Guía de la ciudad

Restaurantes, cafés, vida nocturna, tiendas, arte, cultura y música en el DF

Descubre el Gran Tzompantli encontrado en el Centro de la CDMX
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Descubre el Gran Tzompantli encontrado en el Centro de la CDMX

Cuando caminas por el Centro, ¿te pones a pensar en que hay una ciudad enterrada debajo de tus pasos? El legado de nuestros antepasados mexicas no pudo ser destruido completamente ni por los españoles, ni por el tiempo. El Templo Mayor sigue investigado por arqueólogos y recientemente se dio uno de los hallazgos más importantes del recinto sagrado de México-Tenochtitlán: el descubrimiento del Huey Tzompantli debajo de un edificio ubicado en Guatemala 24.Visitamos el recinto para platicar con el equipo del Programa de Arqueología Urbana, dirigido por el arqueólogo Raúl Barrera, quienes se encargan de este proyecto.  “Un tzompantli es un edificio bajo que sirve para exhibir los cráneos de los individuos sacrificados a una deidad”, explica Lorena Vázquez Vallin, jefa de campo del PAU. Según los cronistas de la Nueva España como Bernal Díaz del Castillo, Andrés de Tapia y Fray Bernardino de Sahagún había entre seis y siete tzompantlis en Tenochtilán, pero el más importante es el Huey Tzompantli o Gran Tzompantli. Esta edificación estaba dedicada a Huitzilopochtli, el dios tutelar porque representaba al sol que venció a las fuerzas nocturnas y era dios de la guerra. Foto: Alejandra Carbajal. El hallazgoLos empresarios Agustín Otegui y Eddy Van Velle compraron el edificio en 2013 con la intención de remodelarlo y crear un museo dedicado al chocolate. Al ser un espacio cercano al Templo Mayor, avisaron a las autoridades del Instituto Nacional de Arqueología e Historia, quien otor

Eventos en la San Rafael
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Eventos en la San Rafael

¿Sabías que la San Rafael tiene 13 teatros y 22 auditorios? Sin contar las galerías que se extienden desde Sullivan hasta la Ribera de San Cosme y que contribuyen a la vida cultural de esta centenaria colonia. Déjate cautivar por estos espacios y descubre los mejores eventos de este espacio de la CDMX. Si quieres explorar otras colonias, te recomendamos estos eventos en la Condesa y en el Centro.  

En las vías del Progreso: una caminata por la Escandón
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En las vías del Progreso: una caminata por la Escandón

La forma más directa de atravesar las dos secciones de la Escandón es por la avenida Progreso. Caminar ese kilómetro y medio —que va de Revolución a Nuevo León; es decir, de Tacubaya a la Condesa— toma veinte minutos. Así que si un día te pierdes entre los puestos de garnachas y discos piratas al salir del Metro Tacubaya, veinte minutos en línea recta es el tiempo que se requiere para llegar a la clase media. Foto: Alejandra Carbajal En esta calle, cuyo nombre positivista tiene demasiada fe en sí mismo y recuerda al PRI de los años noventa, habitan los contrastes. Y tres o cuatro escritores. (Que una parte no deleznable de la literatura mexicana se escriba en un lugar llamado Progreso resulta, por lo menos, sospechoso.) Es un recorrido variopinto en el que conviven estilos arquitectónicos, como el colonial californiano y el art déco, distintivos de esta zona, con edificios de departamentos miniatura y muros delgadísimos que se están construyendo mientras escribo estas líneas. Me gustaría que la palabra gentrificación no tuviera lugar aquí, pero la cercanía de esta colonia con la Roma, la Nápoles y la Condesa lo vuelven inevitable de algún modo, como puede observarse en el aumento de las rentas: 30% durante los últimos quince años. Quizá lo que confluye de manera visible en esta avenida son dos épocas distintas que contrastan por su cercanía: dos ideas de ciudad y de comunidad que se superponen. Por un lado, la Escandón sigue siendo un barrio tradicional, con una población

20 lugares imprescindibles de la Condesa
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20 lugares imprescindibles de la Condesa

Desde hace varios años, la Condesa se ha mantenido como una de las zonas predilectas de los capitalinos para buscar restaurantes novedosos o los antros de moda. Junto con su vecina, la Roma, destca como una de las zonas más hypeadas de la CDMX.Si ya te cansaste de dar vueltas por el Parque España y Parque México, te recomendamos algunos lugares que vale la pena visitar. Desde tiendas de diseño hasta teatros.

Los 10 mejores hoteles boutique de la CDMX
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Los 10 mejores hoteles boutique de la CDMX

Visitar la CDMX es toda una experiencia. Tanto los extranjeros como visitantes del interior de la República tienen una gran oferta de actividades: desde visitar los mejores restaurantes de la CDMX, descubrir parques o edificios incluidos en nuestra lista de los 50 lugares que debes visitar al menos una vez o los museos indispensables en tu itinerario de viaje.Lo que es muy importante para disfrutar al máximo la vida citadina es alojarse en un hotel adecuado a tus necesidades. Si vienes por un viaje de negocios, de luna de miel o simplemente por placer, te recomendamos 10 hoteles boutique que vale la pena conocer. Algunos destacan por lo lujoso, por su terraza, por los servicios de primer nivel y también por su propuesta de diseño. ¿Qué dices, te animas a visitar la Ciudad de México?

Las mejores recomendaciones en la CDMX

Chapultepec, pulmón de mi ciudad
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Chapultepec, pulmón de mi ciudad

Aunque es parte vital de la ciudad y es visitado por 19 millones de personas al año, Chapultepec aún guarda joyas por explorar Primera y Segunda Sección Comparte tus fotos de Chapultepec con los hashtags #AdictosalaCiudad, #PulmónDeMiCiudad y #Aniversario3TOM; y encuéntralas en nuestra edición de junio. La historia de Chapultepec Hoy, nosotros remamos; hace siglos, Moctezuma nadaba en sus albercas. Acá más datos, desde la construcción del castillo hasta la canción de Yuri. Siglo XV: Baños prehispánicos Moctezuma Ilhuicamina ordena a Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, plantar especies de flora provenientes del imperio azteca. Se construye una alberca, en donde se cree que Moctezuma tomaba baños y meditaba. 1864: Castillo imperial Maximiliano de Habsburgo llega como emperador de México. Comienza una remodelación y lo renombra Castillo de Miravalle. 1876-1911: Bosque recreativo Durante el Porfiriato, el Bosque de Chapultepec es transformado en un espacio recreativo al estilo francés, con restaurante y clube en su interior. 1924: Inauguración del zoológico Su creador, Alfonso Herrera tenía la intención de recrear uno similar al del rey Nezahualcóyotl, con especies mexicanas. 1981: Panda defeño Nace Tohuí, el primer panda concebido en cautivero fuera de China y habitante, hasta su muerte 12 años después, del Zoológico de Chapultepec. 2012: Estela de Luz Se inaugura el más reciente y controversial monumento del área, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Tercera Se

Los escritores y sus restaurantes favoritos
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Los escritores y sus restaurantes favoritos

Además de su gusto por las letras, ¿qué tienen en común Chimal, Bef, Boullosa, Lavín y Alejandro Sandoval? Lo descubrimos: su gusto por encontrar en la ciudad un lugarcito culinario que los inspira a crear su obra Fonda Santa Rita, la máquina del tiempo de Alberto Chimal La Rambla, un reducto digno de Bernardo Fernández, Bef Bef se define como un novelista gráfico y no gráfico. Tiene más de una veintena de obras publicadas, la más reciente, Uncle Bill, trata sobre William Burroughs en la Ciudad de México En La Rambla no hay mobiliario vintage, música indie o platillos de autor. Todo lo contrario. Es un pequeño local en la Condesa con muebles de madera rústicos, en el que suenan ritmos sudamericanos y se preparan platillos caseros de Uruguay."Es el último lugar auténtico de la zona", afirma Bef, autor de la novela Tiempo de alacranes y Bajo la máscara."Aunque está en la Condesa, se ubica lejos del epicentro de la payasada. La gente que viene aquí es porque trabaja o vive cerca. No es un lugar de pose ni de diseñador".La autenticidad hace de La Rambla el restaurante preferido del escritor de 42 años, quien en 2011 ganó el primer Premio de Novela Grijalbo por su obra Hielo negro. El sabor de su comida es único, su calidad es buena y los precios son decentes.Empanadas, quesos parrilleros, pastas, pizzas y vinos dominan el menú. "En la Rambla como mucho", advierte el también historietista. Tiene un listado de platillos preferidos: queso provolone uruguayo, chivito al pan, pizza

Ciudad con México
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Ciudad con México

A nuestros lectores: Metztli, el centro, el ombligo de la luna. El corazón de un territorio que luego compartió su nombre a toda una nación. Así la historia, y así el compromiso de la ciudad con este país.La Ciudad de México, además del centro financiero y cultural, es el núcleo donde se generan las políticas públicas y se dictan los lineamientos generales. En Time Out México queremos que vivas y hagas tuya la ciudad, pero también que seas parte activa de sus movimientos y sus problemáticas. Aunque son muchas las cosas que nos hacen una gran metrópoli, hoy más que nunca es importante no ser indiferentes al momento que vivimos.Somos privilegiados de vivir en un espacio en el que si bien nos aquejan los detalles cotidianos de una urbe de 22 millones de habitantes, también nos permite mirar desde otro lugar los problemas serios que sacuden al resto del país. Ante lo cual debemos evitar la indiferencia, tomando este privilegio como una responsabilidad.Nuestra ciudad y país nos necesitan. Necesitan que tomemos un rol protagónico en políticas públicas y en ciudadanía. Necesita que nos interesemos en lo que le pasa al otro. Necesita que levantemos la voz para construir un lugar mejor, no sólo para los 22,sino para los 112 millones de mexicanos. Nuestras acciones suman, nos hacen corresponsables y nos obligan a generar soluciones.Te invitamos a reflexionar, a trabajar por una ciudad y, por ende, por un México mejor, a que desde tu trinchera -cualquiera que sea- luches. Nosotros desde

Tianguis y bazares en el DF
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Tianguis y bazares en el DF

Desde comida y ropa, hasta cine de arte y cortes de cabello, estos mercados itinerantes te sorprenderán por su variedad de productos y servicios Recomendaciones por zonas Chapultepec Aunque es parte vital de la ciudad y es visitado por 19 millones de personas al año, Chapultepec aún guarda joyas por explorar La historia de Chapultepec Hoy, nosotros remamos; hace siglos, Moctezuma nadaba en sus albercas. Acá más datos, desde la construcción del castillo hasta la canción de Yuri. Siglo XV: Baños prehispánicos Moctezuma Ilhuicamina ordena a Nezahualcóyotl, rey de Texcoco, plantar especies de flora provenientes del imperio azteca. Se construye una alberca, en donde se cree que Moctezuma tomaba baños y meditaba. 1864: Castillo imperial Maximiliano de Habsburgo llega como emperador de México. Comienza una remodelación y lo renombra Castillo de Miravalle. 1876-1911: Bosque recreativo Durante el Porfiriato, el Bosque de Chapultepec es transformado en un espacio recreativo al estilo francés, con restaurante y clube en su interior. 1924: Inauguración del zoológico Su creador, Alfonso Herrera tenía la intención de recrear uno similar al del rey Nezahualcóyotl, con especies mexicanas. 1981: Panda defeño Nace Tohuí, el primer panda concebido en cautivero fuera de China y habitante, hasta su muerte 12 años después, del Zoológico de Chapultepec. 2012: Estela de Luz Se inaugura el más reciente y controversial monumento del área, para conmemorar el Bicentenario de la Independencia. Tercera

Restaurantes y cafés en la Ciudad de México por zona

Condesa
Restaurantes

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Pérfida Es una palabra fuerte. Recuerdo que mis tías me llamaban “pérfida” (no sé ni siquiera si ellas qué significaba), porque no las visitaba tan seguido, aludiendo a esta indiferencia que de repente se tiene por la familia. Según la Real Academia Española, “pérfida” viene del latín perfídus y significa desleal, traidor, que falta a la fe que debe. Ahora que lo pienso, tal vez ellas no estaban tan equivocadas. Pérfida es el nombre un nuevo café bistro en la Condesa, un pequeño lugar que trata de igualar a los ya conocidos, combinando mobiliario vintage como la base de una máquina de coser con una mesa de mármol, astromelias rosas para decorar, una lámpara con chaquiras de los años cuarenta, espejos de época, un librero con algunas publicaciones, sillas de diferentes estilos y por supuesto el uso del color de moda: ese verde pistache que otros conocen como verde menta. Se llama Pérfida por una canción de Chava Flores, pintaron algunas estrofas en color rojo sobre la pared del establecimiento, recurso que actualmente encuentro algo pasado de moda. Lo más recomendable es ir a tomar un café acompañado de unas deliciosas tartaletas de nuez con mermelada de zarzamora. Otra maravilla es el chocolatito oaxaqueño frapé para el calor junto con un cheesecake, puedes probar los cupckaes caseros, que son diferentes cada día o una rebanada de panqué de plátano recién horneado con nuez y arándanos. Otro aspecto interesante es que Pérfida forma parte de una red de restaurantes registrados en una página de Internet conocida como sindelantal.mx, la cual ofrece el menú en línea y un servicio a domicilio que se puede pagar por medio de paypal o tarjeta de crédito y débito. Pérfida ofrece un ambiente muy familiar, es un espacio que fácilmente podría convertirse en ese lugar común para tomarse un expresso a medio día o echar una buena platicada en la tarde de cualquier día de la semana; a lo mejor para citar a mis tías y cambiar la connotación negativa de este cruel adjetivo o al menos yo dejar de serlo para ellas. Cupcakes by Tom El canadiense Tom Grant estaba tan frustrado al no encontrar cupcakes en su adoptiva ciudad de México que decidió hacerlos él mismo. Así nació en 2007 el primer lugar especializado en este postre que, para ese año, ya hasta había pasado de moda en Nueva York (después de ser catapultado a la fama por la serie Sex and The City), pero que aquí no existía. En poco tiempo estos pastelillos embetunados, mucho más ligeros y esponjositos que los muffins y mantecadas, se ganaron el corazón y el paladar de los chilangos. Ahora tienen sucursal en Polanco (Anatole France 87; 5280 3300) y un rinconcito en Palacio de Hierro Durango (Durango 230, Roma), además de un sinfín de locales copiones que no son, ni de lejos, tan buenos como éste. Ya sea un clásico vainilla-limón, blueberry-queso o red velvet, o una de las creaciones originales como el Tommy (chocolate, queso crema, chocolate líquido y caramelo), el de té chai o el de mango, difícilmente hay un postre que ponga de mejor humor. Fresco by Diego Sábado final de tarde. Post comida. Aún la ciudad está tranquila. Hasta la Condesa, incluso, es transitable y silenciosa en este paréntesis sabatino. De fondo llegan las notas ligeras de jazz del Fresco by Diego. De la vitrina principal resaltan los postres, mermeladas para llevar, galletas y panes, que el mesero recuerda constantemente que son de elaboración propia. Diego Pérez Turner, chef y dueño, tiene trayectoria en el mundo de la repostería, y ha logrado que los vecinos muchas veces dependan de su buen gusto para sus comidas diarias, siempre frescas, variadas, saludables: ensaladas, pastas, baguettes, pizzas, sopas y los especiales de cada día.No pedimos nada de eso: ya habíamos comido, nos inclinamos por el mouse de chocolate y maracuyá y la tarta de chocolate y naranja con helado de vainilla. Como acompañante, pedimos un té.Tiene un aire a bodega de barrio porteño (es decir, con ondas europeas): techos de doble altura, exhibidores aéreos y olores a comida casera. Se debe tomar en cuenta que el lugar no esta preparado para recibir multitudes, tiene unas cuantas mesas al exterior y en momentos podría resultar mas sencillo pedir para llevar o inclinarte por comprar algunos productos faltantes en tu despensa. Primarossa Primarossa es el sustituto del Mama Rosa, aquel famoso restaurante noventero ubicado en el corazón de la Condesa. Su menú ha evolucionado con el paso de los años, pero conserva el concepto de fusión de comida mexicana e italiana.  Entre los clásicos del desayuno están el Pedro Arméndariz, una sábana de res acompañada con chilaquiles, así como el omelette Jorge Negrete, relleno de huitlacoche, salsa poblana y queso crema. Para la comida, te recomendamos las setas a la parrilla como entrada y el huachinango limón como plato fuerte. Los clientes que durante años han vuelto a este lugar tienen entre sus favoritos la pechuga Rolling Stone, rellena de champiñones, elote, flor de calabaza y acompañada de spaguetti a la crema, así como las pizzas horneadas a la leña. Nuestra favorita es la Primarossa, con salsa casé, mejillón, calamar y camarón. El chef, Rafael Zamora, es un experimentado cocinero quien lleva 14 años trabajando en la cocina, pasó muchos años en diversos restaurantes en Estados Unidos, en donde adquirió las habilidades que garantizaran la rapidez en el servicio sin sacrificar la calidad de los platillos. La cava de vinos incluye etiquetas nacionales, españolas, italianas, chilenas, australianas y argentinas. Entre los nacionales destacan los de Casa Madero y Monte Xanic. El bartender recomienda el Condado de Oriza Ribera del Duero. Primarossa reúne todos los elementos que explican por qué es uno de los mejor establecidos en la zona. Es muy probable que siga viendo a muchos otros restaurantes abrir y cerrar a su alrededor, mientras ellos, sin grandes pretensiones en su decoración o concepto, seguirán consintiendo a su clientela habitual. Ateneo El Ateneo es un lugar que reafirma que el interiorismo en México se ha convertido en un arma de posicionamiento para los nuevos establecimientos ante un mercado gastronómico cada día más sólido. “Cocina de autor y cultura” es una de las banderas de este nuevo restaurante y el diseño del espacio refleja en buena medida esta aspiración. Materiales como tezontle, rocas volcánicas pulidas, latón y toques de naturaleza, confeccionan un área armónica y elegante que te ubica entre mesas y sillas en medio de una galería de arte, con obras de jóvenes creadores que exhiben en las paredes blancas semi-crudas.    El servicio es personalizado y serás recibido por Geoffrey Arqueros, el joven director de este proyecto. La carta en su primera página te explica la filosofía de la cocina, rescatar el trabajo por la cultura y las artes de la generación ateneísta de 1909. Hasta ese momento, todo me pareció pretencioso pero luego vino la selección de platillos realizada por el chef Santiago Kano, quien aborda la cocina con una visión global en la que mezcla sabores mundiales y técnicas de alta cocina, concretando la forma. Entre snacks, fríos, calientes y postres escogí unas croquetas de jaiba deliciosas pero con una salsa roja que le faltaba acidez y picor. Luego un ajo elefante rostizado con puré de alcaparras y anchoas, cuyo reto era el de reducir lo salado de la mezcla pero quedó a deber en ese tema. De ahí en adelante, mejoró. Una tártara de res con dijon, alcaparras y gel de yema de huevo, espectacular. Un filete de res con polenta suave y hongos de lluvia, perfectamente bien cocinado y de sabor profundo. Magret de pato con papas cambray, cerezas y coñac, una receta clásica francesa elaborada finamente. Y un divertido mousse de chocolate amargo con mousse de mantequilla de maní y corn flakes bañados de miel de maple, para cerrar.    Cervezas, mezcales, cocteles clásicos y los de la casa a cargo del mixólogo Brian Miller como el “ateneo sling”, completan la carta. Vinos sólidos y precios razonables, lo cual se agradece.    Ahora, si me preguntan si cumplen su claim de comida y cultura, diría que sí pero es sólo el inicio, esperemos que duren permanezcan fieles a su idea. Volveré Specia Son muchas las razones por las que este lugar ha sabido perdurar en la Condesa. Con 19 años, su éxito se debe principalmente a su tipo de cocina: una mezcla entre internacional y polaca, dirigida por el chef Jorge Soto León. Su decoración se distingue por su sencillez y elegancia: está repleto de ventanas y los espejos que cubren algunas paredes proporcionan gran profundidad. La atención es especialmente esmerada gracias a que los meseros están al pendiente en todo momento, lo cual explica por qué entre su clientela suele verse a gente de negocios o políticos. La sugerencia para abrir apetito es el vodka Zubrówka con notas de almendra, anís y vainilla que se sirve frío. Pocos detalles resultan tan placenteros como el de ver llegar la botella cubierta de una gruesa capa de hielo, arropada por una servilleta de tela mientras el vodka es vertido en una pequeña copa justo antes de derramar siquiera una sola gota. Antes de disponerse a ver el menú, por cortesía de la casa es servido un blin, pequeña empanada de papa y cebolla cubierta de pasta de arenque. Ante la abundante cantidad de platillos en la carta, la sugerencia de casa es el pato Tin, que se sirve doradito y acompañado por manzana y blueberry, además de puré de papa y col morada. Aunque es abundante, este plato fuerte va muy bien si se acompaña con la ensalada covi, de lechuga, jitomate, surimi y aderezo de cilantro. Otra de las estrellas del menú es la crema de brócoli. Su sabor indescriptible te hará preguntarte cuál es su ingrediente secreto. La sugerencia para acompañar los alimentos es el vino chileno Palo Alto, que se puede escoger en Cabernet, Shiraz o Carmènere. Para los que prefieren un vino más suave, la recomendación es el Luigi Bosca Malbec. Specia es garantía de una experiencia de primer nivel. No sería aventurado augurarle otro par de décadas manteniéndose como un clásico de la Condesa. Cupcake Love Los cupcakes —o madalenas con sobredosis de azúcar, para ser exactos— están in y los Beatles, al menos en México, nunca pasan de moda. Así que si sumas estos dos elementos en un “café concepto” ubicado en un punto de fácil acceso con una dosis adecuada de decoración y música puedes tener una combinación ganadora. Esto no quiere decir que el Cupcake Love siempre esté lleno, pero sí significa que a quienes les gusta realmente están locos por el pequeño local. Las mesas de afuera son las más cómodas, ya que a quién no le gusta ver gente pasar (aunque justo enfrentito pasa el Metrobús), aparte de que en el interior del local el calor es mayor. Te recomendamos sentarte aquí, en donde los sillones son ultra cómodos y no podrás evitar contemplarte de reojo en el espejo, si de plano está lloviendo o si son los días más duros del invierno. La decoración del lugar está basada en el cuarteto de Liverpool con un toque de “cuento de los de antes”, algo así como la casa de Hansel y Gretel si fueran beatlemaníacos, y los menús vienen en sobres de correo tradicional y están cuidadosamente manufacturados. Los cupcakes tienen nombres como “Here Comes the Sun” (con toque de cítricos) o “Blackbird” (el de chocolate). También hay cupcakes del día y diferentes postres de temporada que, aunque son algo caros, valen la pena para sorprender en navidad, 14 de febrero, día de las madres o cualquier otra festividad cursi. Si estás a punto de entrar en un coma diabético por leer esto, te aclaramos que hay otras opciones, tales como ensaladas y sándwiches inspirados en ciudades inglesas, así como jugos, tés, refrescos y bebidas frías y calientes. Sería obvio explicar qué tipo de música se oye aquí, pero vale la pena destacar que algunas noches hay música en vivo, mientras que si decides comprar tus postres para llevar, las cajitas están decoradas con versiones caricaturescas de los músicos. Para los adictos al lugar hay un programa de lealtad, con el que después de varias compras te dan OTRO cupcake gratis. El Patio El hotel más emblemático de la colonia más emblemática de la ciudad tiene este disperso restaurante. Disperso en todos los sentidos y no necesariamente para mal: el espacial, por el modo como se distribuye el servicio de restaurante en el edificio; el decorativo, por la selección exquisita pero inesperada de su mobiliario; y el gastronómico, por la propuesta bien pensada pero informal de sus platillos. Con ya varios años de ofrecer este concepto, la cocina liderada por el chef Keisuke Harada, plantea desde desayunos con chilaquiles, o buffet frío con frutos rojos y salmón con panes, a comidas construidas alrededor de una variedad de inspiración japonesa. Decíamos, pues, disperso. Ahora bien, no es esta dispersión de los sabores y los espacios un defecto; por el contrario, favorece una atmósfera desenfadada –deberíamos decir, muy condechi– cosmopolita, fresca, dog-friendly y sobre todo móvil: da la sensación de que se pueden subir y bajar las escaleras, ir de una mesa a otra, de un cuartito al patio central. La cocina despierta a la vez simpatías y escepticismos: algunos aman sus chilaquiles, otros los encuentran caros. Unos la encuentran gourmet, otros la valoran sólo como comida de hotel. Lo cierto es que este es un lugar donde lo que menos importa es la comida, sino la estrella de Hollywood que está sentada en la mesa de junto, el célebre escritor francés que discute en la mesa de la esquina, las modelos brasileñas perfectas que comen sus platos mínimos, o el vecino de la zona que se encuentra a sus amigos en otra mesa después de ir a pasear a sus perros. Un sólo defecto del que todos son unánimes: el servicio que ahí sí, también es disperso, pero no se vale.

San Ángel

San Ángel

Eloise Conocí este restaurante un miércoles. Quedé a las 8.30 con una colega que tenía meses sin ver. La ocasión era perfecta para una buena cena con buena plática. Había escuchado mucho alrededor del matrimonio compuesto por la chef Nasheli Martínez y Abel Hernández, socios en la vida y en el concepto detrás del Eloise, quienes lanzaban a las mesas del DF una carta europeona pero cargada hacia la frontera francesa. Siempre es bueno estar en Google maps cuando eres relativamente nuevo en el barrio y, ellos, están. Calado en un ceremonioso arco de piedra y vidrio, un chic y acaramelado exterior se reafirma adentro con una decoración moderna pero inspirada en la casita de muñecas de la princesa de Mónaco. Morados, verdes, texturas de pieles, metal y muebles vintage conforman una atmósfera que cuando me tocó ir, estaba llena de adultos mayores. Mi colega y yo, le bajamos unos años al promedio; pero les diré que no somos unos chamacos. A cargo de la cocina está el chef mexicano Eduardo Morali, quien cuenta en su currículum con un trabajo en el afamado Café Boulud de NY y estudios en el Culinary de la misma ciudad, pero supervisado por el matrimonio. Los meseros visten de modo formal y el servicio es bueno. La carta de vinos es amplia y puedes ver buena una selección de vinos mexicanos y franceses. Mi colega y yo empezamos la cena dejando respirar una botella de Jardín Secreto, que es una excelente mezcla de uvas del Valle de Guadalupe, a un buen precio. Lo primero que pedimos, en honor a lo afrancesado del asunto fue una aromática y casera quiche du jour, preparada con jamón, hongos y cebolla. Su sabor fue reconfortante. Seguimos con una sopa de mejillones al Pernod con pepino e hinojo y una crema de jitomate rostizado cuya textura tersa y sabor envolvente, fue gloriosa. Sin embargo, ambas llegaron tibias. En el tercer tiempo compartimos un colorido risotto con escargots bourgignon que fue el mejor platillo de la noche, si el increíble magret de pato sobre una cama de puré de papas y lentejas, no hubiese estado rotundamente frío. Tuvimos que pedir al mesero que los regresaran a la cocina. Unos minutos después, volvió para explicarnos que el magret de pato cuando se cocinaba a punto se servía un poco tibio, pero el problema no era el pato, sino todo lo demás que estaba helado. De postre, unos dulces y cremosos blintzes, que es un postre tradicionalmente judío, preparado con harina de trigo, relleno de queso crema y nueces, y bañado con una deliciosa salsa de frutos rojos. Tal vez me tocó un mal día y tuve la mala fortuna de que dos platillos llegaran con una temperatura igual a la de la copa de vino blanco que tomaba la Señora emperifollada de junto. No es un mal lugar y estoy seguro que con proyectos comos ese, la avenida Revolución se puede poner más próspera, pero no lo descuiden. La Mar Cebichería Peruana, Loreto Dos pisos de mesas al interior y una pequeña terraza para fumadores. En las paredes azules y blancas cuelgan redes y pescados de plástico, además de bambúes y palmeras que crean un ambiente costero y relajado al que se suman canciones como “El carnavalito” y “La bamba”. Una vez en la mesa, en lugar de una canasta de pan, este restaurante te recibe con una tradicional botana peruana, conocida como cancha (granos de maíz primero fritos y después tostados, con sabor a palomitas) y una canasta con plátanos y papas fritas que puedes dipear en la selección de salsas. Una buena opción para picar mientras consultas el menú. En la carta de alimentos resaltan los cebiches que se ofrecen como entrada. Todos se marinan con leche de tigre, que a pesar de sonar medio raro, es sólo el líquido que resulta de la preparación del cebiche, al cual se le puede agregar ají, limón, vodka o vino blanco dependiendo del platillo. La sugerencia del chef es el cebiche clásico, preparado con el pescado blanco más fresco del día en leche de tigre clásica, elaborada con jugo de limón. Como guarnición se ofrece camote y granos de elote hervidos. Además de los cebiches, este restaurante también sirve clásicos de la cocina peruana como tiraditos (pescado crudo fileteado) con diferentes reducciones de leche de tigre, causas (platillo frito preparado con papa cocida y prensada) y brochetas, que aquí se conocen como anticuchos. En cuanto a platos fuertes, las sugerencias del chef se distinguen en el menú, entre estas, las más populares son el atún a la plancha y el platillo wok con salmón y camarones. Ambas opciones se condimentan ligeramente y se acompañan con puré de papa o vegetales cocidos y arroz blanco con granos de elote: una buena elección para no terminar desabrochándote el botón del pantalón después de comer. Kuh Fondue / raclette haus De esas veces que no sabes si mejor irte a cenar a otro lado. Era miércoles a las 9pm y el lugar estaba vacío, sólo había una mesa ocupada por un grupo de gente nice de la zona, que gritaba mucho. Esto era adentro de la placita y lo único abierto era este restaurante, entonces se sentía todavía más solo. La decoración es difícil de explicar: un poco de azulejos azules y blancos, sillas de estilo mexicanas y mesas de mármol. En pocas palabras: lo último que te imaginas que será un restaurante suizo. Al final tenía que hacer esta reseña entonces irme a otro lugar no era una opción, y qué bueno que me quedé. Aunque hubo otros momentos incómodos como el servicio medio lento –considerando que éramos la única otra mesa–, cuando llegó la comida todo lo anterior se nos olvidó. Éramos tres y pedimos al centro: una ensalada de corazones buenísima (lechuga, alcahofa, elotito y palmito con aderezo de cilantro) y un fondue suizo clásico que definitivamente es de los mejores que he comido. Disfrutamos tanto la comida que se nos olvidaron los gritones y ni cuenta nos dimos de la mesa de 12 que se sentó detrás de nosotros. Cerramos con un fondue de chocolate con leche, acompañado de frutas del bosque, pedacitos de pera, manzana y malvaviscos (también delicioso) y un té de Teavana (tienen un pequeña selección de tés de esta tienda tan de moda). El lugar tiene aire de ser nuevecito pero en realidad lleva seis meses, lo que le falta es que vaya más gente para que el ambiente sea más agradable y puedas disfrutar mejor la deliciosa comida. Puntarena Federico Rigoletti, chef propietario de Puntarena, abrió su restaurante en 2001. El cocinero y emprendedor se ha ganado una buena reputación en el ambiente restaurantero gracias a su participación en el Contramar y el Entremar, así como por haberse aliado con Roberto Craig y Arturo Argüelles para crear el concepto de cocina de barrio y llevarlo a las calles bajo el nombre de Grupo Primos. El Puntarena tiene una decoración que mezcla elementos rústicos y contemporáneos. El ambiente es familiar durante los fines de semana y de negocios de lunes a viernes. La carta de vinos ofrece una gran variedad de etiquetas de vino blanco y de tintos jóvenes, los cuales acompañan muy bien a los platillos de su menú, conformado principalmente por pescados y mariscos. Cuando llegas te ofrecen pequeños platillos al centro, con sabores complejos que sirven muy bien para abrir apetito: sashimi mixto especial, que lleva salmón, atún, hamachi, albacore, pulpo y camarón, preparado con un tiradito de huachinango en el centro o, si prefieres, con unos cubos de atún marinados en salsa de soya con cebollín y aceite de oliva. Todos los pescados se sirven crudos excepto el albacore y una parte del atún, los cuales vienen sellados. El albacore es un tipo de atún blanco que por lo general no es muy común en México y es delicioso. Para el plato fuerte, el chef tiene una serie de recomendaciones, entre ellas los tacos de camarón rosarito:  camarones empanizados servidos en una tortilla de harina, una hoja de lechuga y salsa de chile japonés. Entre las opciones de pescado que te recomendamos pedir a las brasas está el atún, robalo, dorado, langostinos y camarón gigante. Los Arbolitos A todo chilango le ha llegado esa cadena de correo –antes de la existencia del blog- con imágenes de un matadero de perros encontrado a un costado de esta taquería. Mucho escándalo, pero ni los artistas que se presumen en las paredes han sabido desmentir el rumor. Ni se necesita. Si vives en las montañas y no sabes ni distinguir el ron que te sirvieron en la civilización, éntrale sin miedo al suadero y al pastor. Tip: Si ya estás por ahí y no se te antoja el taco, el local de la esquina, “El Faro”, vende tortas gigantes a $50 pesos. Hunan Para probar sabores auténticamente orientales, no es necesario sumirse en el barrio chino de esta ciudad. El Hunan es un restaurante que ofrece en su menú una amplia variedad de platillos que muestran la gastronomía de la república popular, especialmente, valga la obviedad, la de la región de Hunan en China. Lo interesante es que los chefs no son excéntricos en la preparación, sino que se apegan a las formas tradicionales de elaborar sus platillos. Además, sirven generosas porciones que permiten el bien-compartir con el resto de la mesa. Para abrir el apetito: un martini de lychee, y después dumplings al vapor, tanto vegetarianos como mixtos. Aunque definitivamente el pato Pekín servido en una crepa con un poco de cebollín y salsa de ciruela… paraliza. Es un lugar que acoge deliciosamente a sus comensales para que éstos tengan una sobremesa de varias horas. Trattoria Della Casa Nuova Todo inicia con el aroma: ese dulce embrujo del trigo horneado, que se expande en los alrededores y que guía al sibarita hasta La Trattoria Della Casa Nuova, ese clásico del sur citadino. A diez años de haberse reinventado (antes era el también prestigiado Le Petit Cluny), sigue siendo un referente de la concurrida Avenida de la Paz, calle donde los restaurantes van y vienen. A diferencia de muchos establecimientos italianos, La Trattoria se ha dedicado a pulir la cocina tradicional con un feliz toque de ingredientes mexicanos. Entendamos el concepto: una trattoria es un lugar hospitalario atendido por la propia familia que es dueña, prepara los alimentos y atiende las mesas. Algo hay de eso aquí, pues todo el concepto es cuidadosamente desarrollado por el matrimonio de Adriana Casanova y Sergio Roterman, quienes ya llevan varias décadas de consentir a sus comensales. Conocido por la gente que sabe comer, no es coincidencia que su tienda de delicatesen y su panadería sean referentes entre chefs y sibaritas. La selección de vinos italianos, casi todos disponibles por copa, es bastante atinada y bien pensada para el menú. Para la hora del desayuno, los huevos benedictinos de la Trattoria son famosos por su perfecta ejecución, acompañados por dos piezas de pan recién horneado. El menú cambia por temporadas, pero tiene combinaciones italo mexicanas que han sido memorables, como sus ravioles en nogada que son, justamente, ravioles rellenos de picadillo y cubiertos de nogada. Exquisitos. Turix El Turix es ya famoso por su renombre, por su comida yucateca y por su cochinita pibil, que es muy buena. El hecho de que sea un changarro parece ser un mal necesario. El día en que fuimos había un baby shower en el local, de cualquier forma nos atedieron, si bien dándonos la mesa más incómoda y pequeña: nuestros codos pegaban con la puerta principal.Las instalaciones son pequeñas (con espacio para ocho mesas en donde se tocan las sillas entre mesas) y poco vistosas ante un atractivo mural con inspiración Azteca en una de sus paredes. El lugar no cuenta con calefacción y hasta en los días más fríos el ambiente te hace sudar. Aunque para muchas personas eso es lo de menos.De la experiencia lo mejor fue la sopa de lima servida en una cazuela de barro. Fuera de eso comimos cochinita pibil, cochinita pibil y más cochinita pibil. Su menú es muy reducido contando solo con algunas carnes, ensaladas y su casi su único platillo, la cochinita.Los meseros son atentos y amables, y los precios son baratos. Y advertimos: es un changarro. Las periqueras que tienen no están calzadas y las sillas chocan unas contra otras, lo cual hace parecer el lugar más pequeño y lo hace algo incómodo para los comensales.El Turix se encuentra privilegiado por la locación que tiene en la plaza de San Jacinto dentro de una de las antiguas casas de la zona, pero no lo supieron aprovechar.

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Café Avellaneda ¿Qué mejor símbolo para el Centro de Coyoacán que una ardilla? El Café Avellaneda se adueña de este ícono y lo refleja en sus paredes azul turquesa, al estilo clásico antiguo de la región. Inspirado en el personaje Laura Avellaneda del libro La tregua, de Mario Benedetti, este pequeño y escondido lugar, definitivamente es un must al visitar la zona. Cinco bancos junto a la barra, dos mesas dobles y una banca a la entrada, ofrecen un espacio cómodo y tranquilo para tomar un café hecho a tu medida en compañía de los baristas y uno que otro cliente frecuente. A diferencia de otros locales, el Café Avellaneda no ofrece un menú; sino una especie de ficha técnica donde podrás consultar la historia del local –directo desde la Feria de la Piñata en Acolman, Estado de México–, las propiedades de un producto de excelencia y los distintos métodos de extracción y producción del café que vas a consumir. Elige, con ayuda del barista, entre el grano traído de Oaxaca, Chiapas o Veracruz y solicita en la “Barra de Métodos” que preparen tu café ya sea con el ripper, aeropress, la prensa francesa, un clásico expreso o la famosaiInfusión en frío, cuya preparación tarda al menos un día completo. Pero eso no es todo, para tener el mejor café hay que tener a los mejores recolectores. El producto que puedes consumir en Café Avellaneda se obtiene por medio de proyectos de sustentabilidad y apoyo económico a los campesinos que lo cosechan.  Café Avellaneda es delicioso, responsable y a tu medida. Café Ruta de la Seda Sobre el agua muy caliente flota una extraña flor: pareciera una suerte de alcachofa. Es un capullo artificial. El conglomerado de té de jazmín que, al estar en el agua caliente, abre poco a poco sus hojas y libera sus aceites esenciales, aroma y sabor. Es el arte del llamado blooming tea –o té floreciente– heredero de la tradición oriental. Como si se derramaran gotas de tinta en el recipiente, se colorea el líquido de la jarra con verde claro. A diferencia de otros tés, en este caso no necesitas retirar el capullo después de un tiempo. De hecho lo mejor es que esperes unos seis minutos a que se desprendan todos sus perfumes. El sabor es suave; el aroma es penetrante… y ese perfume sutil por momentos lo percibes desde afuera en el discreto Barrio de la Conchita, en Coyoacán. La Ruta de la Seda es como esa novela de Alessandro Baricco (Seda), un viaje erótico, hecho de sugerencias y fascinación de los sentidos. Enfriemos la temperatura: exploremos sus limonadas y el hielo que cruje al interior del vaso. Las bebidas refrescantes se hacen con jengibre o con agua de rosas y de fresas: es el mismo efecto seductor y femenino. La misma tenue transgresión de los aromas. Ahora entran en acción los dientes, la lengua. Cierra los ojos. Introduce en tu boca ese pastel ligero de té verde llamado Pastel de Kyoto, o el Gâteau á la lavande, hecho con flores de espliego. Muerde. Deja que sus sabores se disuelvan. Espera: la sensación llega por oleadas. Podríamos hablar de su obsesión por los productos orgánicos, o de su decoración por momentos rústica, por instantes sofisticada, o de su tienda de productos, pero sería demasiado mundano. Quedémonos con el perfume, con la sutileza, lo demás lo dejamos para otra ocasión. Los Danzantes Ellos se definen a sí mismos como creadores de la comida mexicana contemporánea: un autonombramiento que conlleva una gran responsabilidad y que, por lo tanto los sitúa en un muy alto nivel de exigencia gastronómica. Pero veamos: su local, en el corazón de Coyoacán, fue quizá de los primeros en ofrecer mezcales como primera opción de bebida. De hecho Los Danzantes tienen su propia productora en Santiago Matatlán, Oaxaca, y sacan una producción diferente de este destilado cada año. También han impulsado a los productores nacionales de vino. Fueron también de los primeros en utilizar el huitlacoche en combinaciones cosmopolitas hasta ese momento inéditas. O el perfeccionar los moles y disponerlos sobre pez bruja o sobre pato. Recomendamos que pruebes la entrada de hoja santa con queso de cabra y los ya históricos ravioles rellenos de huitlacoche: una mezcla que quizá ahora puede resultar común, pero que en su momento se trató de una audacia que marida a la perfección el sabor suave de la pasta con los tonos terrosos del hongo negro. Si tu apetito es más temperamental, pide el filete de res con aceite de guajillo, queso asadero y chile pasado acompañado con pasta de frijol, que debe ir  junto con una copa de vino rojo. Pide al mesero te oriente cuál es la botella más acorde a tu presupuesto. Si puedes elegir entre comer dentro o fuera del lugar, te recomendamos el exterior, con vista a la fuente de los coyotes. No cuentan con valet parking ni estacionamiento propio, aunque tienen un convenio con uno a cuatro cuadras en donde podrás guardar tu vehículo. Al final, sin embargo, es una experiencia que parece haberse congelado en los noventa a beneficio de los turistas que visitan Coyoacán y ya sería hora de una renovación de su fórmula para beneficio de la gastronomía mexicana. La Casa del Pan Papalotl Los productos orgánicos son caros. Más caros que los no-orgánicos, sin duda. Por eso, este lugar recibe una mención honorífica: ofrece un menú con platillos bien servidos y elaborados con ingredientes 100% orgánicos a precios de no-orgánicos. Hay que llegar antes de 11 si no quieres esperar media hora antes de poder entrarle a los hot-cakes de amaranto con miel de maguey. De nada. Hay que irse por los paquetes, que por menos de $100 pesos te ofrecen desayunos completos, con jugo y café.

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Varios de los lugares para comer en Polanco forman parte de nuestro top 10 de restaurantes en el DF. Te invitamos a probar sus platillos y disfrutar más de la colonia en sus antros y bares, teatros, tiendas e, incluso, actividades para niños.

Antros, bares y cantinas en la CDMX

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Club Atlántico Está situado a dos calles del Zócalo y en este lugar puedes encontrar desde un concierto hasta una función de cine. Al llegar te tendrás que enfrentar a sus escaleras, son únicamente tres pisos pero al estar en uno de esos viejos edificios del Centro Histórico de techos muy altos, parecen como seis. El espacio funciona como cualquier típico bar –barra tipo isla con servicio por sus cuatro costados–, pero también como cineclub –con ciclos mensuales todos los domingos 4pm, entrada libre y promoción en el precio de cerveza– recinto para exposiciones –ilustración, street art, fotografía o cartel–, escenario para conciertos y presentaciones de libros, discos, documentales, cortos, videos, y talleres –de dj, vj, músico o bartender–. Además, puedes organizar aquí tu propia fiesta prácticamente sin costo (no incluye alcohol, claro está). Bósforo ¿El siglo XVII en un pequeño lugar del Centro Histórico? Aunque en pleno siglo XXI las cosas han cambiado, El Bósforo resalta entre las calles de esta zona como un lugar atípico. Pequeño en cuanto a espacio y con una decoración mínima (clávate en la lámpara que cuelga del techo y remite a los años treinta), este lugar especializado en mezcales de distintas parte de la República (con más acento en Oaxaca), es perfecto para entrarle a la fiebre por esta bebida y probar un Espadín, mezcal consentido por los noctámbulos que asisten al lugar. Inició siendo un lugar clandestino y poco a poco se ha popularizado, sin embargo, mantiene esa aura espontánea y relajada aunque, hay que admitirlo, un poco pretenciosa. Si la cosa es platicar, aquí podrás ejercer ese arte, ya que la música se mantiene a un nivel respetable y te permite escuchar a tu acompañante mientras comparten unas quesadillas especialidad de la casa preparadas con quesillo, hierba santa y servidas con una abundancia digna de calmar a tu troglodita interno. El detalle en su decoración pareciera ser improvisado, dando un aire sencillo al recinto. Las velas –que dan la poca luz con la que cuenta el lugar– tienen como base una tasa blanca, la barra está hecha de cantera y las sillas son de herrería común y corriente. Al contrario, la afluencia es más extravagante y variada, dando la bienvenida desde al artista incomprendido hasta el empresario exitoso. Para relajarte, puedes optar por sentarte en el amplio tapanco, cuya alfombra sirve como asiento para sentarte en el suelo. Puede que el cine en ruinas que se encuentra en frente guarde el secreto del encanto del Bósforo, tal vez sea su música clandestina que pocos reconocen, su clima de misterio o su recomendable botana de chile de árbol, cacahuates y ajos asados. Lo cierto es que, si buscas develar sus enigmas, deberás venir con una garganta preparada para disfrutar de un mezcal y con el oído despierto para tratar de adivinar qué canciones suenan a lo largo de la noche. El Marrakech Salón De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se asegura que todo aquel que cruce la puerta no lleve ningún objeto que ponga en peligro a los parroquianos. Te pasan un detector de metales, revisan tu morral o bolso, y listo. Una vez que entras, el techo se eleva un par de metros y lo más probable es que si llegas a partir de las 10 de la noche, te resulte complicado llegar a la barra de lo atiborrado que se pone. Una vez que lo has conseguido, las cervezas cuestan 30 pesos y bebidas como el vodka, ron o tequila valen 50. Hay cocteles de la casa como el Chichifo, que es licor de chocolate hecho en Tabasco, y el más exitoso y refrescante, el Mayate, licor de menta con agua mineral. Además de servir tragos, la barra se ha convertido en algo así como una segunda pista de baile, para aquellos con hambre de aplausos, chiflidos y hasta abucheos -así es el espectáculo- se suban para hacer gala de esos pasos de baile que eran lo único que seguía guardado en el clóset. Y los verdaderos insaciables de 15 minutos de fama -o lo que duren tres o cuatro canciones- se quitan los pantalones y bajan un poco (o mucho) la trusa para enseñar las nalgas a unos cuantos pasos de la hielera, sin ser strippers profesionales. Esto es más bien advertencia si son exigentes, pues al no ser profesionales, los traseros tampoco son macizos o lisitos, aunque seguro has visto cosas peores. Llegar temprano tiene sus ventajas: hay promoción de cervezas de 2x1 hasta las 9pm, y puedes alcanzar una de las muy pocas mesas que se encuentran al final del club, o apañarte alguno de los sillones que se ubican en una suerte de tapanco rosa con una vista panorámica a todo el Marrakech, si eres de esos que no aguantan mucho tiempo de pie. En las paredes cuelgan amplias fotografías que son un valioso registro de la transición de la cultura homosexual en México, como esa imagen a blanco y negro que muestra a unos muchachos gays, detenidos en una redada que atrapaba a todo aquel que pareciera puto, años antes de la primera mitad del siglo XX. También hay una casi gigantesca imagen de un gay en medio de una hilera de militares que, según cuenta Jaramillo, ganó algún premio en un certamen de fotoperiodismo. Y en uno de sus muros ponen películas calenturientas del encantador y picante México de los 70, como El Sexólogo, con Andrés García -aún sin bombita- y Angélica Chaín. Entre las once y media y la media noche, los asistentes abren paso al desfile de strippers e imitadores de legendarias dirty-divas mexicanas, como la socorrida por las vestidas La Tesorito, o Daniela Romo. La sensación es Terry, travesti originaria de Acapulco, a quien le sale muy bien eso de imitar a cantantes consideradas de “izquierda”, como Eugenia León o Lila Downs; el público se enciende, pero si son de los que el mix de show y discurso político pasional les da flojera, puede que este punto sea un ligero tache del Marrakech. Al menos a Terry no le da por vestirse como Susana Zabaleta. Al Marrakech se dan cita hombres y mujeres de todo tipo y eso del código postal aquí es un estorbo. Lo mismo te puedes ligar un fresa con tenis caros que un tipo que se unta rímel en medio de la multitud. Es común encontrarse con ocurrencias kitsch como grupos de amigos que se organizan para ir todos vestidos de colegialas. Los bugas son bienvenidos y se la pasan entre carcajadas y asombros. Los jueves ponen música alternativa, de la buena. Antes de salir, hay una frase pintada que te despiden con un “Gracias por su prefrencia… sexual”. La Faena Es un museo taurino pero no tiene nada que ver con la matanza de toros. “Faena” del latín “facienda” que significa “cosas que hay que hacer” nos deja en claro que una cosa que hay que hacer es visitar esta cantina-museo taurino que junto con El Bar Mancera -a sólo una puerta de distancia- son consideradas dos de las cantinas más antiguas y tradicionales del Centro Histórico de la Ciudad de México. Eso sí, mientras el Bar Mancera conserva el espíritu de hombre elegante de los años veinte con monóculo y whisky en mano, La Faena, sin afán ni pretensión de modernizarse, da paso al descascaramiento de los pósters taurinos, las vitrinas de trajes de luces que decoran el lugar y; permite que convivan tranquilamente teléfonos de madera empolvada de inicios del siglo XX con sillas y mesas de plástico, la caja registradora que triplica la edad de los asistentes más jóvenes, óleos de temas taurinos y un altar a la virgen de Guadalupe que está enmarcada por una serie de foquitos que se pudo haber escapado de algún árbol navideño para alumbrar la vitrina guadalupana.  Ambos lugares comparten ubicación en lo que fue el Palacio del Marqués de Selva Nevada y que a finales del siglo XIX se adaptó todo el interior para dejar en el pasado a los marqueses y transformarse en el Hotel Mancera. La Faena se fundó en 1954 y fue el lugar de reunión de los integrantes de la asociación mexicana de novilleros, razón por la que ahora ostenta el título de cantina-museo taurino. La carta de comida y bebidas es de lo más variado de la zona y bien se puede ir sólo a degustar la comida que Eudoxia Hernández, con más de treinta años a cargo de la preparación de los alimentos, cocina en el momento y con las recetas originales. La sopa Azteca y el molcajete de carnes son clásicos. En el apartado de bebidas, a pesar de que ofrecen una amplia selección de Brandys españoles, vinos, mezcales y vodkas, la de la casa es la cerveza oscura de barril servida en su tradicional bola de cristal y acompañada de la botana, también de la casa que un día puede ser caldo de camarón, otro sopes o chicharrones y si tienes suerte, unas deliciosas quesadillas de papa. La rocola que está en medio del salón tiene desde éxitos de la época de oro como Agustín Lara hasta las cumbias típicas de la Sonora Dinamita o Los Ángeles Azules, pasando por Roberto Jordán y Johnny Laboriel. En una sola noche puedes ver tanto a mujeres entaconadas, hombres con sombrero y accesorios de charrería, como al DJ en turno o el grupo tropical encargado de ambientar con cumbias en vivo. Carlos Monsiváis conocía bien La Faena y algunas veces se han dado cita Diego Luna o el boxeador Rubén El Púas Olivares. La variedad es lo que predomina en el restaurante-museo taurino La Faena. La caja registradora es el método de cobranza, así que evítate preguntar por terminales para tarjetas de crédito, aquí es a la antigüita.

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Opciones de vida nocturna en la zona La Capitana “El mezcal no te emborracha, te pone mágico”, se lee en la pared de este sitio, como para que te justifiques mientras, con su buena variedad de aguardiente de Guerrero y Oaxaca, te preguntas seriamente si cruzaste un portal dimensional. La Capitana es como un pedacito de la Roma en pleno Satélite (cerca del lugar donde todo pasa: el centro comercial). Con una atmósfera similar a la de La Botica o La Clandestina, por fin nació un lugar para alojar a la gente del norte de la ciudad que tiene sed de destilado de agave y que, antes de su inauguración, tenía que someterse a los castigos viales de Periférico si quería encontrar dónde disfrutarlo. Hay buena música –suenan Gorillaz, Pulp, Lana del Rey– que, lamentablemente, no puede disfrutarse del todo porque del exterior llega, en volumen alto, el infame punchis punchis de los locales vecinos que parecen subirle al sonido para que no se te olvide que andas sateluqueando. Al final no es nada muy grave. Los volcanes de chapulines, maridados con un espadín y acompañados por naranjas y cervezas, harán que te reconcilies con la zona que ha padecido, ancestralmente y quizá con buenos argumentos, de mala fama en cuanto a la oferta de vida nocturna. En uno de los muros puedes encontrar las fotografías de los maestros mezcaleros con los que trabaja este bar; un buen detalle que le pone rostro al espirituoso que estás tomando e invita a respetarlo como merece. Imperdibles también son los curad

Roma
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Sabor Amor Lo primero que se puede pensar sobre Sabor Amor es en un parque de diversiones temático: tanto por dentro como por fuera mantiene una decoración detallada y exhaustiva, diríamos barroca, pero esto va más allá. Dentro de esta casa porfiriana de la colonia Roma, cada cuarto es una antítesis del siguiente, y su combinación provoca el asombro: hay un salón que asemeja el lobby de una vieja mansión de nuevos ricos, hay una sala que parece cuarto de casa de muñecas… todo es inesperado. No parece extraño que el lugar parezca un set teatral puesto que la dueña es la actriz Silvia Navarro. Este “laboratorio” de alimentos liderado por la chef Lucía Bosco se autodenomina como “comida mexicana poco tradicional”, y efectivamente hace honor a su género con entradas como los tacos de pato al pastor (apodados “los tentadores”), el fondant de berenjena con queso de cabra o el molcajete de camarones al carbón. El chilpachole de jaiba, mejor conocido como “la huérfana”, es un caldo con pulpa de ese crustáceo, bastante recomendable, lo acompañan picositas albóndigas de camarón. El linguini con mejillones y almejas: 100% sugerido, así como  los Tamalitos Sabor Amor que constan de chicharrón de pato con salsa verde, y las almejas chocolatas con queso nada desentonan con la concordancia del lugar.Cada uno de los platillos es alta cocina: las porciones son pequeñas y los precios altos, aunque sumada la experiencia de la comida con el servicio y la locación se justifica el costo. Como postre se recomiendan los pasteles de tres leches o de queso que armonizan con alguno de los digestivos. Manejan una variedad de más de 50 vinos de diversas regiones y una oferta de cocteles como el Pepinazo, hecho con mezcal, miel de agave, pepino y chile, o una variedad de tequilas y “shooters” de diferentes colores y sabores. Acude directamente al bar situado en el segundo piso del local: el ambiente es tranquilo y por lo general van grupos de tres a cuatro personas. Sabor Amor se inspiró en las fiestas y cocina de Doña Lorenza y el General Picard (antiguos habitantes de la casa), una tradición que, se supone, inició en los 40, pero apenas hará dos años que la retomaron. El bar y el restaurante combinan lo antiguo, lo teatral y lo cinematográfico para crear espacios altamente decorados y con esencia propia. En general es una experiencia algo cara, pero imperdible. Salón Covadonga Durante décadas fue una apacible cantina cuyos clientes se dedicaron a envejecer al tiempo que bebían y jugaban dominó. Pero algo pasó a principios de los dosmiles. Una cada vez más nutrida banda de escritores, cineastas, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, periodistas, bellas modelos extranjeras y personajes afines, fueron arrinconando a los parroquianos originales, y por esa costumbre informal de beber antes del fin de semana, se instauraron los “jueves de Covadonga”. Por unos años, los jueves a la medianoche se volvió prácticamente imposible moverse entre el tumulto de covadongueños que brincaba de una mesa a otra, saludando a los colegas del gremio. Un ambiente en extremo animado y sociable, por demás inusual si consideramos que la decoración tiene el mal gusto de un consultorio médico, las luces que iluminan el sitio son tubos de neón tipo oficina y que no se escucha música alguna, sino únicamente el ronroneo de las conversaciones y el plim plim de los cubiertos. Entre esa multitud se mueve un pelotón de meseros increíblemente diestros y de memoria prodigiosa. En algún momento, a la usanza de muchas cantinas, la fiesta se interrumpe cuando alguno de los clientes grita a todo pulmón el nombre de otro comensal. Pongamos por caso: “¡Juan Pérez!” A lo que los cientos de presentes, a coro, responden: “¡Uleeeero! ¡Uleeeero!” (bueno, la palabra no empieza precisamente con U), y luego vuelven tan campantes a sus conversaciones. Pero de un par de años a la fecha eso ya no es tan concurrido: los nuevos bares de la Roma han minado la clientela del lugar, o mejor dicho, la han depurado. Siguen los señores entrados en canas jugando dominó al calor de sus tragos. Siguen algunos de los intelectuales de la zona yendo a ejercitarse en la destilación etílica. Siguen las modelos extranjeras despistadas ocupando una mesa por media hora para irse a otro lugar más enfiestado. Pero sigue siendo el Covadonga (o la Covadonga, si nos atenemos a que es el nombre de una Virgen), con sus calamares a la gallega, sus tortillas españolas, su carne tártara y sus tortas de milanesa que uno pide sin ver en el menú (entre otras cosas porque no están en el menú). Quizá vuelva a ponerse de moda. Quizá no. No dejará de ser un clásico. Dato curioso: en realidad se llama Cantina el Escudo, pero nadie la conoce así. Licorería Limantour Lo mejor del Limantour está en sus tragos. En las páginas de su menú encontrarás alrededor de diez cocteles por cada tipo de licor, además de una variedad de bebidas convertidas en jelly shots. ¿Te gusta el gin? Prueba un French 75 con ginebra, Veuvre Clicquot, jarabe artesanal y limón. ¿Vodka? Tómate un Berry Collins con vodka, Cherry Marnier y fritas del bosque maceradas. Aquí hay variedad para todos los gustos. Cervecería de Barrio, Roma La cervecería de Barrio era ya un clásico de la Condesa: un concepto que surgió hace siete años, pero faltaba que abrieran la sucursal frente a la Cibeles. Ahí se consagraron. Este restaurante está inspirado en las marisquerías populares, en las que el espacio al aire libre se combina con los sabores costeños y la cerveza. Actualmente la mayor parte de los visitantes va a disfrutar de una cerveza y alguna botana, en otros casos van de precopeo y otros más van a “curarse” la resaca por una noche de fiesta. Cuenta con mesas espaciadas y varias pantallas para que la gente vea el fut, el americano, a veces el beis o el básquet, y por otro lado cuenta con la fuente de Cibeles como paisaje arquitectónico. Y, como dijimos, se consagraron: normalmente está llena, por lo que si se pretende ir, se debe considerar que la espera es de una media hora para conseguir mesa aun con su recien inaugurado segundo piso. El restaurante-bar presenta una variedad de tragos y alimentos que se complementan perfectamente con alguna de las salsitas picantes que se pueden encontrar en el bote al centro de cada mesa. Se recomiendan los cocteles (camarón, ceviche o pulpo), las brochetas de camarón, la torta de marlín, el medio kilo de calamar pelado, los ostiones medianos y la crepa de mariscos. Además de los alimentos, tienen prácticamente cualquier trago refrescante que se requiera como michelada, clamato, margarita, caipirinha, martini o una cerveza fría. Todo en combinación con el ambiente playero que trata de inspirar el lugar. Es para ir con los amigos, y no precisamente para ligar o socializar, sino para disfrutar relajadamente del sabor de los mariscos y de la cerveza. Los alimentos son frescos y de calidad, pero los precios de las bebidas son altos para la oferta general en la ciudad. 69 Road Se encuentra suspendido desde el 21 de julio. Anteriormente esto fue un famoso restaurante bar con ecos de gloria de los años 70, El Charleston, que parecía ser como el refugio perfecto de personajes como José José. No obstante, si reflexionamos un poco y nos detenemos en el hecho de que la inauguración (que se llevó a cabo el primer fin de semana de julio) fue apadrinada por gente como Carmen Salinas, Rogelio Guerra o Lupita Sandoval, puede ser que se ese espíritu de farándula a lo José José no se haya ido del todo. De momento no se sabe muy bien si el asunto aquí es minimalista, improvisado o de plano un homenaje de estrobo púrpura a un salón de fiestas, puesto que se trata de un amplio salón con el mobiliario metálico ubicado únicamente en las orillas, hay unas pantallas de plasma elevadas por arriba de unos postes como para darle el toque tecnológico 2012 pero en realidad se trata de un espacio sencillo, lo mismo que los parroquianos, mayoritariamente masculinos, clientela que lo único que quiere es divertirse bailando cosas como el indispensable pop de Belinda o Adele, hasta ritmos tropicales y banda, que pretextos no falten para pegar el cachete. A partir de las once de la noche despejan la pista porque arrancan dos clases de espectáculos: un performance drag de esos que no se les va vivo a los que están sentados cerca de la pista, y un número stripper que no dejan mucho a la imaginación, y babeando a unos cuantos. Lo bueno es que no es necesario que la fantasía se quede atorada en la garganta (literalmente): si el stripper les despertó el hambre, se puede ir al sótano en el que solo pueden entrar hombres donde instalaron una serie de cuartos que ofrece un espectáculo de musculosos hombres desnudos en regaderas, otra pequeña pista de baile y algo así como un lounge que sin ser un cuarto oscuro extremo, si se pueden echar unas buenas caricias, las suficientes para saber si el ligue es de manos grandes. Todo por arriba de este sótano, es completamente mixto. Entrar cuesta 100 pesos con derecho a dos bebidas de la casa, bonita costumbre esa de la cortesía que ya se está perdiendo en el DF. Beber es barato, 25 pesos las cerveza, 50 pesos los rones o vodkas y las botellas oscilan entre los 400 y 700 pesos. Quizás su atractivo más acertado es que cierran la entrada hasta altas horas de la madrugada, por ahí de las 5am. Por lo que si le apuestan con ingenio, podrían convertirse en una buena opción de after hours que no sea ni sauna ni un gingantesco cuarto oscuro. Eso sí que le hace falta a la actual escena gay.

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Las mejores opciones para salir de noche en la colonia Comida mexicana Más de la colonia Restaurantes y cafés en la Del Valle Más de la colonia Cafés en la Del Valle Te recomendamos cuatro lugares para platicar, quitarte el frío o disfrutar de un café Más opciones Restaurantes en la Del Valle Descubre las delicias que guarda esta colonia con estos restaurantes Blue Beef Ltd. Me aventuré a visitar este lugar en lunes. El nombre sugiere carne de alguna res de sangre azul, príncipe de su reino.  Apenas entro, descubro un estante con cervezas dignísimas para la sed. Al preguntar sobre la carne, una amable señora me dice que se ofrece los viernes y sábados. El menú de este acogedor restaurante-tienda, de un diseño que bien podría ser copy-paste de algún comedor de la Roma, incluye baguettes, ensaladas, empanadas, tapas y croquetas de serrano, atún o queso maasdam, además de postres de la casa y muffins con huevo para el almuerzo. La sed se apaga sola cuando me comentan la escasa variedad de cerveza fría. Opto por una Tijuana Güera, no lo suficientemente fría, luego de que me muestran la única Samuel Adams disponible. Pese a este desaire, el servicio es rápido y atento. No tardo en recibir una empanada de espinaca con queso, acompañada de chimichurri y salsa picante.  Justamente es esa, la salsa de la casa (don emilio), la que sobresale. Una delicia de chile pasilla y aceite de oliva, picante y perfecta para una empanada dorada al punto y con un relleno generoso. La baguette, en

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Carla Fernández es una diseñadora que ha basado su trabajo en la sastrería mexicana. Por muchos años trabajó con etnias de Hidalgo y Oaxaca, por lo que, aunado a su pasión por la esencia e historia de México, incorporó a sus diseños textiles indígenas. Recientemente inauguró se segunda boutique en el DF, que se localiza dentro del Hotel Downtown en el centro de la ciudad. En esta nueva tienda puedes encontrar las piezas que componen las últimas colecciones que se presentaron en el Fashion Week México, además de ediciones limitadas, bolsas y accesorios.

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Adidas Originals El sello deportivo de Adidas se queda en los centros comerciales. Esta tienda, enfocada en su línea Originals y ubicada en una gran casa de la Condesa, es para conocer el lado urbano y chic de la marca. Todas sus colaboraciones con famosos pueden encontrarse aquí (la mayoría de las prendas). Los precios son muy accesibles, considerando que tienen calidad y un diseño que va más por el lado de hacernos resaltar entre la multitud que de hacernos lucir como deportistas. Sudaderas, playeras, chamarras, pants y hasta cardigans (para quienes buscan un look más preppy) están disponibles en esta tienda, ideal para quienes buscan darle color y vida a sus looks. La Nicolasa En esta tienda encuentras todo tipo de productos orgánicos: legumbres, frutas, huevo, verduras, vinagres, café, aceites, quesos, leche, vinos, carnes, mariscos, pan, tortillas, snacks, yogur y otros productos que no han recibido un tratamiento hormonal y mucho menos han sido cultivados con fertilizantes. Aunque el local es muy pequeño, se trata de un expendio muy bien surtido.  La atención del personal es sobresaliente, pues están capacitados con un alto nivel de conocimiento sobre cada uno de los productos, es por ello que, conforme recorres el local, te hacen oportunas sugerencias sobre tu compra. La Nicolasa es una tienda comprometida para que se pague un precio justo por los productos y aunque es un poco más alto que los de un supermercado convencional, bien vale la pena invertir por algo de mejo

Santa Fe
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Santa Fe

Xabone Santa Fe comienza a convertirse en un punto que concentra tiendas muy interesantes. Además de toda la ola de las muy conocidas franquicias estadounidenses –donde nuestros paisanos gastan su dinero gustosamente por portar logotipos que los distinguen­–, hay empresarios que se arriesgan con productos artesanales y amigables con el ambiente. Tal es el caso de Xabone, una línea de cosméticos para baño, cuerpo y maquillaje, hechos en su mayoría a mano, con ingredientes naturales y orgánicos, en envases de materiales reciclados y/o reciclables. Como buena marca ecoamigable, estos productos no los prueban en animales. La primer tienda abrió en las lejanas tierras de  San Pedro Garza García, Nuevo León, pero hace no mucho abrieron en Plaza Samara, en Santa Fe. Si tienes tina en casa (y no te da remordimiento gastar agua), entonces no te resistas a la delicia de las bombas de olor con aceites esenciales de Bomb Cosmetics, marca británica que además de relajarte durante tu inmersión en la tina, dejará tu piel humectada y perfumada. Si no tienes (o no quieres gastar agua) son una muy buena opción de regalo para tu amiga a punto de casarse, o para la que acaba de conseguir novio y planea fin de semana romántico. Nuestro favorito es la crema en barra, ideal para masajes. Ahí también encuentras maquillaje de Couleur Caramel, marca francesa de productos orgánicos. Prueba la línea de desmaquillantes, no tienen aceite así que no te sacarán ni media bolita de grasa en la piel. Entrar en Xabone es como entrar a una tienda de dulces y frutas, pero con muchos mejores beneficios saludables que el azúcar nunca te dará. Cañamiel Cuando Nelly Navarrete, recién egresada de la carrera de diseño textil de la Ibero, decidió abrir una boutique, tenía 25 años y una visión de negocios: una tienda-concepto-multimarca que debería expresar el colorido, vasto y cálido espíritu latino a través del diseño de interiores, los escaparates y, por supuesto, la selección de ropa y accesorios. Tenía además una motivación: que sirviera como plataforma para diseñadores mexicanos y latinoamericanos. Han pasado dos años y este local se vuelve un indispensable en la zona de Santa Fe. Situada en un área amplia y bien iluminada de la pequeña plaza comercial Park Plaza, el espacio Cañamiel es –como su nombre bien lo anuncia– un dulce a la vista. No se trata sólo de encontrar una selecta variedad de prendas y accesorios creados por diseñadores mexicanos, argentinos y brasileños; la idea es radical desde la arquitectura. Nelly buscó diferenciarse de otras tiendas desde el mismo resalta cada prenda. Tienen también un área con pasto artificial –como un “green”– en donde te puedes probar los zapatos. La interesante combinación de mobiliario (que incluye un mueble con espacios que asemejan una colmena rectangular), sirve para delimitar las diferentes áreas dentro de la tienda. La boutique fue construida con materiales ecoamigables, como paneles chroma (fabricados a partir de la combinación de láminas de ecoresina), sonotubos para el techo (formados por varias capas de papel reciclado comprimidas), cantos de triplay (aminoran el consumo de madera) e iluminación con LED (reduce el consumo eléctrico hasta en un 60%). El portafolio de diseñadores se encuentra en continua ampliación, pero algunos nombres que integran la familia Cañamiel son Alexia Ulibarri, Julia y Renata, Alejandro Carlín, Carla Fernández, Dalia Pascal, Lorena Saravia, Inés Barona Swimwear, Teamo, Libélula, Minola, Ricardo Villagómez, Farfalla y Juan Rosales. Los argentinos André Ungaratto, Cecilia Prado y Raphael Falci, y los brasileños Min Agostini y Picnic Decor complementan la firme propuesta con visión global. Lush La marca inglesa de jabones y productos cosméticos hechos de forma artesanal con ingredientes naturales abrió hace un año dentro del Centro Comercial Santa Fe. Es una delicia entrar porque los olores a frutas y flores te inundan los sentidos, pero tienes que saber que cada producto está hecho con ingredientes que por regla de la marca, deben venir de Inglaterra para poder respetar la calidad prometida. Obvio, Lush también tiene un compromiso con el comercio justo por lo que comunidades productoras se benefician directamente de la venta de cada producto. Hace menos de tres semanas presentaron la línea Emotional brilliance, colores multipropósito. Los puedes usar en tu párpados, labios o mejillas… ¡hasta en las pestañas, si quieres! En la línea también hay una mascara con un solo conservador, dos tintes de piel para unificar tu tono (como base de maquillaje) y un polvo traslúcido. Lo “emocionante” de la línea es que cada color que elijas viene con una descripción del significado emocional de cada tono, algo así como una cromopsicoterapia… No sé qué tan atinado sea, pues los colores que te expresan generalmente varían de acuerdo a tu estado de ánimo, pero de que es divertido, lo es.

Polanco
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Polanco

Mercado de Trueque El DF genera más de 12 mil toneladas de desechos al día. Para evitar que la ciudad se hundiera en basura, la Secretaría del Medio Ambiente del DF inició en 2012 un programa para promover el reciclaje: el Mercado de Trueque.  La intención de este mercado es concientizar a la población y demostrar que la basura se puede transformar en materias primas útiles. El programa consiste en intercambiar los residuos reciclables, previamente separados, por productos alimenticios. Aquí llegas con basura (papel, latas, PET, cartón, vidrio) y te vas con vegetales, frutas, quesos, plantas de ornato o especias, todos provenientes de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y otras zonas agrícolas del DF.  En un principio sólo se recibían desechos inorgánicos y reciclables, pero actualmente también participan residuos electrónicos como pilas, cámaras, computadoras y celulares. En lo que va de 2013 se han recopilado casi 70 toneladas de residuos y han participado alrededor de 9 mil personas. El Mercado de Trueque se realiza el primer domingo de cada mes en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec. Gracias al buen recibimiento que ha tenido, ahora es itinerante y hace recorridos por las diferentes delegaciones del DF. Puedes revisar el calendario de actividades en su sitio web. Casa Theodor Para sentirse en Europa durante 5 minutos basta con ir a la nueva boutique de Té Casa Theodor, ubicada en la Benessere Concept Boutique & Maison de Thé. Ya conocíamos la marca porque la manejan

Museos y galerías en la Ciudad de México

Polanco

Polanco

Polanco no sólo es una zona famosa por sus tiendas glamourosas o por sus teatros, también porque en sus calles hay una gran cantidad de recintos culturales. Arma tu ruta y visita estos museos.

Pedregal y Tlalpan
Arte

Pedregal y Tlalpan

Museo Dolores Olmedo Más que un museo, el Dolores Olmedo es un verdadero oasis al sur de la ciudad. Con una caminata por los jardines de la ex hacienda de La Noria, entre esculturas de bronce, árboles, plantas y flores endémicas, sorprende el hecho de estar aún dentro de la ciudad, acompañados por los pavorreales y perros xoloitzcuintles que invaden el camino. La vida de Dolores Olmedo fue equivalente al valor de su colección. Entre retratos y fotografías con la crema y nata del país, mobiliario y antigüedades asiáticas. La primera sala muestra al público la intimidad de su hogar e introduce al visitante en la vida de este mítico mujerón. Como amiga y benefactora de Diego Rivera, el mayor tesoro de su colección son las obras del afamado pintor y las de sus mujeres más queridas: su primera esposa, Angelina Beloff, y Frida Kahlo, que constantemente recorren el mundo, por lo que es posible no encontrarlas en exhibición. La buena noticia es que aunque esto suceda, aún tendrás mucho que ver. Entre los óleos, acuarelas y dibujos, encontrarás más de 500 piezas de origen prehispánico y una singular selección de piezas de arte popular. Sin duda, visitar este museo es tener una probadita de los mejores museos de la ciudad. El recorrido debe de terminar con una parada en la cafetería y la chachareada en la tienda de museo. Es súper conveniente checar la cartelera de eventos, ya que todos los fines de semana se ofrecen conciertos y actividades al aire libre. La esencia del museo es perfe

Roma
Arte

Roma

La Roma es más que bares y restaurantes, también se respira arte gracias a sus galerías. Te presentamos los lugares que albergan las mejores propuestas nacionales e internacionales.

San Miguel Chapultepec

San Miguel Chapultepec

Muy cerca del pulmón de la ciudad, de Tacubaya y la Escandón, la San Miguel Chapultepec destaca como una zona llena de opciones para comer y beber muy rico, pero también para visitar diferentes galerías de arte.

Opciones para la diversión gay en la CDMX

Zona Rosa
Gay y lésbico

Zona Rosa

La Suite Bar Cuentan los rumores noctámbulos de la vida gay que el mejor día para visitar La Suite es el jueves a partir de las seis de la tarde, hora en la que arrancan sudorosas fiestas exclusivas para hombres. Una vez dentro hay que despojarse del pudor (y de un poco más). El primo de un amigo nos contó que se ponen bastante agitadas, sobre todo en la parte de la terraza. Quizás, cuando la temperatura es más fuerte que los decibeles, no importa tanto que el sonido esté mal ecualizado y las instalaciones no sean precisamente elegantes. Es un local de tres niveles que satisface la demanda de un público gay poco exigente. Aunque hay cadena, sólo es una señal equívoca de su interior cero pretencioso. Los tragos no escapan al rango de la Zona Rosa: cervezas de 35 pesos y tragos desde 55 pesos.  Los fines de semana La Suite es mixta. Entrar cuesta 75 pesos porque tienen DJs invitados. A diferencia de otros sitios, los chicos solitarios son bastantes y entablar comunicación es fácil, por lo que ligar es parte de su oferta. Pussy/La Gayta Es un local partido en dos, unidos por una barra en medio debajo de un marco desde donde se puede ver lo que ocurre del otro lado. En el Pussy las paredes están tapizadas de rosa, mientras que en La Gayta hay estampas de hombres desnudos. El Pussy está pensado para chicas, La Gayta para chicos. Ambos son bares muy pequeños con no más de cinco mesas, más los bancos que se encuentran en la barra que separa estos dos espacios. Abren desde la una de

Centro
Gay y lésbico

Centro

El Marrakech Salón De alguna manera, este local cabaret-galería-gay-kitsch-retro-medio-izquierdoso fue el que convirtió a la calle de República de Cuba del Centro Histórico en un destino alternativo a la Zona Rosa. Y lo de alternativo va en serio. Es inevitable que no se escuche a Katy Perry, o que la oferta-demanda rosa que predomina en estos días de empacho de apertura hacia todo tipo de diversidad sexual exija que el dj ponga “La maldita primavera”. Pero, en algún momento, suenan también Radiohead o los Pixies. “Tienen que”, dice Víctor Jaramillo, uno de los propietarios del Marrakech Salón, un antro gay que en cuatro años ha logrado lo que muy pocos clubes gays de la Ciudad de México: hacerse de una personalidad propia, a partir de los estereotipos e incluso uno que otro insulto Hecho en México hacia todo aquello que parezca gay. Aquí la constante es el humor y una colorida capacidad de burlarse de uno mismo, algo no muy común en la comunidad LGBTTTI capitalina, que suele ofenderse por casi todo.  Desde la ubicación se percibe como un club diferente. Se encuentra en una de las calles menos restauradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, la de República de Cuba. Conforme las luces exteriores del Marrakech se apoderan de la media noche, la decadencia de los edificios descarapelados que flanquean al Marrakech se vuelve glamurosa y de una estética envolvente. No hay cover, ni cadenas, ni cadeneros que te embrollen la entrada. Sólo un personal de seguridad que se aseg

Roma-Condesa
Gay y lésbico

Roma-Condesa

Elektrosundays by Hibrido La leyenda cuenta que quienes se atreven a entrar a este concepto que arranca a las 10 de la noche en domingo, terminan por buscar un after party en pleno lunes a eso de las 7 de la mañana, mientras el resto de los mortales se ajusta la corbata, a punto de salir a la oficina. En otras palabras: no es para cualquiera. Elektrosundays son fiestas organizadas por los administradores del Hibrido, aquel club que se encontraba al interior de la Plaza del Ángel en la Zona Rosa y que hace un par de meses cerró sus puertas, para dedicarse exclusivamente a la diversión de los domingos y sus noches. Suceden dentro de las instalaciones del Venue, un foro que combina las dimensiones de un cine antiguo con la tecnología y las luces de un antro grande. Con este mix logran convocar de 600 a 800 personas cada domingo. La música se compone por sesiones de circuit y pop de ayer y hoy. Los organizadores se encargan de buscar buenos djs en distintos puntos del país, por lo que la presencia de hombres y chicas provenientes de Guadalajara, Monterrey o Aguascalientes es constante. No obstante cada domingo cuentan con la presencia de Lester García, Iván Orta, Viktor Gi y Christian Quiroz; sus residentes. La entrada es de 100 pesos y los tragos son económicos: 30 pesos las cervezas y sus respectivas cubetas de 10 por 250, también hay vodkas, rones y tequilas a partir de 60 pesos,que aumentan de precio de acuerdo a la nacionalidad y marca. Pueden solicitar cortesías llamando a

Oriente
Gay y lésbico

Oriente

Cansados de recorrer República de Cuba y la Zona Rosa, nos lanzamos al oriente en busca de nuevos lugares Cuando llevas más de 10 años en la vida nocturna gay del DF, es inevitable sentir el hartazgo de salir cada fin de semana a los mismos lugares. El rutinario peregrinaje por el universo homoerótico del Centro de la ciudad se vuelve aburrido.Por eso, en últimas semanas exploré la zona oriente y redescubrí lugares de ambiente que refrescaron mi amor por las fiestas salvajes. 608 Night Club Cruza la cadena y conoce este exclusivo antro que ganó fama con el nombre de Hit Night Club gracias a las fiestas temáticas que organizaban los jueves con espectáculos de stand up y shows de gogo dancers. Ahora son los viernes y sábados cuando dan de qué hablar. Cada semana tienen djs invitados de la escena del DF, como Maurizio Zendejas y Joy Marquez quienes amenizan los viernes de techno. Por eso el sello del lugar es la variedad músical, cuentan con noches temáticas de salsa, rumba, reggaeton y electrónica. Así que hay para todos los gustos.Sus bartenders manejan a la perfección todos los tragos clásicos, me sorprendieron con un gin tonic y un cosmopolitan. Destaca la velocidad y amabilidad de los meseros al servir los cocteles. A pesar de esto, la mayoría de los asistentes opta por comprar botellas, el whisky y el vodka son las bebidas más populares en las mesas. Cactus Bar Destaca por las provocativas fiestas temáticas que organizan todas las semanas. Aquí hay música pop y los mejores

Lo mejor de la Ciudad de México

Observatorios astronómicos del DF
Qué hacer

Observatorios astronómicos del DF

Te recomendamos cuatro lugares para conocer más sobre el espacio, las estrellas y los planetas lejanos Centro Astronómico Clavius, A. C. Este centro de la Ibero es uno de los mejores lugares para la observación astronómica.Cuenta con una con una cúpula giratoria de 3.5 metros de diámetro, telescopios solares H-alfa, una terraza para observaciones y varios de los más privilegiados telescopios de la ciudad. Todos los miércoles hay conferencias gratis para aprender sobre la astronomía y entender los más recientes avances del tema.Después de las conferencias, si las condiciones climáticas lo permiten, el grupo sube a hacer observaciones con telescopios. También ofrecen diplomados y talleres de astrofotografía y construcción de telescopios, cursos de verano, visitas para niños y excursiones a observatorios fuera del DF. Sociedad Astronómica de México Una asociación de aficionados del estudio del universo. Dan conferencias todos los miércoles e imparten cursos de astronomía y de cómo aprender a usar o construir un telescopio. Planetario Luis Enrique Erro La mejor opción par alos niños.Tiene un domo de dimersión digital con 120 proyectores para visualizaciones de eventos en tiempio real y cientos de datos de estrellas y galaxias. También cuentan con un mural luminoso con la historia de la astronomía y piezas autenticas, como una nave espacial sputnik, un metiorito de 300kg. y el motor de un cuete. De vez en cuando ofrecen conferencias y realizan observaciones con telescopios en su

Epidemia de rascacielos
Qué hacer

Epidemia de rascacielos

La ciudad vive un boom de rascacielos, pero, ¿es realmente lo que nos conviene? Te contamos cuáles son los próximos a estrenarse y la huella de estos edificios en el DF Son altas, esbeltas y estéticas. No hablamos de modelos, sino de las construcciones sobre la marcha en la ciudad.La metrópoli está viviendo un boom impresionante de obras cada vez más cercanas al cielo. En Reforma, Insurgentes, Periférico y Santa Fe ya son casi una constante."Nos vemos en la Torre Mayor", "te busco al lado del Starbucks de Reforma 222" o "te encuentro en la Latino a las 6:30", son frases comunes que reflejan la forma en la que estos inmuebles se convierten en referencias urbanas.Sin embargo, no poner un freno a estas construcciones levanta las preguntas, ¿realmente México está preparado para ser una ciudad de rascacielos? ¿Son símbolos del progreso del país o sólo una competencia arquitectónica por diferenciarse y posicionarse como el edificio más imponente, futurista o sustentable?A este ritmo, inevitablemente, siempre habrá un nuevo ganador (como la Torre BBVA) que desbanque al anterior (adiós Torre Mayor y tus 225 metros de altura).La idea de hacer una ciudad compacta es una de las razones por la que hoy en día es tan común la presencia de estas construcciones, explica el arquitecto Manuel Cervantes Céspedes, quien encabeza el despacho CC Arquitectos."Las obras recurrentes en Reforma y Santa Fe se dan porque la normatividad incentiva su desarrollo. Son pocos los sitios en el Valle de México

Edificios con historia literaria
Qué hacer

Edificios con historia literaria

La casa de Ramón López Velarde, el lugar donde Burroughs mató a su esposa y un regalo a Pedro de Alvarado están en el DF Casa del Poeta Inspiración y biblioteca “La Patria es impecable y diamantina”, escribió Ramón López Velarde, mientras habitó esta casona porfiriana. Cuando uno la visita, es fácil imaginar de dónde sacó la inspiración. Además de llevar el nombre y resguardar libros y fotografías del autor de La suave patria, es casa del acervo de Salvador Novo y Efraín Huerta. Organizan lecturas, presentaciones de libros y conferencias. Teatro La Capilla Novo te invita a comer La capilla de la antigua finca de El Carmen fue adaptada a la vida histriónica en 1953 por un hombre de letras, vecino de Coyoacán: Salvador Novo. Actualmente continúa como uno de los baluartes de la vanguardia teatral. El restaurante Novos es algo que nadie debe perderse. La escena del crimen de Burroughs O de por qué no jugar con fuego Los seguidores de Burroughs conocen este sitio como “el lugar de la leyenda”. Fue aquí donde el escritor estadounidense mató a su esposa, Joan Vollmer, de un tiro en la cabeza mientras jugaba a ser Guillermo Tell. El lugar fue popularizado en las notas de prensa de la época, después del incidente que llevó a Burroughs a escribir, años más tarde y después de pisar la cárcel de Lecumberri. Fonoteca Nacional El sonido de la historia nacional Según la leyenda, Pedro de Alvarado, el capitán de Hernán Cortés responsable de la matanza del Templo Mayor, habría recibido esta m

Altares urbanos
Qué hacer

Altares urbanos

Desde Jesús Malverde y la Santa Muerte hasta la virgen en todas sus manifestaciones Santa muerte Devoción ancestral Sí, el principal altar de la Santa Muerte está en Tepito, pero este otro -perdido entre los pueblos originarios del oriente- destaca por su monumentalidad. Basta con ver a alguno de los seguidores saludarla con naturalidad para saber que se trata de un rito bastante doméstico, nada satánico ni malévolo. Entre los mismos habitantes de Iztacalco se pueden apreciar las diferencias de opinión de quienes están a favor o en contra de esta efigie, pero sin duda es una expresión más de la religiosidad mexicana y capitalina. Virgen del Metro Filtración de fe La imagen, a la que muchos le atribuimos su origen a las goteras del Metro, fue encontrada en el piso por usuarios de la estación Hidalgo. En las semanas posteriores al hallazgo de 1997, la mancha fue colocada en el acceso a la estación que está en Zarco y Reforma, que se convirtió en un lugar improvisado de peregrinación y veneración. Jesús Malverde En la neblina del mito El presunto santo patrono del narcotráfico llegó a la Vértiz Narvarte al menos hace cinco años. Acompañado de la Santa Muerte, Malverde tiene aun en el cuello la soga con la que supuestamente fue ahorcado por bandido y salteador de caminos. Guadalupana en San Ángel Entre arcángeles Por si no tuviera suficiente con la enorme basílica del Tepeyac, la virgen reclamó otro espacio en un rincón propicio para el catolicismo: la Plaza de los Arcángeles. E

Estatuas y monumentos extravagantes
Qué hacer

Estatuas y monumentos extravagantes

Desde proporciones absurdas hasta simbolismos ilógicos, te mostramos qué hay detrás de los homenajes urbanos más raros Estatua al perro callejero Develada en julio de 2008, es un intento de grupos protectores de animales para crear conciencia sobre la responsabilidad de tener una mascota, el maltrato animal y la esterilización. La silueta famélica y coja que se aprecia en las orillas del Centro de Tlalpan corresponde a Peluso, perro callejero que murió cinco días antes de la develación de la estatua, obra de Girasol Botello. La ranita de los boleros En la antigua plaza del Colegio de Niñas, una ranita trovadora toca un laúd a la sombra del reloj que el imperio otomano regaló por el centenario de la Independencia. En algún punto del siglo pasado, el carismático batracio se ganó el cariño del gremio de los boleros, pues los limpiadores de calzado recibieron ese nombre por cargar la grasa en bolas envueltas en papel. Ahora ellos le dan mantenimiento. Estatua de los "indios verdes" Lo curioso de este monumento no es su calidad ni su propósito, sino el término genérico y racista con que lo conocemos. Los “indios verdes” son nada menos que los emperadores Itzcóatl y Ahuízotl, fundidos en bronce y enverdecidos por la humedad y el paso del tiempo. Las esculturas, de Horacio Casarín, peregrinaron a lo largo del siglo XX por Reforma, la Viga e Insurgentes. Mano del Parque España Diariamente, decenas de personas corren, pasean o caminan con sus perros alrededor de esta estructura metáli

Estaciones de bomberos
Qué hacer

Estaciones de bomberos

¡Que vengan los bomberos que nos estamos quemando! Te recomendamos cinco estaciones de bomberos de la ciudad que debes conocer Estación Cuauhtémoc “Comandante Eulalio Mujica Pérez” o Ave Fénix Es la más moderna de la ciudad y fue inaugurada en 2006 en el predio que alguna vez ocupó el club nocturno Lobohombo, el cual se consumió en un incendio el 20 de octubre de 2000. Su nombre más conocido, Ave Fénix, es una metáfora de su resurgimiento tras el siniestro que dejó 22 muertos. Estación Tacubaya “Comandante Artemio Venegas Mancera” Se encuentra enclavada en calles recónditas a orillas de la Escandón. Su cuartel es tan viejo y nostálgico que nos remonta a la primera mitad del siglo pasado. Aún conserva su fachada a dos tonos, muy a la pueblo mágico. Estación Benito Juárez “Comandante Enrique Padilla Lupercio” Quienes circulen por el Eje Central encontrarán con una estación de bomberos poco convencional a la altura de la Portales, bajo un medio domo. La base, inaugurada en 2003, apenas tiene un cartel con insignias y algunos carros de bomberos que lo identifican. Estación Iztapalapa “Comandante Jesús Blanquel Corona” Uno esperaría más de la base que da servicio a la delegación más poblada, pero estas instalaciones apenas sobresalen en el paisaje.Localizada a unos 15 minutos de la sede delegacional, sus bomberos tienen más probabilidades de llegar a tiempo a un incendio en el Periférico que a los ocho barrios originarios de Iztapalapa. Estación Azcapotzalco “Comandante Agustín P