahí, con los chefs Siete Sánchez y Raúl Castillo (Olímpica, Lou's Pizza) a cargo de la cocina, probamos un menú de siete tiempos acompañados con sake y cerveza mexicana hecha de arroz, hecha por los compas de Nami Sake. Empezamos el omakase con una ensalada de hojas verdes con un aderezo de yuzu, un cítrico parecido a la naranja, muy rico y aromático. Le seguimos con unos sashimis de toro (a.k.a. atún); nos sirvieron cortes de tres partes del atún, de la más magra a la más grasa; ¡es increíble cómo cambia el sabor! Luego le dimos a los nigiris: que si d

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