Nativo Taller Gastronómico, cocina mexicana contemporánea en Planco
Foto: Alejandra Carbajal

Restaurantes y cafés en Polanco

Las mejores opciones para comer y tomar café en esta zona de la CDMX

Escrito por
Time Out México editores
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Polanco es una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México. Puedes visitar desde tiendas exclusivas, museos en Polanco; el museo Soumaya, uno de los más importantes de la ciudad por su impresionante arquitectura, galerías en Polanco para conocer artistas veteranos y emergentes o dar una vuelta por el parque Lincoln

Las opciones no terminan ahí, si estás en el mood fiestero visita los mejores antros y bares en Polanco o alguno de los 15 lugares imprescindibles de Polanco que seguramente no te decepcionarán. 

Pero lo más importante es la hora de la comida, así que si andas por la zona y te ruge el estómago, no dudes en visitar alguno de los lugares de esta lista. 

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Dónde salir a comer en Polanco

  • 5 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Polanco

Tras algunas modificaciones estructurales y de equipo a través de los años, este restaurante con un jardín zen en la CDMX consolida su posición como uno de los lugares más auténticos para disfrutar de la comida japonesa. El espectacular Yoshimi, ubicado dentro del Hyatt, solo puede ser calificado así. Yoshimi significa “persona de buen corazón”, y sin duda podemos ver ese concepto reflejado en cada involucrado en este proyecto. Cada pieza, tela, madera y escultura está elegida para representar los límites tradicionales y modernos con los que coquetea el espacio. Tras 30 años de historia, desde cuando el Hyatt aún era el hotel Nico, contribuyó en gran parte al estándar de popularización de lo típico japonés en México. La chef Miriam Moriyama, originaria de Argentina y una de las pocas sushiwoman del mundo (única en la Ciudad de México) se asoma esporádicamente entre los pasillos. Puede que tengas la fortuna de topártela y que te recomiende sus favoritos del menú. En un mundo donde hasta muy recientemente se creía que la temperatura corporal de las mujeres afectaba la preparación del pescado, ella aprendió desde muy joven técnicas culinarias de la compañía de su madre; desde este momento se dedicó a recolectar sus referencias favoritas donde mantiene estructuras tradicionales con toques tropicalizados. Para empezar pedí un maki. Tenía todo lo que podía esperar y más pero decidí, una vez más, ponerme en manos de las recomendaciones del día. Si ya estoy en la cocina de una de las

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Polanco

Que si con piña, que si con queso, que si con carnes frías o vegetariana… inevitablemente, pedir pizza entre amigos es un verdadero ejercicio de diálogo y aceptación del prójimo. En lo único que hay consenso es en que amamos la pizza. Pues bien: este platillo ya llegó en su versión pacífica y que agilizará ese proceso de elección: Coma Pizza. Aquí se vale pedir la pizza completa, pero también está la aristotélica opción de pedir por rebanada. Así, tu roomie puede pedir una; tu crush otra; tu mamá la de pepperoni que tanto le gusta, y tu suegra la vegetariana de su preferencia. Cada quien pide la que más se le antoja, y santa paz. Lo que merece todo un ensayo son los toppings. Para los conservadores, hay pizza margarita, de pepperoni o con salsa marinara. Mientras que para los aventureros hay opciones súper propositivas como la de salchicha italiana con puré de castilla y champiñones; la de stracciatella con pimientos y jamón ahumado y, redoble de tambores: la de higo con trufa.  La masa es todo un mérito técnico del chef y co propietario Efrén “Ziggy” Ríos, que tiene nada más y nada menos que seis victorias en el Campeonato Mexicano de la Pizza, organizado por la Cámara de Comercio Italiana –en 2019 y 2020 fue reconocido como el mejor pizzero del país-. Ziggy se armó una masa híbrida entre la baguette francesa y la pizza romana. Para hacerla usó una masa madre que vino desde Italia hasta el corazón de Polanco. El resultado es una base crujiente por fuera y suave por dentro. ¿

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Nativo Taller Gastronómico Polanco
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Polanco
  • precio 4 de 4

Experimentación, transformación y aplicación, métodos de Nativo Taller Gastronómico para reinventar la cocina mexicana, dando como resultado una composición de gastronomía tradicional con alternativa. Este restaurante originario de Guadalajara llegó al corazón de Polanco para satisfacer a los paladares intrépidos. Tonatiuh Anzures está detrás de la coctelería, elemento integrado a la experiencia sensorial culinaria; tienen tragos de corte clásico, exóticos y famosos de la casa. Con un sorbo de la reina roja se denota inmediatamente el toque ahumado del mezcal y la ligera acidez de la jamaica, mientras que el solero remite a tardes veraniegas con helado de vainilla, vodka, maracuyá, piña y pimienta rosa. El taco nativo al centro es una breve y satisfactoria introducción a la destreza con la que los chefs Alejandro Rojas y Ricardo Torres manejan la carne, lleva picaña y chistorra sobre tortilla azul y costra de queso con mousse de aguacate. Un tipo de bocadillo prometedor es el bao de brisket, un esponjoso pan servido con pecho de ternera braseado y puré de frijol. Entre las distintivas costillas están la de short rib o cerdo prensado, este último lleva salsa de tepache y un ingenioso puré de manzana con limón. Postres obligatorios: s’more con malvavisco de frambuesa, chocolate valrhona y galleta de almendra, y borrachito de elote inyectado con ron sobre crema de cajeta y mezcal. En este taller gastronómico se entremezclan los aromas, texturas e ideas de aquellos que le tienen

Amati Deli
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Cafés
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Más alegres que buenos son los días desayunados en Amati, este pequeño deli, juice bar y cafetería de tonos blancos y amarillos que te despiertan la pupila. Amati significa disfrutar de la comida en náhuatl y amado en italiano, dos ideas que se me antoja combinar. Se encuentra entre los griegos Arquímedes y Heráclito, una de las partes caóticas de Polanco que no amaina más que de madrugada; pero a tempranas horas cae ideal entrar a este deli por un café, un jugo o un petit déjeuner (desayuno en francés) antes de seguir en la locura.  La decoración es muy original con detalles en madera, conservaron la pared de ladrillo pero está perfectamente recubierta en pintura blanca, se siente demasiado limpio. Sobre las mesas hay un par de plantas y las sillas son metálicas; el diseñador de interiores es un genio pues además de aprovechar los espacios al máximo en un local tan pequeño, logró un concepto contemporáneo con un tono de personalidad muy marcado que grita comodidad y siéntete en casa. Lo malo es que no te quieres ir cuando terminas tu café. A la derecha de la entrada están dos refrigeradores abiertos con los munch y los delis, las estrellas de la modalidad de servicio de Amati, otra genialidad pues el flujo es muy práctico: entras, eliges del refrigerador u ordenas en la caja, pagas y te vas si llevas prisa, si no, te sientas y relajas un rato las ideas. Para pedir es más fácil de lo que el menú te hace creer, pues aunque tienen muchas opciones, sólo tienes que saber dos cosa

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Makoto
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Japonesa
  • Polanco
  • precio 4 de 4

El chef Makoto Okuwa es japonés de nacimiento, familiarizado con las técnicas del sushi desde los 15 años. Se entrenó con Masahuru Morimoto, uno de los Iron Chef originales. En 2011 Makoto abrió la primera sede en Miami, y fiel a su herencia, logró el suficiente éxito para expandirse a Panamá en 2016. Este año llega a México y planea llegar a Brasil en 2018. Mientras que el ambiente sobrio y refinado te da una tranquilidad especial, el menú te abre los ojos a lo diverso. Con entradas frías y calientes, ensaladas, arroz, robata, nigiri, maki, y para el conocedor de gastronomía nipona, carne Wagyu o 12 sashimi de pescados importados, que con un presupuesto despreocupado te dará un verdadero deleite. Elegir qué comer es difícil, la ventaja es que nada decepciona, sobre todo si te atreves al sushi tradicional, al que debes colocar una lámina de jengibre antes de humedecer en soya. Esto despierta los aromas y los hace más agradables. Cada plato viene con 10 piezas generosas; los incuestionables son anguila y camarón. El primero de sabor muy potente y salino, bañado en salsa con más anguila, y a pesar de la intensidad, en ningún momento pierdes de vista el sabor del arroz. En el de camarón lo que destaca es la textura crocante. Entre el capitán de meseros y los chefs en turno se aseguran que las mesas tengan una buena experiencia. Lo grato es que tengamos en la CDMX otro restaurante de técnicas de alta cocina japonesa.

Le Relais de Venise - L'Entrecôte
  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Brasseries
  • Polanco
  • precio 3 de 4

Hace poco más de cinco décadas, un hombre compró Le Relais de Venise, un restaurante italiano cerca de Port Maillot, en París, al que decidió hacerle un cambio radical. Su carta, entonces, se limitó a ofrecer un solo platillo: el entrecôte con papas. Para su suerte, el riesgo se convirtió en un clásico, y hoy tiene locales en ciudades como Londres, Nueva York y ahora el DF. No tuve problemas en encontrar mesa en el segundo nivel del bistro, mucho menos acogedor que el primero, con muros ostentosos de madera y lámparas vintage. Un par de cajas impedían la vista al parque Lincoln. Luego de que la mesera –vestida de mucama francesa— me explicara el concepto de L’Entrecôte, entregó la carta de vinos. Fue lamentable que no estuvieran disponibles ni el de la casa ni mi segunda opción de tinto. La ensalada que precede a la estrella de la casa es sencilla: lechugas y un aderezo escasamente recordable, al igual que el pan. Éste sin duda es del día, pero lejano de lo que uno esperaría probar de una cocina francesa. El entrecôte, un corte de lomo de res ubicado entre las costillas (de ahí su nombre), se sirve acompañado de una generosa –casi escandalosa– ración de papas a la francesa. Son ligeramente crujientes y bien cocidas por dentro, pero lo suficientemente tiernas y con la cantidad adecuada de sal. Muy ricas. Por su parte, la carne se sirve –de igual modo– en dos tiempos, con el fin de conservar la temperatura adecuada, aunque ambas porciones no suman un gramaje que justifique el p

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  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Tiendas gourmet
  • Polanco
  • precio 3 de 4

Panadería, repostería, cava de vinos, tienda gourmet y restaurante; aquí no se quisieron quedar cortos en opciones. La panadería es artesanal. Todos los días se enciende el horno para que las baguettes de aceitunas, el pan campirano, los chocolatines y los croissants puedan estar listos para la apertura. Prueba las sorpresas de la repostería del chef Pablo Carrera, como el panqué de plátano con helado de vainilla natural: el azúcar correrá de inmediato por tus venas. Puedes encontrar la clásica tarta de frutas o un postre que imita a un Bubulubu, pero sólo en el nombre, porque de alguna manera lograron mejorarlo.  Lo que seguramente llamará tu atención son las donas. Aquí son más gruesas que de costumbre, con colores brillantes e ingredientes que no hubieras pensado comer con este pan. ¿Qué haces si se te antoja un crème brûlée y una dona?, la respuesta es Catamundi, aquí te tienen lista la dona que también lleva caramelo quemado. Si alguna vez imaginaste una dona de tocino o una de gin tonic rellena de lemon curd, ven al lugar indicado. De acuerdo con la temporada, se presentan diferentes tipos de donas. En octubre, por ejemplo, preparan la de pan de muerto y, sí, viene rellena de nata. Pregunta por las bebidas y los cafés recién hechos. Si vas en otoño, es muy posible que tengas oportunidad de probar el latte de calabaza en tacha. Cualquier otra época del año está el tarro de frutos rojos, con crema batida y crumble de galleta: un boleto sencillo y sin retorno a la felicida

  • 3 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Polanco
  • precio 1 de 4

Cuando alguien pregunta por unos buenos tacos en Polanco, el 90% de los conocedores recomiendan el Rey del Suadero. Es una taquería que apenas se asoma sobre Horacio, a unas cuadras de Mariano Escobedo. Por fuera y del lado izquierdo verás el enorme trompo de carne al pastor y del lado derecho la freidora especial para el suadero, en donde se aglomeran los oficinistas de Polanco a partir de las 2pm. Todo el día hay movimiento en esta taquería, y no es para menos pues aunque su nombre es muy claro, el suadero no es lo único deleitoso que te ofrecen. La carne al pastor la sirven dorada y sabe mejor en tortilla de maíz con cebolla y cilantro; la lengua es suavecita y justa en sal, con salsa verde; el suadero también es otro tema, la carne es jugosa, poco grasosa y con sabor y textura característicos que le da la fritura. También hay longaniza, cabeza, costilla y chuleta, que puedes pedir en tortilla de harina o torta. También preparan birria, puedes pedir desde media orden (45 pesos) o para abrir el apetito un consomé. No dejes de probar la especialidad: la creación del rey. Se trata de un pan árabe –pita– tostado con carne de suadero, tienes que pedirlo con queso y bañarlo la carne en salsa roja. Para beber, el mejor acompañante del suadero es la cerveza, con clamato, michelada o chamoy; ideales para la cruda. Una vez que pruebes los tacos del Rey del Suadero serás tú mismo quien decida si son dignos de rendirles tributo. 

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Jaleo
  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Española
  • Polanco
  • precio 3 de 4

Justo frente al Parque Lincoln en una de las zonas con más opciones culinarias dentro de Polanco, se ofrece un recuerdo de los auténticos bares de pintxos y tapas de España. Con una decoración simple de paredes negras y detalles rojos, el pequeño restaurante de Pedro Martín (Tezka), recibe a sus comensales con un amigable y atento servicio; y un ambiente relajado musicalizado en su mayoría con éxitos de bandas ibéricas. Desde 2009 abrió con la consigna de recrear el bullicio de los bares donde parar a tomar una cañita o vermouth con su respectiva tortilla o montadito, con especial cuidado en los productos importados. Su carta de vino es 100% español y también encuentras cervezas ibéricas. Si vas con más apetito, vete por las raciones completas de callos a la madrileña o carrillera estofada.  Entre las tapas y pintxos, hay desde las usuales croquetas de jamón de Huelva, tortilla española, patatas bravas y chistorra de Navarra. Además, siempre hay platillos del día, que pueden encontrarse escritos en un pizarrón. Cabe mencionar que todos los embutidos cuentan con el sello de calidad de Joselito, considerado entre los conocedores como la mejor marca de jamón y embutidos ibéricos. Entre los postres son muy recomendables la crema catalana y el Pa amb Xocolate: una sorpresiva combinación de chocolate cubierto con sal de grano y bañado en aceite de oliva acompañado de pan crujiente para untar.

  • 4 de 5 estrellas
  • Restaurantes
  • Mexicana
  • Polanco
  • precio 3 de 4

Ser un restaurante de abolengo es cosa seria. Se trata de sobrevivir no sólo años, sino décadas y seguir siendo convincente. La verdad yo estaba reticente a visitar Los Almendros. Me recordaba a las comidas familiares llenas de tíos de mi infancia. Así que acudí a la defensiva. “¿De entrada unos taquitos de cochinita pibil, qué le parecen?”, me dijo el mesero. Accedí. Los trajeron. Los probé. Si es posible hablar de equilibrio en el pibil, aquí era el caso: ni muy seco, ni escurriendo, ni muy ácido, ni muy insípido. La precisión del pibil comenzó por convencerme.Luego siguió la sopa de lima. Un potaje al que soy especialmente adicto, y por lo tanto, me considero capaz de discernir entre la imitación y la verdadera. Aquí estábamos hablando en serio y nuevamente el equilibrio en el sabor: no predominaba el cítrico, pero tampoco el consomé. De plato fuerte el mesero (de guayabera rigurosa, faltaba más) recomendó el pollo Los Almendros, incluso por encima del Poc-chuc del que el restaurante se vanagloria de haberlo creado en 1962. Temo que no se equivocó: una suerte de pipián almendrado de resonancias sutiles que combinaba a la perfección con la pierna y el muslo. Acompañado, por supuesto, de tortillas hechas a mano. A estas alturas ya había yo recibido una lección sobre el abolengo: esa capacidad de ser clásico aún a pesar de las modas gastronómicas. Como sea, la perfección no existe: en el café fallaron, era un expreso demasiado ácido para mi paladar. En fin, una tacita no iba

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