Guía de la ciudad

Restaurantes, cafés, vida nocturna, tiendas, arte, cultura y música en el DF

Los 50 barrios más cool del mundo
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Los 50 barrios más cool del mundo

Nadie quiere sentirse como un turista estos días. Los viajeros inteligentes quieren vivir como los locales y eso significa ver más allá de los lugares turísticos y encontrar los barrios más cool para hospedarte, comer, beber y pasarla bien. Pero ¿qué es lo que le da a una zona el valor de grandiosa? Eso es lo que nos preguntamos al momento de calificar estas zonas que deben de estar en todas las listas de viajeros. Y ya que Time Out llegó a su 50 aniversario este año, decidimos arriesgarnos y encontrar los 50 barrios más cool del mundo. Pedimos ayuda a los expertos: editores locales de Time Out y escritores en todo el mundo, que conocen la ciudad como ningún otro. También preguntamos a más de 15,000 personas alrededor del mundo de lo mejores y (sobrevalorados) barrios en su ciudad como parte de nuestro Time Out City Life Index 2018. Queríamos saber: ¿hay rumores sobre el área, con nuevas y geniales aperturas? ¿Puede la mayoría de la gente darse el lujo de vivir allí? ¿Es un excelente lugar para hospedarse para alguien que visita la ciudad? Lo más importante, ¿se siente como un lugar que está en tendencia? Luego procesamos los números, discutimos el lanzamiento y obtuvimos lo que consideramos que es la lista definitiva de los puntos culturales y culinarios del mundo: los lugares para estar en 2018. Prepárate para una seria pasión por los viajes. ¿Visitaste uno de nuestras recomendaciones? Compártelo en Instagram taggeando a @TimeOutEverywherey usa el hashtag #50nabes. Reco

Inspark
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Inspark

Prepárate para una experiencia única de realidad virtual en Inspark, el parque del futuro que abrirá sus puertas el próximo 21 de julio en la CDMX y que te hará volar sin necesidad de comprar un pase de abordar. En este parque digital la tecnología y el arte digital borrarán las fronteras de tu mente haciéndote explorar el océano buceando con ballenas, pisar diferentes planetas y ser la estrella de futbol que tanto has soñado. Con 1,100 metros cuadrados de diversión sin límites dentro de Plaza Carso, Inspark revoluciona el concepto de entretenimiento en la Ciudad de México con sus más de 30 alucinantes experiencias entre realidad virtual, simuladores ícaro, video mapping, luces robóticas, sonido envolvente, megapantallas y un show de color. Para comenzar tu experiencia es necesario tener tu sparkey, una pulsera de identificación para acceder a las atracciones y que llevará el registro de tus experiencias. Los accesos al parque están divididos en funciones 90 minutos cada una. Al inicio podrás interactuar con cualquiera de las pantallas o ingresar a alguno de los espacios con simuladores de planeación, montañas rusas, juegos de arcade, entrenadores deportivos y un juego de destreza con cristales de colores. Al terminar la primera hora, los usuarios se dividirán en equipos con base en el color de la pulsera que eligieron y pasarán a un espectáculo multisensorial, una competencia de destreza para ganar puntos donde hay tecnología láser, sensores de movimiento y una lluvia de

Las 25 mejores cosas que hacer en la CDMX
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Las 25 mejores cosas que hacer en la CDMX

Escoger las mejores cosas que hacer en la Ciudad de México es una tarea abrumadora si consideras que es la segunda ciudad más grande del mundo. Así que nos dimos a la tarea de recorrerla y seleccionar los eventos, lugares, actividades gratis y los hot spots tanto para turistas como para locales. Encontrarás desde vestigios prehispánicos hasta joyas de arquitectura ecléctica, un proyecto para practicar spinning en un rascacielos y un speakeasy para salir de noche. También recorridos nocturnos por los mejores museos de la ciudad, contemplar el amanecer a 65 metros de altura y proyecciones de cine al aire libre en medio de un lago. Atrévete a descubrir estas experiencias imprescindibles en la CDMX. ¿Has hecho algo de esta lista y te encantó? Compártalo con el hashtag #TimeOutDoList y etiqueta a @TimeOutEverywhere. Obtén más información sobre cómo Time Out selecciona las mejores cosas para hacer en todo el mundo.

Revista del mes
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Revista del mes

En la edición de Time Out México de noviembre 2018, Eddie Redmayne nos contó cómo sería su bestia fantástica y lo más divertido que le pasó mientras filmaba Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald.  Para este mes, nos dimos una vuelta por la Roma al nuevo lugar del mixólogo Khristian de la Torre (Jules Basement), un lugar donde él se encarga de todo, desde preparar la comida hasta la coctelería desde las 9am. En la Narvarte visitamos La Murciélaga, una librería de segunda mano con rarezas editoriales, ¿listo para sumar un nuevo título a tu biblioteca?  Entre los eventos imperdibles del mes: Kandinsky. Pequeños mundos, LUZIA del Cirque du Soleil, MUTEK.MX y Gran Salón México. Te invitamos a descubrir estas y más recomendaciones. En estos puntos de distribución encuentras Time Out México (recuerda que es GRATIS). Si prefieres que te llegue hasta la puerta de tu casa puedes suscribirte, es muy fácil.  

20 lugares en la CDMX para salir con tu pareja
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20 lugares en la CDMX para salir con tu pareja

La ciudad es un gran lugar para el romance. Seguro ya has visitado los cafés para la primera cita o estos lugares para dar el primer beso. Si junto con tu pareja recorriste cada uno de los 10 lugares más románticos de la CDMX, ahora es el turno de que vayas a esos 20 lugares impedibles para parejas. No importa si llevan apenas unos meses o años de relación, seguro que la pasarán muy bien en estos museos, bares, restaurantes y hasta parques.  Te recomendamos: 50 lugares que debes visitar al menos una vez en la CDMX.

Las mejores recomendaciones en la CDMX

Chapultepec, pulmón de mi ciudad
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Chapultepec, pulmón de mi ciudad

Aunque es parte vital de la ciudad y es visitado por 19 millones de personas al año, Chapultepec aún guarda joyas por explorar Primera y Segunda Sección Comparte tus fotos de Chapultepec con los hashtags #AdictosalaCiudad, #PulmónDeMiCiudad y #Aniversario3TOM; y encuéntralas en nuestra edición de junio. La historia de Chapultepec Hoy, nosotros remamos; hace siglos, Moctezuma nadaba en sus albercas. Acá más datos, desde la construcción del castillo hasta la canción de Yuri. Siglo XV: Baños prehispánicos Moctezuma Ilhuicamina ordena a Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, plantar especies de flora provenientes del imperio azteca. Se construye una alberca, en donde se cree que Moctezuma tomaba baños y meditaba. 1864: Castillo imperial Maximiliano de Habsburgo llega como emperador de México. Comienza una remodelación y lo renombra Castillo de Miravalle. 1876-1911: Bosque recreativo Durante el Porfiriato, el Bosque de Chapultepec es transformado en un espacio recreativo al estilo francés, con restaurante y clube en su interior. 1924: Inauguración del zoológico Su creador, Alfonso Herrera tenía la intención de recrear uno similar al del rey Nezahualcóyotl, con especies mexicanas. 1981: Panda defeño Nace Tohuí, el primer panda concebido en cautivero fuera de China y habitante, hasta su muerte 12 años después, del Zoológico de Chapultepec. 2012: Estela de Luz Se inaugura el más reciente y controversial monumento del área, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Tercera Se

Los escritores y sus restaurantes favoritos
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Los escritores y sus restaurantes favoritos

Además de su gusto por las letras, ¿qué tienen en común Chimal, Bef, Boullosa, Lavín y Alejandro Sandoval? Lo descubrimos: su gusto por encontrar en la ciudad un lugarcito culinario que los inspira a crear su obra Fonda Santa Rita, la máquina del tiempo de Alberto Chimal La Rambla, un reducto digno de Bernardo Fernández, Bef Bef se define como un novelista gráfico y no gráfico. Tiene más de una veintena de obras publicadas, la más reciente, Uncle Bill, trata sobre William Burroughs en la Ciudad de México En La Rambla no hay mobiliario vintage, música indie o platillos de autor. Todo lo contrario. Es un pequeño local en la Condesa con muebles de madera rústicos, en el que suenan ritmos sudamericanos y se preparan platillos caseros de Uruguay."Es el último lugar auténtico de la zona", afirma Bef, autor de la novela Tiempo de alacranes y Bajo la máscara."Aunque está en la Condesa, se ubica lejos del epicentro de la payasada. La gente que viene aquí es porque trabaja o vive cerca. No es un lugar de pose ni de diseñador".La autenticidad hace de La Rambla el restaurante preferido del escritor de 42 años, quien en 2011 ganó el primer Premio de Novela Grijalbo por su obra Hielo negro. El sabor de su comida es único, su calidad es buena y los precios son decentes.Empanadas, quesos parrilleros, pastas, pizzas y vinos dominan el menú. "En la Rambla como mucho", advierte el también historietista. Tiene un listado de platillos preferidos: queso provolone uruguayo, chivito al pan, pizza

Ciudad con México
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Ciudad con México

A nuestros lectores: Metztli, el centro, el ombligo de la luna. El corazón de un territorio que luego compartió su nombre a toda una nación. Así la historia, y así el compromiso de la ciudad con este país.La Ciudad de México, además del centro financiero y cultural, es el núcleo donde se generan las políticas públicas y se dictan los lineamientos generales. En Time Out México queremos que vivas y hagas tuya la ciudad, pero también que seas parte activa de sus movimientos y sus problemáticas. Aunque son muchas las cosas que nos hacen una gran metrópoli, hoy más que nunca es importante no ser indiferentes al momento que vivimos.Somos privilegiados de vivir en un espacio en el que si bien nos aquejan los detalles cotidianos de una urbe de 22 millones de habitantes, también nos permite mirar desde otro lugar los problemas serios que sacuden al resto del país. Ante lo cual debemos evitar la indiferencia, tomando este privilegio como una responsabilidad.Nuestra ciudad y país nos necesitan. Necesitan que tomemos un rol protagónico en políticas públicas y en ciudadanía. Necesita que nos interesemos en lo que le pasa al otro. Necesita que levantemos la voz para construir un lugar mejor, no sólo para los 22,sino para los 112 millones de mexicanos. Nuestras acciones suman, nos hacen corresponsables y nos obligan a generar soluciones.Te invitamos a reflexionar, a trabajar por una ciudad y, por ende, por un México mejor, a que desde tu trinchera -cualquiera que sea- luches. Nosotros desde

Tianguis y bazares en el DF
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Tianguis y bazares en el DF

Desde comida y ropa, hasta cine de arte y cortes de cabello, estos mercados itinerantes te sorprenderán por su variedad de productos y servicios Recomendaciones por zonas Chapultepec Aunque es parte vital de la ciudad y es visitado por 19 millones de personas al año, Chapultepec aún guarda joyas por explorar La historia de Chapultepec Hoy, nosotros remamos; hace siglos, Moctezuma nadaba en sus albercas. Acá más datos, desde la construcción del castillo hasta la canción de Yuri. Siglo XV: Baños prehispánicos Moctezuma Ilhuicamina ordena a Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, plantar especies de flora provenientes del imperio azteca. Se construye una alberca, en donde se cree que Moctezuma tomaba baños y meditaba. 1864: Castillo imperial Maximiliano de Habsburgo llega como emperador de México. Comienza una remodelación y lo renombra Castillo de Miravalle. 1876-1911: Bosque recreativo Durante el Porfiriato, el Bosque de Chapultepec es transformado en un espacio recreativo al estilo francés, con restaurante y clube en su interior. 1924: Inauguración del zoológico Su creador, Alfonso Herrera tenía la intención de recrear uno similar al del rey Nezahualcóyotl, con especies mexicanas. 1981: Panda defeño Nace Tohuí, el primer panda concebido en cautivero fuera de China y habitante, hasta su muerte 12 años después, del Zoológico de Chapultepec. 2012: Estela de Luz Se inaugura el más reciente y controversial monumento del área, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Tercera

Restaurantes y cafés en la Ciudad de México por zona

Roma
Restaurantes

Roma

Alekzander Consideremos que hasta hace apenas unas semanas en este mismo lugar había una franquicia de esos lugares de tortas que se llaman Subway, y ahora ofrece sus mesitas sobre la banqueta este asombrosamente bien decorado local que armoniza con el estilo art-noveau del edificio que lo aloja: esa casona porfiriana que se conoce como El Parián. Muebles de anticuario y un segundo nivel con una bien surtida barra que por las noches sirve de lounge. Ese cambio radical de concepto habla muy bien del impulso que la Roma está tomando en los últimos meses. Queremos más restaurantes así y menos franquicias. El menú, en donde se indica claramente “cocina del mundo”, se divide en cuatro capítulos, que no tiempos: 1) Al horno de leña (con una oferta que abarca pizzas, paninis, empanadas y queso fundido, 2) De la cocina fría (en donde hay ensaladas, brusquettas, cebiches, tártara de atún, jocoque, 3) De la barra (con ingredientes para armar tu ensalada) y 4) De la cocina caliente (que sugiere tacos, hamburguesas, solomillo y pad thai). Después del nombre de cada platillo se indica, entre paréntesis y abreviado, su lugar de origen, así que tenemos platillos argentinos, mexicanos, tailandeses, italianos, peruanos, españoles, libaneses, franceses, etcétera. La idea es que se elige del menú sin importar el orden: una pizza puede ser una entrada, o la entrada es la hamburguesa y cerrar con la ensalada de la barra. Nosotros pedimos el cebiche peruano y la pizza de alcachofa con aceitunas. Del primero podemos decir que no es el mejor del mundo, y que para ser peruano parecía más mexicano, pero tampoco decepcionaba: a nuestro gusto le faltó esa acidez picosita que da la felicidad en quien lo come. Sin embargo es lo que era pues: un cebiche. La pizza tuvo mejor fortuna: con un adecuado tiempo de horneado de la masa, de forma que era crujiente por fuera y suave por dentro, bien sazonada, de gusto equilibrado, viene en porción individual y tiene forma oblonga, no redonda, lo que es siempre mejor a la hora de acomodar las cosas en la mesita. De postres había poca variedad, pero bien seleccionada. Lo mejor es el helado de queso de cabra con higos y hojitas de hierbabuena: tan rico que es como para tomarlo de pretexto, llegar a media tarde y solamente sentarse a ver pasar gente mientras se le paladea. Muto Suponemos que por ahí del año 2025, los restaurantes serán todos así y para entonces esto no será novedad: sobre tu mesa se proyecta el menú desde un cañón de video que pende verticalmente, y tú vas seleccionando platillos y bebidas señalándolos con el dedo. Estos se cargan a la cuenta y luego te los llevan a tu mesa. Para entonces será un robot el que te lo traiga. Por ahora sigue siendo un mesero humano, más preocupado por saber si supiste usar esa interfase que por otra cosa. Si este dispositivo estuviera en un restaurante de Polanco o Santa Fe, sería una curiosidad para los oficinistas. Pero en la Roma esto hubiera sido impensable hasta hace unos meses. El Muto es un símbolo más de que la Roma está mutando. La colonia, que hasta entonces se había caracterizado por propuestas gastronómicas “auténticas” (léase: esfuerzos culinarios casi domésticos), cada vez más atrae otro tipo de inversiones. Y de clientela. Los comensales de Muto son los mismos que puede uno ver en Polanco o Las Lomas, si bien un poco excitados por estar en otra zona a la que nunca acuden (quien esto escribe, escuchó ese mismo tema de conversación en dos mesas distintas). El restaurante está pensado para ellos: su decoración es al mismo tiempo exótica y lujosa; ese cutre-chic perfectamente calculado, con atisbos high tech (curiosamente, los aparatosos proyectores colgantes son lo menos high tech del mundo: son toscos y oficinescos). Aquí la inspiración decorativa y gastronómica es asiática: una especie de Tailandia cubista, tapizada en maderas, donde se ofrece sushi y udon. La música es lounge reglamentario. La comida, después de toda la parafernalia tecnológica, no resulta en grandes sorpresas: son combinaciones si acaso un poco más vanguardistas en su presentación, pero ya la has probado anteriormente. Los edamames para la entrada tienen un toque de canela que los vuelve más interesantes. Pedimos también los Ravioles muto, pero no nos emocionaron. Recomendamos, eso sí, el Pescado laqueado, jugoso por dentro, de corteza dulzona y suave. La bebida obligatoria es el sake. Pide el de la casa: es suavecito e invita a que se alargue la conversación, la sobremesa. La Perla de la Roma En las soleadas playas de la avenida, esta marisquería por un momento te hace dudar de que estás en realidad en la Ciudad de México y no a orillas del mar, mirando pasar a los pelícanos. Claro, vuelves a dar una probada a tu Vuelve a la vida y la duda queda disipada: eso que oyes afuera no es el Metrobús, son barcos que pasan… La Perla de la Roma es un clásico de la comida del mar en la ciudad… sin ninguna pretensión de gran restaurante. Lleno todas sus mesas de comensales casi a todas horas –es común esperar tres cuartos de hora a que te dejen entrar– su interior no es más que un jacalón de paredes amarillas y sillas de metal, sin ningún sentido decorativo. Eso sí, una vez dentro el servicio es super veloz y eficiente. En un dos por tres ya tienes tu cerveza fría en la mesa y un coctel enorme delante de ti. Los mariscos y pescados son en verdad frescos y siguen las recetas de las costas mexicanas: al ajillo, al vapor, al mojo de ajo, fritos, empanizados, rebosados, a la mantequilla… Pero lo que rifa aquí es el empapelado: servido en papel aluminio, es una especie de bomba afrodisíaca que mezcla camarones, pescado, pulpo, calamar, ostión, caracol y no sé cuánta cosa más, flotando en su propio caldo. Visto por fuera parece poco, pero en realidad es un platillo más grande de lo que aparenta, y si antes pediste empanaditas o un coctel grande, es muy posible que no puedas terminar éste, muy a tu pesar, pues es delicioso. Un lugar que lleva ahí décadas y por décadas seguirá no importa que la Roma deje de estar de moda: sus comensales son capaces de cruzar media ciudad para comer ahí. La Miscelánea Es difícil imaginarlo pero la Roma aún tiene sus pequeños tesoros escondidos. Uno de ellos es La Miscelánea, galería de arte que tiene un restaurante con una interesante oferta gourmet. Su menú de precio fijo ($70) cambia diariamente. Entre sus platillos regulares con más éxito está el gazpacho rojo, las croquetas de jamón serrano y atún, el hummus de garbanzo, la tortilla de patatas clásica, mar y tierra o del huerto. Lo sirven de lunes a viernes de 2pm a 4:30pm e incluye una copa de vino o una cerveza. Sirven también desayunos de 9:30 a 12 del día. Si sólo quieres algo para picar están las tapas y antojitos mediterráneos que sirven todo el día. Tip: Un imperdible es el hummus de elote o chícharo y el gazpacho de tomate verde. Para compartir lo ideal es el carrousel de tapas (champiñón, calabacín, queso y jamón serrano). La Piazza Ristorante/ Café della Piazza La Piazza es el común denominador para decir que vas a cualquiera de estos dos establecimientos, prácticamente homogéneos en espacio y menú. Como el idioma de su nombre lo indica, hay variedad de platillos italianos —y en italiano, para los conocedores de la gastronomía y las lenguas romances—, entre otras opciones. Entre éstas destacan los desayunos, que no distan mucho de las alternativas más socorridas en la vida de un mexicano (chilaquiles, molletes, huevos, etcétera). Entre las dos cartas (la del restaurante y la del café) podrás encontrar platillos que se ajusten a tu bolsillo o a apetito, así que desde que llegues pide ambas, para que tengas de dónde elegir. La versión chica de una Insalata della Piazza (jitomate, espinacas, jamón, champiñones, aderezo francés y mozarella) por ejemplo, sólo cuesta $40. El Salmone e peperonatta se sirve en un grueso filete, con espinacas, nuez y salsa de pimiento que da un toque especial; y la ensalada con queso de cabra es una excelente alternativa si pretendes comer algo saludable pero no dejas de ser “de buen diente”. El pan, tanto dulce como salado, es hecho en casa y tantas opciones —garibaldi y pan de elote, o multigrano y pan de aceitunas— te harán romper la dieta. Si tu prioridad es echar el chisme puedes acompañar tu charla con un café de la casa (con licor de cereza) o una Báltika, tradicional cerveza rusa que no hay precisamente en cualquier establecimiento. Los jueves hay saxofonista en vivo, así que si pensabas ir solo y no querías sentirte raro observando minuciosamente a los que por ahí pasan, ya tienes pretexto: escuchar un poco de jazz, pop y una que otra sorpresa. Las mejores mesas son las que dan a la Plaza Luis Cabrera (en la terraza), en donde un compositor, una vecina cougar y otros personajes asiduos a La Piazza prefieren sentarse. Sobra decir que hay pizza, pasta y vino. Volver La esquina que solía ser una fondita de barrio le ha cedido el local a un "diner mexicanizado, donde casi todo es artesanal y hecho al momento", según describe uno de sus socios, Jimmy Marcus. Y si algo delata el espíritu de ese concepto son sus amplios horarios, sobre todo en contraste con el promedio de otros restaurantes de la zona. Para desayunar, uno puede decidirse por un tazón con fruta, alguna variedad de waffles o hasta unos chilaquiles, acompañados por un 'lechero'. A la hora de comer, puede que las hamburguesas en versiones totalmente 'de la casa' concentren la atención (por ejemplo una de res con fondue de queso de cabra con chile morita, berros y cebolla caramelizada). Pero ahí no queda todo: hay entradas (¡mozarella con frutos rojos!), sopas, ensaladas, macarrones con queso cheddar, sándwiches y panninis (su delgado pan baguette, hecho con masa madre alemana, es una deliciosa sorpresa). Pa acabar pronto: lo de aquí son bocados que combinan sabores inesperados, para devorarse a la hora que se presente el hambre. Lo que no hay que hacer es irse sin probar sus papas gajo, servidas con un trío de salsas: curry, chipotle y wasabe. Ambientado con sencillas mesas, cada una con una maceta al centro que puedes comprar, Volver tiene cierto toque casero gracias a la distribución de su cocina y utensilios, uno que otro libro de recetas y diversos ingredientes contenidos en grandes frascos de plástico; además de un staff, más que amable y cálido. Vamos, que hay muchas razones para volver. Belmondo Intentaré hacer una reseña objetiva de este lugarcito recién abierto, pero advierto que hay un elemento que me lo impide: el día que fui a comer ahí, tan sólo a tres mesas de distancia estaba comiendo Thom Yorke… ajá, el mismísimo cantante de Radiohead, junto a su guitarrista, Colin Greenwood y algunos más. Así. Casual. Masticando su comida. Bebiendo de sus vasos. Y eso no es lo peor: me dicen que ya era la segunda vez que iban. Y como casi no soy fan, entonces sólo tuve un leve acceso de temblorina, y casi no se me atragantó la exquisita crema de alcachofa que estaba comiendo cuando los vi. Hay lugares que inexplicablemente tienen un éxito instantáneo. Este que ahora nos ocupa al momento en el que cuento esto, tenía solamente dos semanas de abierto. ¡Dos se-ma-nas! Y en ese tiempo ya, que me conste, había ido Annie Clark, la de Saint Vincent, a cenar, y ahora los de Radiohead. Y no, no estamos hablando de un restaurante fancy de Londres o Nueva York. Esta es la esquina de Mérida con Tabasco, el mismo sitio donde antes había una lavandería abandonada, enfrente de un restaurante que vende tortas poblanas. Lo normal es que un restaurancito abra y se paren primero las moscas y luego unos cuantos clientes. Y si es bueno, el boca en boca va llenándolo y llega un momento, luego de varias semanas e incluso meses, en que pueda volverse el lugar de moda. O no. Aquí algo raro pasó. En cuanto abrieron tuvo todas las mesas llenas y así se ha mantenido, y ahora tiene celebridades internacionales. Quizá la historia de sus dueños nos dé una pista: son los mismos que llevan El Félix, el simpático y agradable barecito que está a solo una cuadra de distancia. Y que sí, está de moda. Los dueños son de Monterrey y están muy pendientes de su negocio. Eso explica, de entrada, que del menú de sólo cuatro páginas, dos se ocupen únicamente de la carta de bebidas (una de vinos y la otra de mezcales, cervezas, whiskeys, cafés y refrescos). Quizá también explique la exitosa fórmula de RP que los anima y que, al mismo tiempo, no los hace ser ostentosos. Porque a pesar de sus llenos diarios, de las celebridades, y de que las mesas están ocupadas por personas que por más antisocial que seas, ya conoces, el lugar es excesivamente discreto: nada de letrero luminoso, nada de música a volumen por encima de las conversaciones, nada de una decoración que impresione. Ni siquiera hay mesas en la calle. En la noche la luz es tenue y lo iluminan velitas en cada mesa. Y aún así ya todo el mundo sabe de ese sitio. ¿Y el menú? Emparedados, ensaladas y sopa del día. Y ya. Nada de cocina de autor ni platillos complejos. Ese día, además de mi sopa, pedí un London broil, sandwich relleno de carne, en su punto, con alioli de aguacate y germinado de cebolla; ¿volvería para pedirlo? Sin duda. De postre, pay de limón (he probado mejores) y café expreso (aquí sí, un gran café) todo, a un precio bastante accesible. En verdad que lugares como este deberían abrirse en cada esquina de la ciudad.

Polanco
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Polanco

Varios de los lugares para comer en Polanco forman parte de nuestro top 10 de restaurantes en el DF. Te invitamos a probar sus platillos y disfrutar más de la colonia en sus antros y bares, teatros, tiendas e, incluso, actividades para niños.

Centro
Restaurantes

Centro

Casino Español Más que un restaurante, el Casino es una institución en lo que se refiere a cocina española en la ciudad. Es famoso por su ambiente fastuoso, por sus platos típicos, sencillos y abundantes -como la paella, la fabada y la tortilla de patatas- que invitan a la ingesta ilimitada de buen vino; pero eso ya todo mundo lo sabe… Si se le quiere dar un nuevo giro a este espacio, vale la pena visitarlo por las mañanas, cuando el sol apenas toca las calles del Centro Histórico. Desayunos con aire de lujo viejo: mesas súper puestas, meseros que siguen al pie de la letra el protocolo de un servicio exacerbado y un menú que ofrece tanto picantito mexicano como grasita a la española. La opción son los huevos rotos, estrellados sobre una cama de finas patatas fritas en su máximo punto crujiente, coronado todo con trocitos de jamón serrano. Para acompañar bastaría un jugo de naranja recién hecho, pero si lo conviertes en mimosa,  la experiencia será incomparable. Hostería de Santo Domingo Aquí he probado el mejor caldo de res de toda mi vida. Que algo tan doméstico como un consomé de res servido en un restaurante logre múltiples dimensiones en el paladar, y te revele lo que siempre pensaste que debía de ser ese potaje, pero nunca lo había alcanzado, habla en verdad mal de tus abuelitas, con perdón. Lo bueno es que tus abuelitas seguramente comieron aquí, cuando eran unas niñas y acompañaban a sus abuelos. Y también es muy posible que ya desde entonces trabajaran aquí los mismos meseros que ahora te atienden. Este establecimiento ofrece comida mexicana desde 1860. Para darnos una idea: en ese año era presidente Benito Juárez. Se trata del restaurante más antiguo de la ciudad de México, la muy tradicional y añeja Hostería de Santo Domingo, con su piano que tocó Agustín Lara (y que sigue tocando las de Agustín Lara), con sus murales de la vida antigua de la ciudad de México, su talavera, su papel picado colgando del techo, su vitral, sus autógrafos de celebridades de hace décadas, y sus chiles en nogada monumentales en tamaño y sabor, de los que recomendamos pedir únicamente media porción, porque la porción completa es inacabable. Chiles que, a diferencia de muchos otros lugares que sólo los sirven en septiembre, se pueden pedir en cualquier época del año, y han trascendido su fama hasta autodenominar a este viejo edificio colonial, ex convento de Santo Domingo, la Catedral del Chile en Nogada. La espera afuera por una mesa por más de una hora es también parte de la tradición, así como el servicio un tanto caótico, y también traer a comer aquí a tus amigos del extranjero, para decirles: esto es comida mexicana y no eso que ustedes comen que creen que es comida mexicana. Y para como van las cosas, a este lugar traerás a tus nietos y ellos a los suyos. La casa de las sirenas En un lunes festivo (uno de esos días contradictorios en los que siendo lunes todo está cerrado) me encontraba caminando, desesperada por encontrar un lugar abierto donde mi amigo (de visita desde Londres) y yo, nos pudiéramos tomar una cerveza, tranquilos, lejos de los tumultos. A punto de desistir, recordé este pequeño lugar justo detrás de Catedral. Un edificio del año 1750 que desde hace siglos –literalmente: cientos de años– es conocido por las figuras de sirenas que rematan su fachada, y que desde mediados de la década antepasada sirve como restaurante y bar para días festivos. El hallazgo fue grato: los interiores tienen ese gusto atemporal de los muebles viejos, de las maderas centenarias. En la terraza hay una muy bonita vista de la parte posterior de Catedral y del Templo Mayor. (Una advertencia para aquellos que tienen paranoia a los sismos: en la terraza, cada que pasan los meseros, el piso tiembla como si pasara un trailer muy pesado. Quizá para ellos, lo mejor sea pedir la orden en las mesitas que están sobre la acera peatonal.) El menú es mexicano, mexicanísimo. De entrada una cazuelita de tuétano o de jaiba. Luego, una sopa de ostiones… que hay que decirlo, está picosa. De plato fuerte recomendamos más los pescados que, finalmente, esta casa es de sirenas… Nuestra elección: el Robalo al Ajonjolí. Definitivamente es un lugar que visitar si se está por los rumbos: es muy tranquilo, se come rico, y resulta perfecto para zafarse por unas horas de ese caos milenario que es el Centro Histórico La Jersey De su sucursal matriz –ubicada en el corazón del mercado de San Juan– conserva la venta de productos a granel, las dos copas de vino tinto de la casa y el postre de cortesía por persona, así como los platos, vasos y cubiertos de plástico (este detalle le da a los platillos una presentación simple y poco agraciada). La decoración del local es rústica: mesas y sillas de madera, pero no desentona con el ambiente del edificio recién remodelado y repleto de pequeñas boutiques de diseño (está en el Hotel Downtown). Si quieres enfrascarte en una charla extensa, busca las mesas en los salones interiores; pero si deseas comer y mirar, busca sentarte en la terraza. La oferta de la carta es sencilla, principalmente hay tapas, baguettes y ensaladas. Sin embargo, de estos tres platillos surgen combinaciones fabulosas y sofisticadas, gracias a que utilizan quesos y embutidos nacionales e importados, todos frescos y deliciosos. Las porciones de las tapas son modestas, pero cada bocado vale la pena. No hay pierde, todas son recomendables; aunque las de queso manchego de cabra, sobreasada y jabugo lo son aún más. Las ensalada caprese es el complemento perfecto para evitar cualquier culpa, es fresca y viene con un aliño de aceite de oliva. Por último, pide el bocado de los dioses, tapa de queso mascarpone con miel y nuez. No lo dudes, te dejará un muy buen sabor de boca. Café de Tacuba La cocina mexicana está en boga quizá porque ahora forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Basta una lectura rápida de cualquier guía turística sobre el DF para saber que uno de los lugares que más recomiendan visitar para descubrir los sabores del país es el Café de Tacuba, que acaba de cumplir cien años de vida. La casona es del siglo XVII con techos altos sostenidos por vigas de madera, decorado con candelabros y mosaicos tipo talavera, cuadros de arcángeles y ambientación musical que corre a cargo de una estudiantina ambulante. El menú bilingüe proporciona diversión garantizada especialmente al llegar a los Machitos fritos que son traducidos por fried machitos. Lo realmente divertido es que la Guajolota no tiene traducción ni vergüenza. Después de servirme un agua de sandía, la mesera con uniforme blanco e inmenso moño en la cabeza, me sugiere probar un poco de todo y ese platillo se llama Cuatro cositas o Four little things, baby. Frijoles refritos, guacamole, arroz con menudencias, un tamal en salsa verde o chile relleno (a escoger), un taquito dorado y una probadita de la estrella del menú, una enchilada Tacuba. Tortilla rellena de pollo tierno bañada con salsa poblana cremosa y queso derretido que causa adicción instantánea. Ovación de pie se lleva el guacamole pensado para paladares que no comen picante. En los postres aparecen los dulces típicos además del pastel de limón glaseado color verde radioactivo que se encuentra en el refrigerador de la entrada, aunque el de tres leches con cubierta de cajeta le dice quítate que ahí te voy. Ahora sé que la cocina mexicana está bien representada y que cuando extrañe la sazón de mi abuelita, tengo un lugar a dónde llegar. Mumedi Todos hemos sido testigos de los cambios que ha tenido el Centro Histórico de la ciudad desde hace un par de años. Desde las modificaciones urbanas hasta la apertura de espacios como galerías, restaurantes, tiendas y cafeterías, el primer cuadro del centro disfruta de un segundo aire perfectamente disfrutable. En una de las calles principales de ese primer cuadro, en medio del caos, la gente y el ruido se encuentra el Museo Mexicano de Diseño, una tienda, galería y cafetería dedicada desde hace casi 10 años a promover el buen comer y las creaciones artísticas. MUMEDI fue ideado por el diseñador Alvaro Rego García de Alba como resultado de la necesidad de un museo de diseño en México, y ha tenido dos etapas importantes. Hace casi dos años hubo una remodelación completa donde se aprovechó todo el espacio de la propiedad, y así lograr un espacio casi independiente para cada área de lugar. Mumedi se ha convertido en un proyecto polifacético, ya que además de ser un museo, es una fundación que se dedica a alentar y apoyar el diseño gráfico e industrial en nuestro país y cuenta con una tienda donde el 80% de los productos son diseños mexicanos fomentando su consumo y producción. Así, la tienda se ha convertido en un laboratorio de experimentación constante, donde jóvenes diseñadores pueden comercializar sus productos, siempre pensando en apoyar a las pequeñas y medianas empresas de diseño. Entre fotografías, pinturas, una curiosa tienda y librería especializada donde puedes comprar diferentes accesorios hechos con diseños vanguardistas, revistas y una selección de carteles de sus exposiciones más recientes, es posible deleitar tu paladar con delicias culinarias que acompañan perfecto el escenario. La carta fue diseñada por el Chef Aaron Gómez Figueroa, cuenta con platillos internacionales como quiches, baguetts y croissants, algunos de ellos con un toque mexicano, lo que los hace totalmente irresistibles. Los sabores son ricos y especiales debido a que se prepara todo al momento, lo que povoca que los pedidos tarden un poco en llegar a la mesa, pero siempre vale la pena. El restaurante/cafetería de MUMEDI cuenta con una carta de platillos que se sirve en su totalidad a lo largo del horario de servicio con una gran variedad de tés, cafés, smothies y probablemente la mejor bebida del lugar: el te chai. El menú de comida es muy amplio, y la presentación y sabores lo valen. Visiten Mumedi y sean testigos de uno de los esfuerzos independientes con más propuesta en el Centro Histórico de la ciudad. Azul Histórico A cargo del chef Ricardo Muñoz Zurita, conocido también como el antropólogo de la cocina mexicana por su trabajo de investigación y rescate a las tradiciones culinarias, este proyecto gastronómico no podría estar en mejores manos. Se trata de una variante de la serie Azul, que inició con el ya clásico Azul y Oro, en Ciudad Universitaria. Alojado en una casona que perteneció a Francisco Sergio Iturbe, mecenas del arte mexicano del siglo XX, Azul Histórico ocupa su patio central, a la sombra de un techo de laureles. En sus paredes se encuentran dos piezas de grandes artistas mexicanos, “Las comadres”, del escultor Mardonio Magaña, y “El holocausto”, mural del pintor Manuel Rodríguez Lozano. El Azul no es un restaurante de mantel largo. Es más, no hay manteles. Las mesas de madera desnuda portan sólo grabados de los nombres de las calles aledañas a la zona. Sobre ellas se sirve cocina mexicana de autor. Entre los platillos más populares están los buñuelos rellenos de pato bañados en mole, los panuchos de cochinita pibil, el chichilo negro de chile chilhuacle servido con venado y el pastel de chocolate acompañado por helado de queso gorgonzola. Además del menú tradicional, cada mes se presenta un festival gastronómico distinto, dedicado a un ingrediente o cocina regional. Churrería el Moro La sabrosa tradición de ir a comer churros a El Moro es toda una experiencia.Este lugar ofrece una carta exquisita, aunque reducida: hay malteadas, leche, café, refrescos y churros. Debes poner mucha atención con los paquetes que eliges, pues hay uno en especial -el español- que es muy espeso y dulce, te recomendamos leer las letras chiquitas del menú antes de que ordenes. En esta época de lluvia, es un buen venue para disfrutar del tiempo y gozar de un armonioso ambiente a la mexicana las 24 horas del día. Tip: Las tortas y tacos que está junto al establecimiento son buenísimas y las puedes comer mientras tu pedido en El Moro está listo. Hostería La Bota Platica, bebe y come junto al Hombre Araña, un toro y la Mona Lisa La monotonía no entra a este “cultubar”. Frases de personajes como Octavio Paz, José Martí y John Cage, dan motivo para andar mirando para todos lados. Concurrido principalmente por estudiantes e intelectuales, transmite una vibra de originalidad con un ambiente confortable que te hará sentir como si estuvieras en casa de un amigo. En sus paredes los objetos parecen cobrar vida, presentando detalles como un muñeco del Hombre Araña conviviendo con cajas de cerrillos de los ochenta, mientras la Gioconda de Da Vinci observa fijamente a un esqueleto sentado como rey sobre un televisor. La música es variada, pasando de sones cubanos a los Gipsy Kings así como jazz y rock de todas las épocas. Ya instalado, llega el momento perfecto para pedirle al mesero la especialidad de la casa: “La Gran Chinampa”, torta de bistec y chistorra ahogada en salsa verde, acompañada con las bebidas recomendadas por Adrián (dueño, mesero, barman y un gran conversador): el Limón Dux y el Cáliz de Portugal, este último con ingredientes de los colores de la bandera del país que le da nombre. Desde 2005, este recinto considerado el lugar de los artistas del centro, es un espacio para conversar por horas, sin que uno se percate de cómo se consumen las pequeñas veladoras, testigos mudas de las mesas. La Bota genera empatía y un lenguaje aparte, haciendo de esta hostería de estilo español algo propio, permitiendo a sus visitantes dejar un mensaje, dibujo o foto en sus paredes, para así adueñarte de un pequeño espacio dentro de su baúl de recuerdos. Los Cocuyos No tiene sillas, uno come parado –debiéramos decir: arrimado– en la banqueta. El maestro taquero orquesta un micro circo de dos pistas: en la primera hierven, en aceite, el suadero, la tripa, la longaniza. En la otra se cocinan, al vapor, la cabeza y sus derivados: el cachete, la lengua, la trompa, el ojo. Este lugar es una leyenda secreta de los tacos callejeros. Sólo para cerciorarnos de su poderío, volvimos a probarlos para esta ocasión: son indiscutibles. El suadero es jugoso, suave, perfectamente sazonado. El cachete está en su punto. La longaniza es un poema. Las salsas pican pero no ofenden, realzan el sabor de la carne, no lo sepultan. Quizá el mejor suadero del DF. Tip: Entra a la cantina de junto, Los Portales de Tlaquepaque, bebe a placer y, como botana, pídete unos tacos de suadero con todo. Te los traen de aquí.

Condesa
Restaurantes

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Pérfida Es una palabra fuerte. Recuerdo que mis tías me llamaban “pérfida” (no sé ni siquiera si ellas qué significaba), porque no las visitaba tan seguido, aludiendo a esta indiferencia que de repente se tiene por la familia. Según la Real Academia Española, “pérfida” viene del latín perfídus y significa desleal, traidor, que falta a la fe que debe. Ahora que lo pienso, tal vez ellas no estaban tan equivocadas. Pérfida es el nombre un nuevo café bistro en la Condesa, un pequeño lugar que trata de igualar a los ya conocidos, combinando mobiliario vintage como la base de una máquina de coser con una mesa de mármol, astromelias rosas para decorar, una lámpara con chaquiras de los años cuarenta, espejos de época, un librero con algunas publicaciones, sillas de diferentes estilos y por supuesto el uso del color de moda: ese verde pistache que otros conocen como verde menta. Se llama Pérfida por una canción de Chava Flores, pintaron algunas estrofas en color rojo sobre la pared del establecimiento, recurso que actualmente encuentro algo pasado de moda. Lo más recomendable es ir a tomar un café acompañado de unas deliciosas tartaletas de nuez con mermelada de zarzamora. Otra maravilla es el chocolatito oaxaqueño frapé para el calor junto con un cheesecake, puedes probar los cupckaes caseros, que son diferentes cada día o una rebanada de panqué de plátano recién horneado con nuez y arándanos. Otro aspecto interesante es que Pérfida forma parte de una red de restaurantes registrados en una página de Internet conocida como sindelantal.mx, la cual ofrece el menú en línea y un servicio a domicilio que se puede pagar por medio de paypal o tarjeta de crédito y débito. Pérfida ofrece un ambiente muy familiar, es un espacio que fácilmente podría convertirse en ese lugar común para tomarse un expresso a medio día o echar una buena platicada en la tarde de cualquier día de la semana; a lo mejor para citar a mis tías y cambiar la connotación negativa de este cruel adjetivo o al menos yo dejar de serlo para ellas. Cupcakes by Tom El canadiense Tom Grant estaba tan frustrado al no encontrar cupcakes en su adoptiva ciudad de México que decidió hacerlos él mismo. Así nació en 2007 el primer lugar especializado en este postre que, para ese año, ya hasta había pasado de moda en Nueva York (después de ser catapultado a la fama por la serie Sex and The City), pero que aquí no existía. En poco tiempo estos pastelillos embetunados, mucho más ligeros y esponjositos que los muffins y mantecadas, se ganaron el corazón y el paladar de los chilangos. Ahora tienen sucursal en Polanco (Anatole France 87; 5280 3300) y un rinconcito en Palacio de Hierro Durango (Durango 230, Roma), además de un sinfín de locales copiones que no son, ni de lejos, tan buenos como éste. Ya sea un clásico vainilla-limón, blueberry-queso o red velvet, o una de las creaciones originales como el Tommy (chocolate, queso crema, chocolate líquido y caramelo), el de té chai o el de mango, difícilmente hay un postre que ponga de mejor humor. Fresco by Diego Sábado final de tarde. Post comida. Aún la ciudad está tranquila. Hasta la Condesa, incluso, es transitable y silenciosa en este paréntesis sabatino. De fondo llegan las notas ligeras de jazz del Fresco by Diego. De la vitrina principal resaltan los postres, mermeladas para llevar, galletas y panes, que el mesero recuerda constantemente que son de elaboración propia. Diego Pérez Turner, chef y dueño, tiene trayectoria en el mundo de la repostería, y ha logrado que los vecinos muchas veces dependan de su buen gusto para sus comidas diarias, siempre frescas, variadas, saludables: ensaladas, pastas, baguettes, pizzas, sopas y los especiales de cada día.No pedimos nada de eso: ya habíamos comido, nos inclinamos por el mouse de chocolate y maracuyá y la tarta de chocolate y naranja con helado de vainilla. Como acompañante, pedimos un té.Tiene un aire a bodega de barrio porteño (es decir, con ondas europeas): techos de doble altura, exhibidores aéreos y olores a comida casera. Se debe tomar en cuenta que el lugar no esta preparado para recibir multitudes, tiene unas cuantas mesas al exterior y en momentos podría resultar mas sencillo pedir para llevar o inclinarte por comprar algunos productos faltantes en tu despensa. Primarossa Primarossa es el sustituto del Mama Rosa, aquel famoso restaurante noventero ubicado en el corazón de la Condesa. Su menú ha evolucionado con el paso de los años, pero conserva el concepto de fusión de comida mexicana e italiana.  Entre los clásicos del desayuno están el Pedro Arméndariz, una sábana de res acompañada con chilaquiles, así como el omelette Jorge Negrete, relleno de huitlacoche, salsa poblana y queso crema. Para la comida, te recomendamos las setas a la parrilla como entrada y el huachinango limón como plato fuerte. Los clientes que durante años han vuelto a este lugar tienen entre sus favoritos la pechuga Rolling Stone, rellena de champiñones, elote, flor de calabaza y acompañada de spaguetti a la crema, así como las pizzas horneadas a la leña. Nuestra favorita es la Primarossa, con salsa casé, mejillón, calamar y camarón. El chef, Rafael Zamora, es un experimentado cocinero quien lleva 14 años trabajando en la cocina, pasó muchos años en diversos restaurantes en Estados Unidos, en donde adquirió las habilidades que garantizaran la rapidez en el servicio sin sacrificar la calidad de los platillos. La cava de vinos incluye etiquetas nacionales, españolas, italianas, chilenas, australianas y argentinas. Entre los nacionales destacan los de Casa Madero y Monte Xanic. El bartender recomienda el Condado de Oriza Ribera del Duero. Primarossa reúne todos los elementos que explican por qué es uno de los mejor establecidos en la zona. Es muy probable que siga viendo a muchos otros restaurantes abrir y cerrar a su alrededor, mientras ellos, sin grandes pretensiones en su decoración o concepto, seguirán consintiendo a su clientela habitual. Ateneo El Ateneo es un lugar que reafirma que el interiorismo en México se ha convertido en un arma de posicionamiento para los nuevos establecimientos ante un mercado gastronómico cada día más sólido. “Cocina de autor y cultura” es una de las banderas de este nuevo restaurante y el diseño del espacio refleja en buena medida esta aspiración. Materiales como tezontle, rocas volcánicas pulidas, latón y toques de naturaleza, confeccionan un área armónica y elegante que te ubica entre mesas y sillas en medio de una galería de arte, con obras de jóvenes creadores que exhiben en las paredes blancas semi-crudas.    El servicio es personalizado y serás recibido por Geoffrey Arqueros, el joven director de este proyecto. La carta en su primera página te explica la filosofía de la cocina, rescatar el trabajo por la cultura y las artes de la generación ateneísta de 1909. Hasta ese momento, todo me pareció pretencioso pero luego vino la selección de platillos realizada por el chef Santiago Kano, quien aborda la cocina con una visión global en la que mezcla sabores mundiales y técnicas de alta cocina, concretando la forma. Entre snacks, fríos, calientes y postres escogí unas croquetas de jaiba deliciosas pero con una salsa roja que le faltaba acidez y picor. Luego un ajo elefante rostizado con puré de alcaparras y anchoas, cuyo reto era el de reducir lo salado de la mezcla pero quedó a deber en ese tema. De ahí en adelante, mejoró. Una tártara de res con dijon, alcaparras y gel de yema de huevo, espectacular. Un filete de res con polenta suave y hongos de lluvia, perfectamente bien cocinado y de sabor profundo. Magret de pato con papas cambray, cerezas y coñac, una receta clásica francesa elaborada finamente. Y un divertido mousse de chocolate amargo con mousse de mantequilla de maní y corn flakes bañados de miel de maple, para cerrar.    Cervezas, mezcales, cocteles clásicos y los de la casa a cargo del mixólogo Brian Miller como el “ateneo sling”, completan la carta. Vinos sólidos y precios razonables, lo cual se agradece.    Ahora, si me preguntan si cumplen su claim de comida y cultura, diría que sí pero es sólo el inicio, esperemos que duren permanezcan fieles a su idea. Volveré Specia Son muchas las razones por las que este lugar ha sabido perdurar en la Condesa. Con 19 años, su éxito se debe principalmente a su tipo de cocina: una mezcla entre internacional y polaca, dirigida por el chef Jorge Soto León. Su decoración se distingue por su sencillez y elegancia: está repleto de ventanas y los espejos que cubren algunas paredes proporcionan gran profundidad. La atención es especialmente esmerada gracias a que los meseros están al pendiente en todo momento, lo cual explica por qué entre su clientela suele verse a gente de negocios o políticos. La sugerencia para abrir apetito es el vodka Zubrówka con notas de almendra, anís y vainilla que se sirve frío. Pocos detalles resultan tan placenteros como el de ver llegar la botella cubierta de una gruesa capa de hielo, arropada por una servilleta de tela mientras el vodka es vertido en una pequeña copa justo antes de derramar siquiera una sola gota. Antes de disponerse a ver el menú, por cortesía de la casa es servido un blin, pequeña empanada de papa y cebolla cubierta de pasta de arenque. Ante la abundante cantidad de platillos en la carta, la sugerencia de casa es el pato Tin, que se sirve doradito y acompañado por manzana y blueberry, además de puré de papa y col morada. Aunque es abundante, este plato fuerte va muy bien si se acompaña con la ensalada covi, de lechuga, jitomate, surimi y aderezo de cilantro. Otra de las estrellas del menú es la crema de brócoli. Su sabor indescriptible te hará preguntarte cuál es su ingrediente secreto. La sugerencia para acompañar los alimentos es el vino chileno Palo Alto, que se puede escoger en Cabernet, Shiraz o Carmènere. Para los que prefieren un vino más suave, la recomendación es el Luigi Bosca Malbec. Specia es garantía de una experiencia de primer nivel. No sería aventurado augurarle otro par de décadas manteniéndose como un clásico de la Condesa. Cupcake Love Los cupcakes —o madalenas con sobredosis de azúcar, para ser exactos— están in y los Beatles, al menos en México, nunca pasan de moda. Así que si sumas estos dos elementos en un “café concepto” ubicado en un punto de fácil acceso con una dosis adecuada de decoración y música puedes tener una combinación ganadora. Esto no quiere decir que el Cupcake Love siempre esté lleno, pero sí significa que a quienes les gusta realmente están locos por el pequeño local. Las mesas de afuera son las más cómodas, ya que a quién no le gusta ver gente pasar (aunque justo enfrentito pasa el Metrobús), aparte de que en el interior del local el calor es mayor. Te recomendamos sentarte aquí, en donde los sillones son ultra cómodos y no podrás evitar contemplarte de reojo en el espejo, si de plano está lloviendo o si son los días más duros del invierno. La decoración del lugar está basada en el cuarteto de Liverpool con un toque de “cuento de los de antes”, algo así como la casa de Hansel y Gretel si fueran beatlemaníacos, y los menús vienen en sobres de correo tradicional y están cuidadosamente manufacturados. Los cupcakes tienen nombres como “Here Comes the Sun” (con toque de cítricos) o “Blackbird” (el de chocolate). También hay cupcakes del día y diferentes postres de temporada que, aunque son algo caros, valen la pena para sorprender en navidad, 14 de febrero, día de las madres o cualquier otra festividad cursi. Si estás a punto de entrar en un coma diabético por leer esto, te aclaramos que hay otras opciones, tales como ensaladas y sándwiches inspirados en ciudades inglesas, así como jugos, tés, refrescos y bebidas frías y calientes. Sería obvio explicar qué tipo de música se oye aquí, pero vale la pena destacar que algunas noches hay música en vivo, mientras que si decides comprar tus postres para llevar, las cajitas están decoradas con versiones caricaturescas de los músicos. Para los adictos al lugar hay un programa de lealtad, con el que después de varias compras te dan OTRO cupcake gratis. El Patio El hotel más emblemático de la colonia más emblemática de la ciudad tiene este disperso restaurante. Disperso en todos los sentidos y no necesariamente para mal: el espacial, por el modo como se distribuye el servicio de restaurante en el edificio; el decorativo, por la selección exquisita pero inesperada de su mobiliario; y el gastronómico, por la propuesta bien pensada pero informal de sus platillos. Con ya varios años de ofrecer este concepto, la cocina liderada por el chef Keisuke Harada, plantea desde desayunos con chilaquiles, o buffet frío con frutos rojos y salmón con panes, a comidas construidas alrededor de una variedad de inspiración japonesa. Decíamos, pues, disperso. Ahora bien, no es esta dispersión de los sabores y los espacios un defecto; por el contrario, favorece una atmósfera desenfadada –deberíamos decir, muy condechi– cosmopolita, fresca, dog-friendly y sobre todo móvil: da la sensación de que se pueden subir y bajar las escaleras, ir de una mesa a otra, de un cuartito al patio central. La cocina despierta a la vez simpatías y escepticismos: algunos aman sus chilaquiles, otros los encuentran caros. Unos la encuentran gourmet, otros la valoran sólo como comida de hotel. Lo cierto es que este es un lugar donde lo que menos importa es la comida, sino la estrella de Hollywood que está sentada en la mesa de junto, el célebre escritor francés que discute en la mesa de la esquina, las modelos brasileñas perfectas que comen sus platos mínimos, o el vecino de la zona que se encuentra a sus amigos en otra mesa después de ir a pasear a sus perros. Un sólo defecto del que todos son unánimes: el servicio que ahí sí, también es disperso, pero no se vale.

Antros, bares y cantinas en la CDMX

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Club Atlántico Está situado a dos calles del Zócalo y en este lugar puedes encontrar desde un concierto hasta una función de cine. Al llegar te tendrás que enfrentar a sus escaleras, son únicamente tres pisos pero al estar en uno de esos viejos edificios del Centro Histórico de techos muy altos, parecen como seis. El espacio funciona como cualquier típico bar –barra tipo isla con servicio por sus cuatro costados–, pero también como cineclub –con ciclos mensuales todos los domingos 4pm, entrada libre y promoción en el precio de cerveza– recinto para exposiciones –ilustración, street art, fotografía o cartel–, escenario para conciertos y presentaciones de libros, discos, documentales, cortos, videos, y talleres –de dj, vj, músico o bartender–. Además, puedes organizar aquí tu propia fiesta prácticamente sin costo (no incluye alcohol, claro está). Bósforo ¿El siglo XVII en un pequeño lugar del Centro Histórico? Aunque en pleno siglo XXI las cosas han cambiado, El Bósforo resalta entre las calles de esta zona como un lugar atípico. Pequeño en cuanto a espacio y con una decoración mínima (clávate en la lámpara que cuelga del techo y remite a los años treinta), este lugar especializado en mezcales de distintas parte de la República (con más acento en Oaxaca), es perfecto para entrarle a la fiebre por esta bebida y probar un Espadín, mezcal consentido por los noctámbulos que asisten al lugar. Inició siendo un lugar clandestino y poco a poco se ha popularizado, sin embargo, mantiene esa aura espontánea y relajada aunque, hay que admitirlo, un poco pretenciosa. Si la cosa es platicar, aquí podrás ejercer ese arte, ya que la música se mantiene a un nivel respetable y te permite escuchar a tu acompañante mientras comparten unas quesadillas especialidad de la casa preparadas con quesillo, hierba santa y servidas con una abundancia digna de calmar a tu troglodita interno. El detalle en su decoración pareciera ser improvisado, dando un aire sencillo al recinto. Las velas –que dan la poca luz con la que cuenta el lugar– tienen como base una tasa blanca, la barra está hecha de cantera y las sillas son de herrería común y corriente. Al contrario, la afluencia es más extravagante y variada, dando la bienvenida desde al artista incomprendido hasta el empresario exitoso. Para relajarte, puedes optar por sentarte en el amplio tapanco, cuya alfombra sirve como asiento para sentarte en el suelo. Puede que el cine en ruinas que se encuentra en frente guarde el secreto del encanto del Bósforo, tal vez sea su música clandestina que pocos reconocen, su clima de misterio o su recomendable botana de chile de árbol, cacahuates y ajos asados. Lo cierto es que, si buscas develar sus enigmas, deberás venir con una garganta preparada para disfrutar de un mezcal y con el oído despierto para tratar de adivinar qué canciones suenan a lo largo de la noche. El Marrakech Salón De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se asegura que todo aquel que cruce la puerta no lleve ningún objeto que ponga en peligro a los parroquianos. Te pasan un detector de metales, revisan tu morral o bolso, y listo. Una vez que entras, el techo se eleva un par de metros y lo más probable es que si llegas a partir de las 10 de la noche, te resulte complicado llegar a la barra de lo atiborrado que se pone. Una vez que lo has conseguido, las cervezas cuestan 30 pesos y bebidas como el vodka, ron o tequila valen 50. Hay cocteles de la casa como el Chichifo, que es licor de chocolate hecho en Tabasco, y el más exitoso y refrescante, el Mayate, licor de menta con agua mineral. Además de servir tragos, la barra se ha convertido en algo así como una segunda pista de baile, para aquellos con hambre de aplausos, chiflidos y hasta abucheos -así es el espectáculo- se suban para hacer gala de esos pasos de baile que eran lo único que seguía guardado en el clóset. Y los verdaderos insaciables de 15 minutos de fama -o lo que duren tres o cuatro canciones- se quitan los pantalones y bajan un poco (o mucho) la trusa para enseñar las nalgas a unos cuantos pasos de la hielera, sin ser strippers profesionales. Esto es más bien advertencia si son exigentes, pues al no ser profesionales, los traseros tampoco son macizos o lisitos, aunque seguro has visto cosas peores. Llegar temprano tiene sus ventajas: hay promoción de cervezas de 2x1 hasta las 9pm, y puedes alcanzar una de las muy pocas mesas que se encuentran al final del club, o apañarte alguno de los sillones que se ubican en una suerte de tapanco rosa con una vista panorámica a todo el Marrakech, si eres de esos que no aguantan mucho tiempo de pie. En las paredes cuelgan amplias fotografías que son un valioso registro de la transición de la cultura homosexual en México, como esa imagen a blanco y negro que muestra a unos muchachos gays, detenidos en una redada que atrapaba a todo aquel que pareciera puto, años antes de la primera mitad del siglo XX. También hay una casi gigantesca imagen de un gay en medio de una hilera de militares que, según cuenta Jaramillo, ganó algún premio en un certamen de fotoperiodismo. Y en uno de sus muros ponen películas calenturientas del encantador y picante México de los 70, como El Sexólogo, con Andrés García -aún sin bombita- y Angélica Chaín. Entre las once y media y la media noche, los asistentes abren paso al desfile de strippers e imitadores de legendarias dirty-divas mexicanas, como la socorrida por las vestidas La Tesorito, o Daniela Romo. La sensación es Terry, travesti originaria de Acapulco, a quien le sale muy bien eso de imitar a cantantes consideradas de “izquierda”, como Eugenia León o Lila Downs; el público se enciende, pero si son de los que el mix de show y discurso político pasional les da flojera, puede que este punto sea un ligero tache del Marrakech. Al menos a Terry no le da por vestirse como Susana Zabaleta. Al Marrakech se dan cita hombres y mujeres de todo tipo y eso del código postal aquí es un estorbo. Lo mismo te puedes ligar un fresa con tenis caros que un tipo que se unta rímel en medio de la multitud. Es común encontrarse con ocurrencias kitsch como grupos de amigos que se organizan para ir todos vestidos de colegialas. Los bugas son bienvenidos y se la pasan entre carcajadas y asombros. Los jueves ponen música alternativa, de la buena. Antes de salir, hay una frase pintada que te despiden con un “Gracias por su prefrencia… sexual”. La Faena Es un museo taurino pero no tiene nada que ver con la matanza de toros. “Faena” del latín “facienda” que significa “cosas que hay que hacer” nos deja en claro que una cosa que hay que hacer es visitar esta cantina-museo taurino que junto con El Bar Mancera -a sólo una puerta de distancia- son consideradas dos de las cantinas más antiguas y tradicionales del Centro Histórico de la Ciudad de México. Eso sí, mientras el Bar Mancera conserva el espíritu de hombre elegante de los años veinte con monóculo y whisky en mano, La Faena, sin afán ni pretensión de modernizarse, da paso al descascaramiento de los pósters taurinos, las vitrinas de trajes de luces que decoran el lugar y; permite que convivan tranquilamente teléfonos de madera empolvada de inicios del siglo XX con sillas y mesas de plástico, la caja registradora que triplica la edad de los asistentes más jóvenes, óleos de temas taurinos y un altar a la virgen de Guadalupe que está enmarcada por una serie de foquitos que se pudo haber escapado de algún árbol navideño para alumbrar la vitrina guadalupana.  Ambos lugares comparten ubicación en lo que fue el Palacio del Marqués de Selva Nevada y que a finales del siglo XIX se adaptó todo el interior para dejar en el pasado a los marqueses y transformarse en el Hotel Mancera. La Faena se fundó en 1954 y fue el lugar de reunión de los integrantes de la asociación mexicana de novilleros, razón por la que ahora ostenta el título de cantina-museo taurino. La carta de comida y bebidas es de lo más variado de la zona y bien se puede ir sólo a degustar la comida que Eudoxia Hernández, con más de treinta años a cargo de la preparación de los alimentos, cocina en el momento y con las recetas originales. La sopa Azteca y el molcajete de carnes son clásicos. En el apartado de bebidas, a pesar de que ofrecen una amplia selección de Brandys españoles, vinos, mezcales y vodkas, la de la casa es la cerveza oscura de barril servida en su tradicional bola de cristal y acompañada de la botana, también de la casa que un día puede ser caldo de camarón, otro sopes o chicharrones y si tienes suerte, unas deliciosas quesadillas de papa. La rocola que está en medio del salón tiene desde éxitos de la época de oro como Agustín Lara hasta las cumbias típicas de la Sonora Dinamita o Los Ángeles Azules, pasando por Roberto Jordán y Johnny Laboriel. En una sola noche puedes ver tanto a mujeres entaconadas, hombres con sombrero y accesorios de charrería, como al DJ en turno o el grupo tropical encargado de ambientar con cumbias en vivo. Carlos Monsiváis conocía bien La Faena y algunas veces se han dado cita Diego Luna o el boxeador Rubén El Púas Olivares. La variedad es lo que predomina en el restaurante-museo taurino La Faena. La caja registradora es el método de cobranza, así que evítate preguntar por terminales para tarjetas de crédito, aquí es a la antigüita.

Satélite
Vida nocturna

Satélite

Opciones de vida nocturna en la zona La Capitana “El mezcal no te emborracha, te pone mágico”, se lee en la pared de este sitio, como para que te justifiques mientras, con su buena variedad de aguardiente de Guerrero y Oaxaca, te preguntas seriamente si cruzaste un portal dimensional. La Capitana es como un pedacito de la Roma en pleno Satélite (cerca del lugar donde todo pasa: el centro comercial). Con una atmósfera similar a la de La Botica o La Clandestina, por fin nació un lugar para alojar a la gente del norte de la ciudad que tiene sed de destilado de agave y que, antes de su inauguración, tenía que someterse a los castigos viales de Periférico si quería encontrar dónde disfrutarlo. Hay buena música –suenan Gorillaz, Pulp, Lana del Rey– que, lamentablemente, no puede disfrutarse del todo porque del exterior llega, en volumen alto, el infame punchis punchis de los locales vecinos que parecen subirle al sonido para que no se te olvide que andas sateluqueando. Al final no es nada muy grave. Los volcanes de chapulines, maridados con un espadín y acompañados por naranjas y cervezas, harán que te reconcilies con la zona que ha padecido, ancestralmente y quizá con buenos argumentos, de mala fama en cuanto a la oferta de vida nocturna. En uno de los muros puedes encontrar las fotografías de los maestros mezcaleros con los que trabaja este bar; un buen detalle que le pone rostro al espirituoso que estás tomando e invita a respetarlo como merece. Imperdibles también son los curad

Roma
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Sabor Amor Lo primero que se puede pensar sobre Sabor Amor es en un parque de diversiones temático: tanto por dentro como por fuera mantiene una decoración detallada y exhaustiva, diríamos barroca, pero esto va más allá. Dentro de esta casa porfiriana de la colonia Roma, cada cuarto es una antítesis del siguiente, y su combinación provoca el asombro: hay un salón que asemeja el lobby de una vieja mansión de nuevos ricos, hay una sala que parece cuarto de casa de muñecas… todo es inesperado. No parece extraño que el lugar parezca un set teatral puesto que la dueña es la actriz Silvia Navarro. Este “laboratorio” de alimentos liderado por la chef Lucía Bosco se autodenomina como “comida mexicana poco tradicional”, y efectivamente hace honor a su género con entradas como los tacos de pato al pastor (apodados “los tentadores”), el fondant de berenjena con queso de cabra o el molcajete de camarones al carbón. El chilpachole de jaiba, mejor conocido como “la huérfana”, es un caldo con pulpa de ese crustáceo, bastante recomendable, lo acompañan picositas albóndigas de camarón. El linguini con mejillones y almejas: 100% sugerido, así como  los Tamalitos Sabor Amor que constan de chicharrón de pato con salsa verde, y las almejas chocolatas con queso nada desentonan con la concordancia del lugar.Cada uno de los platillos es alta cocina: las porciones son pequeñas y los precios altos, aunque sumada la experiencia de la comida con el servicio y la locación se justifica el costo. Como postre se recomiendan los pasteles de tres leches o de queso que armonizan con alguno de los digestivos. Manejan una variedad de más de 50 vinos de diversas regiones y una oferta de cocteles como el Pepinazo, hecho con mezcal, miel de agave, pepino y chile, o una variedad de tequilas y “shooters” de diferentes colores y sabores. Acude directamente al bar situado en el segundo piso del local: el ambiente es tranquilo y por lo general van grupos de tres a cuatro personas. Sabor Amor se inspiró en las fiestas y cocina de Doña Lorenza y el General Picard (antiguos habitantes de la casa), una tradición que, se supone, inició en los 40, pero apenas hará dos años que la retomaron. El bar y el restaurante combinan lo antiguo, lo teatral y lo cinematográfico para crear espacios altamente decorados y con esencia propia. En general es una experiencia algo cara, pero imperdible. Salón Covadonga Durante décadas fue una apacible cantina cuyos clientes se dedicaron a envejecer al tiempo que bebían y jugaban dominó. Pero algo pasó a principios de los dosmiles. Una cada vez más nutrida banda de escritores, cineastas, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, periodistas, bellas modelos extranjeras y personajes afines, fueron arrinconando a los parroquianos originales, y por esa costumbre informal de beber antes del fin de semana, se instauraron los “jueves de Covadonga”. Por unos años, los jueves a la medianoche se volvió prácticamente imposible moverse entre el tumulto de covadongueños que brincaba de una mesa a otra, saludando a los colegas del gremio. Un ambiente en extremo animado y sociable, por demás inusual si consideramos que la decoración tiene el mal gusto de un consultorio médico, las luces que iluminan el sitio son tubos de neón tipo oficina y que no se escucha música alguna, sino únicamente el ronroneo de las conversaciones y el plim plim de los cubiertos. Entre esa multitud se mueve un pelotón de meseros increíblemente diestros y de memoria prodigiosa. En algún momento, a la usanza de muchas cantinas, la fiesta se interrumpe cuando alguno de los clientes grita a todo pulmón el nombre de otro comensal. Pongamos por caso: “¡Juan Pérez!” A lo que los cientos de presentes, a coro, responden: “¡Uleeeero! ¡Uleeeero!” (bueno, la palabra no empieza precisamente con U), y luego vuelven tan campantes a sus conversaciones. Pero de un par de años a la fecha eso ya no es tan concurrido: los nuevos bares de la Roma han minado la clientela del lugar, o mejor dicho, la han depurado. Siguen los señores entrados en canas jugando dominó al calor de sus tragos. Siguen algunos de los intelectuales de la zona yendo a ejercitarse en la destilación etílica. Siguen las modelos extranjeras despistadas ocupando una mesa por media hora para irse a otro lugar más enfiestado. Pero sigue siendo el Covadonga (o la Covadonga, si nos atenemos a que es el nombre de una Virgen), con sus calamares a la gallega, sus tortillas españolas, su carne tártara y sus tortas de milanesa que uno pide sin ver en el menú (entre otras cosas porque no están en el menú). Quizá vuelva a ponerse de moda. Quizá no. No dejará de ser un clásico. Dato curioso: en realidad se llama Cantina el Escudo, pero nadie la conoce así. Licorería Limantour Lo mejor del Limantour está en sus tragos. En las páginas de su menú encontrarás alrededor de diez cocteles por cada tipo de licor, además de una variedad de bebidas convertidas en jelly shots. ¿Te gusta el gin? Prueba un French 75 con ginebra, Veuvre Clicquot, jarabe artesanal y limón. ¿Vodka? Tómate un Berry Collins con vodka, Cherry Marnier y fritas del bosque maceradas. Aquí hay variedad para todos los gustos. Cervecería de Barrio, Roma La cervecería de Barrio era ya un clásico de la Condesa: un concepto que surgió hace siete años, pero faltaba que abrieran la sucursal frente a la Cibeles. Ahí se consagraron. Este restaurante está inspirado en las marisquerías populares, en las que el espacio al aire libre se combina con los sabores costeños y la cerveza. Actualmente la mayor parte de los visitantes va a disfrutar de una cerveza y alguna botana, en otros casos van de precopeo y otros más van a “curarse” la resaca por una noche de fiesta. Cuenta con mesas espaciadas y varias pantallas para que la gente vea el fut, el americano, a veces el beis o el básquet, y por otro lado cuenta con la fuente de Cibeles como paisaje arquitectónico. Y, como dijimos, se consagraron: normalmente está llena, por lo que si se pretende ir, se debe considerar que la espera es de una media hora para conseguir mesa aun con su recien inaugurado segundo piso. El restaurante-bar presenta una variedad de tragos y alimentos que se complementan perfectamente con alguna de las salsitas picantes que se pueden encontrar en el bote al centro de cada mesa. Se recomiendan los cocteles (camarón, ceviche o pulpo), las brochetas de camarón, la torta de marlín, el medio kilo de calamar pelado, los ostiones medianos y la crepa de mariscos. Además de los alimentos, tienen prácticamente cualquier trago refrescante que se requiera como michelada, clamato, margarita, caipirinha, martini o una cerveza fría. Todo en combinación con el ambiente playero que trata de inspirar el lugar. Es para ir con los amigos, y no precisamente para ligar o socializar, sino para disfrutar relajadamente del sabor de los mariscos y de la cerveza. Los alimentos son frescos y de calidad, pero los precios de las bebidas son altos para la oferta general en la ciudad. 69 Road Se encuentra suspendido desde el 21 de julio. Anteriormente esto fue un famoso restaurante bar con ecos de gloria de los años 70, El Charleston, que parecía ser como el refugio perfecto de personajes como José José. No obstante, si reflexionamos un poco y nos detenemos en el hecho de que la inauguración (que se llevó a cabo el primer fin de semana de julio) fue apadrinada por gente como Carmen Salinas, Rogelio Guerra o Lupita Sandoval, puede ser que se ese espíritu de farándula a lo José José no se haya ido del todo. De momento no se sabe muy bien si el asunto aquí es minimalista, improvisado o de plano un homenaje de estrobo púrpura a un salón de fiestas, puesto que se trata de un amplio salón con el mobiliario metálico ubicado únicamente en las orillas, hay unas pantallas de plasma elevadas por arriba de unos postes como para darle el toque tecnológico 2012 pero en realidad se trata de un espacio sencillo, lo mismo que los parroquianos, mayoritariamente masculinos, clientela que lo único que quiere es divertirse bailando cosas como el indispensable pop de Belinda o Adele, hasta ritmos tropicales y banda, que pretextos no falten para pegar el cachete. A partir de las once de la noche despejan la pista porque arrancan dos clases de espectáculos: un performance drag de esos que no se les va vivo a los que están sentados cerca de la pista, y un número stripper que no dejan mucho a la imaginación, y babeando a unos cuantos. Lo bueno es que no es necesario que la fantasía se quede atorada en la garganta (literalmente): si el stripper les despertó el hambre, se puede ir al sótano en el que solo pueden entrar hombres donde instalaron una serie de cuartos que ofrece un espectáculo de musculosos hombres desnudos en regaderas, otra pequeña pista de baile y algo así como un lounge que sin ser un cuarto oscuro extremo, si se pueden echar unas buenas caricias, las suficientes para saber si el ligue es de manos grandes. Todo por arriba de este sótano, es completamente mixto. Entrar cuesta 100 pesos con derecho a dos bebidas de la casa, bonita costumbre esa de la cortesía que ya se está perdiendo en el DF. Beber es barato, 25 pesos las cerveza, 50 pesos los rones o vodkas y las botellas oscilan entre los 400 y 700 pesos. Quizás su atractivo más acertado es que cierran la entrada hasta altas horas de la madrugada, por ahí de las 5am. Por lo que si le apuestan con ingenio, podrían convertirse en una buena opción de after hours que no sea ni sauna ni un gingantesco cuarto oscuro. Eso sí que le hace falta a la actual escena gay.

Del Valle
Bares y cantinas

Del Valle

Las mejores opciones para salir de noche en la colonia Comida mexicana Más de la colonia Restaurantes y cafés en la Del Valle Más de la colonia Cafés en la Del Valle Te recomendamos cuatro lugares para platicar, quitarte el frío o disfrutar de un café Más opciones Restaurantes en la Del Valle Descubre las delicias que guarda esta colonia con estos restaurantes Blue Beef Ltd. Me aventuré a visitar este lugar en lunes. El nombre sugiere carne de alguna res de sangre azul, príncipe de su reino.  Apenas entro, descubro un estante con cervezas dignísimas para la sed. Al preguntar sobre la carne, una amable señora me dice que se ofrece los viernes y sábados. El menú de este acogedor restaurante-tienda, de un diseño que bien podría ser copy-paste de algún comedor de la Roma, incluye baguettes, ensaladas, empanadas, tapas y croquetas de serrano, atún o queso maasdam, además de postres de la casa y muffins con huevo para el almuerzo. La sed se apaga sola cuando me comentan la escasa variedad de cerveza fría. Opto por una Tijuana Güera, no lo suficientemente fría, luego de que me muestran la única Samuel Adams disponible. Pese a este desaire, el servicio es rápido y atento. No tardo en recibir una empanada de espinaca con queso, acompañada de chimichurri y salsa picante.  Justamente es esa, la salsa de la casa (don emilio), la que sobresale. Una delicia de chile pasilla y aceite de oliva, picante y perfecta para una empanada dorada al punto y con un relleno generoso. La baguette, en

Tiendas en la CDMX

Centro
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Centro

Carla Fernández es una diseñadora que ha basado su trabajo en la sastrería mexicana. Por muchos años trabajó con etnias de Hidalgo y Oaxaca, por lo que, aunado a su pasión por la esencia e historia de México, incorporó a sus diseños textiles indígenas. Recientemente inauguró se segunda boutique en el DF, que se localiza dentro del Hotel Downtown en el centro de la ciudad. En esta nueva tienda puedes encontrar las piezas que componen las últimas colecciones que se presentaron en el Fashion Week México, además de ediciones limitadas, bolsas y accesorios.

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Roma

Sangre de mi sangre Es una tienda de piezas de joyería únicas y hechas a mano, que materializan las ideas de su creadora, Mariana Villareal. Calaveras, telarañas, leones, motivos barrocos… El universo de Sangre de mi sangre cumple con las exigencias de exclusividad y originalidad más altas. Dr. York Abrió hace menos de un año, y la anteojería Dr. York ya es un lugar casi de culto. José Castellanos y Elena Orestano, los dueños, ofrecen una selecta variedad de armazones oftálmicos y lentes de sol que les han ganado una legión de seguidores que buscan no sólo llevar unas gafas, sino encontrar aquellas que sean una extensión de su personalidad y expresen una contundente declaración de estilo.Dentro del acogedor local encontrarás los mismos servicios que en cualquier otra óptica: graduación de micas y lentes de contacto, exámenes de vista, reparación y ajuste de las gafas que les lleves, además de los armazones oftálmicos y lentes de sol; la diferencia está en la apuesta arriesgada en selección de marcas (las independientes y con proceso artesanal), con piezas únicas: Cutler and Gross, Whiteout & Glare o L.G.R, Mykita o L.A. Eyeworks, además de muchos vintage conseguidos en sus visitas a los mercados de pulgas del mundo. Es decir, la exclusividad está asegurada. El éxito de esta anteojería no es casualidad. José Castellanos, el doctor York, lleva metido en el negocio de las ópticas desde siempre: su abuelo es el fundador de las ópticas York. “Comenzó como mozo y fue creciendo, hasta lograr tener su negocio propio”, cuenta Castellanos, quien desde los 15 años estaba metido en los talleres de las ópticas familiares. Su pasión es genuina, y sabe bien lo que hace. José está ahí para ayudarte no sólo a que la graduación de los lentes sea precisa, también te puede asesorar para que encuentres tus armazones ideales, literalmente. No sólo por la forma de tu cara, “Hay mediciones precisas según el tamaño de tu rostro y la distancia que debe haber entre tu armazón y nariz, encontrar el centro óptico, etcétera”, explica Castellanos. Entonces, aquí no sólo encontrarás piezas únicas, también aprenderás a que elegir unos buenos lentes no sólo es cuestión de que se te vean bien, sino de que tú veas bien con ellos. “Y quien ve bien, lee más”, dice Elena, la otra mitad de Dr. York y amante de la literatura. Por eso no sólo fomentan el buen gusto, sino la lectura con la librería del balcón dentro de la tienda. Podrás comprar libros de editoriales como Sexto Piso, Assouline y otras independientes, además de libros perfectamente restaurados. Así que, por donde lo veas (y para que veas mejor), si visitas la anteojería sales ganando, lentes o/y libros… La prueba de muchos clientes felices y satisfechos la puedes encontrar en su blog: http://dr-york.blogspot.com, y, si te animas a visitarlos, puedes formar parte de esta selecta galería. Goodbye Folk Es una boutique & hair studio creada por un grupo de jóvenes creativos en donde puedes encontrar prendas únicas a precios accesibles y confeccionadas a tu medida. También te ofrece la posibilidad de hacerte un corte de pelo que no te harán en un salón convencional: te rapan la mitad de la cabeza o te hacen siete capas de largos diferentes en picos.  En cuanto a la ropa, puedes encontrar prendas, calzado y accesorios hechos a mano en el DF, todos con un toque vintage que te remontarán de inmediato a los 50 o los 80. También tienen blusas, vestidos y bolsas genuinamente retro. Si eres afortunado te puedes encontrar una bolsa de marca de 1987. Si lo tuyo es comprar en línea, la tienda cuenta con un portal desde el que puedes hacer tu pedido y recibirlo en cualquier lugar de la república. Basta con enviar tus especificaciones y obtendrás una prenda que definitivamente será única y fuera de lo convencional. DRGN Tal vez es la boutique con la más selecta variedad de marcas de culto de la moda urbana. Entrar aquí es como un resumen de propuestas que encuentras en Harayuku, Japón o Dover Street Market de Londres. Marcas como Bedwin & The Heartbreakers (Japón), P.A.M. (Australia), Band of Outsiders (NY), Fred Perry (UK), Acronym (Alemania) o Reigning Champ (Canadá). Los precios no son lo más amistosos, pero su propuesta es tan cool que bien vale la pena la inversión. Lemur Entre botas Dr. Martens, t-shirts de Imaginary Foundation, Altru y varias más, lentes Paul Frank, chamarritas Insight, hoodies Delabarracuda será difícil no salir con varias cosas. 180° Abrió hace poco y, podríamos decir que esta es una boutique de “ediciones limitadas”. Podrás encontrar desde ropa y accesorios, hasta bicicletas, pasando por objetos para casa. Todo esto en contadas piezas, así que relájate, que lo que compres no se lo verás a nadie más. Los dueños, Bernardo López y José Carlos Iglesias, se encargan de la selectiva oferta de la boutique que incluye marcas como Té de hoja (ropa femenina) y Leyenda urbana (piezas en tejido de punto), así como piezas de Alejandra Quesada y Julia y Renata.

Juárez
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Juárez

Fusión. Casa de diseñadores El proyecto de Bazar Fusión se dio a conocer hace varios años con la promesa de congregar a los citadinos alrededor del trabajo de diseñadores mexicanos en un buen ambiente. Después de varias ediciones en las que se ubicaron en diferentes zonas de la Ciudad de México se decidió que Fusión tuviera un lugar fijo: una casona en la Juárez, sede de las más recientes celebraciones de este encuentro. En esta nueva modalidad, abierta al público todos los días, se cuenta con 15 tiendas fijas de diseñadores mexicanos, así como de Algarabía y sus marcas, lo que ofrece una buena alternativa para los seguidores de ciertas firmas de ropa y accesorios. Afortunadamente todavía cuenta con elementos sorpresa que le siguen dando el mood de bazar, tales como espacios itinerantes de gastronomía, mueblerías que toman un cuarto de la casa mensualmente y expo-venta de fin de semana, durante la que se muestra el trabajo de alrededor de 30 artistas que rotan cada fin. También hay espacio para montar exposiciones y hacer algunos talleres, así como para conciertos desde el balcón, aunque siendo sinceros los actos musicales se apreciaban mejor cuando se ubicaban en el Parque México. Si asististe a alguna de las más recientes ediciones de Bazar Fusión no hay mucha novedad, pero la idea de que estos productos (o la mayoría) estén disponibles toda la semana, hace que la planeación de las compras sea mucho más fácil, sólo falta ver si el bolsillo de los defeños aguanta el ritmo. C

Polanco
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Polanco

Mercado de Trueque El DF genera más de 12 mil toneladas de desechos al día. Para evitar que la ciudad se hundiera en basura, la Secretaría del Medio Ambiente del DF inició en 2012 un programa para promover el reciclaje: el Mercado de Trueque.  La intención de este mercado es concientizar a la población y demostrar que la basura se puede transformar en materias primas útiles. El programa consiste en intercambiar los residuos reciclables, previamente separados, por productos alimenticios. Aquí llegas con basura (papel, latas, PET, cartón, vidrio) y te vas con vegetales, frutas, quesos, plantas de ornato o especias, todos provenientes de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y otras zonas agrícolas del DF.  En un principio sólo se recibían desechos inorgánicos y reciclables, pero actualmente también participan residuos electrónicos como pilas, cámaras, computadoras y celulares. En lo que va de 2013 se han recopilado casi 70 toneladas de residuos y han participado alrededor de 9 mil personas. El Mercado de Trueque se realiza el primer domingo de cada mes en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec. Gracias al buen recibimiento que ha tenido, ahora es itinerante y hace recorridos por las diferentes delegaciones del DF. Puedes revisar el calendario de actividades en su sitio web. Casa Theodor Para sentirse en Europa durante 5 minutos basta con ir a la nueva boutique de Té Casa Theodor, ubicada en la Benessere Concept Boutique & Maison de Thé. Ya conocíamos la marca porque la manejan

Museos y galerías en la Ciudad de México

Iztapalapa
Arte

Iztapalapa

Hay varias razones para visitar Iztapalapa. No sólo hay un Hospital Público Veterinario en esta zona, también hay museos y centros culturales (como el primer recinto de la Red de Faros de la CDMX) que revitalizan la oferta al oriente de la Ciudad de México.

Doctores
Qué hacer

Doctores

Comenzó su historia oficial en 1889 y funciona como una pequeña muestra del DF.

Polanco

Polanco

Polanco no sólo es una zona famosa por sus tiendas glamourosas o por sus teatros, también porque en sus calles hay una gran cantidad de recintos culturales. Arma tu ruta y visita estos museos.

Chapultepec
Arte

Chapultepec

Te recomendamos los museos más bellos e interesantes de la zona.

Opciones para la diversión gay en la CDMX

Zona Rosa
Gay y lésbico

Zona Rosa

La Suite Bar Cuentan los rumores noctámbulos de la vida gay que el mejor día para visitar La Suite es el jueves a partir de las seis de la tarde, hora en la que arrancan sudorosas fiestas exclusivas para hombres. Una vez dentro hay que despojarse del pudor (y de un poco más). El primo de un amigo nos contó que se ponen bastante agitadas, sobre todo en la parte de la terraza. Quizás, cuando la temperatura es más fuerte que los decibeles, no importa tanto que el sonido esté mal ecualizado y las instalaciones no sean precisamente elegantes. Es un local de tres niveles que satisface la demanda de un público gay poco exigente. Aunque hay cadena, sólo es una señal equívoca de su interior cero pretencioso. Los tragos no escapan al rango de la Zona Rosa: cervezas de 35 pesos y tragos desde 55 pesos.  Los fines de semana La Suite es mixta. Entrar cuesta 75 pesos porque tienen DJs invitados. A diferencia de otros sitios, los chicos solitarios son bastantes y entablar comunicación es fácil, por lo que ligar es parte de su oferta. Pussy/La Gayta Es un local partido en dos, unidos por una barra en medio debajo de un marco desde donde se puede ver lo que ocurre del otro lado. En el Pussy las paredes están tapizadas de rosa, mientras que en La Gayta hay estampas de hombres desnudos. El Pussy está pensado para chicas, La Gayta para chicos. Ambos son bares muy pequeños con no más de cinco mesas, más los bancos que se encuentran en la barra que separa estos dos espacios. Abren desde la una de

Centro
Gay y lésbico

Centro

El Marrakech Salón De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se aseg

Roma-Condesa
Gay y lésbico

Roma-Condesa

Elektrosundays by Hibrido La leyenda cuenta que quienes se atreven a entrar a este concepto que arranca a las 10 de la noche en domingo, terminan por buscar un after party en pleno lunes a eso de las 7 de la mañana, mientras el resto de los mortales se ajusta la corbata, a punto de salir a la oficina. En otras palabras: no es para cualquiera. Elektrosundays son fiestas organizadas por los administradores del Hibrido, aquel club que se encontraba al interior de la Plaza del Ángel en la Zona Rosa y que hace un par de meses cerró sus puertas, para dedicarse exclusivamente a la diversión de los domingos y sus noches. Suceden dentro de las instalaciones del Venue, un foro que combina las dimensiones de un cine antiguo con la tecnología y las luces de un antro grande. Con este mix logran convocar de 600 a 800 personas cada domingo. La música se compone por sesiones de circuit y pop de ayer y hoy. Los organizadores se encargan de buscar buenos djs en distintos puntos del país, por lo que la presencia de hombres y chicas provenientes de Guadalajara, Monterrey o Aguascalientes es constante. No obstante cada domingo cuentan con la presencia de Lester García, Iván Orta, Viktor Gi y Christian Quiroz; sus residentes. La entrada es de 100 pesos y los tragos son económicos: 30 pesos las cervezas y sus respectivas cubetas de 10 por 250, también hay vodkas, rones y tequilas a partir de 60 pesos,que aumentan de precio de acuerdo a la nacionalidad y marca. Pueden solicitar cortesías llamando a

Polanco
Gay y lésbico

Polanco

Te presentamos la oferta LGBTTTI en una de la zonas con más vida nocturna en el DF Si ya te aburrieron los bares de Zona Rosa y el Centro, te recomendamos las mejores opciones en Polanco para los amantes de las fiestas nocturnas. Envy Bar Con este movimiento de locación pareciera que el Envy pretende seguir los pasos del Living, en cuanto a eso de andar errante. Se cambió de los andares de Lomas de Chapultepec a una de las avenidas más transitadas de Polanco y tal parece que es una buena noticia, porque el ambiente sigue siendo el mismo: no hay nada más somnífero que un club donde ya conoces hasta el minuto donde el DJ pone Single Ladies. Reinauguraron el 31 de agosto y la novedad son sus instalaciones más minimalistas y contemporáneas, aunque los grandes éxitos sigan siendo de la década de 1980. Como es tradición (y engorro) la cadena no es cosa fácil. El cover se mantiene igual que antes y la hora de apertura se extiende a las 4am y es necesario hacer reservación. Guilt Se encuentra en el interior de un discreto centro comercial sobre Anatole France, en Polanco. De alguna manera mantiene el mismo criterio de selección para entrar que el Envy: no camisetas sin mangas, no shorts, no chanclas, no chispitas sobre camisetas sin mangas, no gorras de beisbol. Sin embargo, sí existe una gran diferencia: entrar es mucho más fácil y, una vez dentro, todo es más alivianado que en el Envy. Incluso la música es un poquito mejor.  Rage El Rage abrió en febrero de 2014 con un propósito de

Lo mejor de la Ciudad de México

Observatorios astronómicos del DF
Qué hacer

Observatorios astronómicos del DF

Te recomendamos cuatro lugares para conocer más sobre el espacio, las estrellas y los planetas lejanos Centro Astronómico Clavius, A. C. Este centro de la Ibero es uno de los mejores lugares para la observación astronómica.Cuenta con una con una cúpula giratoria de 3.5 metros de diámetro, telescopios solares H-alfa, una terraza para observaciones y varios de los más privilegiados telescopios de la ciudad. Todos los miércoles hay conferencias gratis para aprender sobre la astronomía y entender los más recientes avances del tema.Después de las conferencias, si las condiciones climáticas lo permiten, el grupo sube a hacer observaciones con telescopios. También ofrecen diplomados y talleres de astrofotografía y construcción de telescopios, cursos de verano, visitas para niños y excursiones a observatorios fuera del DF. Sociedad Astronómica de México Una asociación de aficionados del estudio del universo. Dan conferencias todos los miércoles e imparten cursos de astronomía y de cómo aprender a usar o construir un telescopio. Planetario Luis Enrique Erro La mejor opción par alos niños.Tiene un domo de dimersión digital con 120 proyectores para visualizaciones de eventos en tiempio real y cientos de datos de estrellas y galaxias. También cuentan con un mural luminoso con la historia de la astronomía y piezas autenticas, como una nave espacial sputnik, un metiorito de 300kg. y el motor de un cuete. De vez en cuando ofrecen conferencias y realizan observaciones con telescopios en su

Epidemia de rascacielos
Qué hacer

Epidemia de rascacielos

La ciudad vive un boom de rascacielos, pero, ¿es realmente lo que nos conviene? Te contamos cuáles son los próximos a estrenarse y la huella de estos edificios en el DF Son altas, esbeltas y estéticas. No hablamos de modelos, sino de las construcciones sobre la marcha en la ciudad.La metrópoli está viviendo un boom impresionante de obras cada vez más cercanas al cielo. En Reforma, Insurgentes, Periférico y Santa Fe ya son casi una constante."Nos vemos en la Torre Mayor", "te busco al lado del Starbucks de Reforma 222" o "te encuentro en la Latino a las 6:30", son frases comunes que reflejan la forma en la que estos inmuebles se convierten en referencias urbanas.Sin embargo, no poner un freno a estas construcciones levanta las preguntas, ¿realmente México está preparado para ser una ciudad de rascacielos? ¿Son símbolos del progreso del país o sólo una competencia arquitectónica por diferenciarse y posicionarse como el edificio más imponente, futurista o sustentable?A este ritmo, inevitablemente, siempre habrá un nuevo ganador (como la Torre BBVA) que desbanque al anterior (adiós Torre Mayor y tus 225 metros de altura).La idea de hacer una ciudad compacta es una de las razones por la que hoy en día es tan común la presencia de estas construcciones, explica el arquitecto Manuel Cervantes Céspedes, quien encabeza el despacho CC Arquitectos."Las obras recurrentes en Reforma y Santa Fe se dan porque la normatividad incentiva su desarrollo. Son pocos los sitios en el Valle de México

Edificios con historia literaria
Qué hacer

Edificios con historia literaria

La casa de Ramón López Velarde, el lugar donde Burroughs mató a su esposa y un regalo a Pedro de Alvarado están en el DF Casa del Poeta Inspiración y biblioteca “La Patria es impecable y diamantina”, escribió Ramón López Velarde, mientras habitó esta casona porfiriana. Cuando uno la visita, es fácil imaginar de dónde sacó la inspiración. Además de llevar el nombre y resguardar libros y fotografías del autor de La suave patria, es casa del acervo de Salvador Novo y Efraín Huerta. Organizan lecturas, presentaciones de libros y conferencias. Teatro La Capilla Novo te invita a comer La capilla de la antigua finca de El Carmen fue adaptada a la vida histriónica en 1953 por un hombre de letras, vecino de Coyoacán: Salvador Novo. Actualmente continúa como uno de los baluartes de la vanguardia teatral. El restaurante Novos es algo que nadie debe perderse. La escena del crimen de Burroughs O de por qué no jugar con fuego Los seguidores de Burroughs conocen este sitio como “el lugar de la leyenda”. Fue aquí donde el escritor estadounidense mató a su esposa, Joan Vollmer, de un tiro en la cabeza mientras jugaba a ser Guillermo Tell. El lugar fue popularizado en las notas de prensa de la época, después del incidente que llevó a Burroughs a escribir, años más tarde y después de pisar la cárcel de Lecumberri. Fonoteca Nacional El sonido de la historia nacional Según la leyenda, Pedro de Alvarado, el capitán de Hernán Cortés responsable de la matanza del Templo Mayor, habría recibido esta m

Altares urbanos
Qué hacer

Altares urbanos

Desde Jesús Malverde y la Santa Muerte hasta la virgen en todas sus manifestaciones Santa muerte Devoción ancestral Sí, el principal altar de la Santa Muerte está en Tepito, pero este otro -perdido entre los pueblos originarios del oriente- destaca por su monumentalidad. Basta con ver a alguno de los seguidores saludarla con naturalidad para saber que se trata de un rito bastante doméstico, nada satánico ni malévolo. Entre los mismos habitantes de Iztacalco se pueden apreciar las diferencias de opinión de quienes están a favor o en contra de esta efigie, pero sin duda es una expresión más de la religiosidad mexicana y capitalina. Virgen del Metro Filtración de fe La imagen, a la que muchos le atribuimos su origen a las goteras del Metro, fue encontrada en el piso por usuarios de la estación Hidalgo. En las semanas posteriores al hallazgo de 1997, la mancha fue colocada en el acceso a la estación que está en Zarco y Reforma, que se convirtió en un lugar improvisado de peregrinación y veneración. Jesús Malverde En la neblina del mito El presunto santo patrono del narcotráfico llegó a la Vértiz Narvarte al menos hace cinco años. Acompañado de la Santa Muerte, Malverde tiene aun en el cuello la soga con la que supuestamente fue ahorcado por bandido y salteador de caminos. Guadalupana en San Ángel Entre arcángeles Por si no tuviera suficiente con la enorme basílica del Tepeyac, la virgen reclamó otro espacio en un rincón propicio para el catolicismo: la Plaza de los Arcángeles. E

Estatuas y monumentos extravagantes
Qué hacer

Estatuas y monumentos extravagantes

Desde proporciones absurdas hasta simbolismos ilógicos, te mostramos qué hay detrás de los homenajes urbanos más raros Estatua al perro callejero Develada en julio de 2008, es un intento de grupos protectores de animales para crear conciencia sobre la responsabilidad de tener una mascota, el maltrato animal y la esterilización. La silueta famélica y coja que se aprecia en las orillas del Centro de Tlalpan corresponde a Peluso, perro callejero que murió cinco días antes de la develación de la estatua, obra de Girasol Botello. La ranita de los boleros En la antigua plaza del Colegio de Niñas, una ranita trovadora toca un laúd a la sombra del reloj que el imperio otomano regaló por el centenario de la Independencia. En algún punto del siglo pasado, el carismático batracio se ganó el cariño del gremio de los boleros, pues los limpiadores de calzado recibieron ese nombre por cargar la grasa en bolas envueltas en papel. Ahora ellos le dan mantenimiento. Estatua de los "indios verdes" Lo curioso de este monumento no es su calidad ni su propósito, sino el término genérico y racista con que lo conocemos. Los “indios verdes” son nada menos que los emperadores Itzcóatl y Ahuízotl, fundidos en bronce y enverdecidos por la humedad y el paso del tiempo. Las esculturas, de Horacio Casarín, peregrinaron a lo largo del siglo XX por Reforma, la Viga e Insurgentes. Mano del Parque España Diariamente, decenas de personas corren, pasean o caminan con sus perros alrededor de esta estructura metáli

Estaciones de bomberos
Qué hacer

Estaciones de bomberos

¡Que vengan los bomberos que nos estamos quemando! Te recomendamos cinco estaciones de bomberos de la ciudad que debes conocer Estación Cuauhtémoc “Comandante Eulalio Mujica Pérez” o Ave Fénix Es la más moderna de la ciudad y fue inaugurada en 2006 en el predio que alguna vez ocupó el club nocturno Lobohombo, el cual se consumió en un incendio el 20 de octubre de 2000. Su nombre más conocido, Ave Fénix, es una metáfora de su resurgimiento tras el siniestro que dejó 22 muertos. Estación Tacubaya “Comandante Artemio Venegas Mancera” Se encuentra enclavada en calles recónditas a orillas de la Escandón. Su cuartel es tan viejo y nostálgico que nos remonta a la primera mitad del siglo pasado. Aún conserva su fachada a dos tonos, muy a la pueblo mágico. Estación Benito Juárez “Comandante Enrique Padilla Lupercio” Quienes circulen por el Eje Central encontrarán con una estación de bomberos poco convencional a la altura de la Portales, bajo un medio domo. La base, inaugurada en 2003, apenas tiene un cartel con insignias y algunos carros de bomberos que lo identifican. Estación Iztapalapa “Comandante Jesús Blanquel Corona” Uno esperaría más de la base que da servicio a la delegación más poblada, pero estas instalaciones apenas sobresalen en el paisaje.Localizada a unos 15 minutos de la sede delegacional, sus bomberos tienen más probabilidades de llegar a tiempo a un incendio en el Periférico que a los ocho barrios originarios de Iztapalapa. Estación Azcapotzalco “Comandante Agustín P