Centro Cultural Bella Época
Roberto Beltrán

La INDIEpedia: Los libros en fiesta en el Centro Cultural Bella Época

Más de 60 sellos editoriales independientes te esperan en el Centro Cultural Bella Época

Escrito por
Enrique Saavedra
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Ya lo cantó Eugenia León: "sobre caballos, sobre motores, todos se dejan venir, pues los que llegan así danzando, así danzando se van a ir. Los canoeros también, los que bajaron del tren: por carretera, que nadie muera, que todos lleguen con bien". Es la invitación, el convite a la fiesta. Y vaya que los libros ya necesitaban de una.

En estos tiempos, saber que en un espacio se volverán a reunir diversas editoriales independientes, a través de un evento que ofrece lo mismo exhibición y venta de libros que charlas virtuales con autores y editores en una franca convivencia de formatos, resulta un indicio estimulante para la justa y necesaria reactivación no solamente del sector editorial independiente, sino también del lector acostumbrado a hacer de la librería un paseo cotidiano, una visita constante, un refugio.

Luego de dos años de no tener noticias suyas, la Feria del Libro Independiente vuelve al Centro Cultural Bella Época en un momento clave para la industria del libro, la cultura y el entretenimiento. Organizada por la Alianza Mexicana de Editoriales Independientes, esta feria llega a su octava edición juntando a 60 sellos nacionales, además de uno extranjero: la editorial argentina Tinta Limón, una de las más atractivas en materia de ensayo y crónica sobre asuntos políticos y sociales de Argentina y América Latina.

Si bien esta edición de la FLI es un estupendo escaparate para conocer el catálogo y la ideología de una editorial latinoamericana importante, el foco de atención está en esas 60 opciones que dan muestra de la riqueza de formas, fondos y texturas que sustentan el trabajo editorial independiente en nuestro país. Libros artesanales, objeto, digitales, de ensayo, narrativa, poesía, ilustración, para niños, para jóvenes, para adultos, para ancianos y, claro, todas las combinaciones de géneros, estilos y lectores que puedan existir o inventarse.

Alias, Bonilla Artigas, La Cabra, La Caja de Cerillos, Cal y Arena, Canta Mares, La Cifra, De Otro Tipo, Elefanta, Eón, Ermitaño, Ficticia, Juan Pablos, Mangos de Hacha, Mantis, El Milagro, Nieve de Chamoy, Paraíso Perdido, Petra, Sexto Piso, Textofilia, Trilce y Vaso Roto son apenas algunas de las editoriales que desde el sábado 12 y hasta el martes 27 de septiembre están ofreciendo sus páginas y dispositivos a sus lectores. Hay que decirlo: son muchos sellos, sí, pero no son todos; por diversos motivos quedaron afuera varias casas reconocidas (Almadía, Antílope y Malpaís, por hablar tres notorios ejemplos) o nuevas (Los libros del perro y Perla de reciente surgimiento).

El Fondo de Cultura Económica Rosario Castellanos —mejor conocido como Centro Cultural Bella Época— nuevamente es la sede que auspicia este encuentro. Esta edición en particular es por demás importante destacar la voluntad del FCE, la AMEI, la Red de Librerías Independientes —invitada especial de este año— como instancias involucradas directamente en los cambios y modificaciones naturales a los que se está enfrentando el campo del libro y de la lectura.

Y, por supuesto, lo más importante este año, aunque parece una obviedad, es la presencia de los lectores —o bien, de los compradores moderados o compulsivos de libros—, de los asistentes a esta fiesta que tal vez pudo esperar un poco más para realizarse a fin de traer más invitados a casa, pero que resulta loable en su arrojo y deseo de que las hojas vuelvan a ser tocadas, olidas, guardadas en la mochila o el bolsillo, dobladas discreta o descaradamente, subrayadas a lápiz o intervenidas con apuntes o marcadores. Leídas, tarde o temprano.

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  • Qué hacer

El 2021 arrancó con una lamentable pérdida para la edición independiente: el 14 de enero partió a los 42 años el poeta, traductor, editor y promotor Iván Trejo, quien deja un hondo vacío en el ámbito de la poesía y la edición en todo el país, pero concretamente en la zona noreste. Nacido en Tamaulipas, desde finales del siglo XX Trejo fincó su residencia en Monterrey, desde donde formó a nuevos poetas y promotores y dirigió dos sellos editoriales: Posdata y Ediciones Atrasalante.

  • Qué hacer

“La literatura es una carta que se arroja a la lejanía. La lejanía del tiempo, la lejanía del espacio. A veces la literatura llega a su destino, a veces nos llegan noticias de vuelta”. Con esas palabras, la gran Lidia Jorge, narradora portuguesa merecedora del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2020, abrió las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, celebrando, más que lamentando, su formato virtual y a distancia.

Si bien es cierto que hoy es posible que un mayor número de personas puedan disfrutar de las ponencias, charlas y presentaciones de la FIL, la merma para muchas editoriales es significativa. Aunque en el portal web de la feria hay un apartado para la compra de libros (en alianza con librerías como la Carlos Fuentes del FCE de Guadalajara), hay sellos que este año no participan, principalmente los independientes. En el caso de Almadía, Sexto Piso y Era, continúan con su campaña conjunta #DependientesdeLectores, con distintas actividades para fomentar la venta de sus novedades y títulos de sus amplios catálogos.

Hay otro grupo de editoriales y librerías de igual relevancia que, en paralelo a la FIL, se han reunido para conformar el Pasillo de las Independientes, una feria que toma su nombre de la entrañable zona en la que suelen ubicarse sus estantes en el interior de la Expo Guadalajara. A diferencia de las otras ferias, que han fomentado la compra de libros a través de múltiples actividades en línea, el Pasillo está enfocado en reactivar la actividad dentro de las instalaciones de librerías independientes, en las que diversas novedades de las casas independientes estarán exhibidas en sendas mesas.

Antílope, Dharma Books, El Milagro, Elefanta, Grano de Sal, La Cifra (Ciudad de México), Impronta, Mantis, Paraíso Perdido (Guadalajara), Atrasalante (Monterrey) y Gris Tormenta (Querétaro) son los sellos que se encuentran reunidos en las sedes de las librerías Casa Tomada, La Moraleja, Cafeelería (Ciudad de México), Casa Impronta (Guadalajara), La Librería de los Escritores (Aguascalientes), Lalilú (Comitán), La Cosecha (San Cristóbal de las Casas), El Traspatio (Morelia), La Jícara (Oaxaca), Profética (Puebla), La Comezón (Querétaro), Mar Adentro (Veracruz) e Hyperión (Xalapa). Una FIL descentralizada, a decir de Granados Salinas.

Desde el 28 de noviembre y hasta el 16 de diciembre se vive una pequeña pero muy significativa fiesta de palabras y texturas que busca recuperar un poco de lo perdido durante este año de pandemia en el que, aunque no se dejó de leer y se abrieron distintos caminos para la divulgación y adquisición de los libros, no ha sido suficiente para la estabilidad de estas editoriales y librerías.   

Como señala el propio Granados Salinas, en México hay cerca de 100 editoriales independientes, pero esta reunión se gestó más por amistad, similitud y complicidad entre editores y libreros, más que buscando una convocatoria para todos los sellos existentes. El que no participen de la zona de ventas de la FIL no significa que algunas de estas editoriales no estén presentes en ella, aunque definitivamente en menor cantidad que en años anteriores. Por ejemplo, Grano de Sal es editora de Venki Ramakrishnan, Premio Nobel de Química 2009, quien este año forma parte del programa La FIL También es Ciencia; además, Dharma Books tiene las presentaciones virtuales de la novela Residuos de David Miklós, los relatos de Quisiera quedarme quieta de Lilian López Camberos y los ensayos Ficciones lúdicas de Rodrigo Díez.

Los tres libros arriba mencionados pueden encontrarse en este Pasillo de las Independientes que en realidad son 13 pasillos, en diversos puntos de la República Mexicana, al igual que títulos como Tarantela de Abril Castillo en Antílope, la antología teatral doble Después de la ira y Sin ganas de matar de Carmina Narro en El Milagro, la novela gráfica Salón destino de Carlos Vélez en La Cifra, el compendio Poetas en casa 2020 de Mantis, los cuentos de Quiltras de Arelis Uribe en Paraíso Perdido, el poemario Contramilitante de Luis Jorge Boone en Atrasalante, el exquisito texto Una vocación de editor de Ignacio Echeverría en Gris Tormenta y, obviamente, Los memorables de Lidia Jorge en Elefanta.

Tanto estos como todos los títulos que ofrecen estas editoriales en estas librerías son claro ejemplo de esa esperanzadora frase que Jorge lanzó en su bello discurso de aceptación: “Las artes de la palabra serán el salvoconducto hacia la armonía en la civilización del futuro”. Que así sea.

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  • Qué hacer

A principios de 2019, la escritora Ave Barrera viajó hasta Xalapa para buscar, sin éxito, un ejemplar de El lugar donde crece la hierba, primera novela de Luisa Josefina Hernández, extraordinaria novelista, dramaturga y teórica teatral a quien Sergio Galindo le publicó este título en la Universidad Veracruzana, en 1956. La imposibilidad de hallar el libro en el siglo XXI llevó a Barrera a proponer una nueva edición; su deseo tuvo eco en la escritora Socorro Venegas, directora de literatura de la UNAM, quien aceptó reeditar esta y otras cuatro novelas de autoras del Siglo XX que no han gozado del justo reconocimiento y elogio que su obra merece.

Así, a finales de 2019, junto a Luisa Josefina Hernández, las mexicanas Marcela del Río, María Luisa “La China” Mendoza”, Tita Valencia y la argentina Tununa Mercado regresaron a las mesas de novedades de las librerías, dispuestas a recuperar terreno, a conquistar a una nueva generación de lectores y a insertarse en una conversación que mucho ha cambiado —o lucha por seguir cambiando— desde los tiempos en que publicaron sus novelas. Las cinco son las primeras integrantes de la colección Vindictas de Literatura UNAM, que en pleno confinamiento ha sumado a la argentina Vlady Kociancich y la costarricence Yolanda Oreamuno.

Estas Vindictas son narradoras, periodistas, dramaturgas, investigadoras y, junto a otras mujeres ya rescatadas por otras editoriales —como Inés Arredondo, Amparo Dávila, Guadalupe Dueñas y Josefina Vicens por el Fondo de Cultura Económica o, aunque no están disponibles en México, la colombiana Marvel Moreno y la chilena Marta Brunet por Alfaguara— conforman un canon alterno o un anti-canon, o más bien una nueva ruta para entender la literatura mexicana y latinoamericana del siglo XX, la cual, lo sabemos, estuvo dominada por escritores.

Novelas como La cripta del espejo de Del Río, La octava maravilla de Kociancich, De Ausencia de “La China” Mendoza, La ruta de su evasión de Oreamuno y Minotauromaquia de Valencia, abordan universos que hoy resultan plenamente vigentes en sus temáticas y recursos narrativos. Obras femeninas y feministas que trascienden épocas y latitudes. Destacamos la inclusión de En estado de memoria de Mercado, editada originalmente por la propia UNAM, pero ya descatalogada: anunciada como novela, lo que resguarda sus páginas es un exquisito libro de relatos que son a su vez memorias o crónicas autobiográficas fascinantes.

El impacto del proyecto fue tal que pronto encontró resonancia más allá de las letras impresas y llegó a la televisión en una serie dedicada a explorar la trayectoria de importantes artistas de diversos ámbitos. Ahora, trasciende fronteras y hace alianza con la editorial española Páginas de Espuma: Vindictas, cuentistas latinoamericanas, que está saliendo ya a librerías, es la reunión de otras veinte autoras del Siglo XX reivindicadas como imprescindibles, entre ellas la uruguaya Armonía Sommers, la puertorriqueña Rosario Ferré y las arriba mencionadas Moreno y Brunet.

La riqueza de leerlas es doble al hacerlo a través de la mirada de sus pares jóvenes: Jazmina Barrera, Gabriela Damián Miravete, Nora de la Cruz, Claudina Domingo, Lola Horner y las propias Barrera y Venegas, autoras mexicanas cuya obra es un recordatorio de que la literatura ha cambiado y será difícil que intenten silenciarlas o relegarlas. Por cierto, la presencia en este grupo de la ecuatoriana Natalia García Freire hace desear que pronto se pueda tener en México su novela Nuestra piel muerta. Y es de desear que las Vindictas sigan recuperando el lugar que les corresponde en las librerías, bibliotecas y en los estantes de los lectores de hoy, de este y muchos lares.

Sirva esta Indiepedia dedicada a las reivindicaciones para celebrar la reaparición de Sátira, libro entre lo clandestino y lo sublime que recoge la poesía más experimental y corrosiva de Salvador Novo, ese controvertido arquitecto de nuestra cultura que dedicó sendos sonetos, décimas y coplas para bocabajear a figuras como Frida Kahlo, Diego Rivera, Pita Amor, Xavier Villaurrutia y, por supuesto, a sí mismo.

Publicada por Alias Editorial y editada por Jaime y Pablo Soler Frost, esta Sátira no es solamente una evocación sin tapujos del Novo maledicente, ese de las anécdotas que aún se relatan de boca en boca; es también un homenaje a la etapa como editor del escritor y periodista Alberto Dallal, cuya edición de 1970 fue el punto de partida de esta que llega a las librerías en pleno 2020, enmedio de una situación en la que seguramente Novo tendría mucho qué decir y, más aún, satirizar. Dallal ya no edita. Por fortuna, Alias, bajo la dirección del artista Damián Ortega, sí.

  • Qué hacer

Durante varios meses fue imposible acudir a una librería a mirar, leer y comprar; además, se pausó la impresión de novedades editoriales. Pero lo cierto es que los libros nunca dejaron de estar presentes, lo mismo para avezados que para incipientes lectores, recordando cuán fundamentales son para dar conocimiento, compañía, entretenimiento y, por qué no decirlo, alivio y salvación.

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  • Qué hacer

Si bien la pasada Feria del Libro Independiente de la Ciudad de México (que te contamos en una edición anterior de La INDIEpedia) invitó a los lectores a salir de casa, aún es difícil la realización presencial de las ferias librescas de mayor volumen. Ante eso, la FIL Guadalajara venció la resistencia inicial y finalmente anunció su traslado a las plataformas virtuales. Del 28 de noviembre al 6 de diciembre no habrá necesidad de viajar a la capital tapatía para ver y escuchar a autores de todo el mundo.

Guadalajara será el remate de un año en el que ferias nacionales e internacionales optaron por mudarse a la pantalla y, en varios casos, implementar tiendas en línea: Bogotá, Lima, Buenos Aires y Chile, al igual que Hidalgo, Zacatecas y Estado de México han trascendido sus propias regiones desde la comodidad de las casas de los autores y a través de Youtube, Facebook e Instagram.

Octubre es un mes particularmente fecundo en ferias y la virtualidad permitirá a los lectores, aficionados y obsesos literarios estar al pendiente de ellas: FIL Nueva York, FIL Zócalo en la Ciudad de México, FIL Buenos Aires, FIL Chihuahua y, la que aquí nos ocupa, FIL Oaxaca, que del 17 al 30 celebra sus primeros 40 años de saludable existencia. 

Al contrario de la de Ciudad de México, la oaxaqueña no ha escatimado en herramientas para enterar a los lectores de su programación, a fin de que esta llegue más allá de la tierra del tejate. Habrá actividades para bebés, niños y jóvenes que tendrán como punto en común el homenaje al escritor Antonio Malpica. Se efectuarán conciertos como el de la poeta y rapera guatemalteca Rebeca Lane, así como encuentros para editores y libreros.

Las mesas literarias responden a ejes temáticos: Todos los Futuros Posibles —sobre temas de interés actual—, Escrituras para Reinventar el Presente —reflexiones, con perspectiva de género, sobre lenguas originarias y medio ambiente— y las presentaciones de libros y proyectos de editoriales independientes. Anne Carson, Vivian Gornick, Terry Tempest Williams, Raúl Zurita, Margo Glantz y Alma Guillermoprieto encabezan el cartel.

Eventos como la FILO 2020 aprovechan el poder cada vez más amplio de las redes y plataformas virtuales. Si bien es obvio que la promoción y la venta de los libros es un fundamento de estas —y la FILO contará con una tienda en línea—, el otro es la difusión, y mejor aún la divulgación, del trabajo de quienes hacen —y deshacen— la literatura.

Listas virtuales que aterrizan en la realidad
En esta estela de divulgación literaria virtual, el reciente anuncio del Premio Nobel de Literatura a la poeta estadounidense Louise Glück permitió visibilizar el ejercicio que hacen dos escritores, cada uno desde su cuenta de Twitter, para dar a conocer a autoras y autores de distintas latitudes.

Por segundo año, días antes del anuncio de la Academia Sueca, el regiomontano Luis Panini lanzó un listado en el que, en un tuit, explica las razones por las cuales 60 escritores vivos de diversas generaciones y nacionalidades merecen el Nobel. En 2019, cuando publicó la primera lista, mencionó 34 nombres, entre los que figuraban el de Peter Handke y Olga Tokarczuk, quienes se alzaron con los honores. En la lista de este año estuvo presente Glück, además de las muy favoritas Anne Carson e Ida Vitale. 

Desde Twitter, Panini despertó interés y provocación al enlistar lo mismo a eternos favoritos como Joyce Carol Oates, Jon Fosse y László Krasznahorkai, junto a nombres menos contemplados como Zadie Smith, Éric Chevillard, la estadounidense Joy Williams, el argentino Sergio Chejfec o el mexicano Mario Bellatín. Las letras contemporáneas están en esta lista.

El nombre de Glück ya había aparecido en otro listado: el de la escritora chilena María José Navía. Desde el 1 de enero de 2020 publica un hilo de Twitter diario para recomendar la lectura de una escritora, a fin de lograr, el 31 de diciembre, la divulgación de #366escritoras, que van desde las hermanas Brontë hasta Mariana Enríquez, pasando por una pléyade de mujeres de variadas geografías, lo mismo prestigiadas y famosas que injustamente olvidadas o desconocidas.

Sus hilos sintetizan la vida y obra de las aludidas. A veces se detiene en un libro en particular, otras en el grueso de su producción. Autoras que murieron hace muchos años junto a las que este año publicaron su primera novela, poemario o libro de cuentos. Navía celebra la diversidad de generaciones, géneros, estilos y formatos a través de tuits con versos o frases de los libros, además de enlaces a entrevistas, reseñas y publicaciones halladas en la red, ofreciendo un resumen de la historia de la verdadera gran literatura universal: la de las escritoras. 

Las de Navía y Panini son listas que, de tan personales, se vuelven universales y constituyen una guía para descubrir nuevas posibilidades en la tinta y el papel. O en la pantalla. 

  • Qué hacer

Estos son los días en los que el miedo, el espanto y el encuentro entre vivos y muertos se vive como una celebración. Claro que, en tiempos como el que atravesamos, se hace justo y necesario aceptar que el horror y el terror no son exclusivos de los últimos días de octubre ni de los primeros de noviembre; no cuando en este año, si algo ha estado presente en todas partes del mundo a través de la enfermedad, el encierro y sus múltiples derivados, son precisamente el horror y el terror.

Esta temporada que gira en torno al Día de Muertos ha permitido que, en el caso de la literatura, haya especiales acercamientos a estos géneros y temáticas, principalmente a través de las conferencias y charlas virtuales que se han efectuado en los eventos literarios virtuales dedicadas a discutir ampliamente sobre la correspondencia entre las ficciones que aluden a lo inquietante, lo inexplicable y lo siniestro, con la realidad de un mundo que hasta antes de resguardarse de un virus salía a las calles para exigir el final de feminicidios y abusos viejos y nuevos, sociales y políticos.

La presencia de autoras como María Fernanda Ampuero, Ave Barrera, Liliana Colanzi, Verónica Gerber, Mariana Enríquez, Mónica Ojeda y Fernanda Trías, entre otras, ha sido una constante al trazar esta relación. Obviamente, al leerlas y escucharlas aparece una pléyade de autoras universales que las preceden y que siguen siendo causa de fantasías y pesadillas en sus lectores: Shirley Jackson, Silvina Ocampo, Maria Luisa Bombal, Amparo Dávila, Inés Arredondo y Joyce Carol Oates, por mencionar algunas.

María Fernanda Ampuero, espléndida cronista ecuatoriana, publicó en 2018 su primer libro de cuentos, Pelea de gallos, y la fuerza de sus páginas sigue retumbando con la exploración que hace del terror emanado de los pequeños y grandes abusos de poder del día con día, esas violencias que han sellado la vida de muchas mujeres de Latinoamérica. Publicado por la española Páginas de Espuma —distribuida en México por Colofón—, fabulosa editorial que lo apuesta todo por el cuento y el relato.

Esto nos recuerda la labor de otra editorial hispana, Candaya —distribuida en México por Tabaquería—, que ha editado a otras dos autoras ecuatorianas jóvenes: Solange Rodríguez, quien escribe acerca de espectros que resultan más corpóreos que etéreos en los relatos de La primera vez que vi un fantasma y Mónica Ojeda con sus dos celebradas novelas: Nefando —editada en México por Almadía—, sobre las sorpresas que se encuentran al descender a lo profundo de la internet, y Mandíbula —que ojalá pronto se edite por acá—, en la que la convivencia en un colegio de señoritas trastoca el deseo sexual en hambre de venganza.

De Ecuador saltamos a Bolivia con los relatos de Nuestro mundo muerto de Liliana Colanzi, publicados aquí por Almadía, en la que las atrocidades de hoy se entienden a partir de costumbres ancestrales. Almadía también editó un libro insólito: La compañía, en éste Verónica Gerber dialoga con el mayor cuento de horror de la literatura mexicana, “El huésped” de Amparo Dávila, logrando horrores nuevos al presentar a una mujer atrapada por una institución o empresa que le impide salir de la ciudad y de sí misma.

Otro clásico perturbador, Farabeuf de Salvador Elizondo, es punto de partida para que la también traductora Ave Barrera despliegue una narración tan entrañable como estremecedora. Ganadora del Premio Lipp de Novela 2018 y publicada por la tapatía Paraíso Perdido, Restauración instala el terror al sur de la Ciudad de México, en donde una restauradora de arte va develando la violencia machista que ha habitado desde siempre en la antigua casona cercana al Parque Hundido en la que vive y trabaja.

Finalmente, el horror y el terror cotidianos tienen uno de sus más claros ejemplos en el trabajo de dos de las más elogiadas narradoras argentinas: Samanta Schweblin y Mariana Enríquez, autoras de sendos relatos y novelas sumamente apreciadas por lectores y especialistas. En México, Samanta está presente con los relatos de Pájaros en la boca y la novela Distancia de rescate —nominada al Premio Man Booker— gracias a Almadía, mientras que Mariana lo está con Alguien camina sobre tu tumba, editada por Antílope.

A diferencia de títulos escalofriantes como Las cosas que perdimos en el fuego, Los peligros de fumar en la cama y Nuestra parte de noche —Premio Herralde de Novela 2019—, Alguien camina sobre tu tumba presenta un lado más amable de la autora, aunque sin dejar de perturbar: se trata de exquisitas crónicas en las que Enríquez deja constancia de su visita a diversos cementerios alrededor del mundo y de las historias de muerte y de vida que resguardan. En estos días en que los cementerios estarán cerrados, tal vez podamos visitarlos a través de los pasos de Mariana. 

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  • Qué hacer

En estos tiempos en los que el mundo parece cada vez más cercano al karma, resulta estimulante saber que, desde la literatura, hay una opción que se le opone. Aunque por su nombre parezca de origen anglosajón, Dharma Books Publishing es un proyecto editorial mexicano con sede en la Ciudad de México, que en agosto cumple cuatro años de ser un sello independiente y cada vez con más notable existencia.

 

  • Qué hacer

Cuando Portugal fue el país invitado de honor en la Feria del Libro de Guadalajara, hace dos años, varias fueron las editoriales independientes mexicanas que estuvieron de fiesta, pues gracias a más de una es posible consultar el trabajo de autores contemporáneos tanto portugueses como de otras regiones lusófonas: Goncalo M. Tavares, José Luis Peixoto y Ondjaki, entre otros, pueden presumir de tener traducciones y ediciones hechas en nuestro país.

Eso fue en 2018. Este 2020, Portugal vuelve a dar motivos para celebrar a la lengua portuguesa y —de paso— para poner en la mira a un sello que la ha difundido de manera notable. En aquella edición de la FIL, Elefanta Editorial presentaba como novedad la traducción de María Auxilio Salado a la novela Os memoraveis (Los memorables) de Lídia Jorge, la narradora portuguesa que acaba de ser nombrada como merecedora del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances, el cual se le entregará —en presencia física o virtual— en la inauguración de la FIL Guadalajara de este año.

Los memorables resume en muchos sentidos el espíritu de Elefanta Editorial, la cual se fundó hace nueve años por el traductor Emiliano Becerril, con el objetivo de dar a conocer en nuestro país a autores lusófonos, principalmente africanos —como Mia Couto con El balcón de Frangipani y Pepetela con dos novelas sobre el agente Jaime Bunda—; pero también brasileños —como Paulo Lins con la famosa Ciudad de Dios y Moacyr Sinclair con Los leopardos de Kafka, traducida por el propio Emiliano— y portugueses, como bien lo representa Lídia Jorge.

En su novela, la autora rinde homenaje a quienes fueron artífices del final de la dictadura y la restauración de la democracia en Portugal, a través de la Revolución de los Claveles, a finales de los años setenta.

Emiliano pretende publicar próximamente a la novelista angoleña Yara Monteiro y a la brasileña Conceicao Evaristo, además de nuevos títulos de Pepetela y Mia Couto.

Otras lenguas y latitudes han enriquecido la oferta de esta editorial: el hebreo del poeta israelí Yehuda Amijái (Mira, tuvimos más que la vida), el checo del guionista y narrador Martin Ryšavý (Siberia), el francés del anfileño Ahmadou Kourouma (Alá no está obligado), el gikuyu del keniano de Ngũgĩ wa Thiong'o (Pétalos de sangre) y el inglés del nigeriano Ben Okri (El camino hambriento). En 2019, el celebrado novelista italiano Andrea Bajani estuvo en nuestro país para presentar la traducción de Un bien al mundo. Está por aparecer la novela Doble nacionalidad de la franco-húngara Nina Yargekov.

El buscar literaturas no conocidas en México ha llevado a Emiliano a explorar zonas de la narrativa latinoamericana poco exploradas. Por ello, sus tres antologías dedicadas a la literatura cubana, dominicana y puertorriqueña —Una cala, Sin pasar por go y A toda costa, respectivamente— son un termómetro fundamental para medir la actual salud literaria de esas regiones. Además, Elefanta puede presumir de tener en su catálogo a dos joyas de la literatura argentina: Juan José Saer (El entenado, El limonero real), autor de culto del Siglo XX, y Mauro Libertella (Mi libro enterrado), uno de los más notables de la nueva generación.

Del Romeo y Julieta de Shakespeare traducido por Alfredo Michel Modenessi hasta un exhaustivo estudio de Andrés Cota Hiriart sobre El ajolote, el catálogo de Elefanta tiene su representación nacional en los exquisitos cuentos de Hematoma de Yael Weiss y en los doce poemarios que dejan constancia de la riqueza de formas y fondos de poetas mexicanos contemporáneos como Gonzalo Sánchez de Tagle, Roberto Cruz Arzábal y Eva Castañeda, la más reciente adición a esta colección, con Decir otro lugar. Pronto se unirá a ellos Días de luz larga de Mercedes Alvarado.

Aún no sabemos si Elefanta, que toma su nombre de un viento del sur de la India que se lleva el monzón y deja la fertilidad, publicará otros títulos de Lídia Jorge —hay mucho qué conocer de esta autora imprescindible de las letras portuguesas—. Lo que es seguro es que este premio que le ha concedido la FIL y que la pone en la mira internacional, en gran parte se debe al trabajo de Emiliano para hacer que los vientos literarios soplen a favor del panorama editorial mexicano y nos traigan autores que nos merecemos leer y convertirlos, lo mismo en la biblioteca personal que la universal, en memorables.

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