Ilustración de luchador mexicano con máscara
Ilustración: Cortesía Chido Comics

Rockstar Comic: The Masked Republic Lucha Verse

De cuando los luchadores mexicanos saltaron de la tercera cuerda para caer directo y sin escalas a las viñetas

Por Jesús Chavarría
Advertising

A mediados del siglo pasado, de manera más bien inconsciente, el cine mexicano ya apuntaba lo que podría denominarse como un universo fílmico interconectado; sí, al más puro estilo de lo que en la última década ha delineado Marvel y, con mucho menor éxito, DC.

Desde películas como Santo y Blue Demon en el mundo de los muertos, donde el “Demonio Azul” hacía una breve participación —como un héroe consumido por las huestes infernales— al lado de “El Enmascarado de Plata”; pasando por Las momias de Guanajuato, en la que con Mil Mascaras intercambiaban protagonismo los ya mencionados gladiadores; hasta producciones con elencos multitudinarios tipo Los campeones justicieros —que entre otros, incluían al célebre Tinieblas— son testimonio de la forma en que los héroes del pancracio empezaron a ir y venir desarrollando cruces entre franquicias medianamente establecidas.

En contraparte, esto se aplicó muy poco en las historietas. Tal fue el caso de los populares Sensacionales, que luego de presentar algunos episodios individuales alrededor de figuras como Lizmark y The Killer, llegaron a unirlos planteando encuentros donde apostaban las máscaras, pero en realidad nunca le dieron continuidad. 

Sin embargo, hoy un grupo de creativos se atreve a desarrollar dicho concepto y procuran llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Nos referimos a The Masked Republic Lucha Verse, propuesta traída por Chido Cómics, que no solo tiene como principal acierto presentar historias —escritas por Marco López e Iván Plaza— con personajes muy atractivos a nivel de diseño, sino que aprovechan las alegorías que les definen para darle sentido a sus habilidades extraordinarias dentro de sus aventuras en solitario, mismas que están encaminadas a unirse y ser publicadas en inglés, sin negar nunca los rasgos provenientes de la cultura popular mexicana que les distinguen.

Recomendado: 6 películas de lucha libre en FilminLatino

Ilustración: Cortesía Chido Comics

Es así que, entre otros, nos encontramos con títulos que presentan a luchadores como Tinieblas Jr en el rol del responsable de lidiar con el lado místico del universo en cuestión, contando con el arte de Diego Simone, que se apunta en la línea tradicional del pulp. También aparece Rey Mysterio, que se convierte en una mezcla de guerrero indígena y héroe de acción, a través de las trepidantes y espectaculares secuencias, obra de Ben Harvey. Además están Solar y Súper Astro, gladiadores de la vieja guardia que en el ring integraron el equipo conocido como “Los Cadetes del Espacio”, cuyo aire a clásico logran potenciar gracias a estilizadas ilustraciones con reminiscencias a los cartoon de los cincuenta y al cine negro, realizadas por Alessandro Micelli.

Estos paladines, por su cuenta, tienen que enfrentar amenazas relacionadas con templos perdidos, criaturas subterráneas y hasta kaijus de naturaleza prehispánica; mientras que en conjunto se encuentran con peligros aún mayores. Se trata pues de una serie de cómics que nos muestran como el insólito e inigualable mundo de la lucha libre mexicana, tiene lo necesario para constituir y alimentar un universo interconectado tan atractivo como el de los populares superhéroes de las grandes editoriales estadounidenses, los cuales ya se ha apoderado por demasiado tiempo de la pantalla grande.

Más recomendaciones de Rockstar Comic

Ilustración en blanco y negro de una calavera con cabello largo y tocando el violín
Ilustración: Cortesía Aurea Freniere

El violín negro, esa seductora mezcla de romance y terror

Qué hacer

Contrario a lo que suele pensarse en primera instancia, el sentido de universalidad de la música no se refiere solamente a sus alcances como forma de expresión, sino también al impacto que puede llegar a tener a nivel mental y emocional, y su función como puente entre culturas, tiempo y distancias. Sin duda, un punto de partida ideal para múltiples posibilidades e interpretaciones, con el fin de dejar volar la mente e incluso pensar en que pudiera ser una llave que abra puertas y alcance otros mundos o realidades, que no siempre podrían ser las correctas. 

Así lo hace ver H. P. Lovecraft en La música de Erich Zann, relato de 1922 que sigue los pasos de un joven estudiante, quien se ve obligado a alojarse en un viejo edificio, solo para encontrarse con las inquietantes composiciones de un violinista alemán, obsesionándose con conocerle. Es impresionante cómo la intensa narración aprovecha la naturaleza misteriosa del fenómeno musical por sí mismo, desde el simple hecho de poder producir y conjugar los sonidos, para generar terror y miedo en lo que es uno de los mejores cuentos del legendario autor, algo que fue en su momento el mismo llegó a decir.

Apuntando a ese tipo de matices, la artista mexicana Aurea Freniere retoma la cuestión musical en El violín negro, coincidiendo en este caso con la presencia de un violín como herramienta para llevar a fondo el dramatismo de la trama dentro de una propuesta para el mundo de las viñetas. El título se reserva unas convenientes vueltas de tuerca en una narración que une el romanticismo y el terror, recuperando los rasgos oscuros y nada complacientes que distinguen de origen a los cuentos de hadas, y de paso muestra una maligna y muy llamativa versión de estas últimas.

Llama la atención el seductor juego de meta ficción a través del cual, al ir y venir entre épocas, logra darle un encantador aire de frescura a elementos clásicos que van del consabido instrumento maldito, apariciones y antiguas casonas, hasta un bosque londinense lleno de criaturas insólitas. Todo esto ocurre entre una historia de amor que se retuerce ante la amenaza de lo sobrenatural, lo que da como resultado una melancólica y siniestra sinfonía en papel.

Por supuesto no podemos dejar de mencionar el elegante estilo visual con reminiscencias al cartoon y a la gestual tipo Disney —realizado al estilo tradicional; es decir, la computadora solo se usa para los acabados—. Esto es resultado de una necesaria investigación de la moda y la arquitectura victoriana, que gracias a la sutileza del trazo y los seductores efectos de luz, ofrece pasajes salpicados de cierta ensoñación entre el color y el blanco y negro, que van de lo evocador a lo pesadillezco; pasan por el humor juvenil —cortesía del grupo de jóvenes que sirven como detonador—, y se apuntan en la tradición de los cuentos para la noche de Halloween.

El violín negro ha tenido un tiraje limitado, pero se puede conseguir a través de las redes sociales de la misma autora (@milosflaca), ademas existe una edición especial en un solo tomo, publicada con motivo del evento de cómics CONQUE. ¡Lectura obligada para las actividades de Día de Muertos en casa!

Recomendado: Lo mejor del cine de terror

Sombra de Sabrina de Rockstar Comics: Chilling Adventures Of Sabrina
Foto: Editorial Kamite

Chilling Adventures Of Sabrina

Qué hacer

Una de las películas emblemáticas del cine de terror a la que el paso del tiempo le ha sentado de maravilla, es El bebé de Rosemary, adaptación de la novela de Ira Levin, dirigida por Román Polanski en 1968. Esto se debe a que el miedo que proyecta, viene de combinar la sugestión con el estado de vulnerabilidad en el que las convenciones sociales podían llegar a colocar a una joven esposa, cuya personalidad dependiente y reprimida está marcada por la educación religiosa. Además, claro, de contar con una seductora propuesta visual que ofrece atmósferas de misteriosa belleza, utilizando como locación el tristemente célebre edificio Dakota en la Ciudad de Nueva York, vinculado con diversos hechos de oscura naturaleza y recordado porque frente a su puerta fue asesinado el legendario John Lenonn.  

Utilizar clásicos de este tipo es el principal acierto de Roberto Aguirre-Sacasa —también responsable de escribir el guion del remake de Carrie—, al reinventar la versión tradicional de Sabrina y dotarle de una identidad lejos del tono de comedia —concepto acertadamente aprovechado en la exitosa serie de los noventa— y también, irónicamente, una mayor complejidad: Chilling Adventures of Sabrina entrega la que quizás sea la saga mejor lograda de este personaje.

Al igual que sucede con la ya mencionada producción de Polanski —que por cierto es una de las películas de terror que puedes ver en Prime Video—, en Chilling Adventures of Sabrina encuentra el detonador a través del choque entre una impositiva formación dentro de un culto, con la ingenuidad propia de la protagonista y lo inquietante que puede llegar a ser la sexualidad vista desde el paso por la adolescencia.

Ilustración: Cortesía Editorial Kamite

Aquí queda de lado por completo la versión ligera de las brujas a la que nos tenía acostumbrada el personaje. De entrada porque ahora sus otrora simpáticas tías son parte de una doctrina satánica despiadada: ellas, pese al ser su sobrina una "mestiza" —o quizá debido a ello—, la han encaminado a ser una pieza importante de la secta, algo que será puesto en duda cuando su novio mortal irrumpa en ese lado sobrenatural de su vida, que había mantenido en secreto. 

Se trata de una historia de amor transgredida por otra que años antes sucumbió ante la perversión, lo que da pie a pasajes pesadillezcos que van de simples hechizos juveniles a violentos asesinatos, y en donde de la peor manera los protagonistas se encuentran con lo retorcido de lo irremediable. Todo dentro de un universo ubicado en 1964, que se alimenta de la literalidad de los viejos pulps con tramas sobrenaturales de los años cuarenta y va aderezado con tintes al subgénero de espada y brujería; es decir, en donde la magia, no importa para lo que sea usada, siempre tendrá connotaciones malignas.

Por otro lado, se dan el lujo de recuperar a un demoníaco y exuberante personaje que hiciera su primera aparición en el Pep Comics No. 16, (publicado en 1941), además de mostrar un a faceta poco conocida de Betty y Verónica; sí, las eternas enamoradas de Archie. Chilling Adventures of Sabrina, que sirvió como base la reciente serie de Netflix, es traído a México por Editorial Kamite, en tomos recopilatorios que incluyen portadas alternativas realizadas por diversos artistas para eventos especiales y reimpresiones.

Advertising
Ilustración de Los Simpson con ellos dentro de un plato de spaguetti
Ilustración: Cortesía Editorial Kamite

Bart Simpson’s Treehouse Of Horror #1

Qué hacer

A la hora de referir artistas del cómic que, a través de la mezcla de géneros, han desarrollado un particular estilo que les permite ir y venir entre el mercado independiente y las grandes editoriales, y a la vez conservar cierto estatus de culto, se debe mencionar a Terry Moore, Kyle Baker y Eric Powell.

El primero es capaz de explorar los matices de comedia y tragedia propias de las convenciones en las relaciones de pareja (Strangers in Paradise), así como de ironizar con el lado mórbido de la contidianeidad (Rachel Rising), al hilvanar los andares de una chica que tras ser estrangulada y enterrada resucita para reintegrarse a su antigua vida.

El segundo es reconocido por haberse dado el lujo de mostrarle a DC Comics la forma de reinventar y sacarle provecho a un personaje poco valorado (Plasticman), recurriendo a la comedia física y la postura crítica.

En cuanto al tercero, basta decir que es el perpetrador de multipremiadas e insólitas aventuras gagnsteriles mezcla de humor y horror, con aire a pulp y reminiscencias a Lovecraft (The Goon); así como de brutales thrillers salpicados de gore (Big Man Plans) con un poderoso discurso social de fondo.

Sin duda, los tres son autores que lucen por igual cuando entregan propuestas profundamente personales, que al realizar obras por encargo, las cuales terminan haciendo suyas sin el menor empacho. Es esto último, precisamente, es lo que ahora se convierte en un excelente pretexto para encontrarse con ellos, ya que coinciden en la extensión en papel de una de las series animadas más populares de la historia, Los Simpson.

Se trata de otra entrega de Threehouse of Horror para el mundo de las viñetas: "Bart Simpson’s Treehouse of Horror #1". En ésta, con su tradicional formato de tres partes, Moore es el encargado de abrir el festín con una propuesta que, aunque en la cuestión visual adolece de ciertos descuidos de anatomía, a partir de que Homero recibe un encargo celestial elabora una socarrona historia con tintes de histeria, para burlarse de la insignificancia como un rasgo que emparenta al ser humano y la cucaracha.

En cuanto a Baker, sus trazos deshilachados resultan ideales para que la familia Simpson tenga un encuentro con el lado oscuro de los cuentos de hadas, luego de que una de ellas cae en sus manos. La trama llega tener un final precipitado, pero el armado en mini secuencias de comedia con espíritu salvaje y a veces carentes de diálogos, resulta macabra y muy divertida.

Sin embargo, quien se lleva las palmas es Powell. Él ya había confesado tener el sueño de realizar algo relacionado con esta amarilla franquicia, y entrega una sádica historia sobre soledad, romance y venganza, con una avestruz incluida, protagonizada por el jardinero Willy y la voracidad de Homero, la cual transita con parsimonia y culmina en un par de escatológicas secuencias de humor negro. Destacan las ilustraciones de trazos difuminados, los contrastes entre el siniestro sombreado y las composiciones coloridas, así como los puntos de vista que enfatizan la gestual demencial de los personajes.

Por supuesto, como suele suceder con los compilados de episodios realizados por diferentes autores, no se puede negar que "Bart Simpson’s Treehouse of Horror #1" llega a ser un tanto irregular, pero aún así resulta un refrescante e inusual acercamiento al concepto creado por Matt Groening, que va ma allá de una simple curiosidad. Es publicado en México por Editorial Kamite.

Afterlife With Archie
Cortesía: Editorial Kamite

Afterlife With Archie

Qué hacer

Dentro del cine, la figura del muerto viviente puede rastrearse hasta principios del siglo pasado, a través de producciones como White Zombie, protagoniza en 1932 por el legendario actor Bela Lugosi. Esto en su versión tradicional; es decir, aquella relacionada con el uso del vudú y que nos refiere como característica principal a la pérdida de la voluntad en beneficio de alguien más.

Fue así como estos oscuros seres deambularon durante décadas por series y películas, hasta que en 1968, el célebre director George A. Romero consolidó con La noche de los muertos vivientes una putrefacta variante, en donde éstos eran resultado del contagio y estaban motivados por la voracidad.

Se trata del zombie moderno —representado en las 23 mejores películas de zombis—, que entre sus rasgos también incluye una hambre voraz, razón por la que el personaje conocido en el universo de Archie como Torombolo —cuyo nombre original es Jughead—, famoso por su glotonería, resulta ideal para convertirse en el punto de partida de la tenebrosa historia escrita por Roberto Aguirre-Sacasa, que le da continuidad a la idea surgida de una portada especial del número 12 de Life With Archie, publicado en 2012.

Este título sirve para sumergirse de lleno y con todas sus consecuencias al universo de los habitantes de Riverdale, dentro de un género que usualmente le resulta ajeno. Pero también le otorga a la propuesta clásica un marcado aire a aquella interpretación pop del estilo gótico, propia de las películas de monstruos de los cincuenta auspiciadas por Universal —le sienta de maravilla al concepto del cadáver ambulante.

Quizá lo más sorpréndete de Afterlife With Archie es que, lejos de que el humor característico de estos personajes sirva para sostener lo que se antoja como un absurdo, sea la tragedia el motor de un relato lleno de zozobra, violencia y melancolía que entrega momentos tan conmovedores como siniestros. Y es que este título tiene a las mascotas de los protagonistas y la tortuosa presencia de Sabrina como elementos clave, además de un baile de disfraces que da pie para las consabidas referencias a la cultura al rededor del cine de género.

En cuanto a la propuesta visual de Francesco Francavilla, sus trazos salvajes acompañados de combinaciones de azules y morados, van delineando sobre fondos negros visiones que transitan entre lo siniestro, lo inquietante y lo estridente. Esto resulta a favor para la que, sin duda, es una de las más llamativas y mejor logradas adaptaciones de las andanzas de Archie.

Traída a México por Editorial Kamite, en un tomo de lujo que incluye las pesadillezcas portadas alternativas realizadas por artistas como Tim Seeley —creador del sangriento cómic Hack/Slash—, bocetos originales y textos de los autores, esta historieta se convierte en una gran opción para la temporada de Halloween.

Recomendado: 10 películas de terror para ver en Prime Video.

Advertising
Ilustración de la portada de I Hate Fairlyland
Foto: Cortesía Editorial Kamite

I Hate Fairyland

Qué hacer

Contrario a la que sigue siendo una idea generalizada, impulsada sobre todo por las producciones Disney y su influencia avasalladora de más de medio siglo, los cuentos de hadas en su concepción original —hace más de cuatro mil años—, no solo eran sumamente oscuros y algunas veces alcanzaban altos niveles de crueldad, sino que ademas estaban pensados para un público adulto; aunque posteriormente comenzaron a utilizarse como una forma de advertir a los niños sobre las peligrosas circunstancias de aquellos tiempos, recurriendo el temor como un vehículo indispensable para sobrevivir.

Ilustración de portada de The Big Guy and Rusty the Boy Robot
Ilustración: Cortesía Panini Comics

The Big Guy and Rusty the Boy Robot

Qué hacer

De origen, Kaiju era un término usado en el continente asiático para referirse a las películas plagadas de efectos especiales. Fue a partir de mitad del siglo pasado, que éste comenzó a relacionarse directamente con las producciones de monstruos gigantes, sobre todo debido a la llegada del legendario Godzilla, en 1954. A partir de su estreno, comenzó a impulsarse aquello que se conoce como catch fílmico; es decir, cuando se pone frente a frente a dos personajes de distintas franquicias —King Kong vs Godzilla—, algo que también ya ponían en práctica dentro del cine de luchadores —Santo y Blue Demon en el mundo de los muertos—, en ambos casos con apuntes claros a universos interconectados, como el que hoy ha popularizado Marvel.

Tiempo después, el buen Guillermo del Toro se encargó de conjugar todo y consolidarlo a los ojos del gran público en occidente a través de su Pacific Rim, en la que puso a pelear “Kaijus” contra Jaegers, los cuales no son otra cosa que robots tripulados, o lo que en el anime se conoce como Mechas —dígase Mazinger Z por ejemplo; algo que, por cierto, ya también se había visto en Godzilla vs Mechagodzilla.

En la línea de esta insólita mezcla de conceptos se ubica The Big Guy and Rusty the Boy Robot, un cómic que nos cuenta una vez más cómo la ciudad de Japón se ve asolada por una colosal y prácticamente imparable criatura, que no solo va haciendo pedazos edificios y personas, sino que a muchas de ellas las transforma en pequeñas réplicas de sí mismo, como una especie de retorcido proceso de reproducción.

Aquí están presentes los rasgos tradicionales de este tipo de relatos, el drama humano, la participación de políticos y del ejército, además del consabido grupo de científicos implicados en el desastre. Sin embargo, al tratarse de una obra escrita por el legendario Frank Miller, la propuesta va acompañada de una fuerte dosis de humor negro que raya en lo despiadado, y desarrolla un discurso cínico que se burla de los clichés de las relaciones entre gobiernos y los panfletos que acompañan las pretensiones del ser humano por trasgredir y manipular la creación de vida.

Por otro lado, también se da el lujo de otorgarle al monstruo en cuestión protagonismo durante prácticamente todo el primer capítulo. Esa criatura, mientras avanza, mantiene un soliloquio obsceno en el que menosprecia a la especie humana, haciendo patente su naturaleza primitiva e insignificancia ante el universo. Claro que no todo es oscuro en esta propuesta, para darle equilibro, el también responsable de Sin City y 300 incluye como protectores a un robot norteamericano y otro nipón, reflejo —no exento de cierta sátira— de la nostalgia por las series animadas tipo Astroboy y Tetsujin 28. Las dos figuras integran la clásica pareja dispareja: uno es sobrio, poderoso y algo arrogante, el otro es casi indestructible, aunque no es tan efectivo en el ataque, y posee una personalidad ingenua y servicial.

Pero quizás lo mejor de The Big Guy and Rusty the Boy Robot, es que la trama se convierte en el pretexto ideal para que el ilustrador Geof Dorrow dé rienda suelta a los alcances de su estilo. Éste encuentra la espectacularidad en la enorme cantidad de detalles, contrastando en viñetas que abarcan desde media página, una completa o incluso dos, la enorme figura de la voraz criatura, con masas que bordean lo incomprensible, de ciudadanos que gritan y se retuercen sumergidos en el pánico y la desesperación; también al ir a los planos abiertos con los ataques de helicóptero, al interior de las fauces y entrañas mismas del monstruo, para mostrar cómo son devorados y digeridos.

The Big Guy and Rusty the Boy Robot se trata de un obsesivo ejercicio de estilización que después, dentro de una aventura extra incluida en la edición traída a México por Editorial Panini, explota a través de un peculiar juego de planos: al frente coloca un armado de múltiples acciones de turistas en una playa, que permanecen indiferentes ante la batalla de fondo que sostiene uno de nuestros héroes.

Si duda, The Big Guy and Rusty the Boy Robot es un título plagado de excesos con aire a los cartoons clásicos, el cine serie b y la era de la paranoia atómica, tan absurdo y de mal gusto, cómo interesante y divertido.

Recomendado: 10 películas basadas en cómics y novelas gráficas.

Advertising
Ilustración de tres perros del cómic Rover Red Charlie
Ilustración: Cortesía Panini Comics

Rover Red Charlie: Ladridos antes del fin del mundo

Qué hacer

Llama la atención cómo, ante las circunstancias que se viven alrededor del mundo debido a la pandemia, se despertó en la gente un marcado interés por series, películas y lecturas relacionadas con temas apocalípticos; ya fuera en un acto de evasión o un afán inconsciente de verse reflejados y encontrar formas de asimilar la nueva realidad.

Ilustración de luchador mexicano con máscara
Ilustración: Cortesía Chido Comics

The Masked Republic Lucha Verse

Qué hacer

A mediados del siglo pasado, de manera más bien inconsciente, el cine mexicano ya apuntaba lo que podría denominarse como un universo fílmico interconectado; sí, al más puro estilo de lo que en la última década ha delineado Marvel y, con mucho menor éxito, DC.

 

Advertising
Protagonista del cómic Samurai Jack
Cortesía: Editorial Kamite

Samurai Jack, el estilizado trayecto del guerrero

Qué hacer

A pesar de su enorme popularidad, Hotel Transilvania es una de las propuestas más convencionales dentro del rango creativo que ha demostrado que puede alcanzar el genial Genndy Tartakovsky. Muy por encima de ella están producciones como la antología de cortos titulada Las guerras clónicas, de Cartoon Network, realizadas para complementar la saga de precuelas de Star Wars —cuyo lanzamiento fue entre el Episodio II y III—, y por supuesto la estupenda serie Samurai Jack.

 

Imagen del comic Fashion Beast
Foto: Cortesía Panini

Fashion Beast, el sucio glamour de La Bella y la Bestia

Qué hacer

Solo las ideas surgidas de la mente de Malcolm McLaren, quien fuera el manager de los Sex Pistols, podrían convertirse en un cómic tan extravagante y sugerente como lo es Fashion Beast. Todo sucedió luego de que Alan Moore (Watchmen), uno de los más grandes del mundo de las viñetas, retomara esa inventiva y la convirtiera en el que fue su primer guion de cine; al no llegar a la pantalla grande, 30 años después —y de la mano del guionista Antony Johnston (Spooked) y el artista Facundo Percio (Anna Mercury)—, fue que se convirtió en el cómic que ahora te presentamos.

Advertising
Sombra de Sabrina de Rockstar Comics: Chilling Adventures Of Sabrina
Foto: Editorial Kamite

Rockstar Comic: Chilling Adventures Of Sabrina

Qué hacer

Una de las películas emblemáticas del cine de terror a la que el paso del tiempo le ha sentado de maravilla, es El bebé de Rosemary, adaptación de la novela de Ira Levin, dirigida por Román Polanski en 1968. Esto se debe a que el miedo que proyecta, viene de combinar la sugestión con el estado de vulnerabilidad en el que las convenciones sociales podían llegar a colocar a una joven esposa, cuya personalidad dependiente y reprimida está marcada por la educación religiosa. Además, claro, de contar con una seductora propuesta visual que ofrece atmósferas de misteriosa belleza, utilizando como locación el tristemente célebre edificio Dakota en la Ciudad de Nueva York, vinculado con diversos hechos de oscura naturaleza y recordado porque frente a su puerta fue asesinado el legendario John Lenonn.  

Utilizar clásicos de este tipo es el principal acierto de Roberto Aguirre-Sacasa —también responsable de escribir el guion del remake de Carrie—, al reinventar la versión tradicional de Sabrina y dotarle de una identidad lejos del tono de comedia —concepto acertadamente aprovechado en la exitosa serie de los noventa— y también, irónicamente, una mayor complejidad: Chilling Adventures of Sabrina entrega la que quizás sea la saga mejor lograda de este personaje.

Al igual que sucede con la ya mencionada producción de Polanski —que por cierto es una de las películas de terror que puedes ver en Prime Video—, en Chilling Adventures of Sabrina encuentra el detonador a través del choque entre una impositiva formación dentro de un culto, con la ingenuidad propia de la protagonista y lo inquietante que puede llegar a ser la sexualidad vista desde el paso por la adolescencia.

Ilustración: Cortesía Editorial Kamite

Aquí queda de lado por completo la versión ligera de las brujas a la que nos tenía acostumbrada el personaje. De entrada porque ahora sus otrora simpáticas tías son parte de una doctrina satánica despiadada: ellas, pese al ser su sobrina una "mestiza" —o quizá debido a ello—, la han encaminado a ser una pieza importante de la secta, algo que será puesto en duda cuando su novio mortal irrumpa en ese lado sobrenatural de su vida, que había mantenido en secreto. 

Se trata de una historia de amor transgredida por otra que años antes sucumbió ante la perversión, lo que da pie a pasajes pesadillezcos que van de simples hechizos juveniles a violentos asesinatos, y en donde de la peor manera los protagonistas se encuentran con lo retorcido de lo irremediable. Todo dentro de un universo ubicado en 1964, que se alimenta de la literalidad de los viejos pulps con tramas sobrenaturales de los años cuarenta y va aderezado con tintes al subgénero de espada y brujería; es decir, en donde la magia, no importa para lo que sea usada, siempre tendrá connotaciones malignas.

Por otro lado, se dan el lujo de recuperar a un demoníaco y exuberante personaje que hiciera su primera aparición en el Pep Comics No. 16, (publicado en 1941), además de mostrar un a faceta poco conocida de Betty y Verónica; sí, las eternas enamoradas de Archie. Chilling Adventures of Sabrina, que sirvió como base la reciente serie de Netflix, es traído a México por Editorial Kamite, en tomos recopilatorios que incluyen portadas alternativas realizadas por diversos artistas para eventos especiales y reimpresiones.

Recomendado

    También te puede gustar

      Advertising