Los 20 mejores postres de la CDMX

Pasteles, helados, galletas, donas y demás deliciosos platillos dulces que todo postrero debe comer en la Ciudad de México
Por Anabel Oviedo y Pablo Mata |
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Los postres nos revelan un mundo a través de sus texturas, sabores y olores; son capaces de crear o generar una atmósfera nueva que nos llena de placer, alegría o nostalgia. En la Ciudad de México la variedad es inmensa, sobre todo gracias al movimiento culinario tan importante que existe.

Tenemos la fortuna de escoger desde postres tradicionales como panes y dulces típicos, pasando por la cocina mexicana contemporánea, cuyos sabores retoman la tradición para transformarse en un ente innovador, hasta propuestas importadas y otras más arriesgadas que fusionan lo mejor de distintos linajes.

Del norte al sur, recorrimos restaurantes de todo tipo para decirte cuáles son los postres que merecen que guardes un poco de espacio al finalizar la comida.

Ya sea que te gusten los postres asiáticos, te la pases en las mejores heladerías y reposterías, o te fascine el olor a pan, te retamos a que pruebes estos deliciosos pasteles y postres que hacen más dulce nuestras vidas.

1
Pastel de chocolate oaxaqueño de Piloncillo y cascabel
Foto: Alejandra Carbajal

Pastel de chocolate oaxaqueño

Este restaurante ya clásico de la zona Narvarte–Del Valle presume de servir uno de los mejores pasteles de chocolate de la ciudad. Más cercano al volcán que al pastel, su relleno llega a la mesa tibio, y con el primer corte se desborda como lava oscura y deliciosa sobre la salsa de naranja o mandarina, dependiendo de la temporada. La combinación del chocolate oaxaqueño derretido con el jarabe de cítricos es apabullante.

Dónde comerlo: Piloncillo y cascabel. Torres Adalid 1263, Narvarte.

Cuándo comerlo: En mood goloso. Es el sueño hecho realidad de los amantes del chocolate.

Time Out dice
2
Mil crepas de matcha e MOG Bistro
Foto: Alejandra Carbajal

Mil crepas de matcha

Las crepas están hechas con harina de trigo, matcha, huevo, leche y azúcar. Cada pastel lleva de 18 a 22 crepas y mucha crema batida, así que si tu plan es cuidar la dieta, mejor ni lo veas.

En MOG utilizan matcha japonesa para cuidar el sabor y darle la vista más verde posible, todos los pasteles se preparan al día, pues una de las cualidades de la clorofila es que se oxida y el sabor cambia muy pronto.

Dónde comerlo: MOG Bistro. Frontera 168, Roma.

Cuándo comerlo: Es un pastel para disfrutarse en todo momento, la idea
es compartirlo sin preocuparte de las calorías. El estado de ánimo puede variar entre festivo y de gordo.

Time Out dice
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3
Macarrones de Le Macaron Boutique
Foto: Alejandra Carbajal

Macarrones

El sabor estrella de Le Macaron Boutique es el de vainilla de Papantla, es clásico y fresco. Otro sabor que debes probar es el de cassis, relleno con una ganache de grosella negra, mezcla perfecta de acidez y dulzura. Están los clásicos
de chocolate belga, pistache, café de grano de Veracruz y frambuesa. Y si quieres probar cosas nuevas, intenta con matcha, lavanda o queso de cabra con higo.

Dónde comerlo: Le Macaron Boutique. Córdoba 125, Roma.

Cuándo comerlo: 
Es ideal para el munchies en la oficina o para llevar a las fiestas familiares por su presentación práctica
y ligera.

Time Out dice
4
Pay de manzana de Belmondo
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Ecléctica

Apple pie

icon-location-pin Roma

El secreto es el jengibre cristalizado, un proceso que lleva de tres a cuatro días para que el tubérculo quede seco y perfecto. Además, la pasta no es dulce, sino salada,
 lo que evita que los sabores sean cargados y empalagosos. La pasta 
y las manzanas se cocinan al día.
 Es un postre caliente que se sirve acompañado de helado de vainilla orgánico y se transforma en una tarta más rústica.

Dónde comerlo: Belmondo Tabasco 109, Roma.

Cuándo comerlo: 
Cuando te sientas nostálgico, como en los días de frío o lluvia. El jengibre sirve para calmar los resfriados o la gripe, así que disfrútalo cuando te sientas bajoneado.

Time Out dice
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5
Volcán de dulce de leche
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Mariscos

Volcán de dulce de leche

icon-location-pin Roma

En cuanto lo ponen en la mesa ya huele a plátano con dulce de leche, así te conquista. El pan sale caliente y humeante. Apenas le das una cucharada al pan, puedes ver cómo el dulce de leche se desborda en tu plato. El helado es una maravilla, sabe a plátano con especias y ruega porque lo mezcles con el volcán en una mordida. Si eres amante del food porn, es el postre de tu sueño más nasty.

Dónde comerlo: La Docena. Álvaro Obregón 31, Roma.

Cuándo comerlo: Ven cuando andes de buenas y tengas ánimos de que te valga la dieta. Cualquier ocasión es buena para disfrutar este volcán, nada más ten en cuenta que no se vale llorar de felicidad.

Time Out dice
6
Restaurantes, Japonesa

Moshi ice de té verde

icon-location-pin Polanco

La pasta de arroz tiene una textura sedosa y cubre una bola de helado de té verde pulverizado. Su sabor es tan delicado como exiquisito. 

Dónde comerlo: Murakami Torcuato Tasso 324, Polanco. 

Cuándo comerlo: vale la pena ir solamente por este postre, sino, después de un ramen, sashimi o teppanyaki queda perfecto.  

Time Out dice
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7
Dona de tocino de Catamundi
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Tiendas gourmet

Dona de tocino

icon-location-pin Polanco

¿Has soñado con un castillo de donas? Puede ser el inicio para volver tus sueños realidad. La dona de tocino es un postre sencillo para paladares culposos. El tocino viene frito en trocitos crocantes, mantiene el sabor saladito que todos amamos y lo mezcla con azúcar glass y miel de maple. Es un manjar que está dispuesto a tapar las arterias, donde cada mordida vale la pena. El azúcar glass no escatima su aparición, pues se desborda a raudales y ablanda cualquier corazón que no se atreva a probar esta combinación. Es el sueño de todos aquellos que están dispuestos a quebrar sin rechistar la dieta y aman los excesos por sobre todas las cosas.

Dónde comerlo: Catamundi. Alejandro Dumas 97B, Polanco.

Cuándo comerlo: Para exploradores y atascados, lo mejor es comerla en casa viendo un maratón de películas.

Time Out dice
8
Fondant de chocolate de Bistrot Arlequín
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Francesa

Fondant de chocolate

icon-location-pin Cuauhtémoc

Este fondant de chocolate es el orgasmo con el que todos soñamos. El pedido demora unos 10 minutos, pues el postre se hace in situ; viene acompañado de una bola de helado de avellana que sella el sabor de una buena cita, pues la combinación frío-caliente se deshará en tu boca. Cuando partes el pastelito, lo primero que notas es cómo se inunda tu plato.

Dónde comerlo: Bistrot Arlequín. Río Nilo 42, Cuauhtémoc.

Cuándo comerlo: Cuando te sientes romántico, por más cliché que resulte, si quieres conquistar a tu date y es fan del chocolate, éste es el lugar ideal.

Time Out dice
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9
Cannoli de María Ciento38
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Italiana

Cannoli

icon-location-pin Santa María la Ribera

Aunque sea un postre elegante, se come con antojo y con las manos. Al dar la primera mordida te elevarás al paraíso. El sabor es sutil, pero firme, identificas cada uno de los ingredientes. El relleno es de queso mascarpone con un toque de vainilla y especias, a los costados trae trozos de pistache en cada salida y gotitas de miel.

Dónde comerlo: María Ciento38. Santa María la Ribera 138, Santa María la Ribera.

Cuándo comerlo: También es para conquistar a tu amorcito.

Time Out dice
10
Pastel de miel de Kolobok
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Rusa

Pastel de miel

icon-location-pin Santa María la Ribera

Es hojaldroso y dulce pero no
 empalaga. Más bien te llena el 
paladar de suavidad. Capas de masa, 
miel y leche delatan que hay por lo menos ocho horas de trabajo en este pastel, y vaya que han valido la pena. La familia Leonov llegó de Rusia a México, en tránsito a Canadá, pero les 
negaron la visa. Su pastel de miel es
 una síntesis de la cultura que trajeron
 consigo: miel, trigo, leche y huevos.
 Ingredientes que transportan al norte 
de Rusia.

Dónde comerlo: Kolobok. Salvador Díaz Mirón 87, Santa María la Ribera.

Cuándo comerlo: En días lluviosos, cuando necesitas un abrazo.

Time Out dice
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11
Taiyaki con helado de bombón de Fat Boy Moves
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Fusión

Taiyaki con helado de bombón

icon-location-pin Condesa

¿Alguna vez soñaste con un cuento de hadas? Entonces tienes que venir a comer un taiyaki. Todo en este postre es de ensueño y gordura. El taiyaki es un pan dulce en forma de pez, normalmente se rellena con adzuki, pero aquí está relleno de chocolate
 y helado de bombón, tiene dos Pockys de fresa y para rematar el diseño, trae un puñado de cereal Fruity Pebbles y crema de avellana. Es una bomba de azúcar rosa pensada para disfrutarse cuando nos entra el espíritu gordo.

Dónde comerlo: Fat Boy Moves. Tamaulipas 147, Condesa.

Cuándo comerlo: Para el momento rompedieta, estado de ánimo matacomplejos, cualquier ocasión que incluya un espíritu de exploración y gordura.

Time Out dice
12
Helado de lavanda de Bigotes de leche
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Heladerías

Helado de lavanda

icon-location-pin Del Valle

Es un postre muy sutil, cuando parece que entiendes a qué sabe, ya te lo terminaste. Como un efecto de tornasol, tiene muchos sabores dependiendo de dónde lo pruebes en tu paladar. A veces se acerca a la vainilla, otras a diferentes sabores florales. Es como si el color violeta tuviera un sabor. Recomendamos probarlo en vaso
 para disfrutar su aroma completo.

Dónde comerlo: Bigotes de leche. Diagonal de San Antonio 909-A, Narvarte.

Cuándo comerlo: Cuando pienses que ya lo has probado todo y te sientes juguetón y curioso.

Time Out dice
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13
Concha de Costra
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes

Concha

icon-location-pin Narvarte

Aquí se hornea con masa madre y se nota. El uso de técnicas y levaduras antiguas ha resultado en que Costra sea ya una referencia panadera de la Narvarte. Vecinos y visitantes vienen aquí sobre todo por las conchas. Hay de tres sabores: vainilla, chocolate y té verde. La verdad, han perdido todo parecido a una concha tradicional, pues los “adornos” en espiral que asemejaban el pan con ese crustáceo marino ahora son una capa entera de masa azucarada, quizás el paso evolutivo más afortunado desde el homo sapiens. La masa es suave y esponjosa, llena de sabor, ideal para chopear en el café. Su tamaño es perfecto para compartir.

Dónde comerlo: Costra. Universidad 371, Narvarte.

Cuándo comerlo: Cuando quieres viajar al pasado, donde las cosas sabían a lo que debían saber.

Time Out dice
14
Panna cotta de té rojo de Rokai
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Cenar

Panna cotta de té rojo

icon-location-pin Cuauhtémoc

Al llegar los meseros y maestros del teppanyaki te reciben con un efusivo saludo. La base de la panna cotta es cremosa, ligerísima; la capa superior está hecha a base de té rojo. Lo ideal es tomar con la cuchara de las dos capas. Primero llega el sabor amargo del té, que desconcierta. Pero después, como un sabio de las montañas de Japón, el postre enseña completo su 
sabor. Imperdible y asombroso.

Dónde comerlo: Rokai. Río Ebro 87, Cuauhtémoc.

Cuándo comerlo: Cuando no quieras un postre dulce y has tenido un día difícil y deseas cambiarlo por una noche de aventuras.

Time Out dice
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15
Chocolatín de Rosetta
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes

Chocolatín

icon-location-pin Roma

La Ciudad de México no sería la misma en esta década sin Elena Reygadas y Rosetta. Su horno cambió nuestra relación con el pan para siempre. Entre su variedad de panes el chocolatín sobresale por 
su aparente simplicidad a la vista pero su complejidad al probarlo. Una oda a la mantequilla, el chocolatín es un balance ideal de leche, pan y chocolate. Hecho de hojaldre, su interior guarda burbujas de aire que lo hacen ligero, como la madalena de Proust, y evoca miles de momentos. El chocolate, por su parte, está en su punto entre amargo y dulce.

Dónde comerlo: Panadería Rosetta. Colima 179, Roma.

Cuándo comerlo: Cuando te sientes confundido por alguna decisión difícil. El chocolate fortalece el ánimo.

Time Out dice
16
Croissant de almendra de Da Silva
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes

Croissant de almendra

icon-location-pin Polanco

El pan es una suma de la tradición repostera europea y las manos trabajadoras mexicanas. En principio, aparenta ser un croissant sabroso pero hasta ahí. Inmediatamente después del primer bocado, sabes que lo has juzgado mal: el hojaldre esponjoso, el sabor a mantequilla y el relleno de mazapán de almendra te alegrará la vida. Bastan un par de mordidas para que entre a tu lista de postres favoritos.

Dónde comerlo: Da Silva
. Oscar Wilde 12, Polanco.

Cuándo comerlo: 
Cuando sigues hambriento después de la comida y te quieres comer el mundo.

Time Out dice
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17
Chocolate de pie de limón de Que Bo!
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes

Chocolate de pie de limón

icon-location-pin Cuauhtémoc

Desde 2003 el chef y maestro chocolatero José Ramón Castillo nos ha guiado hacia un redescubrimiento del chocolate que aún no deja de sorprendernos. Ahora, reconocido como uno de los 10 mejores maestros chocolateros del mundo, su chocolate de pie de limón honra esta lista. Su sabor es inesperado, aunque se adivina en los colores
que lo adornan. La primera mordida llena la boca de chocolate, y lo mejor llega poco después. La frescura y acidez del limón no se pelean con la sobriedad del chocolate, sino que se complementan. Después de un par de bocados más, se termina. Debes decidir: ¿un solo chocolate de Qué Bo! es suficiente, o se vale probar dos, tres, 10 más?

Dónde comerlo: Qué Bo! Julio Verne 104 local b, Polanco.

Cuándo comerlo: Cuando te sientes aburrido y necesitas que la vida te sorprenda.

Time Out dice
18
Isla flotante de San Ángel Inn
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Mexicana

Isla flotante

icon-location-pin San Ángel

Está hecho a base de claras batidas y crema. El merengue queda batido en su punto, y probarlo es como morder una nube: ligera, suave, fresca.

Terminan de conquistar el paladar los frutos rojos que están como recién arrancados del arbusto. El copete del merengue, que ha sido flameado, da para probar un sabor ahumado, que recuerda a los malvaviscos quemados en campamentos.

Dónde comerlo: San Ángel Inn. 
Diego Rivera 50, San Ángel Inn.

Cuándo comerlo: 
Cuando te sientes exuberante, cuando te quieres consentir y tratarte como realeza.

Time Out dice
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19
Crème Brûlée de La Boheme
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Pastelerías y reposterías

Crème Brûlée

icon-location-pin Roma

Viene en dos tamaños: personal y grande. El personal alcanza para compartir entre dos, aunque también se vale terminárselo uno solo, sin ningún esfuerzo ni remordimiento. La crema es dulce y de consistencia perfecta: se derrite en tu boca lentamente y el azúcar de arriba no decepciona. Unos cuantos golpes con la cuchara y tienes pedacitos crujientes, llenos de dulzura. Deja para el final el chocolatito para cerrar con broche de oro.

Dónde comerlo: Panadería la Bohême. Querétaro 219, Roma.

Cuándo comerlo: Cuando te sientes herido. Esta delicia curará todo tu ser.

Time Out dice
20
Pavlova de Delirio
Foto: Alejandra Carbajal
Restaurantes, Mediterránea

Pavlova

icon-location-pin Roma

La bailarina rusa Anna Pavlova visitó Australia y Nueva Zelanda 
en la década de 1920. En algún momento alguno de los dos países creó este postre. La interpretación de la chef Mónica Patiño hace honor al nombre de su restaurante: es un delirio. Porque es como si el viento se materializará en un plato frente a ti y además crujiera. El merengue es acompañado por fruta fresca y mermelada, que hacen al platillo crocante, ácido y cremoso.

Dónde comerlo: Delirio. Monterrey 116, Roma.

Cuándo comerlo: Cuando te sientes romántico y quieres compartir un momento amoroso con alguien especial.

Time Out dice
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