Librería La Moraleja
Foto: Alejandra Carbajal

La Indiepedia. Un casi virtual Día del Libro

México celebra el #DíaDelLibro este 12 de noviembre y distintas librerías y editoriales independientes no dejan que pase desapercibido

Por Enrique Saavedra
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Durante varios meses fue imposible acudir a una librería a mirar, leer y comprar; además, se pausó la impresión de novedades editoriales. Pero lo cierto es que los libros nunca dejaron de estar presentes, lo mismo para avezados que para incipientes lectores, recordando cuán fundamentales son para dar conocimiento, compañía, entretenimiento y, por qué no decirlo, alivio y salvación.

Aunque la labor que las editoriales han realizado para difundir y vender sus títulos durante esta peculiar época ha sido loable y visible —como ya hemos revisado en INDIEpedias anteriores—, es justo y necesario hablar de los esfuerzos que las librerías independientes han realizado en apoyo de las editoriales, de los autores, los lectores… y de sí mismas.

Casa Tomada, que por su calidez más bien es un hogar, trasladó exitosamente a la virtualidad su programa de talleres sobre diversos asuntos literarios, además de su club de lectura mensual. Desde julio la librería está abierta y hace envíos de títulos de editoriales independientes a todo el país. Actualmente está retomando los talleres presenciales, pero continúa con varias actividades en línea. A través de su plataforma virtual se han presentado novedades de sellos como Dharma Books y Paraíso Perdido, así como un ciclo especial de talleres con figuras de diversos ámbitos, como Julieta Venegas, Karina Gidi, Yásnaya Aguilar y Brenda Lozano, entre otras.

Para visitar otro espacio especializado en editoriales independientes de México y Latinoamérica hay que viajar a Guadalajara, aunque sea a través de internet: Casa Impronta es un sólido proyecto cultural que conjunta editorial, imprenta, librería y cafetería en un mismo sitio. Su catálogo es una fiesta internacional y sus propias creaciones (libros, libretas y papelería) son joyas contemporáneas del arte ancestral de la imprenta y la tipografía. Ya han reabierto sus puertas, pero conservan las apuestas a las que obligó el confinamiento: ventas en línea, envíos a todo el país y sinergia con otros espacios culturales de distintos rincones de la república —denominada Crisis Compartida—. La virtualidad nos permite entrar en esta hermosa casa tapatía y sus múltiples asombros.

Volviendo a Ciudad de México, librerías como La Murciélaga, dedicada a primeras ediciones y sellos independientes, demuestran que las redes sociales pueden ser espléndidas aliadas para dar continuidad y vigencia a la venta de libros y a la difusión de esos títulos raros, olvidados, desconocidos, buscados e inencontrables que pueden marcar la diferencia en situaciones límite como la que se ha vivido en el mundo. Algo similar ocurre con La Moraleja, que desafió al propio ámbito librero al inaugurarse en pleno confinamiento, capturando a los lectores y curiosos a través de sus redes. 

Pero las palmas por la forma en que aprovecharon las redes sociales se las llevan las librerías de viejo que implementaron un sencillo y eficaz sistema de ventas en línea con sendos descuentos incluídos para los amantes de esos títulos o ediciones que ya no se consiguen tan fácilmente en las librerías de novedades. Niña Oscura, Jorge Cuesta y El Hallazgo, así como Librero en Andanzas y las virtuales El Gallo Viejo y La Casa Inundada, se han convertido en remansos para lectores y obsesos.

De sobra está decir que este arbitrario repaso de librerías —hay más que han hecho notables esfuerzos para resistir y ayudar a subsistir— viene a sazón del Día Nacional del Libro, que en México se celebra el 12 de noviembre y al Día de las Librerías, que en teoría se celebra en nuestro país el 8 de noviembre, aunque este 2020 pasó desapercibido. Y este año, paradójicamente, el encierro ha fomentado no solamente la lectura y el interés en las plataformas virtuales para adquirir libros en las librerías, sino una vasta actividad en torno a la discusión, el estudio, la enseñanza y la divulgación de los procesos del libro y la lectura mismos.

El ciclo Consultoría Editorial en el que expertos de la Dirección General de Publicaciones de la UNAM compartieron secretos y anécdotas de los oficios que involucra a la cadena del libro, hasta el Seminario “El Ensamble Editorial” de 17 Instituto de Estudios Críticos y los talleres de edición que han ofrecido los responsables de Ediciones Antílope y de Gris Tormenta, pasando por las charlas abiertas al público del Encuentro de Editores y Libreros de la reciente FIL Oaxaca.

Estos eventos que reflejan que, a pesar de la situación de salud mundial que ha puesto en incuestionable crisis a la ya de por sí frágil industria editorial mexicana, el libro —su hechura y su lectura— sigue siendo un ente que está vivo, en pie de guerra y, por ello, bien merece que se le abrace, se le felicite y se le desee parabienes en su día. 

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Portada de tres libros Dharma Books Publishing
Foto: Cortesía Dharma Books Publishing

El cumpleaños de Dharma Books Publishing

Qué hacer

En estos tiempos en los que el mundo parece cada vez más cercano al karma, resulta estimulante saber que, desde la literatura, hay una opción que se le opone. Aunque por su nombre parezca de origen anglosajón, Dharma Books Publishing es un proyecto editorial mexicano con sede en la Ciudad de México, que en agosto cumple cuatro años de ser un sello independiente y cada vez con más notable existencia.

 

Portada del libro Los memorables de la autora Lidia Jorge
Foto: Cortesía Elefanta Editorial

La memorable Elefanta

Qué hacer

Cuando Portugal fue el país invitado de honor en la Feria del Libro de Guadalajara, hace dos años, varias fueron las editoriales independientes mexicanas que estuvieron de fiesta, pues gracias a más de una es posible consultar el trabajo de autores contemporáneos tanto portugueses como de otras regiones lusófonas: Goncalo M. Tavares, José Luis Peixoto y Ondjaki, entre otros, pueden presumir de tener traducciones y ediciones hechas en nuestro país.

Eso fue en 2018. Este 2020, Portugal vuelve a dar motivos para celebrar a la lengua portuguesa y —de paso— para poner en la mira a un sello que la ha difundido de manera notable. En aquella edición de la FIL, Elefanta Editorial presentaba como novedad la traducción de María Auxilio Salado a la novela Os memoraveis (Los memorables) de Lídia Jorge, la narradora portuguesa que acaba de ser nombrada como merecedora del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances, el cual se le entregará —en presencia física o virtual— en la inauguración de la FIL Guadalajara de este año.

Los memorables resume en muchos sentidos el espíritu de Elefanta Editorial, la cual se fundó hace nueve años por el traductor Emiliano Becerril, con el objetivo de dar a conocer en nuestro país a autores lusófonos, principalmente africanos —como Mia Couto con El balcón de Frangipani y Pepetela con dos novelas sobre el agente Jaime Bunda—; pero también brasileños —como Paulo Lins con la famosa Ciudad de Dios y Moacyr Sinclair con Los leopardos de Kafka, traducida por el propio Emiliano— y portugueses, como bien lo representa Lídia Jorge.

En su novela, la autora rinde homenaje a quienes fueron artífices del final de la dictadura y la restauración de la democracia en Portugal, a través de la Revolución de los Claveles, a finales de los años setenta.

Emiliano pretende publicar próximamente a la novelista angoleña Yara Monteiro y a la brasileña Conceicao Evaristo, además de nuevos títulos de Pepetela y Mia Couto.

Otras lenguas y latitudes han enriquecido la oferta de esta editorial: el hebreo del poeta israelí Yehuda Amijái (Mira, tuvimos más que la vida), el checo del guionista y narrador Martin Ryšavý (Siberia), el francés del anfileño Ahmadou Kourouma (Alá no está obligado), el gikuyu del keniano de Ngũgĩ wa Thiong'o (Pétalos de sangre) y el inglés del nigeriano Ben Okri (El camino hambriento). En 2019, el celebrado novelista italiano Andrea Bajani estuvo en nuestro país para presentar la traducción de Un bien al mundo. Está por aparecer la novela Doble nacionalidad de la franco-húngara Nina Yargekov.

El buscar literaturas no conocidas en México ha llevado a Emiliano a explorar zonas de la narrativa latinoamericana poco exploradas. Por ello, sus tres antologías dedicadas a la literatura cubana, dominicana y puertorriqueña —Una cala, Sin pasar por go y A toda costa, respectivamente— son un termómetro fundamental para medir la actual salud literaria de esas regiones. Además, Elefanta puede presumir de tener en su catálogo a dos joyas de la literatura argentina: Juan José Saer (El entenado, El limonero real), autor de culto del Siglo XX, y Mauro Libertella (Mi libro enterrado), uno de los más notables de la nueva generación.

Del Romeo y Julieta de Shakespeare traducido por Alfredo Michel Modenessi hasta un exhaustivo estudio de Andrés Cota Hiriart sobre El ajolote, el catálogo de Elefanta tiene su representación nacional en los exquisitos cuentos de Hematoma de Yael Weiss y en los doce poemarios que dejan constancia de la riqueza de formas y fondos de poetas mexicanos contemporáneos como Gonzalo Sánchez de Tagle, Roberto Cruz Arzábal y Eva Castañeda, la más reciente adición a esta colección, con Decir otro lugar. Pronto se unirá a ellos Días de luz larga de Mercedes Alvarado.

Aún no sabemos si Elefanta, que toma su nombre de un viento del sur de la India que se lleva el monzón y deja la fertilidad, publicará otros títulos de Lídia Jorge —hay mucho qué conocer de esta autora imprescindible de las letras portuguesas—. Lo que es seguro es que este premio que le ha concedido la FIL y que la pone en la mira internacional, en gran parte se debe al trabajo de Emiliano para hacer que los vientos literarios soplen a favor del panorama editorial mexicano y nos traigan autores que nos merecemos leer y convertirlos, lo mismo en la biblioteca personal que la universal, en memorables.

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